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Bundesliga

Herr Müller, "El oportunista"

Ser Thomas Müller no es fácil. Para empezar, siendo bávaro y del Bayern, apellidarse de esa manera ya incluye una gran responsabilidad. Y es que lo único que separa a Thomas de Gerd son poco más de 150 kilómetros. Gerd fue el gran goleador del fútbol alemán. Thomas, sin comerlo ni beberlo, sin llamar la atención, ha superado a Gerd en la tabla de máximos goleadores de la Copa de Europa.

Si en Europa el apellido Müller ya se lo ha apropiado Thomas, en Alemania es exclusivo de Gerd y Dieter, uno de Nördlingen y otro de Offenbach. Ellos dos ocupan la 1ª (365 goles) y la 8ª (177 goles) en la tabla de máximos goleadores de la Bundesliga, algo a lo que Thomas aún le queda por llegar. Pero, ¿por qué no? Teniendo su edad y al ritmo goleador que va. Sabiendo que es más que probable que permanezca toda su carrera en el Bayern Múnich… nada es imposible.
 

 

Y es que, a ver. Que no se me malinterprete. Una vez comenté en las redes sociales y hay aficionados bávaros que apoyan esa opinión, según me dicen, «Thomas Müller es el más malo del ataque del Bayern Múnich dentro de una parrilla de muy buenos jugadores». ¡Ojo! Analicen bien la frase, que luego no quiero críticas sin sentido, sino constructivas. Si miramos el Bayern desde el debut de Thomas, allá por la temporada 2008-09, de la mano de Louis van Gaal, pocos son los que le destacarían a él por encima del resto, por no decir ninguno. Thomas está y estará siempre a la sombra de sus compañeros, pero lo importante es que esté, y en eso no le gana nadie. Thomas tiene un don. Ese don que pocos futbolistas tienen, pero que todos desearían tener. El don del oportunismo. Eso que comparte, muy bien además, con un español que pasó por la Bundesliga llegando como un héroe y despidiéndose como un Dios. Sí, ya lo han adivinado. Para mi, y repito… para mi, Thomas Müller y Raúl González son uno mismo. La misma opinión que tengo de uno, la tengo del otro. Y es eso, una opinión, basada en observación, no en una locura transitoria.

Si la FIFA diera un premio al futbolista más oportunista, Müller y Raúl serían candidatos siempre. Como Cristiano y Messi con el Balón de Oro. Eso sí, cuando digo «oportunista» no me refiero a un mal sentido de la palabra. ¡Si hasta la propia R. A. E. nombra a Müller y Raúl en el diccionario al definir «oportunismo», pero de una manera indirecta.

Oportunismo: Actitud que consiste en aprovechar al máximo las circunstancias que se ofrecen y sacar de ellas el mayor beneficio posible. Ejemplo: «El oportunismo del delantero centro».
 

 
Ustedes dirán lo que quieran, pero yo, viendo la definición y sin leer el ejemplo, pienso de primeras en Raúl González y Thomas Müller. Sin embargo, y viendo que existen cosas que les diferencian, Raúl fue un referente para el madridismo de pro y a Müller aún le queda camino por recorrer en ese aspecto, aunque ya tiene mucho ganado.

No me cansaré de repetirlo: esto no es una crítica. Porque no soy quién para criticar a un campeón alemán, europeo y del mundo. Si los futbolistas fueran dioses, Müller sería el que está apartado en una esquina viéndolas venir, sin intentar imponer lo suyo sobre los demás. Un dios al servicio de todos y no un dios para que todos le adoren. Bueno, bueno, muy místico todo. Pero piénsenlo. Un jugador que participa en gran parte de las jugadas de su equipo o su selección, con éxito, bien marcando el gol o dando el último pase es, sin duda, digno de elogios.

Habrá muchos que digan que soy un hereje porque digo que Müller es un mal jugador. Esta gente se sorprendería de saber que, a pesar de no ser para nada «Raulista», el futbolista ex de Real Madrid, Schalke 04, Al Sadd y New York Cosmos es uno de los futbolistas que más respeto se merece. Porque de la nada se hizo una estrella, sin llamar la atención, simplemente cumpliendo la misión de un futbolista de ataque, marcar goles. Raúl siempre estaba en el lugar adecuado, en el momento preciso. Así hizo lo que hizo y consiguió lo que consiguió.

Siendo ambos jugadores iguales, uno heredero del otro, aunque llegando a compartir años de carrera e incluso enfrentándose entre sí, hay algo en lo que Müller ha superado con creces a González. Mientras Raúl no llegó a tiempo a los grandes éxitos de la selección española, Thomas está inmerso en una época dorada de la Mannschaft, siendo subcampeones de Europa y campeones del Mundo.
 

 
Ese para mi es Thomas Müller, «Herr Müller, el Oportunista», un futbolista que, si no existiera, se inventaría. Un jugador que todos quisieran tener en su equipo, y nadie como rival. Y eso que no destaca. No tiene la calidad de Ribéry, pero asiste tanto como él. No es un «9» letal como Lewandowski, pero marca goles, a veces, a pares. No tiene el regate de Douglas Costa ni la visión de Xabi Alonso, pero está ahí, es Thomas Müller y hay que quererle. Y en la 2015-16 se ha superado a sí mismo en lo que a cifras se refiere. No ha dado tantas asistencias como otros años, pero ha marcado más goles que nunca.

Así es el chavalín que salió de Weilheim-Schongau rumbo a la capital bávara para hacerse un nombre dentro del fútbol. Sí, un nombre, porque como dije al principio, llamarse «Müller», ser futbolista y en Alemania, no es fácil.

Puerto de la Cruz (Tenerife), 1983. Bloguero en fase de evolución. Amante del fútbol global, blanquiazul de corazón y rossonero por aficción a este señor deporte. Conocido en el mundillo como "Humilde Aficionado". El balón, nuestro mejor amigo.

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