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Goles para derribar muros

David Orenes @david_lrl 31-01-2020

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Christine Sinclair

No era una tarde cualquiera la del pasado miércoles en la ciudad de Edinburg, en el estado de Texas. Canadá se estrenaba en el preolímpico con vistas a estar en Tokio 2020. El primer rival, más asequible imposible: la débil y humilde selección de las islas caribeñas San Cristóbal y Nieves. Un trámite que, sin embargo, pasaría a formar parte de la historia del futbol femenino mundial.

Las compañeras de Christine Sinclair sabían que había llegado el día en el que la mejor jugadora de la historia del país iba a batir un récord que había pertenecido a Estados Unidos durante casi 21 años. Por eso, no dudaron en buscarla, para que lo consiguiera cuanto antes, quitarle el peso de encima y, sobre todo, para compartir con ella un momento único e inolvidable. 

No pasaron ni siete minutos cuando la árbitra señaló penalti a favor de Canadá. La lanzadora no podía ser otra. Sinclair anotó desde los once metros y colocó su registro goleador con la selección canadiense en 184 tantos. Una salvajada. Aquel gol significaba igualar a la legendaria Abby Wambach como la máxima goleadora en la historia del fútbol internacional, tanto masculino como femenino. Minutos después, Dri León se internó por la derecha y le sirvió en bandeja el segundo. “Me dijo que me buscaría”, decía una Christine rebosante de alegría. Aquel gol era el 4-0 y detrás vendrían siete más, pero fue sin duda la celebración más especial. Era un peso de encima que le arrastraba desde el Mundial de Francia, cuando solo pudo firmar un tanto y Canadá fue apeada en octavos de final.

Ahora, a sus 36 años, con 290 partidos internacionales a sus espaldas (la que más en activo) y un sinfín de distinciones (14 veces mejor jugadora del país, dos medallas olímpicas, goles en cinco Mundiales distintos), Sinclair ha superado cualquier expectativa marcada cuando debutó con los colores del país que la vio nacer. “Soy una canadiense muy orgullosa, y cuando me uní al equipo nacional tenía el sueño y la aspiración de superar algún día a Mia Hamm (158). Obviamente debí apuntar más alto, sin saber que Abby Wambach la superaría, pero nunca podría haber imaginado llegar a la cifra que he alcanzado, comentó tras el encuentro. 

Quizá lo más bonito de este récord tiene que ver con el bello gesto deportivo de una Wambach que dedicó una reseña muy especial a la jugadora que le acababa de superar. “Mia era mi mentora, mi amiga. En 2013 logré el objetivo de superar a mi heroína. He tratado de vivir y jugar de una manera que honre ese legado y privilegio, para que las niñas que vengan después de nosotras logren cosas que solo hemos soñado. Así que, como una niña que creció soñando con ganar el oro olímpico para mi país antes de que el fútbol femenino fuera incluso un deporte olímpico, esta noche lo estoy celebrando. Esta noche, celebro el honor de ceder mi récord, el legado de este hermoso juego, a la gran Christine Sinclair, máxima goleadora de la historia en partidos internacionales tanto en hombres como mujeres. Christine, has hecho historia. Tu victoria es nuestra victoria”.

La propia Billie Jean King, ganadora de 39 títulos de Grand Slam (12 individuales) y símbolo de la lucha por la igualdad en el tenis y el deporte femenino, se emocionó con el mensaje de Wambach. “Muy orgullosas de vosotras, Mia, Amy y Christine. Cuando una de nosotras tiene éxito, todas lo tenemos. ¡Bravo por cada una de vosotras!

Quizá ese detalle sea el más importante del enorme registro de Sinclair. Puede que algún día, cuando cuelgue las botas, vea por la televisión cómo una niña a la que inspiró haga ese récord papilla. Habrá sido un gol para derribar muros, un gol de todas.

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No era una tarde cualquiera la del pasado miércoles en la ciudad de Edinburg, en el estado de Texas. Canadá se estrenaba en el preolímpico con vistas a estar en Tokio 2020. El primer rival, más asequible imposible: la débil y humilde selección de las islas caribeñas San Cristóbal y Nieves. Un trámite que, sin embargo, pasaría a formar parte de la historia del futbol femenino mundial.

Las compañeras de Christine Sinclair sabían que había llegado el día en el que la mejor jugadora de la historia del país iba a batir un récord que había pertenecido a Estados Unidos durante casi 21 años. Por eso, no dudaron en buscarla, para que lo consiguiera cuanto antes, quitarle el peso de encima y, sobre todo, para compartir con ella un momento único e inolvidable. 

No pasaron ni siete minutos cuando la árbitra señaló penalti a favor de Canadá. La lanzadora no podía ser otra. Sinclair anotó desde los once metros y colocó su registro goleador con la selección canadiense en 184 tantos. Una salvajada. Aquel gol significaba igualar a la legendaria Abby Wambach como la máxima goleadora en la historia del fútbol internacional, tanto masculino como femenino. Minutos después, Dri León se internó por la derecha y le sirvió en bandeja el segundo. “Me dijo que me buscaría”, decía una Christine rebosante de alegría. Aquel gol era el 4-0 y detrás vendrían siete más, pero fue sin duda la celebración más especial. Era un peso de encima que le arrastraba desde el Mundial de Francia, cuando solo pudo firmar un tanto y Canadá fue apeada en octavos de final.

Ahora, a sus 36 años, con 290 partidos internacionales a sus espaldas (la que más en activo) y un sinfín de distinciones (14 veces mejor jugadora del país, dos medallas olímpicas, goles en cinco Mundiales distintos), Sinclair ha superado cualquier expectativa marcada cuando debutó con los colores del país que la vio nacer. “Soy una canadiense muy orgullosa, y cuando me uní al equipo nacional tenía el sueño y la aspiración de superar algún día a Mia Hamm (158). Obviamente debí apuntar más alto, sin saber que Abby Wambach la superaría, pero nunca podría haber imaginado llegar a la cifra que he alcanzado, comentó tras el encuentro. 

Quizá lo más bonito de este récord tiene que ver con el bello gesto deportivo de una Wambach que dedicó una reseña muy especial a la jugadora que le acababa de superar. “Mia era mi mentora, mi amiga. En 2013 logré el objetivo de superar a mi heroína. He tratado de vivir y jugar de una manera que honre ese legado y privilegio, para que las niñas que vengan después de nosotras logren cosas que solo hemos soñado. Así que, como una niña que creció soñando con ganar el oro olímpico para mi país antes de que el fútbol femenino fuera incluso un deporte olímpico, esta noche lo estoy celebrando. Esta noche, celebro el honor de ceder mi récord, el legado de este hermoso juego, a la gran Christine Sinclair, máxima goleadora de la historia en partidos internacionales tanto en hombres como mujeres. Christine, has hecho historia. Tu victoria es nuestra victoria”.

La propia Billie Jean King, ganadora de 39 títulos de Grand Slam (12 individuales) y símbolo de la lucha por la igualdad en el tenis y el deporte femenino, se emocionó con el mensaje de Wambach. “Muy orgullosas de vosotras, Mia, Amy y Christine. Cuando una de nosotras tiene éxito, todas lo tenemos. ¡Bravo por cada una de vosotras!

Quizá ese detalle sea el más importante del enorme registro de Sinclair. Puede que algún día, cuando cuelgue las botas, vea por la televisión cómo una niña a la que inspiró haga ese récord papilla. Habrá sido un gol para derribar muros, un gol de todas.

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Adaptación

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David Orenes @david_lrl
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