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La montaña rusa del Twente

Carlos Mateos @cmateosgil 07-04-2018

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En la Eredivisie los problemas son menos problemas. Salvo excepciones los dos equipos punteros se suelen repartir el título y si no siempre está al acecho el Feyenoord, al que le sabe mejor cuando lo gana por hacerlo de forma menos habitual. Los puestos europeos tienen inquilinos habituales, cuatro o cinco clubes que salen y entran en función de la temporada. Y por abajo, hay cierta tranquilidad toda vez que solo desciende el último de manera directa mientras que la pareja que le precede juega un playoff contra rivales de la categoría de plata. Pero, aunque se mueve en un entorno con pocos sobresaltos, el Twente se encuentra en una situación alarmante.

El pasado doce de diciembre, cuando en algunas ciudades ya se empezaban a ver los mercadillos navideños pero aún quedaban lejos las fiestas, fue el día elegido por los de Enschede para ganar su último partido liguero. Lo hicieron a domicilio, ante el NAC Breda (1-2). Desde entonces no saben lo que es conseguir los tres puntos y cierran la tabla clasificatoria ocupando el único lugar que les mandaría automáticamente al infierno.

La situación resulta incluso más llamativa si se analiza un arranque de temporada en el que la plantilla obtuvo tres victorias como local en la Eredivisie (incluido un 4-0 al Utrecht) y fue capaz de imponerse también por 3-0 al PSV en Copa. No quedó ahí su única gesta durante el torneo del K.O ya que también dejó por el camino al Ájax y fue capaz de alcanzar las semifinales, cayendo con contundencia ante el AZ Alkmaar.

Sin embargo a los ‘tukkers’ se les viene el mundo encima cuando llega el fin de semana. No son el equipo menos goleador, aunque su producción se antoja escasa. Tampoco el más goleado, los hay peores. No encajan palizas con recurrencia y son el equipo de la parte baja que más partidos empata.  Pero todo ello no les sirve para evitar un panorama desolador que solo se explica desde una perspectiva histórica que tiene aspecto de montaña rusa.

De hecho basta remontarse a la campaña 2009-2010, con Steve McLaren en el banquillo, para ver al Twente coronándose como campeón de liga. Fue un curso casi inmaculado en el que aguantaron al Ájax hasta la extenuación concediendo solo dos derrotas. Todo ello compaginándolo con la Europa League, a la que habían sido relegados tras perder ante el Sporting CP en el paso previo a la Champions League. Nada mal.

Liderados en el aspecto goleador por Bryan Ruiz, NKufo y Stoch ese entorchado nacional fue más meritorio si cabe teniendo en cuenta que aquel Ájax fue capaz de anotar ciento seis goles (casi el doble que su rival) y encajó veinte, tres menos. La hazaña les valió para jugar la Champions League pero perdieron por el camino a McLaren, quien se marchó rumbo al Wolfsbugo.

El equipo aguantó el tipo la temporada posterior finalizando tercero en el grupo de la máxima competición europea que compartía con Tottenham, Inter y Werder y luchando de nuevo a brazo partido con el Ájax por la Eredivisie. Con una victoria o un empate en Ámsterdam la última jornada hubiesen repetido gloria, pero cayeron 3-1 y se quedaron con la miel en los labios.

A partir de ahí comenzó un bajón de rendimiento solo apagado en la 2013-2014 cuando acabaron terceros. Lejos de ser una buena noticia ese repunte tuvo consecuencias nefastas ya que en la 2014-2015 al club le quitaron tres puntos por problemas financieros. Joop Munsterman, que había salvado al equipo de la bancarrota a principios de siglo, dejó la entidad por la puerta de atrás y esta se deshizo además de dieciocho empleados.  No solo eso sino que se exterminó el departamento de scouting, se quitó al filial de la segunda división y el conjunto femenino se relocalizó en una fundación externa. 

Las drásticas medidas les evitaron descender en los despachos y tomar un poco de aire pero todo apunta a que la caída aún no ha terminado del todo. En una temporada nefasta en lo deportivo el fantasma de la Eerste Divisie amenaza. Salvarse automáticamente será complicado pero sí es asequible disputar la promoción. Sería una pequeña muestra de que en la Eredivisie los problemas son menos problemas.

