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João Pedro con Italia: sí o no

Joel Sierra @_JoeLSierra_ 03-12-2021

Desde que se consumó la no clasificación directa de Italia al próximo Mundial de 2022, uno de los debates recurrentes en el país transalpino ha versado sobre la falta de gol y la posición de delantero de la selección y, más concretamente, sobre la conveniencia o no de aprovechar la doble nacionalidad de João Pedro, casado con una siciliana, para convocarlo de cara al playoff del próximo mes de marzo y así sumar una pieza ofensiva de contrastado valor en la Serie A.

Obviamente, tener que estar pensando, para solucionar parte de sus problemas de conversión goleadora, en la convocatoria de Joao Pedro, que ha declarado que se le pone “la piel de gallina ante la posibilidad de vestir la maglia azzurra”, que precisamente el próximo marzo cumplirá 30 años y que vive su octava temporada en el Cagliari, no supone en sí misma una gran noticia para una Italia a la que ninguno de sus atacantes acaba de convencer al 100%.

Ni siquiera Ciro Immobile, uno de los mejores goleadores de las grandes ligas en términos absolutos en las últimas temporadas y autor de un trabajo de presión y de movilidad constante del que se alimenta el equipo de Mancini, pero que no termina de brillar a través de él, ni de encontrar el feeling deseado con el resto del reparto ofensivo, ni de romper a marcar goles.

A pesar de lo evidente que resulta que el mero hecho de pensar o de tener finalmente que recurrir de manera apurada a un futbolista como João Pedro es un indicativo de problemas tácticos y de encaje con cualquiera de los delanteros probados hasta el momento por la gestión Mancini, no es menos cierto que el atacante del Cagliari ha recogido el testigo de Rodrigo De Paul como el futbolista del Calcio cuyo nivel está más por encima de su contexto.

De hecho, afirmar simplemente que el italobrasileño está por encima del potencial medio del Cagliari, penúltimo clasificado y con solo una victoria en su haber en lo que llevamos de campeonato, es quedarse cortísimo. João Pedro ha generado hasta el momento 11 goles de manera directa en Serie A y lo ha hecho en el segundo equipo del Calcio que menos remata, el tercero que menos npxG (goles esperados sin contar penaltis) genera y el penúltimo en cuanto a tiempo de juego en el tercio final. En definitiva, la salvación sarda pasa por sus botas.

El ‘10’ del Cagliari se halla en el momento de madurez plena de su carrera y ha encontrado una estabilidad goleadora en las últimas tres temporadas (18 en la 2019/20, 16 en la 2020/21 y unas cifras vigentes que siguen esa misma línea) que le convierten en el jugador brasileño de las cinco grandes ligas que más goles ha marcado en este periodo, por encima de Neymar Jr.

Es un atacante, por lo tanto, fiable dentro de sus márgenes. Además, sin ser un prodigio técnico o un talento descomunal, sí representa un buen mix de virtudes que encajarían con las necesidades de Italia en la demarcación de delantero. En otras etapas de su trayectoria, João Pedro ha jugado como mediapunta o incluso como extremo. Un conocimiento posicional poliédrico que le permite ser a la vez referencia y apertura de caminos para otros compañeros.

Un conjunto de experiencias que le confiere la capacidad de jugar de espaldas, de activarse entre líneas, de caer al costado izquierdo y tener recursos para sortear la marca y activar su pierna derecha hacia la portería. Es un atacante que no rehúye el choque, que es un rematador notable de primeras en el área, gran cabeceador (ha marcado 8 goles de cabeza desde la 2019/20), un definidor creativo y certero y un punta que disfruta siendo alimentado de forma rápida y vertical, con muchas situaciones de aclarado para conducir en solitario.

La estrella del Cagliari ha demostrado que posee una mentalidad ganadora, propia de esos jugadores que ahora viven su mejor momento, pero a los que les ha costado sudor y lágrimas alcanzar este punto álgido de su carrera. Y aunque es cierto que ha perdido cierto brío físico a la hora de presionar o atacar la profundidad, sigue siendo un recurso activo y comprometido sin balón. Como añadido, es un lanzador de penaltis de gran fiabilidad, un factor nada desdeñable de cara a playoff o torneos cortos (ha marcado 20 de 24 en Italia, un notable 83%).

