_Real Madrid

Ilusión

Daniel Fernández-Pacheco @DFPV96 09-05-2019

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A
Brahim Díaz se le ha presentado la oportunidad que estaba reclamando desde hace
meses, desesperado, cuando ya se avecinaba que iba a tener que ganarse la vida
en otro lado, en forma de cesión. El ex del Manchester City estaba pagando su
juventud en forma de ostracismo, merced de la importancia de las competiciones
que aún disputaba el Real Madrid a su llegada. Pero las penas del conjunto
blanco este curso, cabalgando por carreteras estériles e inertes, han
convertido el fin de temporada en un reparto que no siempre ha sido halagüeño y
provechoso. Menos para unos pocos.

Desde
la vuelta de Zinedine Zidane los merengues han tocado multitud de sistemas,
mostrando que el francés no es solo un motivador, como se le ha llegado a
tildar de manera -parece- peyorativa. Le gusta plantearle cuestiones a su
escuadra, agitarla, a través de planteamientos que han llevado a conclusiones
inequívocas, ya que hasta los más despistados lo pueden deducir: este equipo
debe invertir. Juegue como juegue. Porque más allá del 4-3-3 en el que Díaz se
siente cómodo por la posición de Toni Kroos en salida de balón, abierto a
banda, o del 4-2-3-1, o del rombo; los blancos deben decidirse a qué quieren
jugar.

La
llegada de Julen Lopetegui trajo consigo un huracán que parecía positivo,
fresco, con ideas mucho más proactivas en iniciación de juego que su
predecesor, que ahora es entrenador de nuevo. Sin embargo, la ausencia de gol,
con muchísimo pase en zonas sin influencia y la falta de ideas llevó a la
directiva a optar por Santiago Solari, superado por la mala forma de los
puntales del conjunto de Chamartín. Ahora Zidane es el encargado de buscarle al
conjunto una identidad que desapareció desde la marcha de Cristiano Ronaldo, un
ente que sigue vagando por el Santiago Bernabéu, pese a que se marchó hace ya
casi un año.

Si
el centro y remate vuelve a ser el mayor argumento blanco deberán extraer la
chequera para anotar futbolistas a una causa que esta temporada ha parecido
utópica, muy lejana de cumplirse, en el conjunto de la capital. La de jugadores
que puedan cargar el área, ya sea en los interiores como en los extremos y que
puedan concluir los envíos provenientes de los flancos. Karim Benzema, tras un
curso notable, parte con la ventaja de ser el delantero que alimente a
futbolistas que asusten a la hora de llegar a portería contraria. Si eso es así,
Brahim Díaz tendrá más problemas para ser titular, pero nadie olvidará que
tiene el descaro y sobre todo la calidad para formar parte de la plantilla
blanca. Porque si en algo destacó Zidane en su primera etapa es por manejar con
maestría una escuadra amplísima de futbolistas diferenciales para poder
afrontar cualquier empresa compleja durante el curso. Y para no notar las
ausencias cuando los de la primera fila no asistan. El malagueño está muy
cómodo en cualquier contexto.  

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A
Brahim Díaz se le ha presentado la oportunidad que estaba reclamando desde hace
meses, desesperado, cuando ya se avecinaba que iba a tener que ganarse la vida
en otro lado, en forma de cesión. El ex del Manchester City estaba pagando su
juventud en forma de ostracismo, merced de la importancia de las competiciones
que aún disputaba el Real Madrid a su llegada. Pero las penas del conjunto
blanco este curso, cabalgando por carreteras estériles e inertes, han
convertido el fin de temporada en un reparto que no siempre ha sido halagüeño y
provechoso. Menos para unos pocos.

Desde
la vuelta de Zinedine Zidane los merengues han tocado multitud de sistemas,
mostrando que el francés no es solo un motivador, como se le ha llegado a
tildar de manera -parece- peyorativa. Le gusta plantearle cuestiones a su
escuadra, agitarla, a través de planteamientos que han llevado a conclusiones
inequívocas, ya que hasta los más despistados lo pueden deducir: este equipo
debe invertir. Juegue como juegue. Porque más allá del 4-3-3 en el que Díaz se
siente cómodo por la posición de Toni Kroos en salida de balón, abierto a
banda, o del 4-2-3-1, o del rombo; los blancos deben decidirse a qué quieren
jugar.

La
llegada de Julen Lopetegui trajo consigo un huracán que parecía positivo,
fresco, con ideas mucho más proactivas en iniciación de juego que su
predecesor, que ahora es entrenador de nuevo. Sin embargo, la ausencia de gol,
con muchísimo pase en zonas sin influencia y la falta de ideas llevó a la
directiva a optar por Santiago Solari, superado por la mala forma de los
puntales del conjunto de Chamartín. Ahora Zidane es el encargado de buscarle al
conjunto una identidad que desapareció desde la marcha de Cristiano Ronaldo, un
ente que sigue vagando por el Santiago Bernabéu, pese a que se marchó hace ya
casi un año.

Si
el centro y remate vuelve a ser el mayor argumento blanco deberán extraer la
chequera para anotar futbolistas a una causa que esta temporada ha parecido
utópica, muy lejana de cumplirse, en el conjunto de la capital. La de jugadores
que puedan cargar el área, ya sea en los interiores como en los extremos y que
puedan concluir los envíos provenientes de los flancos. Karim Benzema, tras un
curso notable, parte con la ventaja de ser el delantero que alimente a
futbolistas que asusten a la hora de llegar a portería contraria. Si eso es así,
Brahim Díaz tendrá más problemas para ser titular, pero nadie olvidará que
tiene el descaro y sobre todo la calidad para formar parte de la plantilla
blanca. Porque si en algo destacó Zidane en su primera etapa es por manejar con
maestría una escuadra amplísima de futbolistas diferenciales para poder
afrontar cualquier empresa compleja durante el curso. Y para no notar las
ausencias cuando los de la primera fila no asistan. El malagueño está muy
cómodo en cualquier contexto.  

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