_Francia

Lo desconocido

Sara Giménez @_SaraGimenez 16-03-2022

Los ídolos futbolísticos pueden pasar a villanos en poco tiempo. Así es la vorágine del fútbol, sin tregua. Para muestra, un botón. 6 meses han pasado desde que Messi desatara la locura en su presentación con el PSG, hasta ser pitado por el Parque de los Príncipes. Seguramente muchos de los que le aclamaron aquel 11 de agosto, le silbaron frente al Burdeos. El primer partido después de la eliminación en Champions en el Bernabéu. Algo parecido sucede con Neymar, marcó incluso este fin de semana en la Ligue 1, pero ni así se salvó de la pitada. Tan sólo se libró Mbappé, lo que son las cosas. Pero es que el pueblo y, en este caso, la afición parisina, es soberana y no va a perdonar así como así lo que pasó en la Liga de Campeones ante el Real Madrid. Lejos del resultado, lo que le duele al aficionado del PSG es la imagen. El cómo más que el qué. Y el cómo dice que tanto el brasileño como el argentino se arrastraron ante el Real Madrid.

En el Barça nunca habrían pitado a Messi por ir caminando. Lo hizo muchas veces y nadie se lo tuvo en cuenta, o se lo recriminó. Lo compensaba con creces con su talento y con goles imposibles. Lo de defender, presionar… era lo de menos. Pero Barcelona no es París. De hecho, ‘Ici c’est Paris’, tal como reza el lema del Paris Saint Germain. Y en la capital de Francia todavía no ha ganado nada y no ha hecho nada. Todavía se lo tiene que ganar porque sólo con el nombre no vale todo.

En el caso de Neymar, a diferencia de lo que ha pasado con Mbappé, además de coquetear con volver a la ciudad Condal, tampoco ha demostrado el compromiso de un líder, que al final para eso se fue del Barça, para ser el epicentro de un proyecto y tener el protagonismo que le faltaba al lado de Messi y Suárez. Su partido en el Bernabéu estuvo lejos de ser el de un jugador que quiere ser diferencial.

Quién se lo iba a decir, curiosamente el que se salvó de los pitos y los abucheos fue un jugador más fuera que dentro del equipo. Cuando sonó el nombre de Kylian Mbappé por megafonía antes de medirse al Burdeos, la grada habló con aplausos y ovación. Eso puede deberse a dos cosas: 1) porque todavía no le dan por perdido y quieren intentar convencerle dándole cariño hasta el último día. Y/o, 2) a pesar de ser un jugador con un pie fuera de París, valoran lo que pasa dentro del rectángulo de juego, y sobre el verde del Bernabéu Mbappé fue el único que se salvó de los 3 de arriba. Lo que son las cosas. Yo me quedo con lo segundo. Mbappé nunca ha forzado para salir del equipo y siempre ha respondido con profesionalidad. La eliminatoria contra el Real Madrid es la gran prueba para aquellos que dudaban de su compromiso como futbolista.

Messi sólo podía ir a París, donde no iba a ser el único rey y ahora se enfrenta a lo desconocido, a los pitos. Ni él ni Ney reinan ahora mismo en la capital de Francia. En cambio, el rey Kylian, que podría abdicar en unos meses, deja un legado en el campo que bien vale el reconocimiento de su todavía afición.

Al final, lo que pide la grada es que los jugadores lo dejen todo en el campo, y no como frase hecha, sino que presionen, que no bajen los brazos, que no se dejen superar en intensidad, en ganas. Todo eso le faltó al PSG en su visita a los blancos. Y es una pena que jugadores con tanta calidad y tanto talento como Messi y Neymar, no respondan en un escenario como el Bernabéu. Mbappé lo hizo, pero estuvo demasiado solo.

Imagen de cabecera: Paris Saint-Germain

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Los ídolos futbolísticos pueden pasar a villanos en poco tiempo. Así es la vorágine del fútbol, sin tregua. Para muestra, un botón. 6 meses han pasado desde que Messi desatara la locura en su presentación con el PSG, hasta ser pitado por el Parque de los Príncipes. Seguramente muchos de los que le aclamaron aquel 11 de agosto, le silbaron frente al Burdeos. El primer partido después de la eliminación en Champions en el Bernabéu. Algo parecido sucede con Neymar, marcó incluso este fin de semana en la Ligue 1, pero ni así se salvó de la pitada. Tan sólo se libró Mbappé, lo que son las cosas. Pero es que el pueblo y, en este caso, la afición parisina, es soberana y no va a perdonar así como así lo que pasó en la Liga de Campeones ante el Real Madrid. Lejos del resultado, lo que le duele al aficionado del PSG es la imagen. El cómo más que el qué. Y el cómo dice que tanto el brasileño como el argentino se arrastraron ante el Real Madrid.

En el Barça nunca habrían pitado a Messi por ir caminando. Lo hizo muchas veces y nadie se lo tuvo en cuenta, o se lo recriminó. Lo compensaba con creces con su talento y con goles imposibles. Lo de defender, presionar… era lo de menos. Pero Barcelona no es París. De hecho, ‘Ici c’est Paris’, tal como reza el lema del Paris Saint Germain. Y en la capital de Francia todavía no ha ganado nada y no ha hecho nada. Todavía se lo tiene que ganar porque sólo con el nombre no vale todo.

En el caso de Neymar, a diferencia de lo que ha pasado con Mbappé, además de coquetear con volver a la ciudad Condal, tampoco ha demostrado el compromiso de un líder, que al final para eso se fue del Barça, para ser el epicentro de un proyecto y tener el protagonismo que le faltaba al lado de Messi y Suárez. Su partido en el Bernabéu estuvo lejos de ser el de un jugador que quiere ser diferencial.

Quién se lo iba a decir, curiosamente el que se salvó de los pitos y los abucheos fue un jugador más fuera que dentro del equipo. Cuando sonó el nombre de Kylian Mbappé por megafonía antes de medirse al Burdeos, la grada habló con aplausos y ovación. Eso puede deberse a dos cosas: 1) porque todavía no le dan por perdido y quieren intentar convencerle dándole cariño hasta el último día. Y/o, 2) a pesar de ser un jugador con un pie fuera de París, valoran lo que pasa dentro del rectángulo de juego, y sobre el verde del Bernabéu Mbappé fue el único que se salvó de los 3 de arriba. Lo que son las cosas. Yo me quedo con lo segundo. Mbappé nunca ha forzado para salir del equipo y siempre ha respondido con profesionalidad. La eliminatoria contra el Real Madrid es la gran prueba para aquellos que dudaban de su compromiso como futbolista.

Messi sólo podía ir a París, donde no iba a ser el único rey y ahora se enfrenta a lo desconocido, a los pitos. Ni él ni Ney reinan ahora mismo en la capital de Francia. En cambio, el rey Kylian, que podría abdicar en unos meses, deja un legado en el campo que bien vale el reconocimiento de su todavía afición.

Al final, lo que pide la grada es que los jugadores lo dejen todo en el campo, y no como frase hecha, sino que presionen, que no bajen los brazos, que no se dejen superar en intensidad, en ganas. Todo eso le faltó al PSG en su visita a los blancos. Y es una pena que jugadores con tanta calidad y tanto talento como Messi y Neymar, no respondan en un escenario como el Bernabéu. Mbappé lo hizo, pero estuvo demasiado solo.

Imagen de cabecera: Paris Saint-Germain

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Marcos Pimentel @PimenMarcos77
28-06-2022