_Femenino

Gisela Pulido: cambiar por un sueño

Redacción @SpheraSports 04-10-2022

Ganó su primer Mundial con 10 años. Y después de ese vinieron nueve más. El reconocimiento y la visibilidad le llegó tarde, amparada por Red Bull y Movistar, pero no era suficiente. Había sido 10 veces campeona del mundo en un deporte, el kitesurf, apenas emergente en nuestro país, sin cantera y casi sin recursos. Otro milagro deportivo. Sin embargo, el sueño de todo deportista es disputar unos Juegos Olímpicos y subir al podio. Y durante mucho tiempo no ha dependido de Gisela Pulido. Hasta ahora.

En noviembre de 2018 se aprobó definitivamente la inclusión del kitesurf por primera vez en la historia para los Juegos de París 2024. Estuvo a punto de entrar en los de Río 2016, incluso llegó a figurar en el programa, pero finalmente fue revocada la decisión tras las presiones del lobby del windsurf, que se había visto desplazado. Hubo votación en el COI, y ganó el windsurf por un estrecho margen. El propio delegado de la RFEV votó por este deporte motivado por el favoritismo de una Marina Alabau que había logrado el oro en Londres 2012.

Nunca sabremos qué habría pasado si el kitesurf hubiese ganado esa votación. Probablemente, hoy Gisela Pulido tendría un bagaje mayor en una modalidad que nada tiene que ver con aquella que le ha dado tanto rédito. En Río habría competido con 22 años, en París lo hará con 30. Y no ha tenido que empezar de cero, pero casi. Los Mundiales conquistados por Pulido fueron en freestyle, donde debía realizar trucos y difíciles maniobras. Unos jueces le puntuaban, tal y como ocurre en otros deportes como el patinaje artístico, la natación artístico, la gimnasia artística o el snowboard halfpipe, donde Queralt Castellet logró la plata en los pasados Juegos de invierno de Pekín.

Pero la modalidad admitida en París 2024 es la Fórmula Kite. O lo que es lo mismo, carreras con tabla y cometa con el objetivo de llegar a meta antes que tu rival. «Es como si a Marc Márquez le pones a hacer trial», dijo Pulido en una entrevista con MARCA. Gisela tuvo que reinventarse, más si cabe teniendo en cuenta que llevaba cuatro años sin competir y que la gran mayoría de sus contrincantes procedían del mundo de las regatas, donde la experiencia es un grado. Fue la propia Gisela la que se encargó de buscar a su entrenador, preguntándole si podía ayudarla en su camino hacia París. Se trata del ruso Aleksei Chibizov, que vive en Tarifa (hogar de Gisela desde que tenía 10 años) y entrena al equipo ruso de Fórmula Kite o hydrofoil. Guía sus pasos desde antes de la pandemia, y el crecimiento ha sido lento, pero progresivo. La mayor demostración, el salto de calidad de un Europeo (el del 2021) con el que se disputó la pasada semana en Lepanto (Grecia).

El año pasado, Pulido vivió todo tipo de desgracias en la cita continental. Se contagió de covid-19 después de vacunarse y no pudo entrenar en Tarifa antes de la competición. El primer día salió con una tabla rota, y fue incapaz de remontar porque el viento desapareció. Pese a todo, acabó entrenando en semifinales y logró un meritorio décimo puesto. Un año después, Gisela ha subido al podio con una medalla de bronce, la primera que consigue en la nueva modalidad olímpica. Accedió al grupo oro en octava posición, se metió en semifinales siendo cuarta y se clasificó para la final tras una dura y polémica batalla con Poema Newland, que acabó siendo descalificada. En la final fue segunda, lo que le valió el tercer puesto en la general y su primera vez en el podio en una cita de envergadura.

La próxima semana se celebra el Campeonato del mundo en Cerdeña y Gisela Pulido llega con sensaciones inmejorables, como número uno del ranking femenino y consciente de que puede dar un golpe sobre la mesa frente a las mejores, solo dos años después de comenzar su andadura en esta disciplina. Es lo que tiene ser un prodigio.

