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Jesús Owono: “Técnica y tácticamente, somos europeos”

Adrià Campmany @campmany_adria 28-01-2022

Guinea Ecuatorial está firmando una Copa África de ensueño. Los de Juan Micha superaron una fase de grupos complicadísima con Sierra Leona, Costa de Marfil y Argelia y se han clasificado para los cuartos de final ante Malí. Pese a que se trata de una gesta, no hay que olvidar que el combinado ecuatoguineano ya consiguió pasar a esta ronda en sus dos anteriores participaciones (2012 y 2015), en las que jugaron como anfitriones. En esta ocasión, pues, el pase tiene aún más valor. El guardameta Jesús Owono, el héroe en la tanda de penaltis que clasificó a Guinea Ecuatorial, nos atendió en nuestro canal de Twitch.  

Lo que estáis haciendo es increíble.

Esto es lo que nos merecemos. El techo nos lo ponemos nosotros. Pese a todas las adversidades y dudas que había antes de venir aquí, estamos sacándolo todo adelante. No imagino perder un partido. Somos un equipo al que es muy difícil ganar. Si no cometemos errores, no encajamos. Malí es una gran selección, una de las mejores contra las que he jugado, pero aguantamos el chaparrón. Y luego en los penaltis se habla de suerte, pero no creo en esas cosas. Lo buscamos nosotros.

¿Cómo preparasteis la tanda de penaltis?

Habíamos estudiado los penaltis, pero sus tiradores habituales no estaban en el campo. Fue más una cuestión de intuir y aguantar. Si aguantas, metes presión al jugador porque ve que no te decantas. Es un momento de mucha tensión porque tienes detrás a un país que está detrás de ti para ver qué pasa, pero lo tomé como si estuviera con mi equipo. Cuando hay penaltis necesito estar tranquilo y los compañeros lo entendieron. Somos una familia para lo bueno y para lo malo. Cuando un compañero falla, tener a todos ahí te da la vida. Eso me hace sentir fuerte. Después de cada penalti que tiraban mis compañeros venían todos a abrazarme y a darme ánimos, y eso lo sientes. 

¿Sabíais que Carlos Akapo iba a tirar a lo panenka?

Esta mañana me he levantado y le he dicho: “Carlos, tienes unos huevos enormes». ¿En qué momento? Si fallábamos, íbamos dos por debajo. Pensé que estaba loco. Pero tiene esa confianza porque se le ve en su juego, en cómo manda. Y dije: «Adelante». Si él cree que lo va a meter, yo también. Ves a los líderes del equipo tirando del carro y te anima a subirte.

Debe ser una satisfacción enorme también a nivel personal lo que estáis consiguiendo.

Llevo mucho tiempo haciendo bien las cosas y he peleado para estar donde estoy hoy. Esto me lo merezco, sobre todo también por todo lo que han sufrido mis padres. Mi padre se ha comido un montón de viajes a sitios que ni sabes que existen, ha estado en partidos de lluvia, me ha visto llorar, lesionarme, sangrar… Y todo eso hace que sigas creciendo en un sueño. Mi época en el San Ignacio sirvió mucho para valorar lo que realmente era importante en el fútbol. Tenía el Alavés B al lado y no me sentía tan a gusto como cuando lo hacía con el San Ignacio. Me ayudó mucho a valorar lo que es el fútbol.

Además, pasasteis en una fase de grupos realmente complicada.

Es impensable. La clave ha sido que nosotros nos veíamos capaces. Hemos hecho 6 puntos en el grupo de la muerte y no hemos quedado primeros porque Costa de Marfil ganó a Argelia y porque teníamos muchas bajas en el primer partido. Hemos encajado un gol en cuatro partidos. ¡Un gol! Estoy muy feliz. Partimos con la ventaja de que técnica y tácticamente somos europeos. Vienes a África y todos son muy físicos, pero también estamos preparados físicamente. Tenemos ambas cosas. Es muy difícil meternos mano. Si no cometemos errores, es muy difícil que nos metan goles. Tenemos un equipo muy completo y a eso le sumas que somos un grupo, que somos uno… Va a ser difícil echarnos. Estamos cerca de convertirnos en una selección temible.

