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Leverkusen, de la euforia al drama

Juanma Perera @juanmaHumilAfic 23-03-2021

El fútbol es un deporte muy cruel. Tan pronto puedes estar arriba, como caerte más adelante. Los derroteros de la competición tienen estas cosas. Ser regular es complicado, sobre todo, cuando tienes que competir en varias competiciones. Si hay un club que sabe lo que es la crueldad, ese es, sin duda, el Leverkusen. Aunque este año pintaba bien y en diciembre parecía que la temporada podía dar alguna que otra alegría a la afición, el inicio del 2021 le ha dado la vuelta a la tortilla y ha renacido viejos fantasmas aunque, en esta ocasión, han perdido toda opción de luchar por un título hasta el último momento. Viendo la caída en picado del actual del conjunto de la Bayer me viene a la memoria aquel equipo rebautizada como ‘Neverkusen’, por quedar subcampeón de Bundesliga, DFB Pokal y Champions League en una misma temporada. En aquel año se cruzaron en el camino el Dortmund de Koller y Rosicky, el Schalke 04 de Huub Stevens y la volea de Zidane. 

Esta temporada parecía que todo iba a ir bien. Se había ido Kai Havertz, la joya del club, al que Bosz había convertido durante unos meses en un ‘9’ improvisado que respondió con goles. Pero ya no estaba. Ahora tenían a Florian Wirtz para sacar pecho. Un futbolista diferente a Havertz, que abría un abanico mayor de posibilidades en el juego. Si Kai es experto en jugar en una baldosa, muy desequilibrante en espacios reducidos, Florian lo es con más espacio. Bailey y Diaby se convirtieron en grandes protagonistas y la velocidad en una seña de identidad del equipo. Incluso, los dos delanteros, Alario y Schick, siendo los máximos goleadores, no han tenido su puesto asegurado como titulares. En ocasiones, hasta se quedaban los dos fuera.

Todo iba bien. El equipo hacía goles, practicaba buen fútbol, pero tenía una parte débil, la defensa. Los gemelos Bender han pasado mucho tiempo entre algodones, tanto, que anunciaron los dos su retirada al finalizar la liga. Weiser y Jedvaj están relegados a un segundo plano y han contado más bien poco. Tapsoba, que llegó a mitad de la temporada pasada tras sorprender en Portugal y la Europa League, es joven y tiene tantas lagunas como momentos lúcidos. Jonathan Tah, habitual en la selección y fijo en este equipo, es otro del que siempre se han tenido muchas dudas. Y, al igual que él, Aleksandar Dragovic. 

Lo que Peter Bosz había convertido en un castillo de naipes perfectamente construido se fue al traste en la última jornada de 2020, con la visita del Bayern al BayArena. Hasta ese momento, la única derrota del Leverkusen se había producido en Praga, ante el Slavia, en Europa League. Y aquella visita bávara no empezó nada mal para Bosz y los suyos, que recibían al rodillo siendo líderes invictos. Patrick Schick puso por delante en el marcador a los locales con un bonito remate acrobático. Sin embargo, Robert Lewandowski marcó un gol al final de cada parte y le dio la vuelta al marcador. Esa derrota supuso la pérdida del liderato y el inicio de una caída libre.

Nadiem Amiri, jugador del Bayer Leverkusen se lamenta durante un partido.Imagen: Imago.

Mientras el Bayern iba recuperando las sensaciones de apisonadora, el Leverkusen perdía su identidad. Este nuevo año les ha regalado carbón. Una eliminación en Copa, con remontada incluida en la prórroga, ante un equipo de Regionalliga. La europea ante un club como el BSC Young Boys que le consiguió ganar ambos duelos. Pero en el torneo de la regularidad fue aún peor. De haber sido muy regular hasta diciembre (el que más), pasó a convertirse en un equipo algo mediocre. Lo que antes era facilidad para hacer goles pasó a convertirse en una falta de puntería digna de estudio. La defensa también cogió el camino contrario y pasó de ser el segundo equipo menos goleado a encajar con facilidad. 

