_Alemania

La marca de Denis Cheryshev

Juanma Perera @juanmaHumilAfic 24-06-2018

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No
pudo elegir mejor escenario para reivindicarse el bueno de Denis. Cheryshev no
es, ni de lejos, la gran estrella de los anfitriones de Rusia en este Mundial.
No obstante, Stanislav Cherchésov lo convocó, porque confía en él, porque a sus
27 años ya es un futbolista maduro y puede darle mucho a un combinado nacional
que vive de malas experiencias en los últimos grandes torneos en los que
participó y busca regenerarse. Y es que, la de 2018, es la primera gran cita
del futbolista del Villarreal con la selección absoluta. Sus 32 partidos de la
temporada 2017-18, repartidos entre Liga, Europa League y Copa del Rey, con
cuatro goles y tres asistencias, a pesar de las muchas lesiones que tuvo
durante la temporada, que le dejaron fuera de competición en bastantes
partidos.

Pero
finalmente Cherchésov decidió darle la oportunidad y darle el premio de la cita
mundialista. Denis ha tenido la oportunidad que su padre, Dmitri, nunca tuvo. Y
es que ya ha superado a su padre en internacionalidades, puesto que su padre se
quedó en 10 y Denis ya lleva algunas más, y sumando. Pues como decimos,
Cheryshev ‘hijo’ llegó de puntillas al combinado nacional, compartiendo vestuario
con ilustres como Akinfeev, Dzagoev, Ignashevich, Zhirkov, Samedov… Denis no
es un novato, pero a su edad le había llegado la gran oportunidad de
reivindicarse y dejar de ser recordado por algo más de ser ‘hijo de’ o por el
tema de la Copa del Rey con el Real Madrid. Denis llegó para quedarse. 

No lo
tuvo fácil. A pesar de estar en las citas internacionales de 2018, unos cuatro
amistosos en total, el balance de Denis con la selección en este año es de 33′,
repartidos entre la derrota ante Francia en marzo (7′) y el primero de los dos
previos al Mundial, ante Austria (26′), con otra derrota. Ante los turcos,
nueve días antes del debut, ni siquiera pudo jugar. Y llegó la hora del debut.
Yuri Gazinskiy marcó el primer gol del torneo a los 12′, asistido por el joven
Aleksandr Golovin, uno de los chavales de futuro de la selección. Muy pronto
abría el marcador el equipo ruso ante una débil Arabia Saudí. Todo eso, con
Denis Cheryshev en el banquillo.

Un
infortunio, acaecido en forma de lesión, le dio la opción al jugador del
Villarreal de sentirse un privilegiado. Tuvo que dejar el campo Alan Dzagoev en
el 24′. Dzagoev aterrizó en su día, en la selección, con el aura de salvador y
al final se quedó en poca cosa. Pero esa es otra historia. Le tocaba el turno a
Denis, el ‘hijo de Dmitri’. No tardó ni 20′ en dejar huella. Recibió un pase de
Roman Zobnin al interior del área y, con un toque suave con su pierna izquierda
levantó la pelota, dejando en el suelo a dos rivales, para batir al portero
saudí. Denis marcaba el segundo y dejaba claro que él no había ido con la
selección para estar de vacaciones, sino para ser actor principal. Pero ahí no
quedó la cosa. El partido estaba siendo muy claro para los anfitriones,
llegando a los minutos de descuento con una ventaja de 3-0. Ahí volvió a
aparecer, de nuevo, Denis. Cogió el balón y se metió en el área. Sin pensárselo
dos veces, con el exterior de su pierna zurda, disparó a puerta y marcó de
nuevo. Otra joya que dejaba el futbolista del Villarreal en la inauguración de
‘su’ Mundial.

Cheryshev
había derribado la puerta. En pocos días había superado a su padre en número de
internacionalidades y en goles con la selección. Ante Egipto le tocó salir de
inicio. El partido se le puso de cara a la selección de Cherchésov, con un gol
en propia puerta de Fathi en el 47′. Gracias a una asistencia de Mário
Fernandes al corazón del área, Rusia pudo ampliar la ventaja en el marcador,
como no, por el estado de gracia en el que había entrado Denis, que había
tenido alguna ocasión durante el partido para volver a marcar. El suyo fue el
2-0, el gol que dejaba a la Egipto de Mo Salah muerto sobre el césped, al borde
de la eliminación. Otra vez había aparecido él y Rusia conseguía su segunda
victoria.

Él,
Denis Cheryshev, el héroe silencioso ruso. El que llegó de puntillas y derribó
la puerta en pocos días. El ‘hijo de’ que se hizo mayor hace tiempo. En su
casa, en su Mundial, Denis Cheryshev ha agrandado su figura y ha mostrado al
mundo su valor. Tras perderse las dos últimas grandes citas con la selección
por lesión, la de la Eurocopa de Francia y la Confederaciones, por fin llegó y
ya dejó su marca.

