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Italia, el que siembra viento cosecha tempestades

Alessandra Roversi @http://www.twitter.com/aleroversi 25-06-2014

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Después de una eliminación prematura como la sufrida por Italia, llueven siempre las críticas  y se trata de buscar un culpable. Muchos hablan del bajo nivel futbolístico demostrado por la selección azzurra, otros del pésimo rendimiento individual y hay quien habla de las malas condiciones físicas. Sin embargo, todo va mucho más allá de un simple partido.

LA HECATOMBE
Desde 2006, el declive de los clubes italiano está a la orden del día. Las Champions League ganadas por Milan (2007) e Inter (2010) fueron sólo dos espejismos: uno fue hijo de una vieja guardia gloriosa, con muchísimo orgullo pero sin generación de relevo, y el otro fue la victoria de un grupo con tan sólo dos jugadores italianos –uno a punto de  retirarse (Materazzi) y el otro execrado por el técnico (Balotelli por Mourinho)-.

El Calcio ya no apetece, ni a los seguidores ni a los patrocinadores. Es un producto pobre que no ha sido salvaguardado por las instituciones locales (llámese Lega Serie A o FIGC). Y los males del campeonato local se han reflejado en la selección italiana, que paulatinamente ha ido perdiendo su identidad.

Desde la victoria Mundial en 2006, la Nazionale ha jugado 106 partidos dejando un récord de 47 victorias, 36 empates y 23 derrotas para un promedio de 1,66 puntos (!), mientras que en seis competiciones oficiales ha disputado 24 encuentros obteniendo un registro de 7-9-8 para un escandaloso promedio de 0,88 puntos por encuentro (!!!).

En lo específico, a Prandelli se le puede criticar sobre todo el haber sido siempre técnico y nunca seleccionador. Jamás siguió la lógica de aprovechar el bloque ganador de la Juventus (campeona en tres de sus cuatro temporadas al frente de la selección) y tratar de adaptar su Italia a la muy sólida base que tenía en las manos. Usó todos los módulos habidos y por haber pero más allá de la vistosidad ofensiva en algunos momentos puntuales de sus cuatro años, el único partido realmente memorable de su ciclo fue la victoria 2-0 sobre Alemania en la semifinal de la EURO 2012.

 

El caso Balotelli

Tras el partido ante Uruguay, Prandelli no sólo dimitió como seleccionador italiano sino que también hizo mea culpa cuando le preguntaron por Mario Balotelli: «Nunca se sabe cuando está nervioso y cuando está tranquilo. Lo sustituí porque había sido amonestado y tenía miedo de que nos quedáramos en 10. Era parte del proyecto técnico: yo lo elegí y dimito porque no fue un proyecto técnico ganador«. Balotelli era el centro del proyecto ‘prandelliano’ y más allá de los goles no anotados o un rendimiento por debajo de las expectativas, está una actitud que no supo respectar las reglas del vestuario.

Contra Uruguay, Andrea Pirlo disputó su último partido con Italia y mientras todo el vestuario esperaba a que il Professore saliera del control antidoping para que diera su discurso de adiós, Balotelli se fue directo al bus sin esperarle. Una falta de respeto al grupo que desató la ira de Buffon y De Rossi, capitanes azzurri.

«Ahora hay que dar el justo mérito a quienes se lo ganan en el campo porque en el terreno de juego hay que ‘hacer’ y no decir: ‘este hará’ o ‘será un campeón’. […] Quien está, está, y quien no está, se vio», comentó duramente el portero. De Rossi, por su parte, sentenció diciendo: «necesitamos hombres, no cromos«.

FUTURO GRIS OSCURO
Tras el fracaso en Brasil 2014, además de Prandelli renunció toda la plana mayor de la Federción y ahora, el problema real es que Italia no solamente se quedó sin pasado sino que el futuro inmediato no se vislumbra alentador. Porque sin importar quiénes conformen la nueva FIGC o quién sea el nuevo entrenador, el Calcio se ha quedado sin generación de relevo a nivel administrativo, técnico y futbolístico.

Habría que remontarse a 2006 para comenzar entender la crónica de esta muerte anunciada. Mientras el 9 de julio de aquel año, Fabio Cannavaro alzaba al cielo de Berlín la Copa del Mundo, todo el Calcio pasó a padecer una enfermedad irreversible que nadie quiso aceptar. Sin entrar en el argumento jurídico, Calciopoli fue la sentencia de muerte movimiento futbolístico italiano, que finalmente se ha consumado después de ocho largos años.

La única buena noticia es que finalmente la Italia del fútbol parece haber tocado fondo y sólo cuando se toca fondo, se puede salir a flote.