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En la Eredivisie los problemas son menos problemas. Salvo excepciones los dos equipos punteros se suelen repartir el título y si no siempre está al acecho el Feyenoord, al que le sabe mejor cuando lo gana por hacerlo de forma menos habitual. Los puestos europeos tienen inquilinos habituales, cuatro o cinco clubes que salen y entran en función de la temporada. Y por abajo, hay cierta tranquilidad toda vez que solo desciende el último de manera directa mientras que la pareja que le precede juega un playoff contra rivales de la categoría de plata. Pero, aunque se mueve en un entorno con pocos sobresaltos, el Twente se encuentra en una situación alarmante.

El pasado doce de diciembre, cuando en algunas ciudades ya se empezaban a ver los mercadillos navideños pero aún quedaban lejos las fiestas, fue el día elegido por los de Enschede para ganar su último partido liguero. Lo hicieron a domicilio, ante el NAC Breda (1-2). Desde entonces no saben lo que es conseguir los tres puntos y cierran la tabla clasificatoria ocupando el único lugar que les mandaría automáticamente al infierno.

La situación resulta incluso más llamativa si se analiza un arranque de temporada en el que la plantilla obtuvo tres victorias como local en la Eredivisie (incluido un 4-0 al Utrecht) y fue capaz de imponerse también por 3-0 al PSV en Copa. No quedó ahí su única gesta durante el torneo del K.O ya que también dejó por el camino al Ájax y fue capaz de alcanzar las semifinales, cayendo con contundencia ante el AZ Alkmaar.

Sin embargo a los ‘tukkers’ se les viene el mundo encima cuando llega el fin de semana. No son el equipo menos goleador, aunque su producción se antoja escasa. Tampoco el más goleado, los hay peores. No encajan palizas con recurrencia y son el equipo de la parte baja que más partidos empata.  Pero todo ello no les sirve para evitar un panorama desolador que solo se explica desde una perspectiva histórica que tiene aspecto de montaña rusa.

De hecho basta remontarse a la campaña 2009-2010, con Steve McLaren en el banquillo, para ver al Twente coronándose como campeón de liga. Fue un curso casi inmaculado en el que aguantaron al Ájax hasta la extenuación concediendo solo dos derrotas. Todo ello compaginándolo con la Europa League, a la que habían sido relegados tras perder ante el Sporting CP en el paso previo a la Champions League. Nada mal.

Liderados en el aspecto goleador por Bryan Ruiz, NKufo y Stoch ese entorchado nacional fue más meritorio si cabe teniendo en cuenta que aquel Ájax fue capaz de anotar ciento seis goles (casi el doble que su rival) y encajó veinte, tres menos. La hazaña les valió para jugar la Champions League pero perdieron por el camino a McLaren, quien se marchó rumbo al Wolfsbugo.

El equipo aguantó el tipo la temporada posterior finalizando tercero en el grupo de la máxima competición europea que compartía con Tottenham, Inter y Werder y luchando de nuevo a brazo partido con el Ájax por la Eredivisie. Con una victoria o un empate en Ámsterdam la última jornada hubiesen repetido gloria, pero cayeron 3-1 y se quedaron con la miel en los labios.

A partir de ahí comenzó un bajón de rendimiento solo apagado en la 2013-2014 cuando acabaron terceros. Lejos de ser una buena noticia ese repunte tuvo consecuencias nefastas ya que en la 2014-2015 al club le quitaron tres puntos por problemas financieros. Joop Munsterman, que había salvado al equipo de la bancarrota a principios de siglo, dejó la entidad por la puerta de atrás y esta se deshizo además de dieciocho empleados.  No solo eso sino que se exterminó el departamento de scouting, se quitó al filial de la segunda división y el conjunto femenino se relocalizó en una fundación externa. 

Las drásticas medidas les evitaron descender en los despachos y tomar un poco de aire pero todo apunta a que la caída aún no ha terminado del todo. En una temporada nefasta en lo deportivo el fantasma de la Eerste Divisie amenaza. Salvarse automáticamente será complicado pero sí es asequible disputar la promoción. Sería una pequeña muestra de que en la Eredivisie los problemas son menos problemas.

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