_Celta

Las malas victorias

Marcos Pimentel @PimenMarcos77 04-04-2022

Sábado, 2 de abril, 6:30 de la tarde. En Vigo se vivía una tarde muy soleada, aunque con el frío al que nos tiene acostumbrados el norte. El frío resultó ser el menor de los problemas para aquellos que asistieron a Balaídos pues las cosas se calentaron bastante.

El Celta se encuentra 11º en la liga, a 10 puntos del descenso y a alguno más de los puestos europeos. Está en una situación cómoda, que no da margen a despistarse pero cómoda a fin de cuentas. El Madrid, por su lado, es líder a 12 puntos del segundo, el FC Barcelona, que tiene un partido pendiente contra el Rayo Vallecano por lo que, de ganarlo, se podría colocar a 9. Todo dependerá de los puntos que se deje el Madrid por el camino y, tras la humillación en el Clásico, tocaba visitar Vigo.

Aunque el Madrid era favorito, evidentemente, el Celta es un equipo muy peleón, que saca las uñas y, a través del juego, casi siempre planta mucha cara. Sobre todo contra equipos de zona muy alta de tabla, a los que les suele rascar puntos. Sin ir más lejos, esta temporada remontaron un 0-3 en Balaídos contra el Barcelona (3-3). Pero el equipo del ‘Chacho’ Coudet no contaba con una cosa: tener que hacer frente a 3 penaltis en contra.

Pese a que no pretendo focalizar el partido en la figura del árbitro, ¿cuántas veces se ven tres penas máximas para un mismo equipo en un encuentro? No sería más que algo anecdótico si las infracciones hubieras sido claras, pero lejos de eso, todas dejaron dudas muy serias. Dudas sobre el arbitraje, dudas sobre el VAR, dudas sobre la coordinación entre ambos, dudas sobre si se favoreció intencionadamente -en este caso- al Madrid… Cualquier aficionado neutral, por lo menos, dudará ante las repeticiones de las faltas que el colegiado indicó como penaltis. Pero son ellos los que saben, así que habrá que asumirlo.

Lo cierto es que el Celta fue superior al Real Madrid a nivel de juego. No fue un dominio constante, pero teniendo en cuenta el global del encuentro, es innegable. Pese a los dos tantos de Benzema, Courtois volvió a ser el mejor del equipo una vez más, haciendo dos o tres paradas de muchísimo mérito, como el tiro libre directo que le detuvo a Iago Aspas, por ejemplo. No solo fue muy importante para los blancos por evitar un gol en contra, sino que en el contexto del partido podría haber hecho cambiar muchas cosas: ocurrió cuatro minutos después del 0-1. Igualar el marcador tan deprisa cambia todo el devenir del partido pues, finalmente, el 1-1 llegó ya en la segunda mitad. Por el camino, un gol para mí bien anulado al Celta seguía frustrando a la afición celeste, no a los jugadores, quienes pelearon hasta el final con las mismas ganas que en el minuto uno.

Fuente: Real Madrid

En la segunda mitad fue el empate, el segundo penalti a favor del Madrid que detuvo Matías Dituro (4º penalti parado en esta temporada), y el tercer penalti para Benzema, tan solo cinco minutos después. La cara del aficionado promedio que estaba en Balaídos era una mezcla de incredulidad y rabia. Este sí logró convertirlo y se adelantaron de nuevo en el marcador. A partir de ahí, el Celta asedió continuamente la portería de Courtois sin crear tampoco ocasiones clarísimas de gol, pero sí con la sensación de que el empate no estaba lejos. Y en términos de merecimiento, era lo mínimo que el Celta debería haber logrado. Pero el fútbol no entiende de quién mereció más, entiende de quién metió más goles y ahí ganó el equipo de la capital.

Con todo esto, los jugadores y aficionados del Celta pueden tener la cabeza muy alta pues completaron un gran partido, aunque a fin de cuentas y sin haber jugado bien, el Real Madrid se llevó tres puntos de Balaídos. Fue uno de esos partidos que marcan la diferencia entre un equipo campeón y uno de zona Champions-Europa League: las malas victorias. Partidos en los que, por una o varias genialidades individuales (en este caso de Courtois) y, en ocasiones, por esa benevolencia arbitral -consciente o inconsciente- con los equipos grandes, un equipo con madera de campeón suele ganar. En este caso, una mala victoria de manual.

