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Mamá leona

Albert Artasona @albertartasona 17-03-2022

Pocos apodos resultan tan acertados para un equipo de fútbol como el de “las leonas” para el Athletic Club. En primer lugar, debido a que el gran felino ha sido considerado siempre como el rey de la selva, una supremacía similar a la mostrada por un conjunto bilbaíno que ha reinado durante décadas en el futfem de nuestro país. Y en segunda instancia gracias al espíritu de lucha asociado al cuadro vasco, quien, durante años, a base de entrega y zarpazos, se ha ganado el respeto y la admiración de todos los amantes de este deporte.

Y es que hablamos de uno de los clubes más laureados de nuestro país, quien hasta hace bien poco lideraba el palmarés de la Primera Iberdrola con cinco títulos en su haber y tres subcampeonatos. Solo la meteórica evolución del FC Barcelona en los últimos tiempos ha destronado al equipo rojiblanco de lo más alto, relegándolo a una segunda plaza que, a día de hoy, sigue siendo motivo de orgullo para su afición. Comandado además en la actualidad por una leyenda viva del cuadro athleticzale como Iraia Iturregi, tercera futbolista con más partidos en la historia club, quien ha conseguido enderezar el rumbo del conjunto bilbaíno y situarlo de nuevo entre la flor y nata de la competición.

Nombres como los de Eli Ibarra, Ainhoa Tirapu, Arrate Orueta o Irune Murua también aparecen en la parte alta del ranking de jugadoras que más veces han vestido la camiseta del Athletic femenino, una lista que desde hace poco está encabezada por una figura que no pasa desapercibida para ningún seguidor del fútbol femenino en nuestro país; hablamos de Erika Vázquez. 17 temporadas ni más ni menos son las que la pamplonica acumula como futbolista rojiblanca, a lo largo de las cuales se ha convertido en una pieza habitual, y por qué no decirlo, también imprescindible, de nuestra liga.

Erika se ha enfundado la camiseta athleticzale en 417 ocasiones, tantas que nos es imposible imaginarla con otro escudo sobre su pecho. Habiendo anotado un total de 263 goles, una cifra que la coloca como la segunda máxima goleadora de la historia del club bilbaíno, tan solo por debajo de los 335 cosechados por el inolvidable Telmo Zarra. La temporada 2004/05 aterrizó en Bilbao procedente del Lagunak navarro, para firmar 26 dianas en su primer año como “leona” y colaborar en la consecución de aquella edición de la Superliga, iniciando un idilio con el conjunto vasco que perdura hasta el día de hoy.

Y todo ello con un estilo de juego perfectamente reconocible, siendo el máximo exponente de lo que se le exige a una futbolista del Athletic, a través de esa entrega constante y esa raza tan reconocibles en jugadoras del norte. De hecho, el lema “nunca des un balón por perdido” podría ser el fiel reflejo de la que ha sido durante años su puesta en escena, asociada constantemente a vaciarse sobre el verde y a imprimir una intensidad en el juego que la han convertido con frecuencia en una pesadilla para sus rivales. En numerosas ocasiones hemos bromeado en las locuciones de Gol sobre la omnipresencia de Erika en la parcela ofensiva del conjunto bilbaíno, donde su movilidad la hace indetectable e impredecible para muchas defensas, pero es que era algo muy evidente para cualquier telespectador.

Como no podía ser de otra manera, el hito alcanzado por la atacante de Iruña no pasó desapercibido para el club que la ha visto evolucionar como futbolista. Fue en el encuentro correspondiente a la ida de las semifinales de Copa del Rey disputado entre Athletic y Valencia cuando San Mamés pudo ovacionar a su jugadora estandarte, puesto en pie y aplaudiendo sin descanso a una Erika que contemplaba emocionada como el templo bilbaíno le brindaba el merecido reconocimiento a una larga trayectoria defendiendo sus colores.

Pero esto no acaba aquí. Con 39 años recién cumplidos Erika todavía tiene cuerda para rato y afirma que sigue viviendo los partidos con la misma ilusión y la misma motivación que cuando tenía 20. Y es que hay que decir que no es la futbolista más veterana de la plantilla del Athletic. La incombustible Vanesa Gimbert, con 41, tiene el honor de ser la jugadora más experimentada del conjunto vasco y también del resto de la Primera Iberdrola. Sin duda, es evidente que en Lezama conocen la fórmula del elixir de la eterna juventud.

El resto de integrantes del plantel athleticzale tiene pues en quien fijarse. Erika Vázquez es un ejemplo a seguir tanto dentro como fuera de los terrenos de juego, alguien que demuestra en todas y cada una de sus apariciones sobre el verde el compromiso con el escudo del conjunto bilbaíno. De modo que toda “cachorra” que se forme en la cantera del cuadro vasco tendrá a buen seguro un objetivo muy concreto de cara al futuro, parecerse a una “mamá leona” que acaba de hacer historia.

