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Las mayores sorpresas de la historia de la Super Bowl

César Martín @CesarMrtn 31-01-2020

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Super Bowl

El tópico dice que en las finales celebradas a partido único no hay nada escrito y que todo puede pasar, y la NFL y su Super Bowl no se escapan a esto. A lo largo de más de medio siglo hemos visto cómo David vencía a Goliat y se llevaba el preciado Trofeo Vince Lombardi a su casa.

5. Denver Broncos 31-24 Green Bay Packers (Super Bowl XXXII)

John Elway, el quarterback más grande que han tenido los Denver Broncos, llegó a la Super Bowl XXXII con 37 años y tres derrotas previas en el gran partido de la NFL. Enfrente, los Green Bay Packers del tres veces seguidas MVP Brett Favre. Unos Packers que, además, venían de vencer a los New England Patriots en la Super Bowl XXXI. Los claros favoritos eran los queseros.

Con poco más de dos minutos para el final del tercer cuarto y el partido empatado a 17, los Broncos estaban en la zona roja de los Packers en tercer down y necesitaban seis yardas para conseguir el primer down. Fue entonces cuando Elway realizó la acción emblemática de su carrera: cogió el balón, corrió y, al ver que tres defensas de Green Bay iban hacia él, se lanzó de cabeza en la línea de cinco yardas. En el aire fue golpeado por Mike Prior y LeRoy Butler, dibujando una ‘hélice’ con su cuerpo. Sin embargo, mantuvo el ovoide bajo su control. La acción pasó a la historia como la Helicopter Run. Dos jugadas después, Denver anotó un touchdown.

De poco sirvió que los de Wisconsin volvieran a empatar al principio del último cuarto, porque Terrell Davis (el MVP del partido) firmó su tercer TD de la noche quedando 1:47 en el crono. Los Denver Broncos eran campeones de la Super Bowl. Poco después de levantar el Trofeo Vince Lombardi, Pat Bowlen, dueño de la franquicia de Colorado, exclamó: “¡Esta es por John!”. Una forma inmejorable de definir el partido.

4. Kansas City Chiefs 23-7 Minnesota Vikings (Super Bowl IV)

Los Minnesota Vikings de entre finales de los sesenta y mediados de los setenta fueron una escuadra poderosa. Dirigidos por Bud Grant, los de Minneapolis presumían sobre todo de línea defensiva: los Purple People Eaters. Alan Page, Jim Marshall, Carl Eller y Gary Larsen fueron el terror de los quarterbacks rivales durante muchos años. Esos Vikings jugaron cuatro Super Bowls… y las perdieron todas.

Quién sabe cómo hubiese sido la historia si los Vikes hubiesen ganado la Super Bowl IV. Nadie daba un duro por los Kansas City Chiefs, pero los de Missouri dominaron al ataque púrpura y confirmaron que los equipos de la AFL no eran tan malos como los pintaban. Los Purple People Eaters no pudieron hacer nada ante Len Dawson, el MVP del partido. Los Chiefs se quitaron la espina clavada de la Super Bowl I y los Vikings escribieron su primer capítulo de esa saga llamada Grandes Equipos de la NFL sin Anillo.

3. New England Patriots 20-17 St. Louis Rams (Super Bowl XXXVI)

Uno de los mejores ataques de la historia de la NFL contra un equipo comandado por un quarterback elegido en la sexta ronda del Draft de la temporada anterior. La Super Bowl XXXVI enfrentó a los St. Louis Rams de The Greatest Show on Turf (Kurt Warner, Marshall Faulk, Isaac Bruce) con los New England Patriots de Bill Belichick y Tom Brady.

Los Rams partían como favoritos. Muy favoritos. Una situación que Belichick ya había vivido en la Super Bowl XXV, cuando los New York Giants (de los que era coordinador defensivo) tenían todas las de perder ante los Buffalo Bills y su explosivo ataque (el K-Gun system). Sin embargo, los Giants mantuvieron a raya a Jim Kelly, Thurman Thomas y compañía y se llevaron el partido. El plan defensivo de Belichick fue tan bueno que fue incluido en el Salón de la Fama del Football Profesional.