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No
pudo elegir mejor escenario para reivindicarse el bueno de Denis. Cheryshev no
es, ni de lejos, la gran estrella de los anfitriones de Rusia en este Mundial.
No obstante, Stanislav Cherchésov lo convocó, porque confía en él, porque a sus
27 años ya es un futbolista maduro y puede darle mucho a un combinado nacional
que vive de malas experiencias en los últimos grandes torneos en los que
participó y busca regenerarse. Y es que, la de 2018, es la primera gran cita
del futbolista del Villarreal con la selección absoluta. Sus 32 partidos de la
temporada 2017-18, repartidos entre Liga, Europa League y Copa del Rey, con
cuatro goles y tres asistencias, a pesar de las muchas lesiones que tuvo
durante la temporada, que le dejaron fuera de competición en bastantes
partidos.

Pero
finalmente Cherchésov decidió darle la oportunidad y darle el premio de la cita
mundialista. Denis ha tenido la oportunidad que su padre, Dmitri, nunca tuvo. Y
es que ya ha superado a su padre en internacionalidades, puesto que su padre se
quedó en 10 y Denis ya lleva algunas más, y sumando. Pues como decimos,
Cheryshev ‘hijo’ llegó de puntillas al combinado nacional, compartiendo vestuario
con ilustres como Akinfeev, Dzagoev, Ignashevich, Zhirkov, Samedov… Denis no
es un novato, pero a su edad le había llegado la gran oportunidad de
reivindicarse y dejar de ser recordado por algo más de ser ‘hijo de’ o por el
tema de la Copa del Rey con el Real Madrid. Denis llegó para quedarse. 

No lo
tuvo fácil. A pesar de estar en las citas internacionales de 2018, unos cuatro
amistosos en total, el balance de Denis con la selección en este año es de 33′,
repartidos entre la derrota ante Francia en marzo (7′) y el primero de los dos
previos al Mundial, ante Austria (26′), con otra derrota. Ante los turcos,
nueve días antes del debut, ni siquiera pudo jugar. Y llegó la hora del debut.
Yuri Gazinskiy marcó el primer gol del torneo a los 12′, asistido por el joven
Aleksandr Golovin, uno de los chavales de futuro de la selección. Muy pronto
abría el marcador el equipo ruso ante una débil Arabia Saudí. Todo eso, con
Denis Cheryshev en el banquillo.

Un
infortunio, acaecido en forma de lesión, le dio la opción al jugador del
Villarreal de sentirse un privilegiado. Tuvo que dejar el campo Alan Dzagoev en
el 24′. Dzagoev aterrizó en su día, en la selección, con el aura de salvador y
al final se quedó en poca cosa. Pero esa es otra historia. Le tocaba el turno a
Denis, el ‘hijo de Dmitri’. No tardó ni 20′ en dejar huella. Recibió un pase de
Roman Zobnin al interior del área y, con un toque suave con su pierna izquierda
levantó la pelota, dejando en el suelo a dos rivales, para batir al portero
saudí. Denis marcaba el segundo y dejaba claro que él no había ido con la
selección para estar de vacaciones, sino para ser actor principal. Pero ahí no
quedó la cosa. El partido estaba siendo muy claro para los anfitriones,
llegando a los minutos de descuento con una ventaja de 3-0. Ahí volvió a
aparecer, de nuevo, Denis. Cogió el balón y se metió en el área. Sin pensárselo
dos veces, con el exterior de su pierna zurda, disparó a puerta y marcó de
nuevo. Otra joya que dejaba el futbolista del Villarreal en la inauguración de
‘su’ Mundial.

Cheryshev
había derribado la puerta. En pocos días había superado a su padre en número de
internacionalidades y en goles con la selección. Ante Egipto le tocó salir de
inicio. El partido se le puso de cara a la selección de Cherchésov, con un gol
en propia puerta de Fathi en el 47′. Gracias a una asistencia de Mário
Fernandes al corazón del área, Rusia pudo ampliar la ventaja en el marcador,
como no, por el estado de gracia en el que había entrado Denis, que había
tenido alguna ocasión durante el partido para volver a marcar. El suyo fue el
2-0, el gol que dejaba a la Egipto de Mo Salah muerto sobre el césped, al borde
de la eliminación. Otra vez había aparecido él y Rusia conseguía su segunda
victoria.

Él,
Denis Cheryshev, el héroe silencioso ruso. El que llegó de puntillas y derribó
la puerta en pocos días. El ‘hijo de’ que se hizo mayor hace tiempo. En su
casa, en su Mundial, Denis Cheryshev ha agrandado su figura y ha mostrado al
mundo su valor. Tras perderse las dos últimas grandes citas con la selección
por lesión, la de la Eurocopa de Francia y la Confederaciones, por fin llegó y
ya dejó su marca.

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