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La dura carga psicológica de sentirse «inútil»

Esteban Gómez @MiRondo 21-01-2014

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Esteban GÓMEZ – Isaac Newton presentaba en el año 1687 la ley de gravitación universal, por la que se produce la interacción gravitatoria entre distintos cuerpos con masa. Popularmente, esta ley física ha estado relacionada a la frase "todo lo que sube, baja", y además siendo muy utilizada como ejemplo de que todo varía, nada es constante.

Las dinámicas de las personas, de las instituciones, de los proyectos, tiende al movimiento. Subidas, bajadas, entradas, salidas. Siempre existe dinamismo, mayor o menor, que marca el camino. Y ante situaciones positivas, muchas veces, se tiende a la relajación, a la calma, dejando de lado la tensión necesaria para seguir ascendiendo, o al menos para mantenerse. Así, muchas veces, lo complicado no es llegar a la cima, sino permancer en lo alto. Por ello, es lógico que, a largo plazo, las dinámicas acaben cayendo, descendiendo.

Juan Mata dejaba el Valencia un 21 de agosto de 2011, con destino Londres, más precisamente el Chelsea. El futbolista español se unía a la legión, cada vez más extensa, de jugadores españoles en la Premier League, en una andadura que, en materia de palmarés, ya se ha traducido en una FA Cup (2012), una Liga de Campeones (2012) y una Europa League (2013). Hablar del centrocampista del Chelsea es hablar de poesía, de magia sobre un terreno de juego. Zurdo, pero sin complejos, da sentido al juego propio. Toda jugada debe pasar por sus pies cuando está sobre el césped. Un futbolista diferente, de los que marcan la diferencia, y de los que tantos buenos ratos de fútbol han dado al fútbol español desde la consecución de la EURO 2008 hace ya 5 años.

Mata formaba la pasada temporada, con Rafa Benítez, un tridente de auténtico lujo. Una maravilla futbolística junto al belga Eden Hazard y al brasileño Oscar. Sus respectivas presencias se traducía en alegría, en halagos, en murmullo de las gradas cada vez que el juego colectivo se activaba. Sin embargo, todo aquello se añora en la mente de Juan Mata.

La llegada de Jose Mourinho, idolatrado por la afición del Chelsea desde hace ya una década, al conjunto de Stamford Bridge convertía nuevamente a los Blues en un rival a batir, casi por decreto, sumando importancia a lo conseguido en las últimas temporadas. Sin embargo, el brillo (casi molesto) de los primeros rayos de sol, que hacen preveer un buen día, se han visto relegados a minúsculos huecos entre las maderas que hoy tapian las ventanas en el entorno del jugador español. Mata es suplente, Mata no tiene minutos esta temporada, y su papel es cada vez más secundario.

Un futbolista admirado, querido, idolatrado por la afición del club, que no juega, que ve partido tras partido cómo pasan oportunidades, ve como su puesto en el campo lo ocupan otros y se ve relegado a un frío banquillo que se ha convertido en confidente. Pero, ¿por qué? ¿Hay razones lógicas?

Mata comenzó con problemas físicos, que le hicieron (de forma lógica) no contar con todos los minutos que debería. Sin embargo, las dudas, el aroma a raro, llegó cuando sus facultades físicas estaban ya al completo, cuando entraba en convocatorias, cuando estaba a disposición de Mourinho, y sus oportunidades no llegaban. La situación no agrada a todos, pero futbolísticamente el equipo no se resiente. Eden Hazard y Oscar se están mostrando a un gran nivel, lo que de forma lógica privan a Mata de ocupar sus puestos. Sin embargo, la pasada temporada, con estos jugadores, el español tenía sitio. El pasado verano, de forma casi sorprendente, llegaba al Bridge Willian, procedente del fútbol ruso. Un fichaje casi inesperado, pero que a día de hoy está ocupando el puesto que muchos piden para Mata.

Dudar de la calidad del español sería casi un delito. Dudar de las capacidades técnicas y futbolísticas del internacional con España no tendría un tono serio, pero lo objetivo y real es que, sin Mata, el Chelsea funciona. Los Blues son terceros en Premier League a dos puntos del Arsenal y estando clasificados en Octavos de Final de la Liga de Campeones. Es decir, sin él, no se resienten.

Al aficionado español le duele ver a Mata suplente, partido tras partido, en el banquillo, con su rostro serio. Pero realmente, de forma objetiva, el Chelsea funciona sin él. Sin duda, sus suplencias pueden afectar a su futura presencia en el mundial de Brasil 2014. Si no juega, su convocatoria puede torcerse, y evidentemente se ha convertido en uno de los grandes focos en materia de rumores y titulares dentro del mercado de fichajes.

Juan Mata vive, quizás, uno de los momentos más duros de su carrera deportiva. Tras saborear el éxito a nivel de clubes y selecciones ahora se ha visto relegado a un segundo plano de forma obligada, a vivir en la sombra de los focos. Volverá a brillar. Talento le sobra.