Once años después, la misión del entrenador era la misma: frenar a un ataque de récord. Y lo consiguió: al término del tercer cuarto, los de Massachusetts mandaban por 17-3. El ataque de los de Missouri no carburaba… pero los Rams lograron empatar a falta de 1:30 para el final del partido. Lo lógico hubiera sido dejar correr el reloj para intentar ganar en la prórroga. Pero Brady no tenía eso en mente y, sin tiempos muertos, lideró un drive que dejó a su equipo en territorio de los Rams. Con sólo tres segundos por jugarse, Adam Vinatieri anotó el field goal de 48 yardas que le dio a los Patriots la primera Super Bowl de su historia. Ese fue el comienzo de la dinastía patriota.

2. New York Jets 16-7 Baltimore Colts (Super Bowl III)

La AFL fue la rival más dura a la que se enfrentó la NFL a lo largo de su ya centenaria historia. Ambas ligas acordaron fusionarse a finales de los sesenta y de esa unión nació la Super Bowl, un partido en el que los equipos de la NFL tenían casi la obligación de aplastar a los de la AFL por su superioridad footballística.

Las dos primeras ediciones del entonces llamado AFL-NFL World Championship Game fueron ganadas con contundencia por el representante de la NFL, los Green Bay Packers (35-10 y 33-14 ante Kansas City Chiefs y Oakland Raiders respectivamente). La tercera, la primera conocida oficialmente como Super Bowl, tenía que seguir el mismo guion pero con distintos actores. En este caso, los Baltimore Colts (NFL) y los New York Jets (AFL).

Las Vegas daba favoritos a los Colts sobre los Jets ¡por 18 puntos!, la mayor diferencia de la historia de la Super Bowl. Los de Maryland venían de un 13-1 en temporada regular y contaban con el vigente MVP, el QB Earl Morrall, y con el legendario Johnny Unitas como suplente por una lesión en el brazo que había arrastrado durante todo el año. Pero eso no amedrentó a la estrella del equipo neoyorquino, Joe Namath.

Tres días antes del encuentro, en un bar de Miami, el QB de los Jets dijo una frase que ya es historia del football: “Vamos a ganar el partido, lo garantizo”. Dicho y hecho: sin tan siquiera pasar o anotar un touchdown (es más, en el último cuarto no intentó ni un solo pase), Broadway Joe llevó a los Jets a un 16-0 que los de Maryland maquillaron al final (16-7). El triunfo de los Jets sobre los Colts está considerado como una de las mayores sorpresas de la historia del deporte. De todas las Super Bowls que ha habido, sólo una se le puede comparar en ese sentido.

1. New York Giants 17-14 New England Patriots (Super Bowl XLII)

3 de febrero de 2008. Glendale, Arizona. Una fecha y un lugar que estaban llamados a formar parte de la historia del football. Ese día, los New England Patriots estaban a sólo una victoria de firmar la mejor temporada de la historia de la NFL: un 19-0 que dejaría atrás al 17-0 de los Miami Dolphins en 1972.

El favoritismo de los Patriots era evidente. Para Las Vegas, 12 puntos por encima de su rival, los New York Giants. Unos Giants que en la última semana de temporada regular estuvieron a punto de acabar con el invicto de los de Massachusetts y que impidieron un duelo entre Brett Favre y Tom Brady por el Trofeo Vince Lombardi eliminando a los Green Bay Packers en la prórroga del NFC Championship Game.

El partido fue ajustadísimo de principio a fin. Quedando menos de tres minutos para el final, Brady conectó con Randy Moss en la end zone para el touchdown de los Pats. 14-10. Entonces se produjo una de las jugadas más famosas de la historia de la NFL. Una que desafió las leyes de la física y de la suerte.

Los Giants estaban en su línea de 44 yardas y en tercer down. El reloj apretaba, pero la defensa de los Patriots más. Los defensas de New England fueron a por Eli Manning, pero el hermano de Peyton escapó del sack y lanzó el balón lo más profundo que pudo. El ovoide fue a parar a las manos de su receptor David Tyree, que lo atrapó tras un salto digno de un jugador de baloncesto… y con la ayuda de su casco. Rodney Harrison, safety de los Patriots, saltó con Tyree y cuando ambos aterrizaron, sus piernas se interpusieron entre el suelo y la espalda del WR de los Giants, lo suficiente para que el balón no tocase el suelo. Tres jugadas después, a falta de cuarenta segundos, Manning encontró a Plaxico Burress en la end zone. Touchdown para New York.

