_Italia

Lautarismo

Joel Sierra @_JoeLSierra_ 28-10-2022

Después de un inicio de temporada complicado por juego y resultados, Simone Inzaghi está encontrando nuevamente certezas en la estructura táctica y competitiva del Inter para retomar la senda de las victorias. Lejos del juego más elaborado, paciente y dominante a través del balón que caracterizaba al Inter recientemente, en parte por la gran herencia de Antonio Conte en la codificada salida desde atrás, el actual técnico nerazzurro está retomando su principal esencia.

Y su principal esencia, como vimos durante su largo y exitoso periplo en la Lazio, entronca más con una forma de atacar más austera y directa, fiándolo casi todo a la calidad de los eslabones intermedios para la progresión del juego en el tercio final y a las dotes finalizadoras de sus delanteros, los cuales siempre han brillado más cuando han podido contar con grandes espacios por delante para atacarlos sin balón o en los que poder correr con él. Una fórmula que, dentro de esta matizada idea de juego, se consigue de una forma más sencilla desde bloques defensivos medios o bajos, en los que esta nueva versión interista parece sentirse especialmente cómoda.

Dentro de ese contexto previo de crisis de juego y casi de identidad, el hombre que se ha hecho claramente con las llaves del equipo, más si cabe con la lesión de Marcelo Brozovic a final de septiembre y con la de Romelu Lukaku desde un mes antes, no es otro que Lautaro Martínez. Después de una sequía goleadora parangonable a la del juego de su equipo, el argentino se ha echado al Inter a sus espaldas y se ha erigido en el líder técnico y emocional de todo su sistema.

‘El Toro’ ha continuado siendo una amenaza constante con sus desmarques cortos y largos, un foco de peligro dentro y fuera del área, la pieza que encabeza los momentos de pressing alto y contagia al resto con su intensidad y un amasador de remates con la cabeza y con ambas piernas. Y a todo ello ha sumado una lucidez, un acierto y una concisión en sus toques entre líneas en pleno carril central, ya sea jugando de espaldas, de cara o recibiendo perfilado, que está permitiendo a los de Inzaghi progresar de un modo mucho más ágil hacia el tercio final, activar a sus carrileros en los últimos metros y llegar por oleadas o con espacios a las zonas de remate.

Un trabajo previo al gol que a él mismo le está beneficiando a la hora de sacar a relucir su cualidad y su calidad como finalizador, la más determinante de todas las aptitudes que posee, aunque en muchas ocasiones esté teniendo que ejercer de chef y de maître al mismo tiempo dentro de una estructura que no ha podido contar últimamente con el mejor regista del Calcio de los últimos años ni con un nueve tan condicionante a la hora de fijar centrales como Lukaku.

En este sentido, Lautaro es el futbolista de la Serie A que más dispara, tanto en general como a puerta, y el segundo que más xG genera. Sin embargo, esa implicación más global que está mostrando también se aprecia en otras estadísticas: está en los mejores datos de su carrera en pases clave por partido (1.5), número de pases y acierto de los mismos, es uno de los puntas que más intercepciones suma por encuentro en las grandes ligas y el cuarto de todo el campeonato italiano que más faltas realiza. Una muestra de su entrega y de su condición de atacante que se desenvuelve fantásticamente en ritmos altos y que en el ida y vuelta encuentra su hábitat ideal, el que le permite aumentar el impacto de su mezcla única de talento y garra.

Su capacidad para aparecer en los momentos clave y cuando su equipo más lo necesita sigue aumentando. Mientras tanto, Lautaro tiene el reto de asentarse como el líder de este Inter, incluso con la vuelta de Brozovic y Lukaku, después de haber demostrado ya que ha sido el responsable primero de este aumento de nivel de los nerazzurri con el que poder ser de nuevo considerados, al menos en Serie A, como un contender. La temporada es larga, el Mundial en el que Lautaro apunta a ser el nueve de una de las grandes favoritas, lo condicionará todo, pero con esta versión del ‘Toro’, aunque el propio Lautaro haya declarado que ya es demasiado tarde para luchar por el Scudetto —una declaración que les quita presión y que es una muestra más de su influencia sobre el grupo también fuera del campo—, el Inter aún está a tiempo de todo.

