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La semana más terrenal del Barça

A estas alturas de la temporada, lo normal es ver al FC Barcelona Femení en su máximo esplendor. Arrasa con sus rivales, supera los cinco goles de media por partido y no concede la más mínima oportunidad. El pleno de triunfos dura, en el peor de los casos, hasta enero. Pero esta vez la imbatibilidad se ha acabado en diciembre, en una semana donde incluso la Real Sociedad rozó el empate en el Johan Cruyff.

El equipo de Natalia Arroyo es el que más ha sufrido la superioridad culé. La pasada campaña, en la que quedó subcampeón de la Primera Iberdrola, encajó un 8-1 en tierras barcelonesas y un 1-9 en las donostiarras. Esta vez fue distinto, y eso que Arroyo dejó sorpresas en la convocatoria y en el once. Dejó en casa a Alejandra Bernabé y en el banquillo a Amaiur Sarriegi, en ambas ocasiones por decisión técnica. En los primeros 10 minutos aguantó al asedio culé, pero después dio un paso adelante, hasta el punto de disputar la posesión, presionar muy arriba y poner en problemas a Paños.

Un planteamiento arriesgado, diferente al de otros conjuntos que han complicado la vida a las de Jonatan Giráldez, pero igual o más efectivo. Franssi y Jensen se plantaron en varias ocasiones completamente solas frente a Paños, pero no estuvieron acertadas de cara a puerta. Sin embargo, las realistas lograron irse a vestuarios al descanso con ventaja en el marcador, algo que no había conseguido ningún equipo este curso, gracias a una recuperación en campo contrario de Cecilia Marcos (partidazo) que acabó en gol de la lateral Le Guilly. El Barça se sintió tan contra las cuerdas que Giráldez llegó a hacer ¡cuatro cambios! de una tacada para el comienzo de la segunda mitad. Logró el empate en el 62′ después de varios rechaces en un saque de esquina, obra de una Marta Torrejón que además estaba en fuera de juego.

La Real no se hundió, y llegó a disponer de más ocasiones que el propio Barça en la segunda mitad, pero el triunfo fue para las azulgrana con un gol de cabeza de Lucy Bronze en otro saque de esquina. «Hemos conseguido sentir que se podía. Este tipo de actuaciones ante un grande esperas que tengan premio, pero nos hemos puesto el listón aquí, con las mejores. Tenemos que ser capaces de repetirlo cada semana. Veremos cuánto más de cerca podemos estar del Barça». Las palabras de Natalia Arroyo son de orgullo por su equipo, pero también de ambición: no se van a conformar, van a buscar seguir acortando esas distancias que parecen insalvables.

Nunca estuvo el Barça tan cerca de empatar o perder un partido. El Levante, que también acabó su enfrentamiento con las culés con 2-1, no tuvo tantas oportunidades de hacer daño al vigente campeón. La Real marcó el camino que deben seguir todos los equipos que sueñen con rascar algo ante un conjunto que parecía invencible. Este mismo miércoles perdió esa imbatibilidad en Champions, ante un Bayern Múnich que ya compitió bien en el Camp Nou y se marchó con un 3-0 en contra. En el Allianz fue distinto: a los 10 minutos las bávaras ya ganaban 2-0, y cumplida la hora de partido cayó el tercero, quizá cuando mejor estaba el FC Barcelona.

Tuvieron ocasiones las de Giráldez para incluso empatar, pero el marcador no se movió más y el Barça sufrió su primera derrota de la temporada, apenas cuatro días después de sufrir lo indecible ante la Real Sociedad. Puede ser un toque de atención, dos partidos aislados en medio de tanta goleada (hace unas semanas ganó 0-4 al Real Madrid en Valdebebas y 1-6 al Atlético en el Metropolitano), pero lo cierto es que este Barça, sea por los errores defensivos mostrados o por la falta de pegada, es hoy un poquito más terrenal que ayer.

