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La madurez de Álex Rins

Sergio Merino Rueda @SergioMerino8 13-04-2018

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El GP de Argentina 2018 no se recordará por lo visto en la
pista, desde luego, sino por lo ocurrido fuera del pavimento. Márquez y Rossi,
Rossi y Márquez. Lo sucedido en Termas de Río Hondo daría para decenas de
artículos. Pero hubo una carrera en medio de tanta polémica, y en ella un
español fue hizo pódium. No fue Márquez, evidentemente, tampoco el pobre Dani
Pedrosa también sacado fuera de la pista injustamente, ni Jorge Lorenzo, ni
Aleix Espargaró…

Se trata de Álex Rins. Y se trata de Suzuki. Y es sobre lo
que deberíamos leer decenas de artículos. Desde los siete años, edad a la cual
pilotó por primera vez en una carrera oficial, se vislumbraba en el barcelonés
un potencial campeón del mundo. El destino no ha querido brindarle un título.
Ha sido subcampeón en dos ocasiones y tercero del Mundial en otras dos, con
especial dolor en el año 2013 en Moto3. Literalmente lo tocaba con las yemas de
los dedos, pero se fue.

Tras rozar el champán con los labios y quedarse con sed,
Álex Rins decidió dar el salto a la categoría reina en lugar de probar otro
intento de alzarse con el título. Y no con una marca cualquiera, sino para ser
una de las puntas de lanza de Suzuki en la nueva etapa de la marca nipona en el
Campeonato del Mundo. Su temporada de estreno fue complicada. Demasiadas caídas
en la primera mitad de campeonato y dificultad para adaptarse a la montura y la
categoría. Pero en el tramo final del año mejoró, logrando un quinto puesto en
Japón y un cuarto en Valencia.

2018 tampoco comenzó como le gustaría en cuanto a resultados
con su accidente en Qatar, pero en clasificación era sexto. La competitividad
ya era real. Y no fue una vuelta aislada, tenía ritmo. Conocía a la Suzuki y
ella a él. Tras un primer año de conocerse, se enamoraron. Por delante de
Valentino Rossi, Maverick Viñales, Dani Pedrosa o Jorge Lorenzo con las mejores
motos de la parrilla. Y repitió en Argentina. Quinto en parrilla de salida. Una
carrera monstruosa y pódium. La madurez de Álex Rins es real. Quién sabe si el
destino le devolverá ese Mundial que le debe por talento. Quién sabe si lo
veremos en Yamaha u Honda. Quién sabe si será el futuro del motociclismo
español. Álex Rins lo sabe.

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El GP de Argentina 2018 no se recordará por lo visto en la
pista, desde luego, sino por lo ocurrido fuera del pavimento. Márquez y Rossi,
Rossi y Márquez. Lo sucedido en Termas de Río Hondo daría para decenas de
artículos. Pero hubo una carrera en medio de tanta polémica, y en ella un
español fue hizo pódium. No fue Márquez, evidentemente, tampoco el pobre Dani
Pedrosa también sacado fuera de la pista injustamente, ni Jorge Lorenzo, ni
Aleix Espargaró…

Se trata de Álex Rins. Y se trata de Suzuki. Y es sobre lo
que deberíamos leer decenas de artículos. Desde los siete años, edad a la cual
pilotó por primera vez en una carrera oficial, se vislumbraba en el barcelonés
un potencial campeón del mundo. El destino no ha querido brindarle un título.
Ha sido subcampeón en dos ocasiones y tercero del Mundial en otras dos, con
especial dolor en el año 2013 en Moto3. Literalmente lo tocaba con las yemas de
los dedos, pero se fue.

Tras rozar el champán con los labios y quedarse con sed,
Álex Rins decidió dar el salto a la categoría reina en lugar de probar otro
intento de alzarse con el título. Y no con una marca cualquiera, sino para ser
una de las puntas de lanza de Suzuki en la nueva etapa de la marca nipona en el
Campeonato del Mundo. Su temporada de estreno fue complicada. Demasiadas caídas
en la primera mitad de campeonato y dificultad para adaptarse a la montura y la
categoría. Pero en el tramo final del año mejoró, logrando un quinto puesto en
Japón y un cuarto en Valencia.

2018 tampoco comenzó como le gustaría en cuanto a resultados
con su accidente en Qatar, pero en clasificación era sexto. La competitividad
ya era real. Y no fue una vuelta aislada, tenía ritmo. Conocía a la Suzuki y
ella a él. Tras un primer año de conocerse, se enamoraron. Por delante de
Valentino Rossi, Maverick Viñales, Dani Pedrosa o Jorge Lorenzo con las mejores
motos de la parrilla. Y repitió en Argentina. Quinto en parrilla de salida. Una
carrera monstruosa y pódium. La madurez de Álex Rins es real. Quién sabe si el
destino le devolverá ese Mundial que le debe por talento. Quién sabe si lo
veremos en Yamaha u Honda. Quién sabe si será el futuro del motociclismo
español. Álex Rins lo sabe.

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