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Luka Jovic, el águila que vuela alto

Juanma Perera @juanmaHumilAfic 23-10-2018

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Niko Kovac dejó el Eintracht Frankfurt como campeón de DFB Pokal ante el todopoderoso Bayern. Luka Jovic formaba parte de aquel equipo, pero tenía un papel secundario. Aunque en la Copa tenía más protagonismo, fue justo la final el encuentro que se perdió la temporada pasada en la segunda competición nacional alemana. El torneo que ganó. Su actuación, siendo un jugador en edad Sub21, le valió para formar parte del combinado de Serbia en el Mundial de Rusia y, aunque solo estuvo sobre el campo en dos minutos del partido de octavos de final ante Brasil, le queda el consuelo de haber estado entre los 23 representantes de su país en un gran torneo, el escaparate de cara al resto del mundo.

Con la salida de Novac y la llegada de Adi Hütter, que clasificó al BSC Young Boys a la fase de grupos de la Champions League, el panorama no se presentaba muy bueno en Frankfurt. Jugadores nuevos y jóvenes llegaron al equipo y necesitaban renovarse para poder volver a competir a buen nivel. Uno de los que tuvo que dar un paso adelante era el joven Jovic, que debía coger mayor protagonismo en ataque. En el partido de la Supercopa salió al final y no pudo hacer nada para evitar la derrota por 0-5 ante el Bayern, la venganza bávara ante lo vivido meses atrás en el Olímpico de Berlín. El mal inicio continuó en la primera ronda de copa, cuando cayó eliminado ante el SSV Ulm 1846, con nuestro protagonista en el campo de principio a fin. No todo iba a ser bonito. El campeón, destronado a las primeras de cambio.

Luka Jovic necesitaba a las Águilas para poder seguir creciendo y el futbolista cedido por el Benfica debía mejorar su rendimiento. Poco tardó en empezar a responder. Ese resurgimiento llegó gracias a haber dado un paso atrás. Tras el Mundial, Jovic fue con la Sub21 para afrontar los últimos encuentros de la fase de clasificación para el Europeo de la categoría. Ante Rusia inició la remontada con un gol de penalti y dejó casi sentenciado el pase a la fase final. Desde aquel día en el que dejó sentenciada la clasificación de Serbia, los números de Luka Jovic son tremendos. Nueve goles en siete partidos, mezclando Bundesliga y Europa League. Los números de Jovic son igual de importantes que los de Paco Alcácer, que desde su debut en la Bundesliga no ha hecho más que marcar, dejando atrás sus pobres números en el Barcelona, provocados mayoritariamente por contar con pocos minutos.

Los números de Jovic tienen más mérito aún, teniendo en cuenta que la mitad de esos goles fueron marcados en un solo partido, ante el colista, el Fortuna Düsseldorf. Luka necesitó 46 minutos para marcar cinco goles y quedarse a uno de los conseguidos por Dieter Müller a finales de los 70, en un partido de la Bundesliga ante el Werder Bremen. Si había dudas sobre el nivel que podía dar el delantero de las Águilas, todas han sido borradas en este inicio de competición. Pero esas buenas impresiones sobre el atacante vienen de lejos. Debemos irnos unos cuatro años atrás. Con poco más de 16 años, Jovic se preparó para disputar los últimos partidos del duelo entre el Estrella Roja y la Vojvodina, importante para decidir el título de liga, que se disputaban los rojiblancos con el Partizan, sus grandes rivales. El Estrella Roja necesitaba un punto para hacerse con el campeonato y Slavisa Stojanovic, su técnico, decidió sacarle al campo con su club perdiendo 3-2. Le bastaron tres minutos para aparecer, recibir el balón, controlar, encarar y batir al portero con su pierna zurda, marcando el que fuera el definitivo empate y que, a la postre, le daría el título liguero a los suyos. Ese fue el bautizo del jugador a nivel profesional y, los siguientes meses, ya empezaba a dejar destellos que le llevaron a firmar por el Benfica portugués.

No lo iba a tener fácil en Portugal y, de hecho, pasó más tiempo sobre el campo con el segundo equipo que con los grandes. Eso provocó su cesión, por dos temporadas, a un club que le recibiría con los brazos abiertos, que en los últimos años ha acogido a jóvenes cedidos para foguearlo con equipos de primer nivel. Luka Jovic, el Águila que cambió de colores, pero no de apodo. Porque quedarse cerca de un récord no es suficiente. A sus 20 años quiere asumir la responsabilidad de liderar el ataque del Eintracht y volver a luchar por cosas importantes, sabiendo que no lo tendrán fácil, siendo el mantenerse en Europa un objetivo más que prioritario para optar a un mejor futuro, sea en Alemania o en otra de las grandes ligas del viejo continente.

