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Héroes o villanos

Jordi Alba y Gerard Piqué afrontan una temporada incierta a las órdenes de Xavi Hernández. Desde el inicio de Liga y hasta el último minuto del mercado de fichajes, tanto el técnico de Terrassa como la directiva del club se han posicionado directa o indirectamente en cuanto a la situación de dos leyendas y dos capitanes del club como son Jordi Alba y Gerard Piqué.

Gerard Piqué no ha gozado ni un minuto de juego esta temporada aún. Con las llegadas de Koundé y Christensen sumando la titularidad indiscutible de Araújo en el centro de la zaga y la proyección de Eric García, el ‘3’ blaugrana tendrá muy difícil, o imposible,  entrar en el once inicial. Con la incorporación de Héctor Bellerín y el fondo de armario de Sergi Roberto, el lateral derecho también está cubierto por lo que imposibilita ya el mover a un central a esa posición, reduciendo, más aún, la participación de Piqué como titular o como suplente. 

Las últimas molestias físicas del central catalán, su edad -35 años- y los últimos escándalos extradeportivos, hacen que Piqué se sitúe en el centro del huracán. Con una ficha cercana a los 6 millones de euros anuales, la situación de Piqué es mas deportiva que económica. Hay que saber apartarse del equipo cuando toca. Él mismo lo dijo en 2020 tras perder de manera humillante por 2-8 ante el Bayern de Múnich: «Hemos tocado fondo. Si me tengo que ir para que venga sangre nueva, me voy». Pues Gerard Piqué sigue en el equipo. ¿De qué sirve tenerlo en el banquillo toda la temporada? 

Mi intuición me dice que esta va a ser la última temporada de la leyenda azulgrana en el Camp Nou y, quién sabe, si su última temporada como profesional. Desde hace años, la figura de Piqué es una balanza entre éxitos y rendimiento deportivo versus negocios y polémicas extradeportivas. En este sentido, Gerard no ha sabido esperar a retirarse o a alejarse de la élite para llevar a cabo sus trapicheos con el tenis y con Rubiales. Cada cosa a su tiempo. Al central le salva, por lo menos, el aprecio y cariño de la mayoría de la afición ‘culer’, un cariño que se ha ido ganando a lo largo del tiempo, con actuaciones y declaraciones que demostraban su amor incondicional por la camiseta del Barça.

La situación de Jordi Alba, por muy parecida que parezca, es muy diferente a la de Piqué. Alba llegó al Barça hace diez años procedente del Valencia para cubrir el hueco que dejaba Eric Abidal en el lateral izquierdo. Y los primeros cinco años del lateral español rozaron la excelencia. Rendimiento inmediato, protagonista en grandes partidos y conexión con los capitanes y pesos pesados del equipo. Y por tan solo 12 millones de euros. Un fichaje impresionante para esa época. Pero desde el 4-0 en Anfield algo cambió en Jordi Alba y su relación con los aficionados ‘culers’. Alba no jugó precisamente el mejor partido de su vida, regalando dos goles imperdonables, impropios de un jugador de su nivel y de una semifinal de Champions. 

Pero aunque el nivel de Jordi Alba empezara a bajar, el Barça no encontraba a un sustituto digno para él. Y el problema aparece cuando la ‘culerada’ espera de Digne, Grimaldo o Júnior Firpo rindan igual que lo hizo Jordi Alba en su primer año cuando llegó en 2012. Paciencia. Ni un año le dieron a Digne, cuando, para mí, era el candidato ideal para ser el siguiente lateral zurdo del Barça. Pero faltó paciencia. Y el peso de Jordi Alba en el vestuario es muy importante también. Parece que, desde hace unas temporadas, el jugador se moleste cuando le aparece competencia o cuando le toca estar en el banquillo. 