Foto principal: RFEV

Sp_

siguenos en:

©2019 Copyright Sphera Sports | Derechos reservados

Ganó su primer Mundial con 10 años. Y después de ese vinieron nueve más. El reconocimiento y la visibilidad le llegó tarde, amparada por Red Bull y Movistar, pero no era suficiente. Había sido 10 veces campeona del mundo en un deporte, el kitesurf, apenas emergente en nuestro país, sin cantera y casi sin recursos. Otro milagro deportivo. Sin embargo, el sueño de todo deportista es disputar unos Juegos Olímpicos y subir al podio. Y durante mucho tiempo no ha dependido de Gisela Pulido. Hasta ahora.

En noviembre de 2018 se aprobó definitivamente la inclusión del kitesurf por primera vez en la historia para los Juegos de París 2024. Estuvo a punto de entrar en los de Río 2016, incluso llegó a figurar en el programa, pero finalmente fue revocada la decisión tras las presiones del lobby del windsurf, que se había visto desplazado. Hubo votación en el COI, y ganó el windsurf por un estrecho margen. El propio delegado de la RFEV votó por este deporte motivado por el favoritismo de una Marina Alabau que había logrado el oro en Londres 2012.

Nunca sabremos qué habría pasado si el kitesurf hubiese ganado esa votación. Probablemente, hoy Gisela Pulido tendría un bagaje mayor en una modalidad que nada tiene que ver con aquella que le ha dado tanto rédito. En Río habría competido con 22 años, en París lo hará con 30. Y no ha tenido que empezar de cero, pero casi. Los Mundiales conquistados por Pulido fueron en freestyle, donde debía realizar trucos y difíciles maniobras. Unos jueces le puntuaban, tal y como ocurre en otros deportes como el patinaje artístico, la natación artístico, la gimnasia artística o el snowboard halfpipe, donde Queralt Castellet logró la plata en los pasados Juegos de invierno de Pekín.

Pero la modalidad admitida en París 2024 es la Fórmula Kite. O lo que es lo mismo, carreras con tabla y cometa con el objetivo de llegar a meta antes que tu rival. «Es como si a Marc Márquez le pones a hacer trial», dijo Pulido en una entrevista con MARCA. Gisela tuvo que reinventarse, más si cabe teniendo en cuenta que llevaba cuatro años sin competir y que la gran mayoría de sus contrincantes procedían del mundo de las regatas, donde la experiencia es un grado. Fue la propia Gisela la que se encargó de buscar a su entrenador, preguntándole si podía ayudarla en su camino hacia París. Se trata del ruso Aleksei Chibizov, que vive en Tarifa (hogar de Gisela desde que tenía 10 años) y entrena al equipo ruso de Fórmula Kite o hydrofoil. Guía sus pasos desde antes de la pandemia, y el crecimiento ha sido lento, pero progresivo. La mayor demostración, el salto de calidad de un Europeo (el del 2021) con el que se disputó la pasada semana en Lepanto (Grecia).

El año pasado, Pulido vivió todo tipo de desgracias en la cita continental. Se contagió de covid-19 después de vacunarse y no pudo entrenar en Tarifa antes de la competición. El primer día salió con una tabla rota, y fue incapaz de remontar porque el viento desapareció. Pese a todo, acabó entrenando en semifinales y logró un meritorio décimo puesto. Un año después, Gisela ha subido al podio con una medalla de bronce, la primera que consigue en la nueva modalidad olímpica. Accedió al grupo oro en octava posición, se metió en semifinales siendo cuarta y se clasificó para la final tras una dura y polémica batalla con Poema Newland, que acabó siendo descalificada. En la final fue segunda, lo que le valió el tercer puesto en la general y su primera vez en el podio en una cita de envergadura.

La próxima semana se celebra el Campeonato del mundo en Cerdeña y Gisela Pulido llega con sensaciones inmejorables, como número uno del ranking femenino y consciente de que puede dar un golpe sobre la mesa frente a las mejores, solo dos años después de comenzar su andadura en esta disciplina. Es lo que tiene ser un prodigio.

Foto principal: RFEV

_Femenino

Zona Mixta: la ilusión

Mari Paz Vilas @maripaz_vilas
02-12-2022

_Betis

Tu camino

Rosa Márquez @RosaMB_4
25-11-2022