_Otros

Jarro de agua fría

Edu Rodríguez @EduRodri1996 13-04-2018

etiquetas:

Lo veníamos avisando y ha vuelto
a ocurrir. El Barcelona no es amigo del mes de abril. Un año más, el equipo ha
dicho adiós a sus aspiraciones europeas antes de lo esperado. Por cuarta vez en
cinco temporadas, los azulgranas se han quedado a las puertas de los cuatro
mejores. En este artículo trataremos de sacar algunas conclusiones del contexto
actual.

Para empezar, el Barcelona ha
llegado justito físicamente a final de temporada. Esto tiene una explicación y
se debe, principalmente, a dos factores. Por un lado, a que la columna
vertebral (Ter Stegen, Piqué, Alba, Busquets, Rakitic, Messi y Suárez) ha
disputado más del 75% de los minutos. En el caso concreto de Rakitic, Messi y
Suárez, más del 85%. Por otro, no es casualidad el haber alcanzado las últimas
cinco finales de Copa con haber quedado fuera de la Champions en cuartos en
cuatro de las últimas cinco temporadas. Los datos no engañan.

De aquí extraemos un par de
conclusiones: una es que quizá sería el momento de sacrificar la Copa –son
siete finales en ocho años y sería una buena oportunidad para dar minutos a los
menos habituales– y la segunda es que, Messi aparte, no debería haber ni un
solo jugador imprescindible y que, por ende, todos deberían rotar lo que haga
falta con tal de llegar frescos al tramo clave de la temporada.

Una de las principales causas de
la falta de rotaciones puede ser la falta de títulos de Ernesto Valverde, sin
ser esto una crítica hacia él, pues es muy fácil decirlo y no tanto ejecutarlo.
Todo nuevo entrenador del Barcelona llega a un club que opta a todo. Si el
elegido no ha entrenado a ningún equipo de dimensiones similares, como es el
caso, es de esperar que llegue sin grandes trofeos en su vitrina y que quiera
ganarlo todo. Para ello, lo lógico es apostar siempre por los mejores, por la
columna vertebral, por aquellos que se han dedicado a robar sonrisas de su
afición año tras año. Yo también lo haría, cualquiera lo haría.

Pero el problema va mucho más
allá. En efecto, el fracaso contra la Roma no fue únicamente culpa del físico.
Es más, éste solo fue un factor más. También lo fue de actitud. Un posible
campeón de la Champions como el Barcelona no puede temer a nadie. Un club que
opta a todo no puede salir a vérselas venir en la vuelta de los cuartos de la
Champions. Un club que gana la mayoría de partidos holgadamente no debería
venirse abajo por encajar un gol en los primeros minutos, con todo el partido
por delante.  El Barcelona contra la Roma
lo hizo y lo pagó caro. Faltó valentía, empuje, ACTITUD.

A todo ello –físico y actitud– se
le suma un tema de egos, como puede ser el caso de jugadores como Umtiti o
Suárez. Hay otros, pero en ellos se refleja con claridad. El francés está directamente
para ser suplente. Desde que salió a la luz todo lo relacionado con su
renovación, el ex central del Lyon parece estar más centrado en lo extra
deportivo que no en jugar. En el caso del uruguayo, con buena fe quiere jugarlo
todo, pero pasada la treintena ha de entender que sin descanso no llegará bien
a final de temporada, como nuevamente se ha demostrado. Dos jugadores capitales
cuyo rendimiento afecta de forma determinante al equipo.

Si a este conjunto de factores le
sumamos una evidente falta de relevo generacional, el pack ya es completo. Contra
la Roma repitieron ocho de la final de Berlín contra la Juventus. Han pasado
tres años. Un club como el Barcelona debe renovarse constantemente y no lo ha
hecho. O lo ha hecho mal. Hay que replantearse cosas.

Para el Barcelona la temporada se
limita ahora a la final de Copa. De ganarla, pese a todo, no habrá sido una
mala campaña. No hay que perder el mundo de vista. Al fin y al cabo, no puede
ponerse en duda el doblete, porque por más que la gente se haya acostumbrado no
deja de ser muy complicado conseguirlo con tanta asiduidad. La plantilla es
buena, lo demuestra en España, pero le falta algo para competir en Europa.
Encontrar ese algo es ahora la misión de la directiva. Y no lo tendrá fácil:
las últimas inversiones y los sueldos desorbitados dificultan cualquier
operación. Bartomeu busca la fórmula. 

