_Fútbol Internacional

Esta va por ti, Eriksen

Ayer estuvimos cerca de presenciar cómo la selección “underdog” del campeonato se colaba en la final de la Eurocopa. Un hecho que, como aficionados neutrales, muchos de nosotros estábamos deseando. Y es que la narrativa que había forjado la selección danesa hasta entonces, lejos de lo racional, era lo suficientemente potente para que cualquier aficionado al fútbol quisiera que Dinamarca ganase la Euro.

Tras el grave incidente que sufrió Christian Eriksen en el debut de su selección, la cual capitaneaba, los daneses tiraron de corazón y, de manera épica (favorecidos también por los emparejamientos de las rondas eliminatorias), se plantaron en las semifinales. Sin un banquillo como el de Inglaterra repleto de super estrellas pero con una plantilla unida por un episodio traumático común, la selección de Kasper Hjulmand consiguió colocarse entre los cuatro mejores combinados de la Eurocopa.

Pero el fútbol no es como el anime japonés, el cual en muchos casos pierde el sentido y se rige por el poder de la amistad y los sentimientos. Pese a ser una parte muy importante, el fútbol también se rige por la calidad técnica de los jugadores, su inteligencia, la estrategia impuesta desde la dirección técnica… y en eso los ingleses tenían toda la ventaja.

Partían como favoritos para conseguir una plaza en la final, y así fue. Fueron dominantes en el partido, imponiendo su fútbol en gran parte del encuentro. Los de Southgate salieron victoriosos en cuanto a posesión de balón, remates, remates a puerta, córneres, saques de banda y, en definitiva, en casi cualquier estadística positiva que se quiera analizar. Pese a estas cifras, la sensación en el partido, al menos para un servidor, no fue de un dominio aplastante de los ingleses. La selección danesa tuvo sus ocasiones que, aunque escasas, causaron sudores fríos a más de uno. Tanto fue así que la selección capitaneada por un ex del Sevilla, Simon Kjaer, logró adelantarse en el marcador durante nueve minutos.

Corría el minuto 29 y la falta era a favor de los daneses. Quizá un poco lejana para pegarle a puerta, o eso pensé yo, pero Mikkel Damsgaard decidió llevarme la contraria. Como era de esperar, era yo el que se equivocaba y el centrocampista de 21 años de la Sampdoria me lo demostró con un misil teledirigido por encima de la barrera al que Jordan Pickford no pudo llegar. Era el 0-1 para Dinamarca.

Mikkel Damsgaard anotando 0-1 para Dinamarca (@EURO2020)

Desde entonces comenzó el asedio inglés. Sin tampoco demostrar un fútbol brillante, sí se notó que Inglaterra había subido una marcha ya que empatar pronto era un requisito si querían intentar alzarse con la victoria en la segunda mitad. Y así sucedió pues el empate llegó a los nueve minutos. Harry Kane, que completó un partido brillante y recibió el premio MVP, envió un pase preciso para la cerrera de ruptura del joven Bukayo Saka, que divisó a Sterling entrando en el área libre de marca. Pase de la muerte y balón al fondo de la red. De hecho, ni siquiera fue necesario que Sterling tocase el balón pues, en una acción defensiva desesperada y sin otra opción para intentar evitar el gol, Kjaer se tiró al suelo en busca de un despeje que nunca llegó. Por el contrario, fue él quien terminó empujando el balón dentro de la portería. Sin duda, una acción desafortunada. Gol número 10 en propia puerta en lo que va de Eurocopa de un total de 19 acumulados en toda la historia de la competición. Para hacérselo ver.

La segunda mitad fue similar. Un asedio casi constante del combinado inglés y los daneses achicando agua. Sin duda, el portero Kasper Schmeichel fue el mejor jugador de la selección danesa pues tuvo que vestirse de héroe en más de una ocasión. A pesar de los brillantes minutos de Sterling, el marcador no se movió y el partido se fue a la prórroga.