Imaginamos que te habrán llegado muchos mensajes. ¿Notas que se está siguiendo mucho desde España y Guinea Ecuatorial?

Es una locura. En Vitoria no se ha seguido nunca la Copa África y me dicen que gracias a mí se está siguiendo. Es de locos lo que estamos haciendo. Se menosprecia la Copa África. Iba a jugarse en verano de 2021, pero había Eurocopa, Copa América y Juegos Olímpicos, por lo que la aplazaron. Entienden que no pueden quitarle los jugadores en plena temporada, pero para nosotros pesa mucho más venir aquí, es mi gente. Yo volveré lo más tarde posible. 

¿Qué tal es Pacheco?

Pacheco es increíble. Llego con 16 años al primer entrenamiento del Alavés. Viene y me pregunta cuántos años tengo. Le digo que 16 y me pregunta qué hago aquí. Y le respondí que venía a quitarle el puesto. ¡A Pacheco! Me miró y empezó a reír. Y al acabar el entrenamiento me dijo: “Si quieres quitarme el puesto, vas a tener que empezar a aguantar más.” Para que veáis qué persona es. Cualquier otro se habría reído de mí. Desde ese día Jesús Owono solo quería aguantar. Pacheco es un referente.

¿Puedes explicarnos cuál es tu historia?

Mi padre murió cuando yo era muy pequeño. Yo me quedé en Guinea con mis tíos y mi madre vino a Madrid a estudiar, donde conoció a mi padre, que no es mi padre biológico, pero para mí es mi padre. Se mudaron a San Sebastián y cuando ya tenían una estabilidad vine con mi hermana. Mi padre ha hecho mucho por mí, es mi referente. Toda la pelea, todo lo que ha sacrificado por nosotros, significa mucho. Recuerdo ir con mi padre a ver la nieve por primera vez. Yo no quería bajarme del coche por el frío que hacía. Sabía que no iba a gustarme y no me gustó.

Imagen de cabecera: Getty Images

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Guinea Ecuatorial está firmando una Copa África de ensueño. Los de Juan Micha superaron una fase de grupos complicadísima con Sierra Leona, Costa de Marfil y Argelia y se han clasificado para los cuartos de final ante Malí. Pese a que se trata de una gesta, no hay que olvidar que el combinado ecuatoguineano ya consiguió pasar a esta ronda en sus dos anteriores participaciones (2012 y 2015), en las que jugaron como anfitriones. En esta ocasión, pues, el pase tiene aún más valor. El guardameta Jesús Owono, el héroe en la tanda de penaltis que clasificó a Guinea Ecuatorial, nos atendió en nuestro canal de Twitch.  

Lo que estáis haciendo es increíble.

Esto es lo que nos merecemos. El techo nos lo ponemos nosotros. Pese a todas las adversidades y dudas que había antes de venir aquí, estamos sacándolo todo adelante. No imagino perder un partido. Somos un equipo al que es muy difícil ganar. Si no cometemos errores, no encajamos. Malí es una gran selección, una de las mejores contra las que he jugado, pero aguantamos el chaparrón. Y luego en los penaltis se habla de suerte, pero no creo en esas cosas. Lo buscamos nosotros.

¿Cómo preparasteis la tanda de penaltis?

Habíamos estudiado los penaltis, pero sus tiradores habituales no estaban en el campo. Fue más una cuestión de intuir y aguantar. Si aguantas, metes presión al jugador porque ve que no te decantas. Es un momento de mucha tensión porque tienes detrás a un país que está detrás de ti para ver qué pasa, pero lo tomé como si estuviera con mi equipo. Cuando hay penaltis necesito estar tranquilo y los compañeros lo entendieron. Somos una familia para lo bueno y para lo malo. Cuando un compañero falla, tener a todos ahí te da la vida. Eso me hace sentir fuerte. Después de cada penalti que tiraban mis compañeros venían todos a abrazarme y a darme ánimos, y eso lo sientes. 

