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La crisis del Atleti

Diego G. Argota @DiegoGArgota21 27-11-2018

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Aquel arreón con Supercopa incluida en Tallín fue un espejismo, facilitado en gran medida por el mal hacer de un Real Madrid que no carbura y que a día de hoy está fuera de Europa en Liga. Que nadie os engañe, el Atlético está herido, casi mortalmente, la situación reviste de gravedad y no encuentra solución que no sea un polvorín. 

Lo dice el vox pópuli, lo dice parte de la afición, se comenta en los corrillos, no hay día que no salga en la tertulia nocturna de turno y hasta en el propio Metropolitano suena el runrún. El Atleti está en crisis. Es el peor arranque de la era Simeone. Lo dicen las estadísticas ¿Cómo no va a ser real si casi todo el mundo concuerda?

Diego Costa llevaba nueve meses sin marcar y está enfadado por la diferencia con el sueldo que tiene con Griezmann, que a su vez quiere comer en la mesa de Ronaldo y Messi, pero va a fracasar incluso contra Modric. Entre los dos arietes suman la friolera de cuatro goles en Liga. No hablemos de Kalinic. ¿A quién se le ocurre fichar a un suplente rebelde? Saúl solo juega bien a las órdenes de Luis Enrique, a Rodrigo, que parecía el único entonado, Simeone le ha tirado de las orejas. Koke está gordo, no sabe poner los córners, y es un jugador totalmente prescindible.

Vitolo vive lesionado, Gelson corre como un pollo sin cabeza, Thomas tiene errores de cadete, Lemar no ha demostrado valer ni un millón de los 75 que ha costado y Correa tiene formada una Guerra Civil en la grada con antis y pros. Giménez se lesiona incluso más que Vitolo, Savic es lento y tiene un bigotito que le da facha de actor de pelis de serie b, Juanfran está viejo, Arias desubicado, Filipe Luis es una rata porque se quiere ir a ganar más dinero en Francia y Godín aún no ha renovado. Pero es que también están Lucas, que tiene un hermano medio tarumba, y Oblak, que todo el mundo sabe que en enero vivirá lejos de Madrid. Por no hablar de Adán, que tiene un pasado oscuro.

O del Mono, ¿tú has visto qué pelos? El Profe Ortega los tiene a todos lesionados a posta porque sueña con perder su trabajo, el césped del estadio es un barrizal y Cholo, ¿¡Qué pasa con los cambios!? Hay que sacar a Thomas para mantener el resultado, pero si lo sacas y perdemos es culpa tuya, porque no tenías que haberle sacado y había que haber metido a Correa para revolucionar un partido que solo pide pausa. 

El unocerismo solo mola si se gana, pero si se pierde, el sistema no funciona y había que haber ido a golear al rival, como nos hizo a nosotros el Celta de Vigo. El Rayo nos encerró en nuestro estadio y el Eibar nos pintó un poco la cara y solo nos salvó un crío al que todos coincidían había que dar los galones y ponerle toda la presión del mundo. Que es lo que le suele venir bien a un niño de 18 años.

Poco importa haberle plantado cara al Barcelona pese a las bajas, a ese equipo donde juega un tal Messi y que casi no apareció. Un Barcelona que solo pudo empatar casi en el descuento, en el único disparo a puerta que realizó, en una acción con dosis de fortuna porque el balón pasó bajo las piernas de Oblak y Lucas que no acertaron a cortar el gol. ¿Qué más da estar prácticamente clasificado para octavos de Champions en un grupo complicado tras la debacle del año pasado?

El Atleti vive en crisis, lo dice todo el mundo, aunque la clasificación diga que está a solo un punto del vigente campeón y máximo favorito al título y a solo dos puntos del liderato, ese que habría alcanzado si el partido el sábado hubiera terminado en el minuto 89 y que ahora es propiedad del Sevilla. 

El Atleti está en crisis y practica un juego arcaico, prehistórico. Lo suyo no tiene parangón, no se recuerda algo igual y debe incluso atenerse al mismísimo prefútbol, cuando no se sabía nada de este deporte. Nunca sale a ganar. Pero le suele salir mal, porque casi siempre gana. Si vinieran los creadores del fútbol a Simeone le quitarían el carnet no de entrenador, sino de ser, de aficionado, porque lo suyo, lo de ganar molestando y tocar las narices de a quien no se debería comparar, no gusta, no procede, y eso es lo que no tiene cabida, que te gane el que es más débil que tú. Pero todo esto es lo de menos, porque su sistema está llamado al fracaso. Llevamos viéndolo siete años. Ya caerá el Atleti.