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El tópico dice que en las finales celebradas a partido único no hay nada escrito y que todo puede pasar, y la NFL y su Super Bowl no se escapan a esto. A lo largo de más de medio siglo hemos visto cómo David vencía a Goliat y se llevaba el preciado Trofeo Vince Lombardi a su casa.

5. Denver Broncos 31-24 Green Bay Packers (Super Bowl XXXII)

John Elway, el quarterback más grande que han tenido los Denver Broncos, llegó a la Super Bowl XXXII con 37 años y tres derrotas previas en el gran partido de la NFL. Enfrente, los Green Bay Packers del tres veces seguidas MVP Brett Favre. Unos Packers que, además, venían de vencer a los New England Patriots en la Super Bowl XXXI. Los claros favoritos eran los queseros.

Con poco más de dos minutos para el final del tercer cuarto y el partido empatado a 17, los Broncos estaban en la zona roja de los Packers en tercer down y necesitaban seis yardas para conseguir el primer down. Fue entonces cuando Elway realizó la acción emblemática de su carrera: cogió el balón, corrió y, al ver que tres defensas de Green Bay iban hacia él, se lanzó de cabeza en la línea de cinco yardas. En el aire fue golpeado por Mike Prior y LeRoy Butler, dibujando una ‘hélice’ con su cuerpo. Sin embargo, mantuvo el ovoide bajo su control. La acción pasó a la historia como la Helicopter Run. Dos jugadas después, Denver anotó un touchdown.

De poco sirvió que los de Wisconsin volvieran a empatar al principio del último cuarto, porque Terrell Davis (el MVP del partido) firmó su tercer TD de la noche quedando 1:47 en el crono. Los Denver Broncos eran campeones de la Super Bowl. Poco después de levantar el Trofeo Vince Lombardi, Pat Bowlen, dueño de la franquicia de Colorado, exclamó: “¡Esta es por John!”. Una forma inmejorable de definir el partido.

4. Kansas City Chiefs 23-7 Minnesota Vikings (Super Bowl IV)

Los Minnesota Vikings de entre finales de los sesenta y mediados de los setenta fueron una escuadra poderosa. Dirigidos por Bud Grant, los de Minneapolis presumían sobre todo de línea defensiva: los Purple People Eaters. Alan Page, Jim Marshall, Carl Eller y Gary Larsen fueron el terror de los quarterbacks rivales durante muchos años. Esos Vikings jugaron cuatro Super Bowls… y las perdieron todas.

Quién sabe cómo hubiese sido la historia si los Vikes hubiesen ganado la Super Bowl IV. Nadie daba un duro por los Kansas City Chiefs, pero los de Missouri dominaron al ataque púrpura y confirmaron que los equipos de la AFL no eran tan malos como los pintaban. Los Purple People Eaters no pudieron hacer nada ante Len Dawson, el MVP del partido. Los Chiefs se quitaron la espina clavada de la Super Bowl I y los Vikings escribieron su primer capítulo de esa saga llamada Grandes Equipos de la NFL sin Anillo.

3. New England Patriots 20-17 St. Louis Rams (Super Bowl XXXVI)

Uno de los mejores ataques de la historia de la NFL contra un equipo comandado por un quarterback elegido en la sexta ronda del Draft de la temporada anterior. La Super Bowl XXXVI enfrentó a los St. Louis Rams de The Greatest Show on Turf (Kurt Warner, Marshall Faulk, Isaac Bruce) con los New England Patriots de Bill Belichick y Tom Brady.

Los Rams partían como favoritos. Muy favoritos. Una situación que Belichick ya había vivido en la Super Bowl XXV, cuando los New York Giants (de los que era coordinador defensivo) tenían todas las de perder ante los Buffalo Bills y su explosivo ataque (el K-Gun system). Sin embargo, los Giants mantuvieron a raya a Jim Kelly, Thurman Thomas y compañía y se llevaron el partido. El plan defensivo de Belichick fue tan bueno que fue incluido en el Salón de la Fama del Football Profesional.

