_Fútbol

La edad del gol

Hubo un tiempo en que un joven Raúl González lideraba a un Real Madrid legendario. O un Fernando Torres prácticamente adolescente se echaba a todo un Atlético a las espaldas en la peor época de su historia. O Samuel Eto’o, que fichó con 23 años por un Barça en decadencia que se convertiría en el mejor equipo que han visto estos ojos. Tenía solo un año más David Villa cuando firmó una primera temporada espectacular con el Valencia. Y solo uno más el Diego Forlán que ganó la Bota de Oro con el Villarreal.

El gol es el producto más cotizado del mundo del fútbol. Conseguir un delantero que te asegure goles a precio de saldo es casi imposible en un contexto tan cerrado, más si cabe con la pandemia encima. A todos les gustaría dar con la tecla y conseguir un Raúl, Torres, Eto’o, Villa o Forlán de los de entonces. Bueno, bonito y hasta barato. Joven y goleador. En los últimos tiempos el único que ha encajado perfectamente con esta descripción es Erling Haaland, por el que el Borussia Dortmund pagó 20 millones. El riesgo era mínimo: si bien venía de una liga inferior (la austriaca) había demostrado de sobra su potencial en la Champions League. Hoy, con apenas 20 años, su valor de mercado es de 110 millones de euros según Transfermarkt.

Si nos vamos al top-10 de delanteros considerados de mayor valor, solo Robert Lewandowski supera la treintena (32) y hacerse con los servicios de cualquiera de ellos resulta una quimera, empezando por Harry Kane y siguiendo por Lukaku, Firmino o Lautaro Martínez. Incluso si puedes y decides gastarte 60 millones en un ariete con potencial puede que no des en el blanco (caso Jovic en el Madrid o Sébastien Haller en el West Ham). En tiempos de covid-19, una operación de este tipo se antoja cada vez más inverosímil. Prueba de ello es que el Barça sopesara hace dos ventanas la llegada de un delantero por la lesión de Suárez y se fijara en nueves de perfil medio-bajo de la Liga (acabó firmando a Martin Braithwaite).

Así pues, la tendencia es clara: si no pueden fichar un delantero joven y que asegure goles, los clubes prefieren apostar por la experiencia. Superar la treintena ya no supone un problema (que se lo digan a Van Nistelrooy cuando aterrizó en el Bernabéu en 2006), más bien todo lo contrario: la edad reduce su precio y la veteranía es un grado. Además, hace tiempo que los avances en materia física permiten alargar la trayectoria de un jugador mucho más que hace un par de décadas. Con un plan conveniente, y si las lesiones le respetan, cualquiera puede retirarse rondando los 40. La posición del delantero, sobre todo del que juega como único punta, permite también ciertas licencias, casi tantas como los guardametas. Si bien se pierde agilidad, con los años se gana en inteligencia en el área y capacidad de sacrificio. Y lo mejor de todo: el instinto nunca se pierde.

Los ejemplos en Europa son incontables: desde Zlatan Ibrahimovic destrozando porterías en el Milan a sus 39 años a Jamie Vardy acumulando registro tras otro en el Leicester. Los cinco clubes con mejor coeficiente UEFA del continente cuentan con un delantero titular que sobrepasa la treintena. Pero es en la Liga española donde esta tendencia se ha consagrado definitivamente. El máximo goleador del torneo es un Luis Suárez de 34 años. El jugador con más goles en el Barça es Messi (33 años) y en el Madrid, Benzema (también 33). Misma edad tiene Iago Aspas, ariete del Celta y máximo anotador español en tres de los últimos cuatro años. Hay equipos que confían doblemente en la veteranía: el Levante con Roger y Morales (30-33), el Getafe con Ángel y Mata (33-32) o el Alavés con Lucas Pérez y Joselu (32-30). En el Athletic, un reconvertido Raúl García tiene 34, en el Cádiz está Negredo con 35, la misma edad que Roberto Soldado en el Granada. El goleador del Éibar es Kike García (31), el de Osasuna Budmir (cumplirá 30 en junio) y el del Villarreal Gerard Moreno (29 en abril).

De los 15 máximos goleadores de la Liga, 10 superan la treintena o cumplirán los 30 este mismo año. Pocos equipos pueden decir que confían la responsabilidad del gol a un jugador sub-23: el Sevilla con En-Nesyri, el Huesca con Rafa Mir o el atípico caso de la Real Sociedad, cuyos atacantes son todos jóvenes: Isak (21), Oyarzabal (23) y ahora Carlos Fernández (24). El Valencia con Maxi Gómez (24) y el Valladolid con Marcos André y Weissmann (24) son otras excepciones.

«La edad es sólo un número. No significa que a los 34, 35, 36 años estés al final de tu carrera. Puedo demostrar eso con mis actuaciones, cómo juego, la forma en que juego, cómo me siento bien, fuerte, pensando en el juego, más maduro. Esto hace la diferencia«. Son palabras de Cristiano Ronaldo, que cumplió 36 años días después de convertirse en el máximo anotador de la historia del fútbol, en otra temporada memorable (23 tantos en 25 partidos). La experiencia nos está demostrando que un jugador de 34 años a un precio irrisorio puede marcar la diferencia entre ganar o no una Liga. O que un jugador de ¡40! puede decidir un ascenso histórico a Primera (hola, Nino). Hace tiempo que contratar un ariete veterano se ha convertido en algo más que una mera improvisación, acabando con los prejuicios de aquellos que daban por terminadas sus carreras. No lo olviden: si el gol tiene edad, mejor que supere los 30.

