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Los Williams, otra saga de hermanos del Athletic

Raúl del Prado @RauldelPradoRod 30-04-2021

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Athletic Club Williams

28 de abril de 2021. Estadio San Mamés. Partido de Liga entre el Athletic de Bilbao y el Real Valladolid. Minuto 61. Entra al terreno de juego un chaval de 18 años para hacer su debut en la competición liguera con el equipo vizcaíno. Se llama Nico Williams. En la grada, en el momento de producirse ese acontecimiento, alguien aplaude a la vez que muestra una enorme sonrisa. Está feliz. Se llama Iñaki Williams.

Diez minutos más tarde ambos, Iñaki y Nico, los hermanos Williams, están jugando juntos sobre el césped de San Mamés, orgullosos de llevar la misma camiseta rojiblanca, de defender juntos los colores en los que han crecido como futbolistas. “Empezamos desde abajo y mira lo que estamos consiguiendo… Gracias a los viejos por darnos la oportunidad de cumplir nuestros sueños, porque todo pasa por algo y el destino es el destino. Ojalá el primero de muchos. Es el mensaje de Iñaki, del hermano mayor, con especial dedicatoria al hermano pequeño y a sus padres.

Lo que están consiguiendo forma parte de una historia de lucha, esfuerzo y sacrificio. La familia Williams nunca tuvo las cosas fáciles. Más bien las tuvo muy difíciles. Papá Williams y Mamá Arthuer se marcharon de su país, Ghana, con la ilusión de buscar un sitio mejor donde fundar una familia. Querían ir hasta Francia y al primer lugar al que llegaron fue Melilla, desde donde fueron a Bilbao gracias a “gente buena” -como cuenta Iñaki Williams- que encontraron por el camino. Iñaki se llama Iñaki en agradecimiento y homenaje a la persona que le bautizó y que proporcionó un hogar a sus padres.

Iñaki Williams nació en Bilbao. Nunca olvidará sus orígenes y por eso da gracias todos los días. Da gracias porque Bilbao acogiera a sus padres. La familia se trasladó por motivos de trabajo y Nico Williams nació en Pamplona. Los dos hermanos se han formado como futbolistas en la cantera de Lezama. Y ahora ya están juntos en el Athletic.

Los Williams son futbolistas de los que destacan por su físico. Por ser de esos portentos de la naturaleza que no parecen tener dificultades en demostrar su capacidad atlética. En el momento en que empiezan a unir a eso el hecho de ir puliendo su técnica, con trabajo y más trabajo, el paso para convertirse en jugadores de alto nivel está cada vez más cerca. Iñaki ya lo ha alcanzado. Nico está en el proceso.

Los dos son delanteros. Jugadores de ataque, cada uno con sus cualidades para poner en jaque a las defensas rivales. Nico desde una posición más cercana a la banda. Iñaki desde una posición más central, con tendencia a buscar espacios para sacar de sus lugares a los zagueros, pero también con la posibilidad de situarse en zonas con campo suficiente para aprovechar su velocidad en carrera. Y los dos cuentan con sus propios recursos para hacer goles.

Por todo ello los Williams son de esos futbolistas en los que, más tarde o más temprano, hay que fijarse. Ambos siguen trayectorias similares en cuanto a su irrupción en la selección española. Nico ya está en la órbita de los seleccionadores y ha empezado su concurso con el equipo nacional desde la selección sub-18. Iñaki también llamó la atención para que comenzara a ser convocado con asiduidad a la selección sub-21. Y Vicente del Bosque fue el que le brindó la posibilidad de debutar con la selección Absoluta, con la que de momento sólo ha disputado ese partido, un amistoso contra Bosnia en el que jugó 31 minutos.

Hacía 35 años que dos hermanos no coincidían en un partido de fútbol para defender la camiseta del Athletic. La última vez había sido el 20 de abril de 1986, cuando Julio y Patxi Salinas jugaron juntos en el Vicente Calderón. Y aunque haya pasado tanto tiempo, el Athletic siempre ha sido un club de hermanos. Un club en el que esas sagas familiares no dejarán de ser recordadas, desde aquellos tiempos en los que se nombraba a los hermanos como a los reyes o los papas. 

Rojo I y Rojo II, para reconocer a Chechu y a José Ángel, dos magníficos jugadores que engrandecieron aquel buen Athletic de la España de los 70. O Arieta I y Arieta II, dos delanteros como los Williams, que en el caso del segundo actuó en un equipo de los que se sabían de carrerilla, empezando por Iríbar y terminando por Chechu Rojo, con Sáez, Exteberría, Aranguren, Larrauri, Igartua, Argoitia, Uriarte y Clemente.

Ahora, a los jóvenes aficionados al fútbol, les sonaría raro dos jugadores que se llamaran Williams I y Williams II. Eso forma parte de tiempos pasados, aunque lo que permanece invariable en el presente es que dos delanteros de raza y casta, Iñaki y Nico Williams, constituyan una nueva saga de hermanos del Athletic.


