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La madurez de Alba Redondo

David Orenes @david_lrl 07-04-2021

Tiene 24 años pero lleva desde los 17 en Primera División. Hace dos temporadas que salió de su Albacete para emprender el reto más importante de su carrera: formar parte del ambicioso proyecto del Levante UD. Después de varias lesiones inoportunas, una pandemia y el complicado proceso de adaptación, Alba Redondo (Albacete, 1996) puede decir que lo ha conseguido.

“Me siento muy bien. Tengo mucha confianza en mí misma. Es verdad que me costó por un tema de las lesiones, pero lo he podido superar. Ahora estoy muy bien, muy contenta”, nos cuenta la delantera granota desde Marbella, donde se encuentra concentrada con la Selección española para los amistosos ante Países Bajos (viernes) y México (martes). Se trata de la segunda lista consecutiva a la que acude, un síntoma de que Jorge Vilda la tiene muy en cuenta y que su rendimiento en el Levante no ha pasado desapercibido. En los últimos 11 partidos ha marcado siete tantos, entre ellos un doblete al Atlético y el gol en el 90’ que dio la victoria en Valdebebas saliendo desde el banquillo.

Para llegar a esa regularidad, Alba ha tenido que pasar por todo tipo de inconvenientes. Su primera campaña estaba siendo muy buena hasta que llegó la pandemia. A mediados de marzo, su padre tuvo que ser hospitalizado por contraer el coronavirus (afortunadamente ya está bien). En octubre, antes de disputar el primer partido en casa del nuevo curso, se fracturó un dedo del pie. A su regreso le costó encontrar la regularidad: no logró marcar en 10 partidos consecutivos y para colmo se perdió tres más tras haber dado positivo por covid-19. Este 2021, sin embargo, todo son buenas noticias: gran rendimiento individual, el Levante cerca del sueño de la Champions, ha renovado hasta 2024 y una vez más está con la Selección.

Ahora es muy feliz en el Levante, un paso importantísimo para seguir creciendo después de tantos años en el equipo de su tierra. “Es verdad que di un gran salto de calidad, porque mi Albacete es un club humilde. No tiene los mismos presupuestos que el Levante, es así. Todo cambió para mí, la adaptación fue difícil, pero no me arrepiento de nada. Si tuviera que volver a fichar por el Levante, lo volvería a hacer. Yo pensaba que iba a ser otro rollo, y me sorprendió mucho por la calidad del cuerpo técnico, de los servicios del club, de todo”, señala.

Esther-Alba, la pareja de moda

Tampoco fue fácil para su compañera en ataque, Esther González, su primera temporada en el club granota. Pasó de ser una de las artífices del título de Liga del Atlético a no marcar un solo gol en 20 partidos. Este curso es la máxima anotadora de la Primera Iberdrola con 21 tantos, cuatro más que Jenni Hermoso. ¿Cómo han conseguido darle la vuelta a la tortilla? “Te lo puedo resumir con una palabra: trabajo, trabajo y más trabajo. Es verdad que el proceso de adaptación a un nuevo club es complicado, pero nosotras no bajamos los brazos. Sabíamos que iba a ser difícil pero lo hemos conseguido”.

Confiesa la manchega que les une cierta amistad a pesar de luchar en muchas ocasiones por el mismo puesto, tanto en el Levante como en la Roja. “Más que una compañera considero a Esther una amiga. Me llevo muy bien con ella, tenemos una rivalidad muy sana y eso se nota en el campo también. Llevamos un buen año y eso se recompensa viniendo aquí las dos. Tenemos que disfrutar y hacer nuestro juego igual que hacemos en nuestro club”, señala.

