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Lucho y las áreas

Adrià Campmany @campmany_adria 25-09-2022

Quedan menos de dos meses para que empiece el Mundial y la sensación que deja la España de Luis Enrique, para bien y para mal, sigue siendo la misma: puede ganar y perder ante cualquiera. Y trasladando esto al Mundial, puede ser campeona o caer eliminada en fase de grupos. 

No es la mejor manera de afrontar esta gran cita. No llegamos con el poderío que transmiten Brasil, Argentina o Francia y las áreas, como volvió a comprobarse ante Suiza, reflejan esta situación. Parece mucho más complicado solucionar la falta de colmillo en ataque que la endeblez atrás. Más allá de que en una convocatoria más se vuelve a hablar de la ausencia de Iago Aspas, no parece que el de Moaña vaya a cambiar radicalmente el nivel ofensivo de España. No hay nombres que puedan subir varios peldaños el techo de la Selección en este aspecto.

Sin embargo, es evidente que hay margen de mejora en la defensa, especialmente en el centro de la zaga. El propio Luis Enrique explicó en rueda de prensa que convoca a los jugadores que mejor se ajustan a su plan y que, incluso, no tienen por qué ser los que mejores condiciones tienen, pero la falta de contundencia atrás se paga muy cara y se traduce en goles que son una losa para el equipo. Perfiles como el de Eric García o Pau Torres suman mucho en salida de balón, algo que valora Lucho, pero dejan muchas dudas en los duelos y en las jugadas a balón parado. Sin ir más lejos, los dos goles de Suiza fueron de córner. Un Mundial (y el fútbol en general) se decide por detalles y, como vimos con Francia en Rusia 2018, la fortaleza en las áreas juega un papel clave. 

Hay un precedente al que agarrarse: el Eurobasket. España no llegaba con el mejor equipo a nivel individual y, contra todo pronóstico, fue campeona. La unión del grupo, la capacidad para revertir los momentos complicados y la confianza en el plan de Scariolo fueron los ingredientes de una de las mayores hazañas del deporte español. Es un espejo en el que mirarse. Conviene recalcar el último de los ingredientes: la confianza en Scariolo. La derrota ante Suiza es un bajón, hay muchas dudas en las áreas y volverán a salir a la palestra las ausencias. Por supuesto que hay que señalar lo que no funciona, pero el camino más inteligente no es cargar tintas contra Luis Enrique, y esto va más allá de ganar o no a Portugal. El clima con el que se afronte el Mundial será importante. Guste o no, Lucho es la estrella de la Selección.

Imagen de cabecera: @SeFutbol

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Quedan menos de dos meses para que empiece el Mundial y la sensación que deja la España de Luis Enrique, para bien y para mal, sigue siendo la misma: puede ganar y perder ante cualquiera. Y trasladando esto al Mundial, puede ser campeona o caer eliminada en fase de grupos. 

No es la mejor manera de afrontar esta gran cita. No llegamos con el poderío que transmiten Brasil, Argentina o Francia y las áreas, como volvió a comprobarse ante Suiza, reflejan esta situación. Parece mucho más complicado solucionar la falta de colmillo en ataque que la endeblez atrás. Más allá de que en una convocatoria más se vuelve a hablar de la ausencia de Iago Aspas, no parece que el de Moaña vaya a cambiar radicalmente el nivel ofensivo de España. No hay nombres que puedan subir varios peldaños el techo de la Selección en este aspecto.

Sin embargo, es evidente que hay margen de mejora en la defensa, especialmente en el centro de la zaga. El propio Luis Enrique explicó en rueda de prensa que convoca a los jugadores que mejor se ajustan a su plan y que, incluso, no tienen por qué ser los que mejores condiciones tienen, pero la falta de contundencia atrás se paga muy cara y se traduce en goles que son una losa para el equipo. Perfiles como el de Eric García o Pau Torres suman mucho en salida de balón, algo que valora Lucho, pero dejan muchas dudas en los duelos y en las jugadas a balón parado. Sin ir más lejos, los dos goles de Suiza fueron de córner. Un Mundial (y el fútbol en general) se decide por detalles y, como vimos con Francia en Rusia 2018, la fortaleza en las áreas juega un papel clave. 

Hay un precedente al que agarrarse: el Eurobasket. España no llegaba con el mejor equipo a nivel individual y, contra todo pronóstico, fue campeona. La unión del grupo, la capacidad para revertir los momentos complicados y la confianza en el plan de Scariolo fueron los ingredientes de una de las mayores hazañas del deporte español. Es un espejo en el que mirarse. Conviene recalcar el último de los ingredientes: la confianza en Scariolo. La derrota ante Suiza es un bajón, hay muchas dudas en las áreas y volverán a salir a la palestra las ausencias. Por supuesto que hay que señalar lo que no funciona, pero el camino más inteligente no es cargar tintas contra Luis Enrique, y esto va más allá de ganar o no a Portugal. El clima con el que se afronte el Mundial será importante. Guste o no, Lucho es la estrella de la Selección.

Imagen de cabecera: @SeFutbol

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