Imagen de cabecera: ImagoImages

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28 de abril de 2021. Estadio San Mamés. Partido de Liga entre el Athletic de Bilbao y el Real Valladolid. Minuto 61. Entra al terreno de juego un chaval de 18 años para hacer su debut en la competición liguera con el equipo vizcaíno. Se llama Nico Williams. En la grada, en el momento de producirse ese acontecimiento, alguien aplaude a la vez que muestra una enorme sonrisa. Está feliz. Se llama Iñaki Williams.

Diez minutos más tarde ambos, Iñaki y Nico, los hermanos Williams, están jugando juntos sobre el césped de San Mamés, orgullosos de llevar la misma camiseta rojiblanca, de defender juntos los colores en los que han crecido como futbolistas. “Empezamos desde abajo y mira lo que estamos consiguiendo… Gracias a los viejos por darnos la oportunidad de cumplir nuestros sueños, porque todo pasa por algo y el destino es el destino. Ojalá el primero de muchos. Es el mensaje de Iñaki, del hermano mayor, con especial dedicatoria al hermano pequeño y a sus padres.

Lo que están consiguiendo forma parte de una historia de lucha, esfuerzo y sacrificio. La familia Williams nunca tuvo las cosas fáciles. Más bien las tuvo muy difíciles. Papá Williams y Mamá Arthuer se marcharon de su país, Ghana, con la ilusión de buscar un sitio mejor donde fundar una familia. Querían ir hasta Francia y al primer lugar al que llegaron fue Melilla, desde donde fueron a Bilbao gracias a “gente buena” -como cuenta Iñaki Williams- que encontraron por el camino. Iñaki se llama Iñaki en agradecimiento y homenaje a la persona que le bautizó y que proporcionó un hogar a sus padres.

Iñaki Williams nació en Bilbao. Nunca olvidará sus orígenes y por eso da gracias todos los días. Da gracias porque Bilbao acogiera a sus padres. La familia se trasladó por motivos de trabajo y Nico Williams nació en Pamplona. Los dos hermanos se han formado como futbolistas en la cantera de Lezama. Y ahora ya están juntos en el Athletic.

Los Williams son futbolistas de los que destacan por su físico. Por ser de esos portentos de la naturaleza que no parecen tener dificultades en demostrar su capacidad atlética. En el momento en que empiezan a unir a eso el hecho de ir puliendo su técnica, con trabajo y más trabajo, el paso para convertirse en jugadores de alto nivel está cada vez más cerca. Iñaki ya lo ha alcanzado. Nico está en el proceso.

Los dos son delanteros. Jugadores de ataque, cada uno con sus cualidades para poner en jaque a las defensas rivales. Nico desde una posición más cercana a la banda. Iñaki desde una posición más central, con tendencia a buscar espacios para sacar de sus lugares a los zagueros, pero también con la posibilidad de situarse en zonas con campo suficiente para aprovechar su velocidad en carrera. Y los dos cuentan con sus propios recursos para hacer goles.

Por todo ello los Williams son de esos futbolistas en los que, más tarde o más temprano, hay que fijarse. Ambos siguen trayectorias similares en cuanto a su irrupción en la selección española. Nico ya está en la órbita de los seleccionadores y ha empezado su concurso con el equipo nacional desde la selección sub-18. Iñaki también llamó la atención para que comenzara a ser convocado con asiduidad a la selección sub-21. Y Vicente del Bosque fue el que le brindó la posibilidad de debutar con la selección Absoluta, con la que de momento sólo ha disputado ese partido, un amistoso contra Bosnia en el que jugó 31 minutos.

Hacía 35 años que dos hermanos no coincidían en un partido de fútbol para defender la camiseta del Athletic. La última vez había sido el 20 de abril de 1986, cuando Julio y Patxi Salinas jugaron juntos en el Vicente Calderón. Y aunque haya pasado tanto tiempo, el Athletic siempre ha sido un club de hermanos. Un club en el que esas sagas familiares no dejarán de ser recordadas, desde aquellos tiempos en los que se nombraba a los hermanos como a los reyes o los papas. 

Rojo I y Rojo II, para reconocer a Chechu y a José Ángel, dos magníficos jugadores que engrandecieron aquel buen Athletic de la España de los 70. O Arieta I y Arieta II, dos delanteros como los Williams, que en el caso del segundo actuó en un equipo de los que se sabían de carrerilla, empezando por Iríbar y terminando por Chechu Rojo, con Sáez, Exteberría, Aranguren, Larrauri, Igartua, Argoitia, Uriarte y Clemente.

Ahora, a los jóvenes aficionados al fútbol, les sonaría raro dos jugadores que se llamaran Williams I y Williams II. Eso forma parte de tiempos pasados, aunque lo que permanece invariable en el presente es que dos delanteros de raza y casta, Iñaki y Nico Williams, constituyan una nueva saga de hermanos del Athletic.


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Raúl del Prado @RauldelPradoRod
30-04-2021

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Leyre Barriocanal @LeyreBf
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