Imagen de cabecera: Luis Bagu/Getty Images

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Hubo un tiempo en que un joven Raúl González lideraba a un Real Madrid legendario. O un Fernando Torres prácticamente adolescente se echaba a todo un Atlético a las espaldas en la peor época de su historia. O Samuel Eto’o, que fichó con 23 años por un Barça en decadencia que se convertiría en el mejor equipo que han visto estos ojos. Tenía solo un año más David Villa cuando firmó una primera temporada espectacular con el Valencia. Y solo uno más el Diego Forlán que ganó la Bota de Oro con el Villarreal.

El gol es el producto más cotizado del mundo del fútbol. Conseguir un delantero que te asegure goles a precio de saldo es casi imposible en un contexto tan cerrado, más si cabe con la pandemia encima. A todos les gustaría dar con la tecla y conseguir un Raúl, Torres, Eto’o, Villa o Forlán de los de entonces. Bueno, bonito y hasta barato. Joven y goleador. En los últimos tiempos el único que ha encajado perfectamente con esta descripción es Erling Haaland, por el que el Borussia Dortmund pagó 20 millones. El riesgo era mínimo: si bien venía de una liga inferior (la austriaca) había demostrado de sobra su potencial en la Champions League. Hoy, con apenas 20 años, su valor de mercado es de 110 millones de euros según Transfermarkt.

Si nos vamos al top-10 de delanteros considerados de mayor valor, solo Robert Lewandowski supera la treintena (32) y hacerse con los servicios de cualquiera de ellos resulta una quimera, empezando por Harry Kane y siguiendo por Lukaku, Firmino o Lautaro Martínez. Incluso si puedes y decides gastarte 60 millones en un ariete con potencial puede que no des en el blanco (caso Jovic en el Madrid o Sébastien Haller en el West Ham). En tiempos de covid-19, una operación de este tipo se antoja cada vez más inverosímil. Prueba de ello es que el Barça sopesara hace dos ventanas la llegada de un delantero por la lesión de Suárez y se fijara en nueves de perfil medio-bajo de la Liga (acabó firmando a Martin Braithwaite).

Así pues, la tendencia es clara: si no pueden fichar un delantero joven y que asegure goles, los clubes prefieren apostar por la experiencia. Superar la treintena ya no supone un problema (que se lo digan a Van Nistelrooy cuando aterrizó en el Bernabéu en 2006), más bien todo lo contrario: la edad reduce su precio y la veteranía es un grado. Además, hace tiempo que los avances en materia física permiten alargar la trayectoria de un jugador mucho más que hace un par de décadas. Con un plan conveniente, y si las lesiones le respetan, cualquiera puede retirarse rondando los 40. La posición del delantero, sobre todo del que juega como único punta, permite también ciertas licencias, casi tantas como los guardametas. Si bien se pierde agilidad, con los años se gana en inteligencia en el área y capacidad de sacrificio. Y lo mejor de todo: el instinto nunca se pierde.

Los ejemplos en Europa son incontables: desde Zlatan Ibrahimovic destrozando porterías en el Milan a sus 39 años a Jamie Vardy acumulando registro tras otro en el Leicester. Los cinco clubes con mejor coeficiente UEFA del continente cuentan con un delantero titular que sobrepasa la treintena. Pero es en la Liga española donde esta tendencia se ha consagrado definitivamente. El máximo goleador del torneo es un Luis Suárez de 34 años. El jugador con más goles en el Barça es Messi (33 años) y en el Madrid, Benzema (también 33). Misma edad tiene Iago Aspas, ariete del Celta y máximo anotador español en tres de los últimos cuatro años. Hay equipos que confían doblemente en la veteranía: el Levante con Roger y Morales (30-33), el Getafe con Ángel y Mata (33-32) o el Alavés con Lucas Pérez y Joselu (32-30). En el Athletic, un reconvertido Raúl García tiene 34, en el Cádiz está Negredo con 35, la misma edad que Roberto Soldado en el Granada. El goleador del Éibar es Kike García (31), el de Osasuna Budmir (cumplirá 30 en junio) y el del Villarreal Gerard Moreno (29 en abril).

De los 15 máximos goleadores de la Liga, 10 superan la treintena o cumplirán los 30 este mismo año. Pocos equipos pueden decir que confían la responsabilidad del gol a un jugador sub-23: el Sevilla con En-Nesyri, el Huesca con Rafa Mir o el atípico caso de la Real Sociedad, cuyos atacantes son todos jóvenes: Isak (21), Oyarzabal (23) y ahora Carlos Fernández (24). El Valencia con Maxi Gómez (24) y el Valladolid con Marcos André y Weissmann (24) son otras excepciones.

«La edad es sólo un número. No significa que a los 34, 35, 36 años estés al final de tu carrera. Puedo demostrar eso con mis actuaciones, cómo juego, la forma en que juego, cómo me siento bien, fuerte, pensando en el juego, más maduro. Esto hace la diferencia«. Son palabras de Cristiano Ronaldo, que cumplió 36 años días después de convertirse en el máximo anotador de la historia del fútbol, en otra temporada memorable (23 tantos en 25 partidos). La experiencia nos está demostrando que un jugador de 34 años a un precio irrisorio puede marcar la diferencia entre ganar o no una Liga. O que un jugador de ¡40! puede decidir un ascenso histórico a Primera (hola, Nino). Hace tiempo que contratar un ariete veterano se ha convertido en algo más que una mera improvisación, acabando con los prejuicios de aquellos que daban por terminadas sus carreras. No lo olviden: si el gol tiene edad, mejor que supere los 30.

Imagen de cabecera: Luis Bagu/Getty Images

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