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Esteban GÓMEZ – Isaac Newton presentaba en el año 1687 la ley de gravitación universal, por la que se produce la interacción gravitatoria entre distintos cuerpos con masa. Popularmente, esta ley física ha estado relacionada a la frase "todo lo que sube, baja", y además siendo muy utilizada como ejemplo de que todo varía, nada es constante.

Las dinámicas de las personas, de las instituciones, de los proyectos, tiende al movimiento. Subidas, bajadas, entradas, salidas. Siempre existe dinamismo, mayor o menor, que marca el camino. Y ante situaciones positivas, muchas veces, se tiende a la relajación, a la calma, dejando de lado la tensión necesaria para seguir ascendiendo, o al menos para mantenerse. Así, muchas veces, lo complicado no es llegar a la cima, sino permancer en lo alto. Por ello, es lógico que, a largo plazo, las dinámicas acaben cayendo, descendiendo.

Juan Mata dejaba el Valencia un 21 de agosto de 2011, con destino Londres, más precisamente el Chelsea. El futbolista español se unía a la legión, cada vez más extensa, de jugadores españoles en la Premier League, en una andadura que, en materia de palmarés, ya se ha traducido en una FA Cup (2012), una Liga de Campeones (2012) y una Europa League (2013). Hablar del centrocampista del Chelsea es hablar de poesía, de magia sobre un terreno de juego. Zurdo, pero sin complejos, da sentido al juego propio. Toda jugada debe pasar por sus pies cuando está sobre el césped. Un futbolista diferente, de los que marcan la diferencia, y de los que tantos buenos ratos de fútbol han dado al fútbol español desde la consecución de la EURO 2008 hace ya 5 años.

Mata formaba la pasada temporada, con Rafa Benítez, un tridente de auténtico lujo. Una maravilla futbolística junto al belga Eden Hazard y al brasileño Oscar. Sus respectivas presencias se traducía en alegría, en halagos, en murmullo de las gradas cada vez que el juego colectivo se activaba. Sin embargo, todo aquello se añora en la mente de Juan Mata.

La llegada de Jose Mourinho, idolatrado por la afición del Chelsea desde hace ya una década, al conjunto de Stamford Bridge convertía nuevamente a los Blues en un rival a batir, casi por decreto, sumando importancia a lo conseguido en las últimas temporadas. Sin embargo, el brillo (casi molesto) de los primeros rayos de sol, que hacen preveer un buen día, se han visto relegados a minúsculos huecos entre las maderas que hoy tapian las ventanas en el entorno del jugador español. Mata es suplente, Mata no tiene minutos esta temporada, y su papel es cada vez más secundario.

Un futbolista admirado, querido, idolatrado por la afición del club, que no juega, que ve partido tras partido cómo pasan oportunidades, ve como su puesto en el campo lo ocupan otros y se ve relegado a un frío banquillo que se ha convertido en confidente. Pero, ¿por qué? ¿Hay razones lógicas?

Mata comenzó con problemas físicos, que le hicieron (de forma lógica) no contar con todos los minutos que debería. Sin embargo, las dudas, el aroma a raro, llegó cuando sus facultades físicas estaban ya al completo, cuando entraba en convocatorias, cuando estaba a disposición de Mourinho, y sus oportunidades no llegaban. La situación no agrada a todos, pero futbolísticamente el equipo no se resiente. Eden Hazard y Oscar se están mostrando a un gran nivel, lo que de forma lógica privan a Mata de ocupar sus puestos. Sin embargo, la pasada temporada, con estos jugadores, el español tenía sitio. El pasado verano, de forma casi sorprendente, llegaba al Bridge Willian, procedente del fútbol ruso. Un fichaje casi inesperado, pero que a día de hoy está ocupando el puesto que muchos piden para Mata.

Dudar de la calidad del español sería casi un delito. Dudar de las capacidades técnicas y futbolísticas del internacional con España no tendría un tono serio, pero lo objetivo y real es que, sin Mata, el Chelsea funciona. Los Blues son terceros en Premier League a dos puntos del Arsenal y estando clasificados en Octavos de Final de la Liga de Campeones. Es decir, sin él, no se resienten.

Al aficionado español le duele ver a Mata suplente, partido tras partido, en el banquillo, con su rostro serio. Pero realmente, de forma objetiva, el Chelsea funciona sin él. Sin duda, sus suplencias pueden afectar a su futura presencia en el mundial de Brasil 2014. Si no juega, su convocatoria puede torcerse, y evidentemente se ha convertido en uno de los grandes focos en materia de rumores y titulares dentro del mercado de fichajes.

Juan Mata vive, quizás, uno de los momentos más duros de su carrera deportiva. Tras saborear el éxito a nivel de clubes y selecciones ahora se ha visto relegado a un segundo plano de forma obligada, a vivir en la sombra de los focos. Volverá a brillar. Talento le sobra.

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