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Los Browns por fin ilusionan

César Martín @CesarMrtn 08-04-2019

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Desde su resurrección allá por el año 1999, los Cleveland Browns han sido un ejemplo de cómo no hay que gestionar una franquicia de NFL. Viendo su andadura en lo que va de siglo XXI, cuesta imaginar a los de Ohio como el mejor equipo del mundo del football. Y lo fueron, aunque de eso ya hace muchísimo tiempo (década de los cincuenta).

Los Browns tocaron fondo en 2017, cuando firmaron el segundo 0-16 de la historia de la NFL (los primeros fueron los Detroit Lions en 2008). El año anterior el balance había sido 1-15. La gestión de Paul DePodesta, Sashi Brown, John Dorsey y Hue Jackson no fue más que el enésimo proyecto fallido en la orilla sur del lago Erie. Bailes constantes con los entrenadores, experimentos con los quarterbacks, jugadores drafteados por ellos que no duraban más de dos temporadas en el equipo y acciones por el estilo convirtieron a la franquicia en una fábrica de memes.

Una prueba de lo que son los Browns del nuevo milenio es que el empate ante los Steelers con el que comenzaron la temporada 2018 fue el mejor inicio de la franquicia ¡desde 2004! No fue la única espina que se quitaron: entre otras, pusieron fin a sus rachas de partidos seguidos perdiendo (17), sin ganar (19), sin derrotar a equipos de su división (18), sin ganar en domingo (36), sin ganar fuera de casa (25) y sin lograr dos victorias seguidas (64). El 7-8-1 con el que concluyeron la temporada es el mejor balance de los Browns desde 2007.

La mejoría (más allá del enorme margen que tenían) se disparó tras el despido de Hue Jackson como entrenador, irónicamente en su mejor año al frente del equipo (2-5-1). Con Gregg Williams como nuevo head coach y Freddie Kitchens como coordinador ofensivo vimos un conjunto mucho más alegre sobre el campo. También ayudó la irrupción de Baker Mayfield. Tal vez estemos ante el hombre que, por fin, resucite a los Cleveland Browns. Los de Ohio emplearon el número uno del Draft en él cuando muchos daban a Sam Darnold como favorito.

El ex QB de Oklahoma no inició el año como titular (Jackson prefirió al recién llegado Tyrod Taylor), pero su compañero de posición sufrió una conmoción… y Mayfield condujo a Cleveland a su primera victoria desde 2016, remontada incluida. Los Browns terminaron 2018 ganando cinco de sus últimos ocho encuentros, con Baker batiendo el récord de Peyton Manning y Russell Wilson de más pases de touchdown para un novato y, sobre todo, la ilusión por las nubes de cara a la temporada de 2019.

Son varias las razones para confiar en los de Ohio. En primer lugar, el sprint final del año pasado. Acabar bien el curso siempre ayuda a creer más en un proyecto, y seguro que la Dawg Pound terminó con la sensación de que ojalá la temporada hubiese durado un par de semanas más y acordándose de esas derrotas dolorosas en las que uno pone la diana en el kicker. 

El segundo motivo para ilusionarse es la juventud de la plantilla. Baker Mayfield (23), Myles Garrett (23), Nick Chubb (23), Jarvis Landry (26), Damarious Randall (26) y Denzel Ward (23) son los cimientos sobre los que se construirá el proyecto de los Browns, como mínimo, para el próximo lustro. La mayoría lleva poco en la liga, por lo que su margen de mejora es enorme. El rendimiento de Mayfield será observado con lupa, puesto que con los QB es muy habitual venirse arriba tras un gran año rookie… y que luego ese acabe siendo su mejor año en la NFL, lo cual no es buena noticia.

Desde los despachos han dejado atrás ese proceso de acumular rondas de Draft (al estilo de los Philadelphia 76ers en la NBA) y han apostado por el presente. Prueba de ello es la adquisición vía traspaso de uno de los mejores WR de la liga: Odell Beckham Jr. OBJ se reencontrará en el FirstEnergy Stadium con Jarvis Landry. Ambos formaron en LSU una de las mejores duplas de receptores del football universitario. Mayfield ya se está frotando las manos.