En el tiempo extra el guion no cambió. Gareth Southgate, que solamente había hecho un cambio en los 90 minutos, ingresó en el partido a Henderson y Phil Foden. Piernas frescas para enfrentar a una Dinamarca físicamente hundida. Pero quien decidió el partido no fue ninguno de los refuerzos de Southgate, fue una vez más Raheem Sterling. El del City parecía no estar cansado y, pasados los 100 minutos de partido, continuaba desbordando, esprintando, regateando, y lo más importante, saliendo victorioso de sus uno contra uno. En una de sus internadas de fuera a dentro, la defensa danesa pecó de ingenua y trastabilló al delantero inglés dentro del área. Penalti para Inglaterra en el minuto 104. Por otra parte, la decisión no quedó exenta de polémica pues, en mi humilde opinión, es una de esas jugadas grises. Si bien la acción no parece suficiente para pitar un penalti tan decisivo en la prórroga de unas semifinales de Eurocopa, el contexto del partido no debe afectar a las decisiones arbitrales y, en una acción interpretable, el colegiado neerlandés Danny Makkelie decidió que esa acción merecía una pena máxima. En un último atisbo de heroicidad, Kasper Schmeichel paró el lanzamiento inicial de Harry Kane, pero el balón salió rechazado tras la parada y Kane terminó definiendo. 2-1 para Inglaterra, la remontada se había completado.

Los minutos restantes fueron un ejercicio de defensa con balón de la selección inglesa ya que los daneses, hundidos física y psicológicamente, no tuvieron posibilidad de réplica. Minuto 120, pitido final e Inglaterra próximo rival de Italia en la final.

A pesar de la derrota, la selección de Dinamarca debe abandonar la competición con la cabeza muy alta por la demostración de carácter que han ostentado durante todo el torneo. A los Schmeichel, Kjaer, Damsgaard, Braithwaite, Wass, Maehle, Delaney, Hojbjerg… a todos, se os echará de menos el domingo. Esta va por ti, Eriksen.

Imagen de cabecera: UEFA EURO 2020 (@EURO2020)

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Ayer estuvimos cerca de presenciar cómo la selección “underdog” del campeonato se colaba en la final de la Eurocopa. Un hecho que, como aficionados neutrales, muchos de nosotros estábamos deseando. Y es que la narrativa que había forjado la selección danesa hasta entonces, lejos de lo racional, era lo suficientemente potente para que cualquier aficionado al fútbol quisiera que Dinamarca ganase la Euro.

Tras el grave incidente que sufrió Christian Eriksen en el debut de su selección, la cual capitaneaba, los daneses tiraron de corazón y, de manera épica (favorecidos también por los emparejamientos de las rondas eliminatorias), se plantaron en las semifinales. Sin un banquillo como el de Inglaterra repleto de super estrellas pero con una plantilla unida por un episodio traumático común, la selección de Kasper Hjulmand consiguió colocarse entre los cuatro mejores combinados de la Eurocopa.

Pero el fútbol no es como el anime japonés, el cual en muchos casos pierde el sentido y se rige por el poder de la amistad y los sentimientos. Pese a ser una parte muy importante, el fútbol también se rige por la calidad técnica de los jugadores, su inteligencia, la estrategia impuesta desde la dirección técnica… y en eso los ingleses tenían toda la ventaja.

Partían como favoritos para conseguir una plaza en la final, y así fue. Fueron dominantes en el partido, imponiendo su fútbol en gran parte del encuentro. Los de Southgate salieron victoriosos en cuanto a posesión de balón, remates, remates a puerta, córneres, saques de banda y, en definitiva, en casi cualquier estadística positiva que se quiera analizar. Pese a estas cifras, la sensación en el partido, al menos para un servidor, no fue de un dominio aplastante de los ingleses. La selección danesa tuvo sus ocasiones que, aunque escasas, causaron sudores fríos a más de uno. Tanto fue así que la selección capitaneada por un ex del Sevilla, Simon Kjaer, logró adelantarse en el marcador durante nueve minutos.

