_Inglaterra

Goles fuera del campo

El gol lo es todo. Desde una definición preciosista al zafio empuje del que desayuna, come y cena en el área. El sonido del esférico en la red es la clara causa de que tu destino sea uno u otro. El emisor de la felicidad y la frustración. El que te acelera el ritmo cardiaco, te empaña la mirada o te coloca un nudo en la garganta. El gol, el que va más allá de los 90’, los 120’ o los 11 metros es, todavía, más transcendental. Rahsford, con su bonhomía, que alimenta ese lado humano que persiste ante la ficción que parece poseer el futbolista – ante cómo se idealizan -, conoce a la perfección el efecto de marcar goles fuera del campo. Por eso, bajo una jugada que enmarcar, la ha colado por la escuadra para mostrarle al mundo que el poder que genera el fútbol también puede tener una repercusión social.

Este pasado mes de junio, el gobierno británico reculó ante sus primeras intenciones y tomó la decisión de extender los cupones de comidas gratuitas durante las vacaciones de verano para niños desfavorecidos. Lo hizo, tras la emotiva carta en la que Marcus Rashford mostraba un mensaje muy claro: “Esto no va sobre política, sino sobre seres humanos. Tenemos que mirarnos al espejo y pensar si hemos hecho todo lo que está en nuestras manos para ayudar a esos niños. Dejando las afiliaciones políticas a un lado, ¿no podemos estar de acuerdo todos en que ningún niño debe pasar hambre?”. Y donde evidenció la situación que vivió de pequeño: “Mi madre trabajaba todo el día, ganando el salario mínimo, para asegurarse de que siempre había una comida en la mesa por las noches, pero eso no era suficiente. El sistema no estaba hecho para que familias como las mías tuvieran éxito, sin importar cuánto trabajase mi madre”.

Sin embargo, la problemática volvió a evidenciarse con los ‘half terms’ y las vacaciones de invierno, más en un contexto donde la pandemia ha provocado el aumento de situaciones críticas. Por ello, el futbolista británico volvió a solicitar, para los más vulnerables, las becas comedor en estos periodos. Más de 300 diputados se opusieron. Ante la negativa y la no reacción del gobierno para aportar soluciones, aprovechó sus noches estelares en Champions para solicitar firmas y creó una campaña en Twitter, llamando a la solidaridad, a la que decenas y decenas de empresas se han unido, dando reconocimiento al movimiento de éstas. Marcus, unido siempre a su madre, ha colaborado, a través de donaciones y acciones, con la organización benéfica FareShare, quienes han nombrado a un almacén de alimentos ‘Melanie Maynard House’ en honor a su figura materna.

“Sería una injusticia para mi familia y para mi comunidad si no usara mi voz y mi plataforma para luchar contra esto”. Marcus Rashford nunca ha olvidado de donde viene, paliando su pasado en el presente de esos niños que viven como lo hizo él. Le escriben cartas desde el colegio, le aplauden los escépticos, los fieles lucen a sus espaldas con orgullo el nombre de alguien que quiere hacer del mundo un lugar mejor. Todos admiramos a un delantero insaciable, que persigue el propósito. Por ser ejemplo desde su exposición, por un legado sempiterno. Por mostrarnos que en el escenario balompédico también hay un papel protagonista para aquel que quiere hacernos vivir goles que van mucho más allá del marcador.

Imagen de cabecera: Michael Regan/Getty Images

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El gol lo es todo. Desde una definición preciosista al zafio empuje del que desayuna, come y cena en el área. El sonido del esférico en la red es la clara causa de que tu destino sea uno u otro. El emisor de la felicidad y la frustración. El que te acelera el ritmo cardiaco, te empaña la mirada o te coloca un nudo en la garganta. El gol, el que va más allá de los 90’, los 120’ o los 11 metros es, todavía, más transcendental. Rahsford, con su bonhomía, que alimenta ese lado humano que persiste ante la ficción que parece poseer el futbolista – ante cómo se idealizan -, conoce a la perfección el efecto de marcar goles fuera del campo. Por eso, bajo una jugada que enmarcar, la ha colado por la escuadra para mostrarle al mundo que el poder que genera el fútbol también puede tener una repercusión social.

Este pasado mes de junio, el gobierno británico reculó ante sus primeras intenciones y tomó la decisión de extender los cupones de comidas gratuitas durante las vacaciones de verano para niños desfavorecidos. Lo hizo, tras la emotiva carta en la que Marcus Rashford mostraba un mensaje muy claro: “Esto no va sobre política, sino sobre seres humanos. Tenemos que mirarnos al espejo y pensar si hemos hecho todo lo que está en nuestras manos para ayudar a esos niños. Dejando las afiliaciones políticas a un lado, ¿no podemos estar de acuerdo todos en que ningún niño debe pasar hambre?”. Y donde evidenció la situación que vivió de pequeño: “Mi madre trabajaba todo el día, ganando el salario mínimo, para asegurarse de que siempre había una comida en la mesa por las noches, pero eso no era suficiente. El sistema no estaba hecho para que familias como las mías tuvieran éxito, sin importar cuánto trabajase mi madre”.

Sin embargo, la problemática volvió a evidenciarse con los ‘half terms’ y las vacaciones de invierno, más en un contexto donde la pandemia ha provocado el aumento de situaciones críticas. Por ello, el futbolista británico volvió a solicitar, para los más vulnerables, las becas comedor en estos periodos. Más de 300 diputados se opusieron. Ante la negativa y la no reacción del gobierno para aportar soluciones, aprovechó sus noches estelares en Champions para solicitar firmas y creó una campaña en Twitter, llamando a la solidaridad, a la que decenas y decenas de empresas se han unido, dando reconocimiento al movimiento de éstas. Marcus, unido siempre a su madre, ha colaborado, a través de donaciones y acciones, con la organización benéfica FareShare, quienes han nombrado a un almacén de alimentos ‘Melanie Maynard House’ en honor a su figura materna.

“Sería una injusticia para mi familia y para mi comunidad si no usara mi voz y mi plataforma para luchar contra esto”. Marcus Rashford nunca ha olvidado de donde viene, paliando su pasado en el presente de esos niños que viven como lo hizo él. Le escriben cartas desde el colegio, le aplauden los escépticos, los fieles lucen a sus espaldas con orgullo el nombre de alguien que quiere hacer del mundo un lugar mejor. Todos admiramos a un delantero insaciable, que persigue el propósito. Por ser ejemplo desde su exposición, por un legado sempiterno. Por mostrarnos que en el escenario balompédico también hay un papel protagonista para aquel que quiere hacernos vivir goles que van mucho más allá del marcador.

Imagen de cabecera: Michael Regan/Getty Images

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Daniel Fernández-Pacheco @DFPV96
02-12-2021