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Niko Kovac dejó el Eintracht Frankfurt como campeón de DFB Pokal ante el todopoderoso Bayern. Luka Jovic formaba parte de aquel equipo, pero tenía un papel secundario. Aunque en la Copa tenía más protagonismo, fue justo la final el encuentro que se perdió la temporada pasada en la segunda competición nacional alemana. El torneo que ganó. Su actuación, siendo un jugador en edad Sub21, le valió para formar parte del combinado de Serbia en el Mundial de Rusia y, aunque solo estuvo sobre el campo en dos minutos del partido de octavos de final ante Brasil, le queda el consuelo de haber estado entre los 23 representantes de su país en un gran torneo, el escaparate de cara al resto del mundo.

Con la salida de Novac y la llegada de Adi Hütter, que clasificó al BSC Young Boys a la fase de grupos de la Champions League, el panorama no se presentaba muy bueno en Frankfurt. Jugadores nuevos y jóvenes llegaron al equipo y necesitaban renovarse para poder volver a competir a buen nivel. Uno de los que tuvo que dar un paso adelante era el joven Jovic, que debía coger mayor protagonismo en ataque. En el partido de la Supercopa salió al final y no pudo hacer nada para evitar la derrota por 0-5 ante el Bayern, la venganza bávara ante lo vivido meses atrás en el Olímpico de Berlín. El mal inicio continuó en la primera ronda de copa, cuando cayó eliminado ante el SSV Ulm 1846, con nuestro protagonista en el campo de principio a fin. No todo iba a ser bonito. El campeón, destronado a las primeras de cambio.

Luka Jovic necesitaba a las Águilas para poder seguir creciendo y el futbolista cedido por el Benfica debía mejorar su rendimiento. Poco tardó en empezar a responder. Ese resurgimiento llegó gracias a haber dado un paso atrás. Tras el Mundial, Jovic fue con la Sub21 para afrontar los últimos encuentros de la fase de clasificación para el Europeo de la categoría. Ante Rusia inició la remontada con un gol de penalti y dejó casi sentenciado el pase a la fase final. Desde aquel día en el que dejó sentenciada la clasificación de Serbia, los números de Luka Jovic son tremendos. Nueve goles en siete partidos, mezclando Bundesliga y Europa League. Los números de Jovic son igual de importantes que los de Paco Alcácer, que desde su debut en la Bundesliga no ha hecho más que marcar, dejando atrás sus pobres números en el Barcelona, provocados mayoritariamente por contar con pocos minutos.

Los números de Jovic tienen más mérito aún, teniendo en cuenta que la mitad de esos goles fueron marcados en un solo partido, ante el colista, el Fortuna Düsseldorf. Luka necesitó 46 minutos para marcar cinco goles y quedarse a uno de los conseguidos por Dieter Müller a finales de los 70, en un partido de la Bundesliga ante el Werder Bremen. Si había dudas sobre el nivel que podía dar el delantero de las Águilas, todas han sido borradas en este inicio de competición. Pero esas buenas impresiones sobre el atacante vienen de lejos. Debemos irnos unos cuatro años atrás. Con poco más de 16 años, Jovic se preparó para disputar los últimos partidos del duelo entre el Estrella Roja y la Vojvodina, importante para decidir el título de liga, que se disputaban los rojiblancos con el Partizan, sus grandes rivales. El Estrella Roja necesitaba un punto para hacerse con el campeonato y Slavisa Stojanovic, su técnico, decidió sacarle al campo con su club perdiendo 3-2. Le bastaron tres minutos para aparecer, recibir el balón, controlar, encarar y batir al portero con su pierna zurda, marcando el que fuera el definitivo empate y que, a la postre, le daría el título liguero a los suyos. Ese fue el bautizo del jugador a nivel profesional y, los siguientes meses, ya empezaba a dejar destellos que le llevaron a firmar por el Benfica portugués.

No lo iba a tener fácil en Portugal y, de hecho, pasó más tiempo sobre el campo con el segundo equipo que con los grandes. Eso provocó su cesión, por dos temporadas, a un club que le recibiría con los brazos abiertos, que en los últimos años ha acogido a jóvenes cedidos para foguearlo con equipos de primer nivel. Luka Jovic, el Águila que cambió de colores, pero no de apodo. Porque quedarse cerca de un récord no es suficiente. A sus 20 años quiere asumir la responsabilidad de liderar el ataque del Eintracht y volver a luchar por cosas importantes, sabiendo que no lo tendrán fácil, siendo el mantenerse en Europa un objetivo más que prioritario para optar a un mejor futuro, sea en Alemania o en otra de las grandes ligas del viejo continente.

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