Su gran hándicap en clave selección es que no hay demasiado tiempo, más bien ninguno, para integrarlo dentro de los automatismos de la Nazionale de aquí a marzo, donde a Italia le espera un escenario de máxima exigencia y en el que tendrá que agarrarse a sus certezas y saber lidiar con el drama potencial de no clasificarse por segunda vez consecutiva para la Copa del Mundo. Por el contrario, João Pedro es un tipo de atacante que no exige cuota de balón, que sabe esperar su momento y ningún otro delantero azzurro tiene tan interiorizado como él el juego entre líneas en espacios estrechos y con la marca pegada al cuerpo. Una aptitud clave para esta Italia de tanto dominio posicional y territorial y en la que el falso nueve (Insigne, Chiesa, Bernarderschi) nunca ha funcionado con unas garantías mínimas de éxito, dejando a los de Roberto Mancini demasiado huérfanos de remate en zonas de finalización.

Por otro lado, nombres como el de Raspadori, que no es un producto 100% acabado; Kean, que no termina de tener nunca la continuidad deseada en su club; o Scamacca, seguramente el de mayor talento rematador puro de todos pero aún demasiado irregular y una incógnita por despejar en cuanto a su mentalidad en la élite, también ha conducido a la selección italiana a este punto. El punto en el que preguntarse a sí misma si João Pedro Geraldino dos Santos Galvão debe ser el próximo brasileño nacionalizado en debutar con Italia o no.

El salto de nivel, por encaje con los compañeros, es grande para alguien cuyo techo es ser la bandera de un Cagliari que siempre ha peleado por no descender, pero lo que es seguro es que el atacante de los sardos es un futbolista hecho a sí mismo, con la suficiente humildad para adaptarse al contexto y a ser lo que no es en Cerdeña: un gregario, un facilitador y un recurso, en lugar de un líder, una referencia y de marcar absolutamente el discurso táctico colectivo.

Pensar que por sí solo João Pedro va a terminar con los problemas de integración y conexión en la demarcación de nueve que arrastra Italia sería pecar de ingenuidad, pero mientras los Raspadori, Kean o Scamacca prosiguen con su evolución, o Immobile, junto al trabajo del staff de Mancini, empieza a trabajar en parecerse más al nueve demoledor que es en la Lazio y en reducir esa distancia sideral de rendimiento, João Pedro presenta casi todas las características para darle a Italia, al menos durante un buen puñado de partidos, justo aquello que necesita.

Imagen de cabecera: Cagliari

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Desde que se consumó la no clasificación directa de Italia al próximo Mundial de 2022, uno de los debates recurrentes en el país transalpino ha versado sobre la falta de gol y la posición de delantero de la selección y, más concretamente, sobre la conveniencia o no de aprovechar la doble nacionalidad de João Pedro, casado con una siciliana, para convocarlo de cara al playoff del próximo mes de marzo y así sumar una pieza ofensiva de contrastado valor en la Serie A.

Obviamente, tener que estar pensando, para solucionar parte de sus problemas de conversión goleadora, en la convocatoria de Joao Pedro, que ha declarado que se le pone “la piel de gallina ante la posibilidad de vestir la maglia azzurra”, que precisamente el próximo marzo cumplirá 30 años y que vive su octava temporada en el Cagliari, no supone en sí misma una gran noticia para una Italia a la que ninguno de sus atacantes acaba de convencer al 100%.

Ni siquiera Ciro Immobile, uno de los mejores goleadores de las grandes ligas en términos absolutos en las últimas temporadas y autor de un trabajo de presión y de movilidad constante del que se alimenta el equipo de Mancini, pero que no termina de brillar a través de él, ni de encontrar el feeling deseado con el resto del reparto ofensivo, ni de romper a marcar goles.

A pesar de lo evidente que resulta que el mero hecho de pensar o de tener finalmente que recurrir de manera apurada a un futbolista como João Pedro es un indicativo de problemas tácticos y de encaje con cualquiera de los delanteros probados hasta el momento por la gestión Mancini, no es menos cierto que el atacante del Cagliari ha recogido el testigo de Rodrigo De Paul como el futbolista del Calcio cuyo nivel está más por encima de su contexto.

De hecho, afirmar simplemente que el italobrasileño está por encima del potencial medio del Cagliari, penúltimo clasificado y con solo una victoria en su haber en lo que llevamos de campeonato, es quedarse cortísimo. João Pedro ha generado hasta el momento 11 goles de manera directa en Serie A y lo ha hecho en el segundo equipo del Calcio que menos remata, el tercero que menos npxG (goles esperados sin contar penaltis) genera y el penúltimo en cuanto a tiempo de juego en el tercio final. En definitiva, la salvación sarda pasa por sus botas.