Esta temporada, el lateral de L’Hospitalet ha sido titular en un encuentro, el empate 0-0 contra el Rayo Vallecano, que no dejó muy bien parado al jugador. Con la irrupción y buenos minutos de Alejando Balde y el fichaje de Marcos Alonso, Jordi Alba tendrá que aceptar el nuevo rol en el Barcelona. Se acabaron los privilegios, se acabaron los rangos. Xavi lo dejó en el banquillo en un importante partido ante la Real Sociedad y ante el Valladolid. Es obvio que el jugador verá disminuida su participación en el club a expensas de un Mundial que no tiene garantizada su participación. 

Pero, como he dicho anteriormente, la situación de Jordi Alba es muy diferente a la de Piqué. A pesar de que el lateral siempre ha estado comprometido con el club y ha dado todo por el escudo, nunca ha acabado de ganarse a una afición exigente que lleva meses pidiendo su salida y con la que se ha intercambiado alguna que otra ‘pullita’. La actual ficha del jugador ronda los 14 millones de euros anuales, una cifra que supone un problema para la economía del club si se tiene en cuenta el pobre rendimiento del ’18’ blaugrana. A pesar de los rumores que indicaban una posible salida al Inter de Milán, el catalán ha decidido quedarse en Barcelona.

Piqué y Alba afrontan la temporada más difícil de sus carreras en el Camp Nou. Con una gran parte de la afición pidiendo su marcha, los dos jugadores azulgranas deberán tomar la decisión de bajarse del barco e irse como héroes, o continuar a flote de un nuevo Barça pero convertirse en villanos. Es una -triste- realidad que Piqué y Alba son un problema para el Barça actualmente. 35 y 33 años. Un pasado histórico pero un futuro inexistente. No aportan nada al club, ni deportivamente ni económicamente. Tienen la oportunidad de seguir los pasos de Iniesta, Puyol o Xavi. Héroes y leyendas del club que supieron apartarse cuando era necesario, que antepusieron los intereses de su amado club antes que intereses propios. Tienen la oportunidad. Que no la desaprovechen.

Imagen de cabecera: FC Barcelona 

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Jordi Alba y Gerard Piqué afrontan una temporada incierta a las órdenes de Xavi Hernández. Desde el inicio de Liga y hasta el último minuto del mercado de fichajes, tanto el técnico de Terrassa como la directiva del club se han posicionado directa o indirectamente en cuanto a la situación de dos leyendas y dos capitanes del club como son Jordi Alba y Gerard Piqué.

Gerard Piqué no ha gozado ni un minuto de juego esta temporada aún. Con las llegadas de Koundé y Christensen sumando la titularidad indiscutible de Araújo en el centro de la zaga y la proyección de Eric García, el ‘3’ blaugrana tendrá muy difícil, o imposible,  entrar en el once inicial. Con la incorporación de Héctor Bellerín y el fondo de armario de Sergi Roberto, el lateral derecho también está cubierto por lo que imposibilita ya el mover a un central a esa posición, reduciendo, más aún, la participación de Piqué como titular o como suplente. 

Las últimas molestias físicas del central catalán, su edad -35 años- y los últimos escándalos extradeportivos, hacen que Piqué se sitúe en el centro del huracán. Con una ficha cercana a los 6 millones de euros anuales, la situación de Piqué es mas deportiva que económica. Hay que saber apartarse del equipo cuando toca. Él mismo lo dijo en 2020 tras perder de manera humillante por 2-8 ante el Bayern de Múnich: «Hemos tocado fondo. Si me tengo que ir para que venga sangre nueva, me voy». Pues Gerard Piqué sigue en el equipo. ¿De qué sirve tenerlo en el banquillo toda la temporada? 

