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La primera semana, un éxito

Australia está acogiendo durante tres semanas el mejor tenis del mundo. Una burbuja que incluye una semana de torneos de preparación y el primer Grand Slam de la temporada. Tres semanas de tenis a las que añadir los 14 días de cuarentena obligatoria dan cinco semanas donde Melbourne es el centro del planeta tenis. Y la primera ha sido muy movida pero un éxito.

Seis torneos disputados en el mismo escenario, Melbourne Park: ATP Cup, Great Road Open, Murray River Open, Yarra Valley Classic, Gippsland Trophy y Grampians Trophy. Una situación inédita forzada por las circunstancias. Llevar a la máxima expresión preparar un Grand Slam en las mismas condiciones que el propio torneo: mismas pistas y días.

En una gira al uso, incluso en estos tiempos que vivimos, ver al top10 tanto masculino como femenino jugar el fin de semana previo a un Grand Slam ni se plantea. Una o incluso dos semanas antes. Las giras se diseñan para que los principales torneos de preparación dejen siete o 14 días de margen a las principales raquetas.

Tras la llegada de los tenistas a mediados de enero, para cumplir con los 14 días de cuarentena obligatoria, se produjeron los primeros problemas por varios positivos que provocaron que varias raquetas se quedasen dos semanas encerrados en la habitación. Avanzaron los días y llegó la competición.

Seis torneos para dar partidos y tenis a todos (al menos a todos los que podían jugar). Todo se desarrollaba con normalidad hasta que el miércoles, con todas las competiciones a medio camino. Un positivo de un trabajador de uno de los hoteles que servían para la cuarentena puso a todos en alerta. El jueves se canceló todo el tenis previsto y se realizaron pruebas PCR a todos. Afortunadamente el resultado negativo fue masivo y el viernes se reanudó el tenis.

El único torneo que no pudo acabar fue el Grampians Trophy y por estar programado con un día de retraso. En realidad, podía haberse concluido comprimido dos rondas en una jornada como ocurrió en algún torneo masculino.

Rusia arrasó en la segunda edición de la ATP Cup. Cuatro series, ocho partidos individuales y ocho triunfos para ser campeones (cedieron los tres de dobles, pero sin consecuencias). Daniil Medveded y Andrey Rublev fueron los protagonistas absolutos de la competición.

El italiano Jannik Sinner y el británico Dan Evans se llevaron los dos títulos masculinos. El primero, en el Great Ocean Road Open, en una final 100% italiana ante Stefano Travaglia. A sus 19 años, Sinner ya es bicampeón ATP e invicto en finales. El segundo, en el Murray River Open, en una final entre dos tenistas inéditos en ganar títulos: Dan Evans y Félix Auger-Aliassime. El británico con 0-2, el canadiense con 0-6. Fue Evans el que se llevó el título y puso el primero.

En el circuito femenino, tres torneos para dar competición antes del Abierto de Australia. En el primer torneo, Yarra Valley Classic, una final entre la primera favorita y gran esperanza local Ashley Barty y la tenista más en forma de toda la semana Garbiñe Muguruza. La hispano- venezolana no había cedido un set en toda la semana y una media de 2,5 juegos por partido. La final fue otra historia: 7-6 6-4 de Barty en su primer torneo en 10 meses. inmejorable piedra de toque de cara a su gran reto: ser la primera mujer campeona individual en Melbourne desde Chris O’Neill en 1978.

El segundo torneo WTA con campeona, el Gippsland Trophy coronó a la belga Elise Mertens en una semana más que seria donde sólo sufrió en cuartos ante Svitolina. No disputó las semifinales ante Osaka por retirada de la japonesa. Seis trofeos para Mertens y segundo de categoría Premier.

El tercer cuadro WTA, el Grampians Trophy, se creó para aquellas tenistas que no habían podido entrenar durante la cuarentena de 14 días. Empezó un día más tarde que el resto con  la previsión de acabar el mismo domingo, víspera del inicio del Major. La suspensión del jueves provocó que la final quedase desierta y las dos finalistas tuvieran ese estatus: la estadounidense Ann Li y la estonia Anett Kontaveit.

Desde el lunes se disputa lo importante, el primer Grand Slam de la temporada. Público y ni rastro de mascarillas. La primera semana, segunda de competición en la gira australiana, se desarrolla con normalidad. Si los próximos 20 y 21 de febrero conocemos los campeones, el éxito será rotundo y Melbourne, Victoria y Australia, con los ojos del mundo sobre ellos, habrán dado una lección de cómo trabajar y recoger los frutos. Por el bien de todos, que así sea.