Otro refuerzo muy sonado es el de Kareem Hunt. El RB fue despedido de forma fulminante por los Chiefs una vez salió a la luz un vídeo suyo agrediendo a una mujer en febrero de 2018… en Cleveland. Hunt, líder en yardas de carrera en 2017, fue fichado por los Browns en febrero y se perderá la primera mitad de la temporada por sanción, pero al menos puede seguir jugando, que no es poco. Hunt y Chubb deberían formar una de las parejas de corredores más interesantes de la NFL.

Para fortalecer la defensa han llegado, por el momento, los líneas Sheldon Richardson y Olivier Vernon, ambos jugadores muy curtidos sin haber llegado aún a la treintena de edad. De todas formas, la mayor parte del peso defensivo seguirá cayendo en los hombros de un Myles Garrett que la temporada pasada por fin pudo demostrar por qué fue número 1 del Draft en 2017 tras vivir un año de debut marcado por las lesiones.

En el Draft, los Browns deberían centrarse en mejorar la línea ofensiva (la protección a Mayfield se antoja vital) y apuntalar la línea secundaria. Salvo algún movimiento los días y horas previos a la ceremonia –algo nada descartable–, no van a contar con ningún pick de primera ronda, ya que lo enviaron a los Giants en el trade de OBJ.

En Cleveland saben que tienen ante sí una oportunidad inmejorable de meterse en Playoffs, algo que no hacen desde 2002 (la mayor sequía vigente de la NFL y segunda de las grandes ligas de los Estados Unidos). Porque a priori, con los Bengals en tierra de nadie y los Steelers iniciando lo que parece su descomposición, la lucha por la AFC Norte debería estar entre los Browns y los también muy bien reforzados Ravens.

Los Cleveland Browns serán uno de los atractivos de la NFL. Hacía muchísimos años que no se podía afirmar algo así, pero en la temporada número 100 de la liga parece que por fin van a dejar de ser el hazmerreír del deporte estadounidense.

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Desde su resurrección allá por el año 1999, los Cleveland Browns han sido un ejemplo de cómo no hay que gestionar una franquicia de NFL. Viendo su andadura en lo que va de siglo XXI, cuesta imaginar a los de Ohio como el mejor equipo del mundo del football. Y lo fueron, aunque de eso ya hace muchísimo tiempo (década de los cincuenta).

Los Browns tocaron fondo en 2017, cuando firmaron el segundo 0-16 de la historia de la NFL (los primeros fueron los Detroit Lions en 2008). El año anterior el balance había sido 1-15. La gestión de Paul DePodesta, Sashi Brown, John Dorsey y Hue Jackson no fue más que el enésimo proyecto fallido en la orilla sur del lago Erie. Bailes constantes con los entrenadores, experimentos con los quarterbacks, jugadores drafteados por ellos que no duraban más de dos temporadas en el equipo y acciones por el estilo convirtieron a la franquicia en una fábrica de memes.

Una prueba de lo que son los Browns del nuevo milenio es que el empate ante los Steelers con el que comenzaron la temporada 2018 fue el mejor inicio de la franquicia ¡desde 2004! No fue la única espina que se quitaron: entre otras, pusieron fin a sus rachas de partidos seguidos perdiendo (17), sin ganar (19), sin derrotar a equipos de su división (18), sin ganar en domingo (36), sin ganar fuera de casa (25) y sin lograr dos victorias seguidas (64). El 7-8-1 con el que concluyeron la temporada es el mejor balance de los Browns desde 2007.

La mejoría (más allá del enorme margen que tenían) se disparó tras el despido de Hue Jackson como entrenador, irónicamente en su mejor año al frente del equipo (2-5-1). Con Gregg Williams como nuevo head coach y Freddie Kitchens como coordinador ofensivo vimos un conjunto mucho más alegre sobre el campo. También ayudó la irrupción de Baker Mayfield. Tal vez estemos ante el hombre que, por fin, resucite a los Cleveland Browns. Los de Ohio emplearon el número uno del Draft en él cuando muchos daban a Sam Darnold como favorito.