¿Sabíais que Carlos Akapo iba a tirar a lo panenka?

Esta mañana me he levantado y le he dicho: “Carlos, tienes unos huevos enormes». ¿En qué momento? Si fallábamos, íbamos dos por debajo. Pensé que estaba loco. Pero tiene esa confianza porque se le ve en su juego, en cómo manda. Y dije: «Adelante». Si él cree que lo va a meter, yo también. Ves a los líderes del equipo tirando del carro y te anima a subirte.

Debe ser una satisfacción enorme también a nivel personal lo que estáis consiguiendo.

Llevo mucho tiempo haciendo bien las cosas y he peleado para estar donde estoy hoy. Esto me lo merezco, sobre todo también por todo lo que han sufrido mis padres. Mi padre se ha comido un montón de viajes a sitios que ni sabes que existen, ha estado en partidos de lluvia, me ha visto llorar, lesionarme, sangrar… Y todo eso hace que sigas creciendo en un sueño. Mi época en el San Ignacio sirvió mucho para valorar lo que realmente era importante en el fútbol. Tenía el Alavés B al lado y no me sentía tan a gusto como cuando lo hacía con el San Ignacio. Me ayudó mucho a valorar lo que es el fútbol.

Además, pasasteis en una fase de grupos realmente complicada.

Es impensable. La clave ha sido que nosotros nos veíamos capaces. Hemos hecho 6 puntos en el grupo de la muerte y no hemos quedado primeros porque Costa de Marfil ganó a Argelia y porque teníamos muchas bajas en el primer partido. Hemos encajado un gol en cuatro partidos. ¡Un gol! Estoy muy feliz. Partimos con la ventaja de que técnica y tácticamente somos europeos. Vienes a África y todos son muy físicos, pero también estamos preparados físicamente. Tenemos ambas cosas. Es muy difícil meternos mano. Si no cometemos errores, es muy difícil que nos metan goles. Tenemos un equipo muy completo y a eso le sumas que somos un grupo, que somos uno… Va a ser difícil echarnos. Estamos cerca de convertirnos en una selección temible.

Imaginamos que te habrán llegado muchos mensajes. ¿Notas que se está siguiendo mucho desde España y Guinea Ecuatorial?

Es una locura. En Vitoria no se ha seguido nunca la Copa África y me dicen que gracias a mí se está siguiendo. Es de locos lo que estamos haciendo. Se menosprecia la Copa África. Iba a jugarse en verano de 2021, pero había Eurocopa, Copa América y Juegos Olímpicos, por lo que la aplazaron. Entienden que no pueden quitarle los jugadores en plena temporada, pero para nosotros pesa mucho más venir aquí, es mi gente. Yo volveré lo más tarde posible. 

¿Qué tal es Pacheco?

Pacheco es increíble. Llego con 16 años al primer entrenamiento del Alavés. Viene y me pregunta cuántos años tengo. Le digo que 16 y me pregunta qué hago aquí. Y le respondí que venía a quitarle el puesto. ¡A Pacheco! Me miró y empezó a reír. Y al acabar el entrenamiento me dijo: “Si quieres quitarme el puesto, vas a tener que empezar a aguantar más.” Para que veáis qué persona es. Cualquier otro se habría reído de mí. Desde ese día Jesús Owono solo quería aguantar. Pacheco es un referente.

¿Puedes explicarnos cuál es tu historia?

Mi padre murió cuando yo era muy pequeño. Yo me quedé en Guinea con mis tíos y mi madre vino a Madrid a estudiar, donde conoció a mi padre, que no es mi padre biológico, pero para mí es mi padre. Se mudaron a San Sebastián y cuando ya tenían una estabilidad vine con mi hermana. Mi padre ha hecho mucho por mí, es mi referente. Toda la pelea, todo lo que ha sacrificado por nosotros, significa mucho. Recuerdo ir con mi padre a ver la nieve por primera vez. Yo no quería bajarme del coche por el frío que hacía. Sabía que no iba a gustarme y no me gustó.

Imagen de cabecera: Getty Images