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La Liga

Lunes de lluvia

A caballo entre primavera y verano, momento en que se aprietan los torneos, y empieza a llover. Llueven lloros, aquellos que buscan sufragar los gastos de una temporada discreta, ¿verdad? Lunes de abrir paraguas. Llueve mierda sobre el fútbol de nuevo, vaya novedad. 

No me creo que las manos de ahora sean más importantes que las manos de hace cuatro meses. Son las mismas, las que se colocan como cuencos a ver que cae. Lo que nunca caen son las caras de la vergüenza. Todo se explica desde el silbato o desde el VAR, ¿no? Por favor. 

Lloremos a la cara, no tras la celosía. No ocultemos lo mollar envuelto en bilis. Me la trae al pairo del color que se vista la tragedia, pero no sigan explicándole a la gente cosas que no son. Conspirar en muchos vértices es delito, en este es deporte olímpico. 

Yo también lloro, no se habla de fútbol. En pleno proceso de recesión nuestro modelo necesita un chispazo serio para no quedarse obsoleto. Tendrá que empezar en las fuerzas básicas y enraizar hasta los primeros equipos. Estamos más que preparados para vender el producto, pero tiene que ser bueno. Si en su día fuimos influencia, igual nos toca cubrirnos el ombligo, escuchar y aprender. 

Aprender a competir de nuevo para fuera. Cuando la meritocracia está tan cuestionada es cuando el espíritu de rebeldía asoma. Para nuestras Ligas ha sido la tabla de salvación post Covid, pero el cierre de fronteras nos ha puesto a la sombra de otros gigantes, que en su día tuvieron la humildad y la apertura suficiente cómo para tomar nota de nuestras buenas praxis.

Lloro porque veo que esta cuestión se toca en foros muy alejados de lo mediático. El fútbol no va a dejar de generar interés, pero se está matando su consumo porque los tiros van en direcciones peligrosas. Llueve por si alguno de ellos le pega directo en el corazón, con tanto pistolero suelto. 


Imagen de cabecera: ImagoImages

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