Contenido patrocinado por Iberdrola

Imagen de cabecera: Athletic Club Femenino

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Pocos apodos resultan tan acertados para un equipo de fútbol como el de “las leonas” para el Athletic Club. En primer lugar, debido a que el gran felino ha sido considerado siempre como el rey de la selva, una supremacía similar a la mostrada por un conjunto bilbaíno que ha reinado durante décadas en el futfem de nuestro país. Y en segunda instancia gracias al espíritu de lucha asociado al cuadro vasco, quien, durante años, a base de entrega y zarpazos, se ha ganado el respeto y la admiración de todos los amantes de este deporte.

Y es que hablamos de uno de los clubes más laureados de nuestro país, quien hasta hace bien poco lideraba el palmarés de la Primera Iberdrola con cinco títulos en su haber y tres subcampeonatos. Solo la meteórica evolución del FC Barcelona en los últimos tiempos ha destronado al equipo rojiblanco de lo más alto, relegándolo a una segunda plaza que, a día de hoy, sigue siendo motivo de orgullo para su afición. Comandado además en la actualidad por una leyenda viva del cuadro athleticzale como Iraia Iturregi, tercera futbolista con más partidos en la historia club, quien ha conseguido enderezar el rumbo del conjunto bilbaíno y situarlo de nuevo entre la flor y nata de la competición.

Nombres como los de Eli Ibarra, Ainhoa Tirapu, Arrate Orueta o Irune Murua también aparecen en la parte alta del ranking de jugadoras que más veces han vestido la camiseta del Athletic femenino, una lista que desde hace poco está encabezada por una figura que no pasa desapercibida para ningún seguidor del fútbol femenino en nuestro país; hablamos de Erika Vázquez. 17 temporadas ni más ni menos son las que la pamplonica acumula como futbolista rojiblanca, a lo largo de las cuales se ha convertido en una pieza habitual, y por qué no decirlo, también imprescindible, de nuestra liga.

Erika se ha enfundado la camiseta athleticzale en 417 ocasiones, tantas que nos es imposible imaginarla con otro escudo sobre su pecho. Habiendo anotado un total de 263 goles, una cifra que la coloca como la segunda máxima goleadora de la historia del club bilbaíno, tan solo por debajo de los 335 cosechados por el inolvidable Telmo Zarra. La temporada 2004/05 aterrizó en Bilbao procedente del Lagunak navarro, para firmar 26 dianas en su primer año como “leona” y colaborar en la consecución de aquella edición de la Superliga, iniciando un idilio con el conjunto vasco que perdura hasta el día de hoy.

Y todo ello con un estilo de juego perfectamente reconocible, siendo el máximo exponente de lo que se le exige a una futbolista del Athletic, a través de esa entrega constante y esa raza tan reconocibles en jugadoras del norte. De hecho, el lema “nunca des un balón por perdido” podría ser el fiel reflejo de la que ha sido durante años su puesta en escena, asociada constantemente a vaciarse sobre el verde y a imprimir una intensidad en el juego que la han convertido con frecuencia en una pesadilla para sus rivales. En numerosas ocasiones hemos bromeado en las locuciones de Gol sobre la omnipresencia de Erika en la parcela ofensiva del conjunto bilbaíno, donde su movilidad la hace indetectable e impredecible para muchas defensas, pero es que era algo muy evidente para cualquier telespectador.

Como no podía ser de otra manera, el hito alcanzado por la atacante de Iruña no pasó desapercibido para el club que la ha visto evolucionar como futbolista. Fue en el encuentro correspondiente a la ida de las semifinales de Copa del Rey disputado entre Athletic y Valencia cuando San Mamés pudo ovacionar a su jugadora estandarte, puesto en pie y aplaudiendo sin descanso a una Erika que contemplaba emocionada como el templo bilbaíno le brindaba el merecido reconocimiento a una larga trayectoria defendiendo sus colores.

Pero esto no acaba aquí. Con 39 años recién cumplidos Erika todavía tiene cuerda para rato y afirma que sigue viviendo los partidos con la misma ilusión y la misma motivación que cuando tenía 20. Y es que hay que decir que no es la futbolista más veterana de la plantilla del Athletic. La incombustible Vanesa Gimbert, con 41, tiene el honor de ser la jugadora más experimentada del conjunto vasco y también del resto de la Primera Iberdrola. Sin duda, es evidente que en Lezama conocen la fórmula del elixir de la eterna juventud.

El resto de integrantes del plantel athleticzale tiene pues en quien fijarse. Erika Vázquez es un ejemplo a seguir tanto dentro como fuera de los terrenos de juego, alguien que demuestra en todas y cada una de sus apariciones sobre el verde el compromiso con el escudo del conjunto bilbaíno. De modo que toda “cachorra” que se forme en la cantera del cuadro vasco tendrá a buen seguro un objetivo muy concreto de cara al futuro, parecerse a una “mamá leona” que acaba de hacer historia.

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Albert Artasona @albertartasona
17-03-2022