Foto principal: @FCBfemení

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A estas alturas de la temporada, lo normal es ver al FC Barcelona Femení en su máximo esplendor. Arrasa con sus rivales, supera los cinco goles de media por partido y no concede la más mínima oportunidad. El pleno de triunfos dura, en el peor de los casos, hasta enero. Pero esta vez la imbatibilidad se ha acabado en diciembre, en una semana donde incluso la Real Sociedad rozó el empate en el Johan Cruyff.

El equipo de Natalia Arroyo es el que más ha sufrido la superioridad culé. La pasada campaña, en la que quedó subcampeón de la Primera Iberdrola, encajó un 8-1 en tierras barcelonesas y un 1-9 en las donostiarras. Esta vez fue distinto, y eso que Arroyo dejó sorpresas en la convocatoria y en el once. Dejó en casa a Alejandra Bernabé y en el banquillo a Amaiur Sarriegi, en ambas ocasiones por decisión técnica. En los primeros 10 minutos aguantó al asedio culé, pero después dio un paso adelante, hasta el punto de disputar la posesión, presionar muy arriba y poner en problemas a Paños.

Un planteamiento arriesgado, diferente al de otros conjuntos que han complicado la vida a las de Jonatan Giráldez, pero igual o más efectivo. Franssi y Jensen se plantaron en varias ocasiones completamente solas frente a Paños, pero no estuvieron acertadas de cara a puerta. Sin embargo, las realistas lograron irse a vestuarios al descanso con ventaja en el marcador, algo que no había conseguido ningún equipo este curso, gracias a una recuperación en campo contrario de Cecilia Marcos (partidazo) que acabó en gol de la lateral Le Guilly. El Barça se sintió tan contra las cuerdas que Giráldez llegó a hacer ¡cuatro cambios! de una tacada para el comienzo de la segunda mitad. Logró el empate en el 62′ después de varios rechaces en un saque de esquina, obra de una Marta Torrejón que además estaba en fuera de juego.

La Real no se hundió, y llegó a disponer de más ocasiones que el propio Barça en la segunda mitad, pero el triunfo fue para las azulgrana con un gol de cabeza de Lucy Bronze en otro saque de esquina. «Hemos conseguido sentir que se podía. Este tipo de actuaciones ante un grande esperas que tengan premio, pero nos hemos puesto el listón aquí, con las mejores. Tenemos que ser capaces de repetirlo cada semana. Veremos cuánto más de cerca podemos estar del Barça». Las palabras de Natalia Arroyo son de orgullo por su equipo, pero también de ambición: no se van a conformar, van a buscar seguir acortando esas distancias que parecen insalvables.

Nunca estuvo el Barça tan cerca de empatar o perder un partido. El Levante, que también acabó su enfrentamiento con las culés con 2-1, no tuvo tantas oportunidades de hacer daño al vigente campeón. La Real marcó el camino que deben seguir todos los equipos que sueñen con rascar algo ante un conjunto que parecía invencible. Este mismo miércoles perdió esa imbatibilidad en Champions, ante un Bayern Múnich que ya compitió bien en el Camp Nou y se marchó con un 3-0 en contra. En el Allianz fue distinto: a los 10 minutos las bávaras ya ganaban 2-0, y cumplida la hora de partido cayó el tercero, quizá cuando mejor estaba el FC Barcelona.

Tuvieron ocasiones las de Giráldez para incluso empatar, pero el marcador no se movió más y el Barça sufrió su primera derrota de la temporada, apenas cuatro días después de sufrir lo indecible ante la Real Sociedad. Puede ser un toque de atención, dos partidos aislados en medio de tanta goleada (hace unas semanas ganó 0-4 al Real Madrid en Valdebebas y 1-6 al Atlético en el Metropolitano), pero lo cierto es que este Barça, sea por los errores defensivos mostrados o por la falta de pegada, es hoy un poquito más terrenal que ayer.

Foto principal: @FCBfemení