Once años después, la misión del entrenador era la misma: frenar a un ataque de récord. Y lo consiguió: al término del tercer cuarto, los de Massachusetts mandaban por 17-3. El ataque de los de Missouri no carburaba… pero los Rams lograron empatar a falta de 1:30 para el final del partido. Lo lógico hubiera sido dejar correr el reloj para intentar ganar en la prórroga. Pero Brady no tenía eso en mente y, sin tiempos muertos, lideró un drive que dejó a su equipo en territorio de los Rams. Con sólo tres segundos por jugarse, Adam Vinatieri anotó el field goal de 48 yardas que le dio a los Patriots la primera Super Bowl de su historia. Ese fue el comienzo de la dinastía patriota.

2. New York Jets 16-7 Baltimore Colts (Super Bowl III)

La AFL fue la rival más dura a la que se enfrentó la NFL a lo largo de su ya centenaria historia. Ambas ligas acordaron fusionarse a finales de los sesenta y de esa unión nació la Super Bowl, un partido en el que los equipos de la NFL tenían casi la obligación de aplastar a los de la AFL por su superioridad footballística.

Las dos primeras ediciones del entonces llamado AFL-NFL World Championship Game fueron ganadas con contundencia por el representante de la NFL, los Green Bay Packers (35-10 y 33-14 ante Kansas City Chiefs y Oakland Raiders respectivamente). La tercera, la primera conocida oficialmente como Super Bowl, tenía que seguir el mismo guion pero con distintos actores. En este caso, los Baltimore Colts (NFL) y los New York Jets (AFL).

Las Vegas daba favoritos a los Colts sobre los Jets ¡por 18 puntos!, la mayor diferencia de la historia de la Super Bowl. Los de Maryland venían de un 13-1 en temporada regular y contaban con el vigente MVP, el QB Earl Morrall, y con el legendario Johnny Unitas como suplente por una lesión en el brazo que había arrastrado durante todo el año. Pero eso no amedrentó a la estrella del equipo neoyorquino, Joe Namath.

Tres días antes del encuentro, en un bar de Miami, el QB de los Jets dijo una frase que ya es historia del football: “Vamos a ganar el partido, lo garantizo”. Dicho y hecho: sin tan siquiera pasar o anotar un touchdown (es más, en el último cuarto no intentó ni un solo pase), Broadway Joe llevó a los Jets a un 16-0 que los de Maryland maquillaron al final (16-7). El triunfo de los Jets sobre los Colts está considerado como una de las mayores sorpresas de la historia del deporte. De todas las Super Bowls que ha habido, sólo una se le puede comparar en ese sentido.

1. New York Giants 17-14 New England Patriots (Super Bowl XLII)

3 de febrero de 2008. Glendale, Arizona. Una fecha y un lugar que estaban llamados a formar parte de la historia del football. Ese día, los New England Patriots estaban a sólo una victoria de firmar la mejor temporada de la historia de la NFL: un 19-0 que dejaría atrás al 17-0 de los Miami Dolphins en 1972.

El favoritismo de los Patriots era evidente. Para Las Vegas, 12 puntos por encima de su rival, los New York Giants. Unos Giants que en la última semana de temporada regular estuvieron a punto de acabar con el invicto de los de Massachusetts y que impidieron un duelo entre Brett Favre y Tom Brady por el Trofeo Vince Lombardi eliminando a los Green Bay Packers en la prórroga del NFC Championship Game.

El partido fue ajustadísimo de principio a fin. Quedando menos de tres minutos para el final, Brady conectó con Randy Moss en la end zone para el touchdown de los Pats. 14-10. Entonces se produjo una de las jugadas más famosas de la historia de la NFL. Una que desafió las leyes de la física y de la suerte.

Los Giants estaban en su línea de 44 yardas y en tercer down. El reloj apretaba, pero la defensa de los Patriots más. Los defensas de New England fueron a por Eli Manning, pero el hermano de Peyton escapó del sack y lanzó el balón lo más profundo que pudo. El ovoide fue a parar a las manos de su receptor David Tyree, que lo atrapó tras un salto digno de un jugador de baloncesto… y con la ayuda de su casco. Rodney Harrison, safety de los Patriots, saltó con Tyree y cuando ambos aterrizaron, sus piernas se interpusieron entre el suelo y la espalda del WR de los Giants, lo suficiente para que el balón no tocase el suelo. Tres jugadas después, a falta de cuarenta segundos, Manning encontró a Plaxico Burress en la end zone. Touchdown para New York.

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