Imagen de cabecera: Real Madrid

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Sábado, 2 de abril, 6:30 de la tarde. En Vigo se vivía una tarde muy soleada, aunque con el frío al que nos tiene acostumbrados el norte. El frío resultó ser el menor de los problemas para aquellos que asistieron a Balaídos pues las cosas se calentaron bastante.

El Celta se encuentra 11º en la liga, a 10 puntos del descenso y a alguno más de los puestos europeos. Está en una situación cómoda, que no da margen a despistarse pero cómoda a fin de cuentas. El Madrid, por su lado, es líder a 12 puntos del segundo, el FC Barcelona, que tiene un partido pendiente contra el Rayo Vallecano por lo que, de ganarlo, se podría colocar a 9. Todo dependerá de los puntos que se deje el Madrid por el camino y, tras la humillación en el Clásico, tocaba visitar Vigo.

Aunque el Madrid era favorito, evidentemente, el Celta es un equipo muy peleón, que saca las uñas y, a través del juego, casi siempre planta mucha cara. Sobre todo contra equipos de zona muy alta de tabla, a los que les suele rascar puntos. Sin ir más lejos, esta temporada remontaron un 0-3 en Balaídos contra el Barcelona (3-3). Pero el equipo del ‘Chacho’ Coudet no contaba con una cosa: tener que hacer frente a 3 penaltis en contra.

Pese a que no pretendo focalizar el partido en la figura del árbitro, ¿cuántas veces se ven tres penas máximas para un mismo equipo en un encuentro? No sería más que algo anecdótico si las infracciones hubieras sido claras, pero lejos de eso, todas dejaron dudas muy serias. Dudas sobre el arbitraje, dudas sobre el VAR, dudas sobre la coordinación entre ambos, dudas sobre si se favoreció intencionadamente -en este caso- al Madrid… Cualquier aficionado neutral, por lo menos, dudará ante las repeticiones de las faltas que el colegiado indicó como penaltis. Pero son ellos los que saben, así que habrá que asumirlo.

Lo cierto es que el Celta fue superior al Real Madrid a nivel de juego. No fue un dominio constante, pero teniendo en cuenta el global del encuentro, es innegable. Pese a los dos tantos de Benzema, Courtois volvió a ser el mejor del equipo una vez más, haciendo dos o tres paradas de muchísimo mérito, como el tiro libre directo que le detuvo a Iago Aspas, por ejemplo. No solo fue muy importante para los blancos por evitar un gol en contra, sino que en el contexto del partido podría haber hecho cambiar muchas cosas: ocurrió cuatro minutos después del 0-1. Igualar el marcador tan deprisa cambia todo el devenir del partido pues, finalmente, el 1-1 llegó ya en la segunda mitad. Por el camino, un gol para mí bien anulado al Celta seguía frustrando a la afición celeste, no a los jugadores, quienes pelearon hasta el final con las mismas ganas que en el minuto uno.

Fuente: Real Madrid

En la segunda mitad fue el empate, el segundo penalti a favor del Madrid que detuvo Matías Dituro (4º penalti parado en esta temporada), y el tercer penalti para Benzema, tan solo cinco minutos después. La cara del aficionado promedio que estaba en Balaídos era una mezcla de incredulidad y rabia. Este sí logró convertirlo y se adelantaron de nuevo en el marcador. A partir de ahí, el Celta asedió continuamente la portería de Courtois sin crear tampoco ocasiones clarísimas de gol, pero sí con la sensación de que el empate no estaba lejos. Y en términos de merecimiento, era lo mínimo que el Celta debería haber logrado. Pero el fútbol no entiende de quién mereció más, entiende de quién metió más goles y ahí ganó el equipo de la capital.

Con todo esto, los jugadores y aficionados del Celta pueden tener la cabeza muy alta pues completaron un gran partido, aunque a fin de cuentas y sin haber jugado bien, el Real Madrid se llevó tres puntos de Balaídos. Fue uno de esos partidos que marcan la diferencia entre un equipo campeón y uno de zona Champions-Europa League: las malas victorias. Partidos en los que, por una o varias genialidades individuales (en este caso de Courtois) y, en ocasiones, por esa benevolencia arbitral -consciente o inconsciente- con los equipos grandes, un equipo con madera de campeón suele ganar. En este caso, una mala victoria de manual.

Imagen de cabecera: Real Madrid

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