Esa rivalidad es todavía mayor en una Selección española donde el gol está carísimo y la delantera cambia constantemente. Jenni, Nahikari, Lucía García, la propia Esther… una competencia feroz. “Para mí estar aquí ya es un premio. El hecho de entrenar con ellas aunque no se compita es una maravilla. Agradezco la llamada de la Selección porque es un orgullo estar aquí. Me gusta mucho vivir este tipo de experiencias y aprender de las mejores”. La Eurocopa es el próximo gran evento internacional, aunque no se disputará hasta el verano de 2022. Sus opciones de estar parecen mayores ahora con protagonismo en un equipo puntero en la Primera División femenina. “No sé, es que esto es muy largo todavía. Hay muchas jugadoras que están a muy buen nivel, otras están lesionadas que no han podido asistir a la convocatoria… Es muy complicado estar aquí, y cuando te llaman lo único que hay que hacer es disfrutar y trabajar para ganarte, sí se puede, ese puesto en la Eurocopa”.

En la Roja coincide con hasta nueve futbolistas del Barça, las mismas que le endosaron un 7-1 a su equipo el pasado fin de semana. “No te voy a negar que cuando terminó el partido estaba dolida, a nadie le gusta que le metan siete goles. Pero este tipo de partidos nos tiene que servir para aprender y corregir errores para que no vuelva a pasar. Borrón y cuenta nueva”, remarca Alba, que marcó el gol del honor en el tiempo de descuento peleando un balón con mucha entereza. “Es que da rabia, y yo no voy a dar ningún balón por perdido hasta que piten el final del partido”, sentencia. Son varias las voces que han criticado la diferencia de nivel del Fútbol Club Barcelona (22 victorias en 22 partidos y 110 goles a favor) respecto a los 17 equipos restantes del torneo.

“El Barça es un equipo muy trabajado y todas trabajamos para estar a un gran nivel. A parte de que el presupuesto es una cosa extra. Aquí hay muchas jugadoras del Barça y yo aprendo de ellas, me encanta verlas jugar porque es una maravilla”. A sus 24 años y en un momento de forma sensacional, a Alba Redondo se le nota, por sus actitudes dentro y fuera del terreno de juego, que ha encontrado un punto importante de madurez en su carrera. Sí, creo que poco a poco voy madurando, que era lo que quería. Pero todavía me queda más, la verdad”. No tiene techo.

Imagen de cabecera: Imago Images

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Tiene 24 años pero lleva desde los 17 en Primera División. Hace dos temporadas que salió de su Albacete para emprender el reto más importante de su carrera: formar parte del ambicioso proyecto del Levante UD. Después de varias lesiones inoportunas, una pandemia y el complicado proceso de adaptación, Alba Redondo (Albacete, 1996) puede decir que lo ha conseguido.

“Me siento muy bien. Tengo mucha confianza en mí misma. Es verdad que me costó por un tema de las lesiones, pero lo he podido superar. Ahora estoy muy bien, muy contenta”, nos cuenta la delantera granota desde Marbella, donde se encuentra concentrada con la Selección española para los amistosos ante Países Bajos (viernes) y México (martes). Se trata de la segunda lista consecutiva a la que acude, un síntoma de que Jorge Vilda la tiene muy en cuenta y que su rendimiento en el Levante no ha pasado desapercibido. En los últimos 11 partidos ha marcado siete tantos, entre ellos un doblete al Atlético y el gol en el 90’ que dio la victoria en Valdebebas saliendo desde el banquillo.

Para llegar a esa regularidad, Alba ha tenido que pasar por todo tipo de inconvenientes. Su primera campaña estaba siendo muy buena hasta que llegó la pandemia. A mediados de marzo, su padre tuvo que ser hospitalizado por contraer el coronavirus (afortunadamente ya está bien). En octubre, antes de disputar el primer partido en casa del nuevo curso, se fracturó un dedo del pie. A su regreso le costó encontrar la regularidad: no logró marcar en 10 partidos consecutivos y para colmo se perdió tres más tras haber dado positivo por covid-19. Este 2021, sin embargo, todo son buenas noticias: gran rendimiento individual, el Levante cerca del sueño de la Champions, ha renovado hasta 2024 y una vez más está con la Selección.