 

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Después de una eliminación prematura como la sufrida por Italia, llueven siempre las críticas  y se trata de buscar un culpable. Muchos hablan del bajo nivel futbolístico demostrado por la selección azzurra, otros del pésimo rendimiento individual y hay quien habla de las malas condiciones físicas. Sin embargo, todo va mucho más allá de un simple partido.

LA HECATOMBE
Desde 2006, el declive de los clubes italiano está a la orden del día. Las Champions League ganadas por Milan (2007) e Inter (2010) fueron sólo dos espejismos: uno fue hijo de una vieja guardia gloriosa, con muchísimo orgullo pero sin generación de relevo, y el otro fue la victoria de un grupo con tan sólo dos jugadores italianos –uno a punto de  retirarse (Materazzi) y el otro execrado por el técnico (Balotelli por Mourinho)-.

El Calcio ya no apetece, ni a los seguidores ni a los patrocinadores. Es un producto pobre que no ha sido salvaguardado por las instituciones locales (llámese Lega Serie A o FIGC). Y los males del campeonato local se han reflejado en la selección italiana, que paulatinamente ha ido perdiendo su identidad.

Desde la victoria Mundial en 2006, la Nazionale ha jugado 106 partidos dejando un récord de 47 victorias, 36 empates y 23 derrotas para un promedio de 1,66 puntos (!), mientras que en seis competiciones oficiales ha disputado 24 encuentros obteniendo un registro de 7-9-8 para un escandaloso promedio de 0,88 puntos por encuentro (!!!).

En lo específico, a Prandelli se le puede criticar sobre todo el haber sido siempre técnico y nunca seleccionador. Jamás siguió la lógica de aprovechar el bloque ganador de la Juventus (campeona en tres de sus cuatro temporadas al frente de la selección) y tratar de adaptar su Italia a la muy sólida base que tenía en las manos. Usó todos los módulos habidos y por haber pero más allá de la vistosidad ofensiva en algunos momentos puntuales de sus cuatro años, el único partido realmente memorable de su ciclo fue la victoria 2-0 sobre Alemania en la semifinal de la EURO 2012.

 

El caso Balotelli

Tras el partido ante Uruguay, Prandelli no sólo dimitió como seleccionador italiano sino que también hizo mea culpa cuando le preguntaron por Mario Balotelli: «Nunca se sabe cuando está nervioso y cuando está tranquilo. Lo sustituí porque había sido amonestado y tenía miedo de que nos quedáramos en 10. Era parte del proyecto técnico: yo lo elegí y dimito porque no fue un proyecto técnico ganador«. Balotelli era el centro del proyecto ‘prandelliano’ y más allá de los goles no anotados o un rendimiento por debajo de las expectativas, está una actitud que no supo respectar las reglas del vestuario.

Contra Uruguay, Andrea Pirlo disputó su último partido con Italia y mientras todo el vestuario esperaba a que il Professore saliera del control antidoping para que diera su discurso de adiós, Balotelli se fue directo al bus sin esperarle. Una falta de respeto al grupo que desató la ira de Buffon y De Rossi, capitanes azzurri.

«Ahora hay que dar el justo mérito a quienes se lo ganan en el campo porque en el terreno de juego hay que ‘hacer’ y no decir: ‘este hará’ o ‘será un campeón’. […] Quien está, está, y quien no está, se vio», comentó duramente el portero. De Rossi, por su parte, sentenció diciendo: «necesitamos hombres, no cromos«.

FUTURO GRIS OSCURO
Tras el fracaso en Brasil 2014, además de Prandelli renunció toda la plana mayor de la Federción y ahora, el problema real es que Italia no solamente se quedó sin pasado sino que el futuro inmediato no se vislumbra alentador. Porque sin importar quiénes conformen la nueva FIGC o quién sea el nuevo entrenador, el Calcio se ha quedado sin generación de relevo a nivel administrativo, técnico y futbolístico.

Habría que remontarse a 2006 para comenzar entender la crónica de esta muerte anunciada. Mientras el 9 de julio de aquel año, Fabio Cannavaro alzaba al cielo de Berlín la Copa del Mundo, todo el Calcio pasó a padecer una enfermedad irreversible que nadie quiso aceptar. Sin entrar en el argumento jurídico, Calciopoli fue la sentencia de muerte movimiento futbolístico italiano, que finalmente se ha consumado después de ocho largos años.

La única buena noticia es que finalmente la Italia del fútbol parece haber tocado fondo y sólo cuando se toca fondo, se puede salir a flote.

 

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