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Leo Suárez: Sin miedo a triunfar

David Orenes @david_lrl 01-10-2018

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Leo Suárez llegó al Villarreal en diciembre de 2014 como una de las grandes
joyas del fútbol argentino. En Boca Juniors desde los seis años, tan solo había
disputado 45 minutos en Primera División cuando recibió la llamada del
Submarino. La aceptó sin dudar. Por allí habían triunfado ídolos de su infancia
como Juan Román Riquelme, Sorín o Rodolfo Arruabarrena. Su destreza con el
balón llegó a impresionar a ojeadores tan distinguidos como Ramón Maddoni y Antonio
Cordón.

Antes de aterrizar en la ciudad castellonense, Leo disputó el Sudamericano
sub-20 con Argentina, saliendo campeón. No fue titular en una albiceleste con
Ángel Correa y Gio Simeone como estrellas, pero marcó un golazo ante Perú. En
aquella misma edición brilló un delantero uruguayo, Franco Acosta, que también
fichó el Villarreal ese mismo invierno. A sus 22 años, el que hiciera cuatro
tantos en aquel torneo está cedido en Boston River y lleva tiempo estancado en
su progresión.

De corta estatura (1.67 metros) y aspecto liviano, Leo Suárez ha pasado los
últimos cuatro años en Segunda División B, alternando alguna convocatoria con
el primer equipo. Desde su debut con el Villarreal en agosto de 2016, el joven
argentino solo ha disputado 155 minutos, repartidos en ocho partidos. Su única
titularidad fue en octubre de 2017, en Copa ante la Ponferradina. Tan solo
cuatro días después se dañaba el ligamento cruzado y estaría siete meses de
baja.

Fue un momento muy difícil, pues precisamente en esas fechas Javier Calleja
ocupaba el banquillo del primer equipo, un técnico que había confiado en él
durante su etapa en el filial. «Fue complicado, un golpe duro y me
producía mucha tristeza, ya que había un técnico que confía en los chavales y
no podía estar», confesó en su reaparición, a finales de la pasada
temporada. Con ya 22 años y poco que aprender en la categoría de bronce, Leo
hizo las maletas a Valladolid en una operación conjunta junto a Enes Ünal. El
presidente del club pucelano confesó que había intentado su cesión en otras dos
ocasiones y que negoció con el Villarreal no incluir la ‘cláusula del miedo’ en
el contrato, algo que sí se añadió en la del delantero turco.

Leo, un jugador que el Valladolid parecía no necesitar (su posición estaba
bien cubierta y Sergio González no lo había pedido) debutó en Balaídos saliendo
al campo en el tiempo de descuento. Unos segundos después, marcó el 3-3
aprovechando un buen pase de Óscar Plano y desató la locura. Aquel tanto en el
último suspiro le valió la titularidad en el Estadio de la Cerámica, ante la
que fuera su afición. En Villarreal no saben lo que es ganar en casa esta
temporada, y de nuevo los tres puntos volaron en una tarde aciaga con Gerard
Moreno fallando un penalti… y Leo Suárez anotando el tanto de la victoria para
su equipo.

Un latigazo cruzado, imparable para Asenjo, que dejó mudo al feudo amarillo
y de piedra a técnicos y directivos. El chaval que llegó como un diamante por
pulir, que pasó cuatro años en las catacumbas con lesión de cruzado incluida y
que contó con escasas oportunidades en el Villarreal ya lleva dos goles en
apenas 79 minutos con el Valladolid en Primera División. Dos goles que han
valido cuatro puntos. Que tomen nota en Castellón.

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Leo Suárez llegó al Villarreal en diciembre de 2014 como una de las grandes
joyas del fútbol argentino. En Boca Juniors desde los seis años, tan solo había
disputado 45 minutos en Primera División cuando recibió la llamada del
Submarino. La aceptó sin dudar. Por allí habían triunfado ídolos de su infancia
como Juan Román Riquelme, Sorín o Rodolfo Arruabarrena. Su destreza con el
balón llegó a impresionar a ojeadores tan distinguidos como Ramón Maddoni y Antonio
Cordón.

Antes de aterrizar en la ciudad castellonense, Leo disputó el Sudamericano
sub-20 con Argentina, saliendo campeón. No fue titular en una albiceleste con
Ángel Correa y Gio Simeone como estrellas, pero marcó un golazo ante Perú. En
aquella misma edición brilló un delantero uruguayo, Franco Acosta, que también
fichó el Villarreal ese mismo invierno. A sus 22 años, el que hiciera cuatro
tantos en aquel torneo está cedido en Boston River y lleva tiempo estancado en
su progresión.

De corta estatura (1.67 metros) y aspecto liviano, Leo Suárez ha pasado los
últimos cuatro años en Segunda División B, alternando alguna convocatoria con
el primer equipo. Desde su debut con el Villarreal en agosto de 2016, el joven
argentino solo ha disputado 155 minutos, repartidos en ocho partidos. Su única
titularidad fue en octubre de 2017, en Copa ante la Ponferradina. Tan solo
cuatro días después se dañaba el ligamento cruzado y estaría siete meses de
baja.

Fue un momento muy difícil, pues precisamente en esas fechas Javier Calleja
ocupaba el banquillo del primer equipo, un técnico que había confiado en él
durante su etapa en el filial. «Fue complicado, un golpe duro y me
producía mucha tristeza, ya que había un técnico que confía en los chavales y
no podía estar», confesó en su reaparición, a finales de la pasada
temporada. Con ya 22 años y poco que aprender en la categoría de bronce, Leo
hizo las maletas a Valladolid en una operación conjunta junto a Enes Ünal. El
presidente del club pucelano confesó que había intentado su cesión en otras dos
ocasiones y que negoció con el Villarreal no incluir la ‘cláusula del miedo’ en
el contrato, algo que sí se añadió en la del delantero turco.

Leo, un jugador que el Valladolid parecía no necesitar (su posición estaba
bien cubierta y Sergio González no lo había pedido) debutó en Balaídos saliendo
al campo en el tiempo de descuento. Unos segundos después, marcó el 3-3
aprovechando un buen pase de Óscar Plano y desató la locura. Aquel tanto en el
último suspiro le valió la titularidad en el Estadio de la Cerámica, ante la
que fuera su afición. En Villarreal no saben lo que es ganar en casa esta
temporada, y de nuevo los tres puntos volaron en una tarde aciaga con Gerard
Moreno fallando un penalti… y Leo Suárez anotando el tanto de la victoria para
su equipo.

Un latigazo cruzado, imparable para Asenjo, que dejó mudo al feudo amarillo
y de piedra a técnicos y directivos. El chaval que llegó como un diamante por
pulir, que pasó cuatro años en las catacumbas con lesión de cruzado incluida y
que contó con escasas oportunidades en el Villarreal ya lleva dos goles en
apenas 79 minutos con el Valladolid en Primera División. Dos goles que han
valido cuatro puntos. Que tomen nota en Castellón.

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