Sp_

siguenos en:

©2019 Copyright Sphera Sports | Derechos reservados

Lo veníamos avisando y ha vuelto
a ocurrir. El Barcelona no es amigo del mes de abril. Un año más, el equipo ha
dicho adiós a sus aspiraciones europeas antes de lo esperado. Por cuarta vez en
cinco temporadas, los azulgranas se han quedado a las puertas de los cuatro
mejores. En este artículo trataremos de sacar algunas conclusiones del contexto
actual.

Para empezar, el Barcelona ha
llegado justito físicamente a final de temporada. Esto tiene una explicación y
se debe, principalmente, a dos factores. Por un lado, a que la columna
vertebral (Ter Stegen, Piqué, Alba, Busquets, Rakitic, Messi y Suárez) ha
disputado más del 75% de los minutos. En el caso concreto de Rakitic, Messi y
Suárez, más del 85%. Por otro, no es casualidad el haber alcanzado las últimas
cinco finales de Copa con haber quedado fuera de la Champions en cuartos en
cuatro de las últimas cinco temporadas. Los datos no engañan.

De aquí extraemos un par de
conclusiones: una es que quizá sería el momento de sacrificar la Copa –son
siete finales en ocho años y sería una buena oportunidad para dar minutos a los
menos habituales– y la segunda es que, Messi aparte, no debería haber ni un
solo jugador imprescindible y que, por ende, todos deberían rotar lo que haga
falta con tal de llegar frescos al tramo clave de la temporada.

Una de las principales causas de
la falta de rotaciones puede ser la falta de títulos de Ernesto Valverde, sin
ser esto una crítica hacia él, pues es muy fácil decirlo y no tanto ejecutarlo.
Todo nuevo entrenador del Barcelona llega a un club que opta a todo. Si el
elegido no ha entrenado a ningún equipo de dimensiones similares, como es el
caso, es de esperar que llegue sin grandes trofeos en su vitrina y que quiera
ganarlo todo. Para ello, lo lógico es apostar siempre por los mejores, por la
columna vertebral, por aquellos que se han dedicado a robar sonrisas de su
afición año tras año. Yo también lo haría, cualquiera lo haría.

Pero el problema va mucho más
allá. En efecto, el fracaso contra la Roma no fue únicamente culpa del físico.
Es más, éste solo fue un factor más. También lo fue de actitud. Un posible
campeón de la Champions como el Barcelona no puede temer a nadie. Un club que
opta a todo no puede salir a vérselas venir en la vuelta de los cuartos de la
Champions. Un club que gana la mayoría de partidos holgadamente no debería
venirse abajo por encajar un gol en los primeros minutos, con todo el partido
por delante.  El Barcelona contra la Roma
lo hizo y lo pagó caro. Faltó valentía, empuje, ACTITUD.

A todo ello –físico y actitud– se
le suma un tema de egos, como puede ser el caso de jugadores como Umtiti o
Suárez. Hay otros, pero en ellos se refleja con claridad. El francés está directamente
para ser suplente. Desde que salió a la luz todo lo relacionado con su
renovación, el ex central del Lyon parece estar más centrado en lo extra
deportivo que no en jugar. En el caso del uruguayo, con buena fe quiere jugarlo
todo, pero pasada la treintena ha de entender que sin descanso no llegará bien
a final de temporada, como nuevamente se ha demostrado. Dos jugadores capitales
cuyo rendimiento afecta de forma determinante al equipo.

Si a este conjunto de factores le
sumamos una evidente falta de relevo generacional, el pack ya es completo. Contra
la Roma repitieron ocho de la final de Berlín contra la Juventus. Han pasado
tres años. Un club como el Barcelona debe renovarse constantemente y no lo ha
hecho. O lo ha hecho mal. Hay que replantearse cosas.

Para el Barcelona la temporada se
limita ahora a la final de Copa. De ganarla, pese a todo, no habrá sido una
mala campaña. No hay que perder el mundo de vista. Al fin y al cabo, no puede
ponerse en duda el doblete, porque por más que la gente se haya acostumbrado no
deja de ser muy complicado conseguirlo con tanta asiduidad. La plantilla es
buena, lo demuestra en España, pero le falta algo para competir en Europa.
Encontrar ese algo es ahora la misión de la directiva. Y no lo tendrá fácil:
las últimas inversiones y los sueldos desorbitados dificultan cualquier
operación. Bartomeu busca la fórmula. 

etiquetas:

_Otros

Proyectos que suman

Sara Giménez @_SaraGimenez
22-12-2021

_Otros

La mentira de Serdar Çoban

Diego G. Argota @DiegoGArgota21
17-12-2021