Corría el minuto 29 y la falta era a favor de los daneses. Quizá un poco lejana para pegarle a puerta, o eso pensé yo, pero Mikkel Damsgaard decidió llevarme la contraria. Como era de esperar, era yo el que se equivocaba y el centrocampista de 21 años de la Sampdoria me lo demostró con un misil teledirigido por encima de la barrera al que Jordan Pickford no pudo llegar. Era el 0-1 para Dinamarca.

Mikkel Damsgaard anotando 0-1 para Dinamarca (@EURO2020)

Desde entonces comenzó el asedio inglés. Sin tampoco demostrar un fútbol brillante, sí se notó que Inglaterra había subido una marcha ya que empatar pronto era un requisito si querían intentar alzarse con la victoria en la segunda mitad. Y así sucedió pues el empate llegó a los nueve minutos. Harry Kane, que completó un partido brillante y recibió el premio MVP, envió un pase preciso para la cerrera de ruptura del joven Bukayo Saka, que divisó a Sterling entrando en el área libre de marca. Pase de la muerte y balón al fondo de la red. De hecho, ni siquiera fue necesario que Sterling tocase el balón pues, en una acción defensiva desesperada y sin otra opción para intentar evitar el gol, Kjaer se tiró al suelo en busca de un despeje que nunca llegó. Por el contrario, fue él quien terminó empujando el balón dentro de la portería. Sin duda, una acción desafortunada. Gol número 10 en propia puerta en lo que va de Eurocopa de un total de 19 acumulados en toda la historia de la competición. Para hacérselo ver.

La segunda mitad fue similar. Un asedio casi constante del combinado inglés y los daneses achicando agua. Sin duda, el portero Kasper Schmeichel fue el mejor jugador de la selección danesa pues tuvo que vestirse de héroe en más de una ocasión. A pesar de los brillantes minutos de Sterling, el marcador no se movió y el partido se fue a la prórroga.

En el tiempo extra el guion no cambió. Gareth Southgate, que solamente había hecho un cambio en los 90 minutos, ingresó en el partido a Henderson y Phil Foden. Piernas frescas para enfrentar a una Dinamarca físicamente hundida. Pero quien decidió el partido no fue ninguno de los refuerzos de Southgate, fue una vez más Raheem Sterling. El del City parecía no estar cansado y, pasados los 100 minutos de partido, continuaba desbordando, esprintando, regateando, y lo más importante, saliendo victorioso de sus uno contra uno. En una de sus internadas de fuera a dentro, la defensa danesa pecó de ingenua y trastabilló al delantero inglés dentro del área. Penalti para Inglaterra en el minuto 104. Por otra parte, la decisión no quedó exenta de polémica pues, en mi humilde opinión, es una de esas jugadas grises. Si bien la acción no parece suficiente para pitar un penalti tan decisivo en la prórroga de unas semifinales de Eurocopa, el contexto del partido no debe afectar a las decisiones arbitrales y, en una acción interpretable, el colegiado neerlandés Danny Makkelie decidió que esa acción merecía una pena máxima. En un último atisbo de heroicidad, Kasper Schmeichel paró el lanzamiento inicial de Harry Kane, pero el balón salió rechazado tras la parada y Kane terminó definiendo. 2-1 para Inglaterra, la remontada se había completado.

Los minutos restantes fueron un ejercicio de defensa con balón de la selección inglesa ya que los daneses, hundidos física y psicológicamente, no tuvieron posibilidad de réplica. Minuto 120, pitido final e Inglaterra próximo rival de Italia en la final.

A pesar de la derrota, la selección de Dinamarca debe abandonar la competición con la cabeza muy alta por la demostración de carácter que han ostentado durante todo el torneo. A los Schmeichel, Kjaer, Damsgaard, Braithwaite, Wass, Maehle, Delaney, Hojbjerg… a todos, se os echará de menos el domingo. Esta va por ti, Eriksen.

Imagen de cabecera: UEFA EURO 2020 (@EURO2020)

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