_Fórmula 1

Las múltiples incógnitas que genera Red Bull Honda

Abraham Marqués @AbrahamMarques_ 22-06-2018

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Es oficial lo que parecía un secreto a voces desde la pasada
temporada: Red Bull se alía con Honda para las dos próximas temporadas. La mala
relación con Renault en los últimos años, unida a la vía de escape japonesa,
han propiciado que se dé una relación que nunca había tenido lugar en la
Fórmula 1. A pesar de las hostilidades mutuas, durante los últimos meses
parecía que los franceses no querían separarse de la marca de las bebidas
energéticas. Pero la realidad es que este cambio era el deseado por todos los
implicados. Renault está construyendo un proyecto ganador, el cual chocaría con
Red Bull si consiguen un monoplaza para luchar por los primeros puestos. Es
cierto que, hasta que no tengan el nivel, les interesaba tener el apoyo de los
austriacos, pero lo que ha ocurrido es lo mejor para todas las partes.

La relación Red Bull Renault era muy tóxica. Desde el
comienzo de la era híbrida, el actual tercer equipo en el campeonato acusó a su
suministrador de tener un motor poco fiable y con un nivel por debajo de
Mercedes y Ferrari. Ahora sus caminos se separan. El de los franceses no va a
cambiar mucho. Tienen cuatro monoplazas en pista con el que desarrollar su
motor: los dos suyos y los dos McLaren. Red Bull ha decidido coger una vía
alternativa. La nueva trayectoria marcada por los austriacos puede convertirse
en una verdadera jugada maestra, o un declive de magnitudes incalculables, sin
obviar el término medio entre ambos polos.

La apuesta es arriesgada, ya que Honda no ha dado garantías
de tener un motor competitivo en los cuatro años que lleva en la Fórmula 1. Las
tres temporadas de alianza con los de Woking fueron un esperpento. Colocaron un
equipo que luchaba por alcanzar la zona noble de la parrilla en los últimos
puestos. Cierto es, como se está viendo este año, que no toda la culpa fue de
los japoneses, pero si un importante porcentaje.

Tras un año de pruebas en el equipo filial, supervisado con
lupa por Red Bull, han visto adecuado romper una alianza de 12 años con
Renault. Esto supone una segunda oportunidad para Honda, la última antes del
cambio de normativa de 2021. Tienen la ocasión de demostrar que McLaren se
equivocó con ellos y luchar por victorias con la marca de las bebidas
energéticas. Con Toro Rosso han dado un paso adelante en cuanto a fiabilidad y
rendimiento. En 2019 tendrán que demostrar que han sido capaces de solucionar
sus problemas de la primera etapa y que tienen potencial para competir con los
otros motoristas.

Esta relación, que genera una gran expectación para los dos
próximos años, deja un panorama con muchas incógnitas. La primera es qué
decisión tomará Ricciardo, el cual todavía no ha renovado con su actual equipo.
La alianza con Honda no asegura rendimiento a corto plazo, por lo que el
australiano debe estar sopesando otras opciones, aunque no tiene muchas.
Ferrari espera a Leclerc y Mercedes a Hamilton. No parece que vaya a tener
hueco en estos equipos, por lo que solo le queda una vía alternativa a Red Bull
en caso de que no ocurra nada raro en los dos mejores equipos: ir a un equipo
de segunda fila.

Otro interrogante que deja esta nueva alianza es hasta dónde
llegará la paciencia de Red Bull en caso de que Honda falle como en la era
McLaren. Los principales dirigentes de la marca son conocidos por su poca
paciencia a la hora de asumir malos resultados, como hemos podido ver estos
años con Renault. Lo natural sería que se tomaran a los japoneses con más
tranquilidad, ya que criticarlos sería dispararse al pie.

La tercera duda que suscita este proyecto es si la relación
es para largo plazo, o solo una vía de escape a Renault para montar unidad de
potencia Porsche en 2021. La marca alemana ha mostrado interés en ser
suministrador de motores con la normativa que entra en vigor dentro de tres
temporadas. El devenir de esta decisión dependerá del rendimiento que muestre
Honda en estos dos años.

La última cuestión de esta firma es cómo asumiría Honda un
segundo proyecto fallido. Tras dejar un desastre para la historia con McLaren,
hacer que Red Bull baje del tercer puesto en constructores dejaría a la marca
japonesa muy señalada. Hundir a dos marcas punteras en menos de cinco años, y
en dos periodos distintos, sería un registro que quedaría para la historia de
la Fórmula 1.

La respuesta a todas estas preguntas planteadas puede
comenzar a darse este mismo año. Toro Rosso mostrará si los japoneses avanzan
en la dirección adecuada para su verdadera prueba de fuego con Red Bull. Lo
cierto es que ha quedado un panorama muy bueno en la Fórmula 1, ya que el saber
si Honda podrá sumistrar a los austriacos un buen motor genera mucha
expectación. 

