_Ciclismo

La valentía de Nibali premiada en las cotas inglesas

Enrique JULIÁN GÓMEZVincenzo Nibali es un ciclista al que nunca se le podrá reprochar cobardía sobre la bicicleta. En todo tipo de clásicas, de recorridos de diferentes estilos, desde la Sanremo o la Lieja a una etapa del Tour de Francia como la de hoy. Esta vez, al contrario que tantas otras veces, en las que la tiranía ejercida por otros equipos o la falta de compañeros de aventuras daba al traste con sus opciones, Nibali alzó los brazos por primera vez en una jornada del Tour de Francia.

La etapa se presentaba ilusionante con un recorrido en el que destacaban nueve cotas puntuables y muchas otras no marcadas en la altimetría como tales, pero de similar desgaste para los ciclistas. Una suerte de 'Lieja', la clásica decana, en medio del Tour de Francia, y disputada en Inglaterra hasta alcanzar la ciudad industrial de Sheffield.

En la primera parte de la etapa se formó una fuga con siete corredores, entre los que destacaban Cyril Lemoine, de Cofidis, que mañana vestirá el maillot a puntos rojos de la montaña, el debutante español enrolado en el NetApp David De la Cruz, y el francés de origen argelino Blel Kadri. Este último fue quien más aguantó en cabeza, mientras el resto eran neutralizados al pie de la quinta cota, a unos 60 kilómetros de meta.

Desde entonces, algunos ataques sin éxito, comandados por Thomas Voeckler y control por parte de equipos como Sky o Garmin, que redujo el pelotón a una trintena en la antepenúltima cota. Rolland y Peraud se movieron a falta de 20 kilómetros de meta, acusando una falta de entendimiento desesperante, mientras Cannondale, con Sabatini o Marcato, trabajó para Sagan hasta que le alcanzaron las fuerzas, camino del último repecho, Jenkin Road, a cinco kilómetros.

Allí, una suerte de “Paz Armada” entre los favoritos. Disparos de fogueo de Alberto Contador y Chris Froome, y con ellos el resto de favoritos de la general. Nada importante hasta ahora, pero la tensión se palpa. Descenso camino de Sheffield, y diversos ataques a los que, esta vez sin compañeros, tenía que responder en primera persona Sagan. No lo hizo al de Nibali, a un par de kilómetros, que fue el vencedor en solitario, con el indigno diseño del maillot de campeón de Italia sobre el pecho.

El siciliano calculó a la perfección la distancia por fin su esfuerzo y valentía se vio premiado con un triunfo de etapa en el Tour, además del maillot amarillo de líder, que no vestía un italiano desde Rinaldo Nocentini en 2007. 'Lo Squalo', el tiburón apunta alto en la carrera francesa, en la que tratará de convertirse en la tercera vía alternativo al binomio Contador-Froome.

Mañana, etapa completamente llana desde Cambridge a Londres, a mayor gloria de los velocistas, las tomas aéreas y la visión de los lugares icónicos de la capital inglesa. Marcel Kittel, vencedor de la primera etapa y que hoy, lógicamente, se desentendió de la lucha por el liderato, será el gran favorito. Quien no estará es Mark Cavendish, que no tomó la salida hoy tras la caída que provocó en el sprint de Harrogate.

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Enrique JULIÁN GÓMEZVincenzo Nibali es un ciclista al que nunca se le podrá reprochar cobardía sobre la bicicleta. En todo tipo de clásicas, de recorridos de diferentes estilos, desde la Sanremo o la Lieja a una etapa del Tour de Francia como la de hoy. Esta vez, al contrario que tantas otras veces, en las que la tiranía ejercida por otros equipos o la falta de compañeros de aventuras daba al traste con sus opciones, Nibali alzó los brazos por primera vez en una jornada del Tour de Francia.

La etapa se presentaba ilusionante con un recorrido en el que destacaban nueve cotas puntuables y muchas otras no marcadas en la altimetría como tales, pero de similar desgaste para los ciclistas. Una suerte de 'Lieja', la clásica decana, en medio del Tour de Francia, y disputada en Inglaterra hasta alcanzar la ciudad industrial de Sheffield.

En la primera parte de la etapa se formó una fuga con siete corredores, entre los que destacaban Cyril Lemoine, de Cofidis, que mañana vestirá el maillot a puntos rojos de la montaña, el debutante español enrolado en el NetApp David De la Cruz, y el francés de origen argelino Blel Kadri. Este último fue quien más aguantó en cabeza, mientras el resto eran neutralizados al pie de la quinta cota, a unos 60 kilómetros de meta.

Desde entonces, algunos ataques sin éxito, comandados por Thomas Voeckler y control por parte de equipos como Sky o Garmin, que redujo el pelotón a una trintena en la antepenúltima cota. Rolland y Peraud se movieron a falta de 20 kilómetros de meta, acusando una falta de entendimiento desesperante, mientras Cannondale, con Sabatini o Marcato, trabajó para Sagan hasta que le alcanzaron las fuerzas, camino del último repecho, Jenkin Road, a cinco kilómetros.

Allí, una suerte de “Paz Armada” entre los favoritos. Disparos de fogueo de Alberto Contador y Chris Froome, y con ellos el resto de favoritos de la general. Nada importante hasta ahora, pero la tensión se palpa. Descenso camino de Sheffield, y diversos ataques a los que, esta vez sin compañeros, tenía que responder en primera persona Sagan. No lo hizo al de Nibali, a un par de kilómetros, que fue el vencedor en solitario, con el indigno diseño del maillot de campeón de Italia sobre el pecho.

El siciliano calculó a la perfección la distancia por fin su esfuerzo y valentía se vio premiado con un triunfo de etapa en el Tour, además del maillot amarillo de líder, que no vestía un italiano desde Rinaldo Nocentini en 2007. 'Lo Squalo', el tiburón apunta alto en la carrera francesa, en la que tratará de convertirse en la tercera vía alternativo al binomio Contador-Froome.

Mañana, etapa completamente llana desde Cambridge a Londres, a mayor gloria de los velocistas, las tomas aéreas y la visión de los lugares icónicos de la capital inglesa. Marcel Kittel, vencedor de la primera etapa y que hoy, lógicamente, se desentendió de la lucha por el liderato, será el gran favorito. Quien no estará es Mark Cavendish, que no tomó la salida hoy tras la caída que provocó en el sprint de Harrogate.