Imagen de cabecera: PAUL CROCK/AFP via Getty Images

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Australia está acogiendo durante tres semanas el mejor tenis del mundo. Una burbuja que incluye una semana de torneos de preparación y el primer Grand Slam de la temporada. Tres semanas de tenis a las que añadir los 14 días de cuarentena obligatoria dan cinco semanas donde Melbourne es el centro del planeta tenis. Y la primera ha sido muy movida pero un éxito.

Seis torneos disputados en el mismo escenario, Melbourne Park: ATP Cup, Great Road Open, Murray River Open, Yarra Valley Classic, Gippsland Trophy y Grampians Trophy. Una situación inédita forzada por las circunstancias. Llevar a la máxima expresión preparar un Grand Slam en las mismas condiciones que el propio torneo: mismas pistas y días.

En una gira al uso, incluso en estos tiempos que vivimos, ver al top10 tanto masculino como femenino jugar el fin de semana previo a un Grand Slam ni se plantea. Una o incluso dos semanas antes. Las giras se diseñan para que los principales torneos de preparación dejen siete o 14 días de margen a las principales raquetas.

Tras la llegada de los tenistas a mediados de enero, para cumplir con los 14 días de cuarentena obligatoria, se produjeron los primeros problemas por varios positivos que provocaron que varias raquetas se quedasen dos semanas encerrados en la habitación. Avanzaron los días y llegó la competición.

Seis torneos para dar partidos y tenis a todos (al menos a todos los que podían jugar). Todo se desarrollaba con normalidad hasta que el miércoles, con todas las competiciones a medio camino. Un positivo de un trabajador de uno de los hoteles que servían para la cuarentena puso a todos en alerta. El jueves se canceló todo el tenis previsto y se realizaron pruebas PCR a todos. Afortunadamente el resultado negativo fue masivo y el viernes se reanudó el tenis.

El único torneo que no pudo acabar fue el Grampians Trophy y por estar programado con un día de retraso. En realidad, podía haberse concluido comprimido dos rondas en una jornada como ocurrió en algún torneo masculino.

Rusia arrasó en la segunda edición de la ATP Cup. Cuatro series, ocho partidos individuales y ocho triunfos para ser campeones (cedieron los tres de dobles, pero sin consecuencias). Daniil Medveded y Andrey Rublev fueron los protagonistas absolutos de la competición.

El italiano Jannik Sinner y el británico Dan Evans se llevaron los dos títulos masculinos. El primero, en el Great Ocean Road Open, en una final 100% italiana ante Stefano Travaglia. A sus 19 años, Sinner ya es bicampeón ATP e invicto en finales. El segundo, en el Murray River Open, en una final entre dos tenistas inéditos en ganar títulos: Dan Evans y Félix Auger-Aliassime. El británico con 0-2, el canadiense con 0-6. Fue Evans el que se llevó el título y puso el primero.

En el circuito femenino, tres torneos para dar competición antes del Abierto de Australia. En el primer torneo, Yarra Valley Classic, una final entre la primera favorita y gran esperanza local Ashley Barty y la tenista más en forma de toda la semana Garbiñe Muguruza. La hispano- venezolana no había cedido un set en toda la semana y una media de 2,5 juegos por partido. La final fue otra historia: 7-6 6-4 de Barty en su primer torneo en 10 meses. inmejorable piedra de toque de cara a su gran reto: ser la primera mujer campeona individual en Melbourne desde Chris O’Neill en 1978.

El segundo torneo WTA con campeona, el Gippsland Trophy coronó a la belga Elise Mertens en una semana más que seria donde sólo sufrió en cuartos ante Svitolina. No disputó las semifinales ante Osaka por retirada de la japonesa. Seis trofeos para Mertens y segundo de categoría Premier.

El tercer cuadro WTA, el Grampians Trophy, se creó para aquellas tenistas que no habían podido entrenar durante la cuarentena de 14 días. Empezó un día más tarde que el resto con  la previsión de acabar el mismo domingo, víspera del inicio del Major. La suspensión del jueves provocó que la final quedase desierta y las dos finalistas tuvieran ese estatus: la estadounidense Ann Li y la estonia Anett Kontaveit.

Desde el lunes se disputa lo importante, el primer Grand Slam de la temporada. Público y ni rastro de mascarillas. La primera semana, segunda de competición en la gira australiana, se desarrolla con normalidad. Si los próximos 20 y 21 de febrero conocemos los campeones, el éxito será rotundo y Melbourne, Victoria y Australia, con los ojos del mundo sobre ellos, habrán dado una lección de cómo trabajar y recoger los frutos. Por el bien de todos, que así sea.

Imagen de cabecera: PAUL CROCK/AFP via Getty Images

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