Otro tema aparte puede ser el físico, pero no ha sido un problema exclusivo del Leverkusen, porque en una temporada tan cargada, todos los clubes han tenido este problema. Pero sí es verdad que han perdido jugadores muy importantes y por un largo tiempo. Hasta la portería se ha visto afectada durante un tiempo largo. Hradecky, que volverá de su lesión a finales de este mes, se había perdido sólo tres partidos de Bundesliga en sus anteriores cinco temporadas en Alemania. Tanto en su etapa en el Eintracht Frankfurt, como en el Leverkusen, prácticamente no tenía rival para la portería.

La actual situación no es la misma que la del inicio del siglo. En aquella ocasión se perdieron dos finales y una liga a falta de dos jornadas. Ahora se rozó la gloria ocupando un par de semanas el primer puesto, pero hacerlo en diciembre no tiene premio. Lo que vale, es cuando se pite el final en la última jornada. Se pueden aludir a varios factores. Peter Bosz, que en su día ya estuvo discutido, ha sido despedido. Y se pueden dar mil excusas, pero la situación es la que es y este Leverkusen lleva un 2021 más digno de un equipo que lucha por la permanencia con pocos recursos, que uno que se quiere mantener año a año por Europa. Y sí, se han ganado tres partidos, pero… Un Dortmund con muchas dudas y un Gladbach depresivo tras el anuncio de Marco Rose eran plazas en las que se podía pescar algo. Tal vez, la victoria por 5-2 frente al Stuttgart haya sido la única convincente. 

Ahora la misión del técnico que le sustituya, será intentar enderezar el rumbo y no perder la estela europea. Lo que no debe pasar es seguir viendo crecer el drama como si fuera una telenovela interminable de esas que ponen las televisiones en la sobremesa. El Leverkusen debe recuperar el camino que había cogido en la primera mitad de la actual campaña y olvidarse de viejos fantasmas que le convirtieron en un equipo perdedor. Porque perder tres títulos en el último momento, el mismo año, es algo duro. Y más, si no estás acostumbrado a tener opciones hasta el último día. 

Imagen de cabecera: ImagoImages

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El fútbol es un deporte muy cruel. Tan pronto puedes estar arriba, como caerte más adelante. Los derroteros de la competición tienen estas cosas. Ser regular es complicado, sobre todo, cuando tienes que competir en varias competiciones. Si hay un club que sabe lo que es la crueldad, ese es, sin duda, el Leverkusen. Aunque este año pintaba bien y en diciembre parecía que la temporada podía dar alguna que otra alegría a la afición, el inicio del 2021 le ha dado la vuelta a la tortilla y ha renacido viejos fantasmas aunque, en esta ocasión, han perdido toda opción de luchar por un título hasta el último momento. Viendo la caída en picado del actual del conjunto de la Bayer me viene a la memoria aquel equipo rebautizada como ‘Neverkusen’, por quedar subcampeón de Bundesliga, DFB Pokal y Champions League en una misma temporada. En aquel año se cruzaron en el camino el Dortmund de Koller y Rosicky, el Schalke 04 de Huub Stevens y la volea de Zidane. 

Esta temporada parecía que todo iba a ir bien. Se había ido Kai Havertz, la joya del club, al que Bosz había convertido durante unos meses en un ‘9’ improvisado que respondió con goles. Pero ya no estaba. Ahora tenían a Florian Wirtz para sacar pecho. Un futbolista diferente a Havertz, que abría un abanico mayor de posibilidades en el juego. Si Kai es experto en jugar en una baldosa, muy desequilibrante en espacios reducidos, Florian lo es con más espacio. Bailey y Diaby se convirtieron en grandes protagonistas y la velocidad en una seña de identidad del equipo. Incluso, los dos delanteros, Alario y Schick, siendo los máximos goleadores, no han tenido su puesto asegurado como titulares. En ocasiones, hasta se quedaban los dos fuera.