El ‘10’ del Cagliari se halla en el momento de madurez plena de su carrera y ha encontrado una estabilidad goleadora en las últimas tres temporadas (18 en la 2019/20, 16 en la 2020/21 y unas cifras vigentes que siguen esa misma línea) que le convierten en el jugador brasileño de las cinco grandes ligas que más goles ha marcado en este periodo, por encima de Neymar Jr.

Es un atacante, por lo tanto, fiable dentro de sus márgenes. Además, sin ser un prodigio técnico o un talento descomunal, sí representa un buen mix de virtudes que encajarían con las necesidades de Italia en la demarcación de delantero. En otras etapas de su trayectoria, João Pedro ha jugado como mediapunta o incluso como extremo. Un conocimiento posicional poliédrico que le permite ser a la vez referencia y apertura de caminos para otros compañeros.

Un conjunto de experiencias que le confiere la capacidad de jugar de espaldas, de activarse entre líneas, de caer al costado izquierdo y tener recursos para sortear la marca y activar su pierna derecha hacia la portería. Es un atacante que no rehúye el choque, que es un rematador notable de primeras en el área, gran cabeceador (ha marcado 8 goles de cabeza desde la 2019/20), un definidor creativo y certero y un punta que disfruta siendo alimentado de forma rápida y vertical, con muchas situaciones de aclarado para conducir en solitario.

La estrella del Cagliari ha demostrado que posee una mentalidad ganadora, propia de esos jugadores que ahora viven su mejor momento, pero a los que les ha costado sudor y lágrimas alcanzar este punto álgido de su carrera. Y aunque es cierto que ha perdido cierto brío físico a la hora de presionar o atacar la profundidad, sigue siendo un recurso activo y comprometido sin balón. Como añadido, es un lanzador de penaltis de gran fiabilidad, un factor nada desdeñable de cara a playoff o torneos cortos (ha marcado 20 de 24 en Italia, un notable 83%).

Su gran hándicap en clave selección es que no hay demasiado tiempo, más bien ninguno, para integrarlo dentro de los automatismos de la Nazionale de aquí a marzo, donde a Italia le espera un escenario de máxima exigencia y en el que tendrá que agarrarse a sus certezas y saber lidiar con el drama potencial de no clasificarse por segunda vez consecutiva para la Copa del Mundo. Por el contrario, João Pedro es un tipo de atacante que no exige cuota de balón, que sabe esperar su momento y ningún otro delantero azzurro tiene tan interiorizado como él el juego entre líneas en espacios estrechos y con la marca pegada al cuerpo. Una aptitud clave para esta Italia de tanto dominio posicional y territorial y en la que el falso nueve (Insigne, Chiesa, Bernarderschi) nunca ha funcionado con unas garantías mínimas de éxito, dejando a los de Roberto Mancini demasiado huérfanos de remate en zonas de finalización.

Por otro lado, nombres como el de Raspadori, que no es un producto 100% acabado; Kean, que no termina de tener nunca la continuidad deseada en su club; o Scamacca, seguramente el de mayor talento rematador puro de todos pero aún demasiado irregular y una incógnita por despejar en cuanto a su mentalidad en la élite, también ha conducido a la selección italiana a este punto. El punto en el que preguntarse a sí misma si João Pedro Geraldino dos Santos Galvão debe ser el próximo brasileño nacionalizado en debutar con Italia o no.

El salto de nivel, por encaje con los compañeros, es grande para alguien cuyo techo es ser la bandera de un Cagliari que siempre ha peleado por no descender, pero lo que es seguro es que el atacante de los sardos es un futbolista hecho a sí mismo, con la suficiente humildad para adaptarse al contexto y a ser lo que no es en Cerdeña: un gregario, un facilitador y un recurso, en lugar de un líder, una referencia y de marcar absolutamente el discurso táctico colectivo.

Pensar que por sí solo João Pedro va a terminar con los problemas de integración y conexión en la demarcación de nueve que arrastra Italia sería pecar de ingenuidad, pero mientras los Raspadori, Kean o Scamacca prosiguen con su evolución, o Immobile, junto al trabajo del staff de Mancini, empieza a trabajar en parecerse más al nueve demoledor que es en la Lazio y en reducir esa distancia sideral de rendimiento, João Pedro presenta casi todas las características para darle a Italia, al menos durante un buen puñado de partidos, justo aquello que necesita.

Imagen de cabecera: Cagliari

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Daniel Fernández-Pacheco @DFPV96
21-01-2022