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Las carcajadas de Ancelotti

Lo que ocurre fuera del verde muestra bien el significado real del encuentro que se está jugando. Cambiaba Carlo Ancelotti a sus futbolistas y se reía con ellos, mientras los blancos perdían con el Atlético de Madrid. Se abrazaban. “La foto con el puro es una foto con mis amigos porque estos jugadores son mis amigos”, reconocía el otro día para la prensa. El italiano, al contrario de sus últimas experiencias en el Napoli y en el Everton, está disfrutando. Los sorprendentes resultados en Europa y la consecución del título liguero han disipado los nubarrones que acechaban al técnico. Ahora solo le queda gozar con unos jugadores que le consideran un padre: una palabra que últimamente está muy manida.

Fue el propio Toni Kroos, que se enfadó claramente con su técnico por su sustitución en los cuartos de final, el que le elogió por pedir consejo a sus futbolistas en la prórroga ante el Manchester City. El objetivo del de Reggiolo ahora es seguir contentando a una plantilla que parece encantada con él. Preparar a todos los futbolistas sin quemarlos para el 28 de mayo. Quién se lo iba a decir: hace un año peleaba en Inglaterra por acabar en media tabla con los toffees. Cuando los de Goodison Park anotaban un tanto importante él seguía bebiendo su té, entumecido por el frío inglés. Prometió quedarse hasta 2025 en Inglaterra, pero llamó el Real Madrid. Ahora está a un paso de levantar una Champions League.

Últimamente le sale todo bien: en octavos de final, tras el baño del PSG en la ida, la conversación iba por unos derroteros muy distintos. Ancelotti era un entrenador de la vieja escuela que no podía seguir en 2023, según muchos analistas. Ahora es ese hombre que parece ser el elegido para comandar a una plantilla que ilusiona a sus aficionados. De hecho, cuando le hablan de Kylian Mbappé solo le sale reírse ante los medios. Qué canallita.

Hasta llegar a París quedan tres envites que en términos clasificatorios no cambiarán nada. Eso sí: es capital ir introduciendo a los que no han sido titulares durante el año para no tener que volver a vivir lo de Jesús Vallejo ante el cuadro de Pep Guardiola. Hay que aplaudir al ex del Real Zaragoza: contuvo toda la presión y pareció un titán en cada disputa. El Bernabeu vociferó al novel y sacaron una eliminatoria casi imposible. Es el poder de la risa de Carletto.

Imagen de cabecera: @realmadrid

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Lo que ocurre fuera del verde muestra bien el significado real del encuentro que se está jugando. Cambiaba Carlo Ancelotti a sus futbolistas y se reía con ellos, mientras los blancos perdían con el Atlético de Madrid. Se abrazaban. “La foto con el puro es una foto con mis amigos porque estos jugadores son mis amigos”, reconocía el otro día para la prensa. El italiano, al contrario de sus últimas experiencias en el Napoli y en el Everton, está disfrutando. Los sorprendentes resultados en Europa y la consecución del título liguero han disipado los nubarrones que acechaban al técnico. Ahora solo le queda gozar con unos jugadores que le consideran un padre: una palabra que últimamente está muy manida.

Fue el propio Toni Kroos, que se enfadó claramente con su técnico por su sustitución en los cuartos de final, el que le elogió por pedir consejo a sus futbolistas en la prórroga ante el Manchester City. El objetivo del de Reggiolo ahora es seguir contentando a una plantilla que parece encantada con él. Preparar a todos los futbolistas sin quemarlos para el 28 de mayo. Quién se lo iba a decir: hace un año peleaba en Inglaterra por acabar en media tabla con los toffees. Cuando los de Goodison Park anotaban un tanto importante él seguía bebiendo su té, entumecido por el frío inglés. Prometió quedarse hasta 2025 en Inglaterra, pero llamó el Real Madrid. Ahora está a un paso de levantar una Champions League.

Últimamente le sale todo bien: en octavos de final, tras el baño del PSG en la ida, la conversación iba por unos derroteros muy distintos. Ancelotti era un entrenador de la vieja escuela que no podía seguir en 2023, según muchos analistas. Ahora es ese hombre que parece ser el elegido para comandar a una plantilla que ilusiona a sus aficionados. De hecho, cuando le hablan de Kylian Mbappé solo le sale reírse ante los medios. Qué canallita.

Hasta llegar a París quedan tres envites que en términos clasificatorios no cambiarán nada. Eso sí: es capital ir introduciendo a los que no han sido titulares durante el año para no tener que volver a vivir lo de Jesús Vallejo ante el cuadro de Pep Guardiola. Hay que aplaudir al ex del Real Zaragoza: contuvo toda la presión y pareció un titán en cada disputa. El Bernabeu vociferó al novel y sacaron una eliminatoria casi imposible. Es el poder de la risa de Carletto.

Imagen de cabecera: @realmadrid