El ex QB de Oklahoma no inició el año como titular (Jackson prefirió al recién llegado Tyrod Taylor), pero su compañero de posición sufrió una conmoción… y Mayfield condujo a Cleveland a su primera victoria desde 2016, remontada incluida. Los Browns terminaron 2018 ganando cinco de sus últimos ocho encuentros, con Baker batiendo el récord de Peyton Manning y Russell Wilson de más pases de touchdown para un novato y, sobre todo, la ilusión por las nubes de cara a la temporada de 2019.

Son varias las razones para confiar en los de Ohio. En primer lugar, el sprint final del año pasado. Acabar bien el curso siempre ayuda a creer más en un proyecto, y seguro que la Dawg Pound terminó con la sensación de que ojalá la temporada hubiese durado un par de semanas más y acordándose de esas derrotas dolorosas en las que uno pone la diana en el kicker. 

El segundo motivo para ilusionarse es la juventud de la plantilla. Baker Mayfield (23), Myles Garrett (23), Nick Chubb (23), Jarvis Landry (26), Damarious Randall (26) y Denzel Ward (23) son los cimientos sobre los que se construirá el proyecto de los Browns, como mínimo, para el próximo lustro. La mayoría lleva poco en la liga, por lo que su margen de mejora es enorme. El rendimiento de Mayfield será observado con lupa, puesto que con los QB es muy habitual venirse arriba tras un gran año rookie… y que luego ese acabe siendo su mejor año en la NFL, lo cual no es buena noticia.

Desde los despachos han dejado atrás ese proceso de acumular rondas de Draft (al estilo de los Philadelphia 76ers en la NBA) y han apostado por el presente. Prueba de ello es la adquisición vía traspaso de uno de los mejores WR de la liga: Odell Beckham Jr. OBJ se reencontrará en el FirstEnergy Stadium con Jarvis Landry. Ambos formaron en LSU una de las mejores duplas de receptores del football universitario. Mayfield ya se está frotando las manos.

Otro refuerzo muy sonado es el de Kareem Hunt. El RB fue despedido de forma fulminante por los Chiefs una vez salió a la luz un vídeo suyo agrediendo a una mujer en febrero de 2018… en Cleveland. Hunt, líder en yardas de carrera en 2017, fue fichado por los Browns en febrero y se perderá la primera mitad de la temporada por sanción, pero al menos puede seguir jugando, que no es poco. Hunt y Chubb deberían formar una de las parejas de corredores más interesantes de la NFL.

Para fortalecer la defensa han llegado, por el momento, los líneas Sheldon Richardson y Olivier Vernon, ambos jugadores muy curtidos sin haber llegado aún a la treintena de edad. De todas formas, la mayor parte del peso defensivo seguirá cayendo en los hombros de un Myles Garrett que la temporada pasada por fin pudo demostrar por qué fue número 1 del Draft en 2017 tras vivir un año de debut marcado por las lesiones.

En el Draft, los Browns deberían centrarse en mejorar la línea ofensiva (la protección a Mayfield se antoja vital) y apuntalar la línea secundaria. Salvo algún movimiento los días y horas previos a la ceremonia –algo nada descartable–, no van a contar con ningún pick de primera ronda, ya que lo enviaron a los Giants en el trade de OBJ.

En Cleveland saben que tienen ante sí una oportunidad inmejorable de meterse en Playoffs, algo que no hacen desde 2002 (la mayor sequía vigente de la NFL y segunda de las grandes ligas de los Estados Unidos). Porque a priori, con los Bengals en tierra de nadie y los Steelers iniciando lo que parece su descomposición, la lucha por la AFC Norte debería estar entre los Browns y los también muy bien reforzados Ravens.

Los Cleveland Browns serán uno de los atractivos de la NFL. Hacía muchísimos años que no se podía afirmar algo así, pero en la temporada número 100 de la liga parece que por fin van a dejar de ser el hazmerreír del deporte estadounidense.

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