Mi intuición me dice que esta va a ser la última temporada de la leyenda azulgrana en el Camp Nou y, quién sabe, si su última temporada como profesional. Desde hace años, la figura de Piqué es una balanza entre éxitos y rendimiento deportivo versus negocios y polémicas extradeportivas. En este sentido, Gerard no ha sabido esperar a retirarse o a alejarse de la élite para llevar a cabo sus trapicheos con el tenis y con Rubiales. Cada cosa a su tiempo. Al central le salva, por lo menos, el aprecio y cariño de la mayoría de la afición ‘culer’, un cariño que se ha ido ganando a lo largo del tiempo, con actuaciones y declaraciones que demostraban su amor incondicional por la camiseta del Barça.

La situación de Jordi Alba, por muy parecida que parezca, es muy diferente a la de Piqué. Alba llegó al Barça hace diez años procedente del Valencia para cubrir el hueco que dejaba Eric Abidal en el lateral izquierdo. Y los primeros cinco años del lateral español rozaron la excelencia. Rendimiento inmediato, protagonista en grandes partidos y conexión con los capitanes y pesos pesados del equipo. Y por tan solo 12 millones de euros. Un fichaje impresionante para esa época. Pero desde el 4-0 en Anfield algo cambió en Jordi Alba y su relación con los aficionados ‘culers’. Alba no jugó precisamente el mejor partido de su vida, regalando dos goles imperdonables, impropios de un jugador de su nivel y de una semifinal de Champions. 

Pero aunque el nivel de Jordi Alba empezara a bajar, el Barça no encontraba a un sustituto digno para él. Y el problema aparece cuando la ‘culerada’ espera de Digne, Grimaldo o Júnior Firpo rindan igual que lo hizo Jordi Alba en su primer año cuando llegó en 2012. Paciencia. Ni un año le dieron a Digne, cuando, para mí, era el candidato ideal para ser el siguiente lateral zurdo del Barça. Pero faltó paciencia. Y el peso de Jordi Alba en el vestuario es muy importante también. Parece que, desde hace unas temporadas, el jugador se moleste cuando le aparece competencia o cuando le toca estar en el banquillo. 

Esta temporada, el lateral de L’Hospitalet ha sido titular en un encuentro, el empate 0-0 contra el Rayo Vallecano, que no dejó muy bien parado al jugador. Con la irrupción y buenos minutos de Alejando Balde y el fichaje de Marcos Alonso, Jordi Alba tendrá que aceptar el nuevo rol en el Barcelona. Se acabaron los privilegios, se acabaron los rangos. Xavi lo dejó en el banquillo en un importante partido ante la Real Sociedad y ante el Valladolid. Es obvio que el jugador verá disminuida su participación en el club a expensas de un Mundial que no tiene garantizada su participación. 

Pero, como he dicho anteriormente, la situación de Jordi Alba es muy diferente a la de Piqué. A pesar de que el lateral siempre ha estado comprometido con el club y ha dado todo por el escudo, nunca ha acabado de ganarse a una afición exigente que lleva meses pidiendo su salida y con la que se ha intercambiado alguna que otra ‘pullita’. La actual ficha del jugador ronda los 14 millones de euros anuales, una cifra que supone un problema para la economía del club si se tiene en cuenta el pobre rendimiento del ’18’ blaugrana. A pesar de los rumores que indicaban una posible salida al Inter de Milán, el catalán ha decidido quedarse en Barcelona.

Piqué y Alba afrontan la temporada más difícil de sus carreras en el Camp Nou. Con una gran parte de la afición pidiendo su marcha, los dos jugadores azulgranas deberán tomar la decisión de bajarse del barco e irse como héroes, o continuar a flote de un nuevo Barça pero convertirse en villanos. Es una -triste- realidad que Piqué y Alba son un problema para el Barça actualmente. 35 y 33 años. Un pasado histórico pero un futuro inexistente. No aportan nada al club, ni deportivamente ni económicamente. Tienen la oportunidad de seguir los pasos de Iniesta, Puyol o Xavi. Héroes y leyendas del club que supieron apartarse cuando era necesario, que antepusieron los intereses de su amado club antes que intereses propios. Tienen la oportunidad. Que no la desaprovechen.

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