Imagen de cabecera: @ChampionsLeague

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Después de un inicio de temporada complicado por juego y resultados, Simone Inzaghi está encontrando nuevamente certezas en la estructura táctica y competitiva del Inter para retomar la senda de las victorias. Lejos del juego más elaborado, paciente y dominante a través del balón que caracterizaba al Inter recientemente, en parte por la gran herencia de Antonio Conte en la codificada salida desde atrás, el actual técnico nerazzurro está retomando su principal esencia.

Y su principal esencia, como vimos durante su largo y exitoso periplo en la Lazio, entronca más con una forma de atacar más austera y directa, fiándolo casi todo a la calidad de los eslabones intermedios para la progresión del juego en el tercio final y a las dotes finalizadoras de sus delanteros, los cuales siempre han brillado más cuando han podido contar con grandes espacios por delante para atacarlos sin balón o en los que poder correr con él. Una fórmula que, dentro de esta matizada idea de juego, se consigue de una forma más sencilla desde bloques defensivos medios o bajos, en los que esta nueva versión interista parece sentirse especialmente cómoda.

Dentro de ese contexto previo de crisis de juego y casi de identidad, el hombre que se ha hecho claramente con las llaves del equipo, más si cabe con la lesión de Marcelo Brozovic a final de septiembre y con la de Romelu Lukaku desde un mes antes, no es otro que Lautaro Martínez. Después de una sequía goleadora parangonable a la del juego de su equipo, el argentino se ha echado al Inter a sus espaldas y se ha erigido en el líder técnico y emocional de todo su sistema.

‘El Toro’ ha continuado siendo una amenaza constante con sus desmarques cortos y largos, un foco de peligro dentro y fuera del área, la pieza que encabeza los momentos de pressing alto y contagia al resto con su intensidad y un amasador de remates con la cabeza y con ambas piernas. Y a todo ello ha sumado una lucidez, un acierto y una concisión en sus toques entre líneas en pleno carril central, ya sea jugando de espaldas, de cara o recibiendo perfilado, que está permitiendo a los de Inzaghi progresar de un modo mucho más ágil hacia el tercio final, activar a sus carrileros en los últimos metros y llegar por oleadas o con espacios a las zonas de remate.

Un trabajo previo al gol que a él mismo le está beneficiando a la hora de sacar a relucir su cualidad y su calidad como finalizador, la más determinante de todas las aptitudes que posee, aunque en muchas ocasiones esté teniendo que ejercer de chef y de maître al mismo tiempo dentro de una estructura que no ha podido contar últimamente con el mejor regista del Calcio de los últimos años ni con un nueve tan condicionante a la hora de fijar centrales como Lukaku.

En este sentido, Lautaro es el futbolista de la Serie A que más dispara, tanto en general como a puerta, y el segundo que más xG genera. Sin embargo, esa implicación más global que está mostrando también se aprecia en otras estadísticas: está en los mejores datos de su carrera en pases clave por partido (1.5), número de pases y acierto de los mismos, es uno de los puntas que más intercepciones suma por encuentro en las grandes ligas y el cuarto de todo el campeonato italiano que más faltas realiza. Una muestra de su entrega y de su condición de atacante que se desenvuelve fantásticamente en ritmos altos y que en el ida y vuelta encuentra su hábitat ideal, el que le permite aumentar el impacto de su mezcla única de talento y garra.

Su capacidad para aparecer en los momentos clave y cuando su equipo más lo necesita sigue aumentando. Mientras tanto, Lautaro tiene el reto de asentarse como el líder de este Inter, incluso con la vuelta de Brozovic y Lukaku, después de haber demostrado ya que ha sido el responsable primero de este aumento de nivel de los nerazzurri con el que poder ser de nuevo considerados, al menos en Serie A, como un contender. La temporada es larga, el Mundial en el que Lautaro apunta a ser el nueve de una de las grandes favoritas, lo condicionará todo, pero con esta versión del ‘Toro’, aunque el propio Lautaro haya declarado que ya es demasiado tarde para luchar por el Scudetto —una declaración que les quita presión y que es una muestra más de su influencia sobre el grupo también fuera del campo—, el Inter aún está a tiempo de todo.

Imagen de cabecera: @ChampionsLeague

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11-11-2022

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