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Aquel arreón con Supercopa incluida en Tallín fue un espejismo, facilitado en gran medida por el mal hacer de un Real Madrid que no carbura y que a día de hoy está fuera de Europa en Liga. Que nadie os engañe, el Atlético está herido, casi mortalmente, la situación reviste de gravedad y no encuentra solución que no sea un polvorín. 

Lo dice el vox pópuli, lo dice parte de la afición, se comenta en los corrillos, no hay día que no salga en la tertulia nocturna de turno y hasta en el propio Metropolitano suena el runrún. El Atleti está en crisis. Es el peor arranque de la era Simeone. Lo dicen las estadísticas ¿Cómo no va a ser real si casi todo el mundo concuerda?

Diego Costa llevaba nueve meses sin marcar y está enfadado por la diferencia con el sueldo que tiene con Griezmann, que a su vez quiere comer en la mesa de Ronaldo y Messi, pero va a fracasar incluso contra Modric. Entre los dos arietes suman la friolera de cuatro goles en Liga. No hablemos de Kalinic. ¿A quién se le ocurre fichar a un suplente rebelde? Saúl solo juega bien a las órdenes de Luis Enrique, a Rodrigo, que parecía el único entonado, Simeone le ha tirado de las orejas. Koke está gordo, no sabe poner los córners, y es un jugador totalmente prescindible.

Vitolo vive lesionado, Gelson corre como un pollo sin cabeza, Thomas tiene errores de cadete, Lemar no ha demostrado valer ni un millón de los 75 que ha costado y Correa tiene formada una Guerra Civil en la grada con antis y pros. Giménez se lesiona incluso más que Vitolo, Savic es lento y tiene un bigotito que le da facha de actor de pelis de serie b, Juanfran está viejo, Arias desubicado, Filipe Luis es una rata porque se quiere ir a ganar más dinero en Francia y Godín aún no ha renovado. Pero es que también están Lucas, que tiene un hermano medio tarumba, y Oblak, que todo el mundo sabe que en enero vivirá lejos de Madrid. Por no hablar de Adán, que tiene un pasado oscuro.

O del Mono, ¿tú has visto qué pelos? El Profe Ortega los tiene a todos lesionados a posta porque sueña con perder su trabajo, el césped del estadio es un barrizal y Cholo, ¿¡Qué pasa con los cambios!? Hay que sacar a Thomas para mantener el resultado, pero si lo sacas y perdemos es culpa tuya, porque no tenías que haberle sacado y había que haber metido a Correa para revolucionar un partido que solo pide pausa. 

El unocerismo solo mola si se gana, pero si se pierde, el sistema no funciona y había que haber ido a golear al rival, como nos hizo a nosotros el Celta de Vigo. El Rayo nos encerró en nuestro estadio y el Eibar nos pintó un poco la cara y solo nos salvó un crío al que todos coincidían había que dar los galones y ponerle toda la presión del mundo. Que es lo que le suele venir bien a un niño de 18 años.

Poco importa haberle plantado cara al Barcelona pese a las bajas, a ese equipo donde juega un tal Messi y que casi no apareció. Un Barcelona que solo pudo empatar casi en el descuento, en el único disparo a puerta que realizó, en una acción con dosis de fortuna porque el balón pasó bajo las piernas de Oblak y Lucas que no acertaron a cortar el gol. ¿Qué más da estar prácticamente clasificado para octavos de Champions en un grupo complicado tras la debacle del año pasado?

El Atleti vive en crisis, lo dice todo el mundo, aunque la clasificación diga que está a solo un punto del vigente campeón y máximo favorito al título y a solo dos puntos del liderato, ese que habría alcanzado si el partido el sábado hubiera terminado en el minuto 89 y que ahora es propiedad del Sevilla. 

El Atleti está en crisis y practica un juego arcaico, prehistórico. Lo suyo no tiene parangón, no se recuerda algo igual y debe incluso atenerse al mismísimo prefútbol, cuando no se sabía nada de este deporte. Nunca sale a ganar. Pero le suele salir mal, porque casi siempre gana. Si vinieran los creadores del fútbol a Simeone le quitarían el carnet no de entrenador, sino de ser, de aficionado, porque lo suyo, lo de ganar molestando y tocar las narices de a quien no se debería comparar, no gusta, no procede, y eso es lo que no tiene cabida, que te gane el que es más débil que tú. Pero todo esto es lo de menos, porque su sistema está llamado al fracaso. Llevamos viéndolo siete años. Ya caerá el Atleti.

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