Ahora es muy feliz en el Levante, un paso importantísimo para seguir creciendo después de tantos años en el equipo de su tierra. “Es verdad que di un gran salto de calidad, porque mi Albacete es un club humilde. No tiene los mismos presupuestos que el Levante, es así. Todo cambió para mí, la adaptación fue difícil, pero no me arrepiento de nada. Si tuviera que volver a fichar por el Levante, lo volvería a hacer. Yo pensaba que iba a ser otro rollo, y me sorprendió mucho por la calidad del cuerpo técnico, de los servicios del club, de todo”, señala.

Esther-Alba, la pareja de moda

Tampoco fue fácil para su compañera en ataque, Esther González, su primera temporada en el club granota. Pasó de ser una de las artífices del título de Liga del Atlético a no marcar un solo gol en 20 partidos. Este curso es la máxima anotadora de la Primera Iberdrola con 21 tantos, cuatro más que Jenni Hermoso. ¿Cómo han conseguido darle la vuelta a la tortilla? “Te lo puedo resumir con una palabra: trabajo, trabajo y más trabajo. Es verdad que el proceso de adaptación a un nuevo club es complicado, pero nosotras no bajamos los brazos. Sabíamos que iba a ser difícil pero lo hemos conseguido”.

Confiesa la manchega que les une cierta amistad a pesar de luchar en muchas ocasiones por el mismo puesto, tanto en el Levante como en la Roja. “Más que una compañera considero a Esther una amiga. Me llevo muy bien con ella, tenemos una rivalidad muy sana y eso se nota en el campo también. Llevamos un buen año y eso se recompensa viniendo aquí las dos. Tenemos que disfrutar y hacer nuestro juego igual que hacemos en nuestro club”, señala.

Esa rivalidad es todavía mayor en una Selección española donde el gol está carísimo y la delantera cambia constantemente. Jenni, Nahikari, Lucía García, la propia Esther… una competencia feroz. “Para mí estar aquí ya es un premio. El hecho de entrenar con ellas aunque no se compita es una maravilla. Agradezco la llamada de la Selección porque es un orgullo estar aquí. Me gusta mucho vivir este tipo de experiencias y aprender de las mejores”. La Eurocopa es el próximo gran evento internacional, aunque no se disputará hasta el verano de 2022. Sus opciones de estar parecen mayores ahora con protagonismo en un equipo puntero en la Primera División femenina. “No sé, es que esto es muy largo todavía. Hay muchas jugadoras que están a muy buen nivel, otras están lesionadas que no han podido asistir a la convocatoria… Es muy complicado estar aquí, y cuando te llaman lo único que hay que hacer es disfrutar y trabajar para ganarte, sí se puede, ese puesto en la Eurocopa”.

En la Roja coincide con hasta nueve futbolistas del Barça, las mismas que le endosaron un 7-1 a su equipo el pasado fin de semana. “No te voy a negar que cuando terminó el partido estaba dolida, a nadie le gusta que le metan siete goles. Pero este tipo de partidos nos tiene que servir para aprender y corregir errores para que no vuelva a pasar. Borrón y cuenta nueva”, remarca Alba, que marcó el gol del honor en el tiempo de descuento peleando un balón con mucha entereza. “Es que da rabia, y yo no voy a dar ningún balón por perdido hasta que piten el final del partido”, sentencia. Son varias las voces que han criticado la diferencia de nivel del Fútbol Club Barcelona (22 victorias en 22 partidos y 110 goles a favor) respecto a los 17 equipos restantes del torneo.

“El Barça es un equipo muy trabajado y todas trabajamos para estar a un gran nivel. A parte de que el presupuesto es una cosa extra. Aquí hay muchas jugadoras del Barça y yo aprendo de ellas, me encanta verlas jugar porque es una maravilla”. A sus 24 años y en un momento de forma sensacional, a Alba Redondo se le nota, por sus actitudes dentro y fuera del terreno de juego, que ha encontrado un punto importante de madurez en su carrera. Sí, creo que poco a poco voy madurando, que era lo que quería. Pero todavía me queda más, la verdad”. No tiene techo.

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