Todo iba bien. El equipo hacía goles, practicaba buen fútbol, pero tenía una parte débil, la defensa. Los gemelos Bender han pasado mucho tiempo entre algodones, tanto, que anunciaron los dos su retirada al finalizar la liga. Weiser y Jedvaj están relegados a un segundo plano y han contado más bien poco. Tapsoba, que llegó a mitad de la temporada pasada tras sorprender en Portugal y la Europa League, es joven y tiene tantas lagunas como momentos lúcidos. Jonathan Tah, habitual en la selección y fijo en este equipo, es otro del que siempre se han tenido muchas dudas. Y, al igual que él, Aleksandar Dragovic. 

Lo que Peter Bosz había convertido en un castillo de naipes perfectamente construido se fue al traste en la última jornada de 2020, con la visita del Bayern al BayArena. Hasta ese momento, la única derrota del Leverkusen se había producido en Praga, ante el Slavia, en Europa League. Y aquella visita bávara no empezó nada mal para Bosz y los suyos, que recibían al rodillo siendo líderes invictos. Patrick Schick puso por delante en el marcador a los locales con un bonito remate acrobático. Sin embargo, Robert Lewandowski marcó un gol al final de cada parte y le dio la vuelta al marcador. Esa derrota supuso la pérdida del liderato y el inicio de una caída libre.

Nadiem Amiri, jugador del Bayer Leverkusen se lamenta durante un partido.Imagen: Imago.

Mientras el Bayern iba recuperando las sensaciones de apisonadora, el Leverkusen perdía su identidad. Este nuevo año les ha regalado carbón. Una eliminación en Copa, con remontada incluida en la prórroga, ante un equipo de Regionalliga. La europea ante un club como el BSC Young Boys que le consiguió ganar ambos duelos. Pero en el torneo de la regularidad fue aún peor. De haber sido muy regular hasta diciembre (el que más), pasó a convertirse en un equipo algo mediocre. Lo que antes era facilidad para hacer goles pasó a convertirse en una falta de puntería digna de estudio. La defensa también cogió el camino contrario y pasó de ser el segundo equipo menos goleado a encajar con facilidad. 

Otro tema aparte puede ser el físico, pero no ha sido un problema exclusivo del Leverkusen, porque en una temporada tan cargada, todos los clubes han tenido este problema. Pero sí es verdad que han perdido jugadores muy importantes y por un largo tiempo. Hasta la portería se ha visto afectada durante un tiempo largo. Hradecky, que volverá de su lesión a finales de este mes, se había perdido sólo tres partidos de Bundesliga en sus anteriores cinco temporadas en Alemania. Tanto en su etapa en el Eintracht Frankfurt, como en el Leverkusen, prácticamente no tenía rival para la portería.

La actual situación no es la misma que la del inicio del siglo. En aquella ocasión se perdieron dos finales y una liga a falta de dos jornadas. Ahora se rozó la gloria ocupando un par de semanas el primer puesto, pero hacerlo en diciembre no tiene premio. Lo que vale, es cuando se pite el final en la última jornada. Se pueden aludir a varios factores. Peter Bosz, que en su día ya estuvo discutido, ha sido despedido. Y se pueden dar mil excusas, pero la situación es la que es y este Leverkusen lleva un 2021 más digno de un equipo que lucha por la permanencia con pocos recursos, que uno que se quiere mantener año a año por Europa. Y sí, se han ganado tres partidos, pero… Un Dortmund con muchas dudas y un Gladbach depresivo tras el anuncio de Marco Rose eran plazas en las que se podía pescar algo. Tal vez, la victoria por 5-2 frente al Stuttgart haya sido la única convincente. 

Ahora la misión del técnico que le sustituya, será intentar enderezar el rumbo y no perder la estela europea. Lo que no debe pasar es seguir viendo crecer el drama como si fuera una telenovela interminable de esas que ponen las televisiones en la sobremesa. El Leverkusen debe recuperar el camino que había cogido en la primera mitad de la actual campaña y olvidarse de viejos fantasmas que le convirtieron en un equipo perdedor. Porque perder tres títulos en el último momento, el mismo año, es algo duro. Y más, si no estás acostumbrado a tener opciones hasta el último día. 

Imagen de cabecera: ImagoImages

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