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Es oficial lo que parecía un secreto a voces desde la pasada
temporada: Red Bull se alía con Honda para las dos próximas temporadas. La mala
relación con Renault en los últimos años, unida a la vía de escape japonesa,
han propiciado que se dé una relación que nunca había tenido lugar en la
Fórmula 1. A pesar de las hostilidades mutuas, durante los últimos meses
parecía que los franceses no querían separarse de la marca de las bebidas
energéticas. Pero la realidad es que este cambio era el deseado por todos los
implicados. Renault está construyendo un proyecto ganador, el cual chocaría con
Red Bull si consiguen un monoplaza para luchar por los primeros puestos. Es
cierto que, hasta que no tengan el nivel, les interesaba tener el apoyo de los
austriacos, pero lo que ha ocurrido es lo mejor para todas las partes.

La relación Red Bull Renault era muy tóxica. Desde el
comienzo de la era híbrida, el actual tercer equipo en el campeonato acusó a su
suministrador de tener un motor poco fiable y con un nivel por debajo de
Mercedes y Ferrari. Ahora sus caminos se separan. El de los franceses no va a
cambiar mucho. Tienen cuatro monoplazas en pista con el que desarrollar su
motor: los dos suyos y los dos McLaren. Red Bull ha decidido coger una vía
alternativa. La nueva trayectoria marcada por los austriacos puede convertirse
en una verdadera jugada maestra, o un declive de magnitudes incalculables, sin
obviar el término medio entre ambos polos.

La apuesta es arriesgada, ya que Honda no ha dado garantías
de tener un motor competitivo en los cuatro años que lleva en la Fórmula 1. Las
tres temporadas de alianza con los de Woking fueron un esperpento. Colocaron un
equipo que luchaba por alcanzar la zona noble de la parrilla en los últimos
puestos. Cierto es, como se está viendo este año, que no toda la culpa fue de
los japoneses, pero si un importante porcentaje.

Tras un año de pruebas en el equipo filial, supervisado con
lupa por Red Bull, han visto adecuado romper una alianza de 12 años con
Renault. Esto supone una segunda oportunidad para Honda, la última antes del
cambio de normativa de 2021. Tienen la ocasión de demostrar que McLaren se
equivocó con ellos y luchar por victorias con la marca de las bebidas
energéticas. Con Toro Rosso han dado un paso adelante en cuanto a fiabilidad y
rendimiento. En 2019 tendrán que demostrar que han sido capaces de solucionar
sus problemas de la primera etapa y que tienen potencial para competir con los
otros motoristas.

Esta relación, que genera una gran expectación para los dos
próximos años, deja un panorama con muchas incógnitas. La primera es qué
decisión tomará Ricciardo, el cual todavía no ha renovado con su actual equipo.
La alianza con Honda no asegura rendimiento a corto plazo, por lo que el
australiano debe estar sopesando otras opciones, aunque no tiene muchas.
Ferrari espera a Leclerc y Mercedes a Hamilton. No parece que vaya a tener
hueco en estos equipos, por lo que solo le queda una vía alternativa a Red Bull
en caso de que no ocurra nada raro en los dos mejores equipos: ir a un equipo
de segunda fila.

Otro interrogante que deja esta nueva alianza es hasta dónde
llegará la paciencia de Red Bull en caso de que Honda falle como en la era
McLaren. Los principales dirigentes de la marca son conocidos por su poca
paciencia a la hora de asumir malos resultados, como hemos podido ver estos
años con Renault. Lo natural sería que se tomaran a los japoneses con más
tranquilidad, ya que criticarlos sería dispararse al pie.

La tercera duda que suscita este proyecto es si la relación
es para largo plazo, o solo una vía de escape a Renault para montar unidad de
potencia Porsche en 2021. La marca alemana ha mostrado interés en ser
suministrador de motores con la normativa que entra en vigor dentro de tres
temporadas. El devenir de esta decisión dependerá del rendimiento que muestre
Honda en estos dos años.

La última cuestión de esta firma es cómo asumiría Honda un
segundo proyecto fallido. Tras dejar un desastre para la historia con McLaren,
hacer que Red Bull baje del tercer puesto en constructores dejaría a la marca
japonesa muy señalada. Hundir a dos marcas punteras en menos de cinco años, y
en dos periodos distintos, sería un registro que quedaría para la historia de
la Fórmula 1.

La respuesta a todas estas preguntas planteadas puede
comenzar a darse este mismo año. Toro Rosso mostrará si los japoneses avanzan
en la dirección adecuada para su verdadera prueba de fuego con Red Bull. Lo
cierto es que ha quedado un panorama muy bueno en la Fórmula 1, ya que el saber
si Honda podrá sumistrar a los austriacos un buen motor genera mucha
expectación. 

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