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Gio Reyna y la fórmula Pulisic

Jaime Ojeda @Jaime96Ojeda 28-01-2020

Febrero de 2015. Un estadounidense de 16 años consigue burlar las normas de la FIFA y ficha por un club europeo. El salvoconducto, su pasaporte croata. Su nombre era Cristian y se apellidaba Pulisic. Tras brillar con la selección Sub-15 y la Sub-17 de su país, cruzó el océano Atlántico para firmar un contrato con el Borussia Dortmund, que le detectó en el radar de su potente red de scouting. Todo pese a no ser conocido y carecer de la prensa y la fama que tuvo su compatriota Freddy Adu a la misma edad. Al año siguiente, solo con la experiencia en su mochila de jugar para la academia de PA Classics (Pennsylvania) y para las categorías inferiores del club alemán, se ganó un lugar en el equipo mayor de la Bundesliga. Y tres años después, el Chelsea inglés lo compró por €64 millones y el BVB cerró la operación con una plusvalía del 100%. Negocio redondo.

Ese es quizá el punto clave a la hora de determinar si la ‘fórmula Pulisic’ ha sido exitosa cada vez que un equipo trata de replicar el proceso. En los últimos años hemos ido viendo varios ejemplos de clubes europeos que rastrean un talent pool tan grande y barato como el de Estados Unidos y Canadá: el Schalke con Weston McKennie, el Werder Bremen con Josh Sargent, el Bayern con Chris Richards y Alphonso Davies, el RB Leipzig con Tyler Adams, el Wolfsburgo con Uly Llanez, el Ajax con Alex Méndez… La lista es enorme y tiene un denominador común: Alemania es el país que más apuesta por detectar el talento americano a edades tempranas. Y los scouts del Dortmund lo han vuelto a hacer. Giovanni Reyna (Sunderland, 2002) llegó en verano del 2019 al conjunto aurinegro. Tenía 15 años cuando su padre le recomendó que dejara la academia del New York City FC de la MLS (de la que era el director deportivo) y que fichara por el BVB. Cuando cumplió los 16 acabó su vinculación con el equipo del Bronx y, al igual que Pulisic, el joven Reyna dejó EE. UU. para irse al viejo continente gracias a su pasaporte europeo (nació en Inglaterra y tenía ascendencia portuguesa). Michael Zorc, director deportivo del club teutón, se adelantaba nuevamente a media Europa: “Casi todos los clubes de Europa estaban detrás de él” –confesó el dirigente el día de su presentación, añadiendo que “aunque todavía es muy joven […] necesitábamos a alguien para esa posición que reuniera todo su talento”. Ese talento que le había llevado a dominar la US Soccer Development Academy (la máxima división de las categorías inferiores de Estados Unidos) y a ser uno de los referentes del combinado Sub-17 de la selección americana.

Nada más llegar a la cuenca del Ruhr, el entrenador suizo Lucien Favre le convocó para la gira de pretemporada con los mayores. Debutó en un amistoso contra Seattle Sounders y después hizo un gol en otro amistoso contra el Liverpool, pero al regreso se incorporó al equipo Sub-19, como estaba previsto inicialmente. Sin embargo, estos últimos seis meses, Reyna ha estado dando recitales semana tras semana en su campeonato de liga y en la UEFA Youth League: ocho goles y ocho asistencias en 16 partidos, una continua demostración de calidad y suma facilidad para jugar contra chicos mayores que él.

En su rango de edad, Giovanni es uno de los mejores futbolistas en su puesto” –explicó Lars Ricken, el coordinador de la cantera del BVB. Para Ricken, las condiciones de este talentoso extremo son tan saltas que “solo consideramos fichar extranjeros cuando estamos seguros al 100% de que el jugador tiene el potencial de llegar al primer equipo”, puntualizó. Pues dicho y hecho: este mes de enero, el club decidió promocionar a Reyna al equipo senior y su debut no se hizo esperar. Después de rodarse de forma continuada en los amistosos del campamento invernal en Marbella, su debut en partido oficial llegó en la victoria por 3-5 en casa del Augsburgo, saliendo desde el banquillo y contribuyendo en el quinto gol de su equipo iniciando la jugada. “En cada entrenamiento se puede ver que tiene algo especial. Y quien no lo vea, está ciego” –declaró su entrenador en sala de prensa. “Con 17 años hace todo muy bien. Tiene mucho criterio, juega bien, sabe moverse… Si continúa jugando así, se abrirá camino”, concluyó Favre sobre el quinto debutante más joven en la historia de la Bundesliga (17 años 66 días).

En aquellos 18 minutos que Reyna estuvo sobre el campo pudo demostrar mucho más que contra el Colonia (un minuto la pasada jornada) el tipo de futbolista es. Un extremo de los que les gusta recibir pegado a la línea de cal, explosivo y que se aprovecha de su velocidad a la hora de superar rivales. En ese sentido, la potente zancada del americano es lo que le ha hecho ser tan superior en las categorías inferiores del fútbol alemán y, sobre todo, estadounidense. Unas características heredadas de su madre, Danielle Egan, exjugadora de fútbol e internacional absoluta con el equipo nacional femenino de Estados Unidos (seis partidos en 1993): “Danielle fue una gran velocista y él [Gio] también” –desveló su padre, añadiendo que “es mucho más atleta que yo”. El padre también jugó a este deporte en la década de los 90 y la primera del 2000. Su carrera, de hecho, es totalmente exitosa: se graduó con los Cavaliers de la Universidad de Virgnia, pasó por el Bayer Leverkusen, Wolfsburgo, Rangers y Sunderland (donde concibió a su hijo), y luego se convirtió en una figura reconocible del Manchester City (2003-2007); además de jugar cuatro Mundiales y dos Juegos Olímpicos con EE. UU. (más de 100 partidos).

Y aunque de pequeño coqueteara con el basket, corre tanto soccer por las venas de Gio que era imposible que se dedicara a otro deporte. Un jugador que, sin embargo, abusa en exceso del regate hacia dentro a la hora de encarar la portería rival –para perfilarse y disparar con su pierna buena, la derecha–. No obstante, hablamos de un chico con presencia física, voluntarioso y entregado a la causa defensiva, que se maneja muy bien con las dos piernas, con buena visión de jugo y con un golpeo letal tanto en parado como en movimiento –como en este golazo que marcó con la zurda en el Campeonato Sub-15 de la Concacaf en 2017–, combinando muchas formas de remate. Pero, sobre todo, es un futbolista que sabe interpretar y leer el juego: “Pese a ser un niño todavía, es un muy inteligente tácticamente y comprende las demandas del juego” –dijo Patrick Vieira, el ex entrenador de NYCFC que tuvo a su cargo al chico en muchos entrenamientos. El Borussia Dortmund tiene en sus manos a un diamante en bruto. Una de las grandes joyas del fútbol estadounidense que incluso podría ir convocado a los Juegos Olímpicos de Tokyo 2020 –si es que su país consigue la clasificación en el torneo clasificatorio de la Concacaf–. A los alemanes les toca mimar ese producto, tratarlo con delicadeza y seguir puliéndolo poco a poco. “Debemos ir despacio, como con Pulisic” –dijo Sebastian Kehl, jefe de la división de jugadores del club. De ese modo, si todo sigue el camino esperado, el BVB volverá a tener éxito con la fórmula que ellos mismos patentaron: habrán formado a un jugador con unas características brutales. ¿El nuevo Pulisic? ¿El nuevo Capitán América? No, la nueva ‘reyna’ de América.

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Febrero de 2015. Un estadounidense de 16 años consigue burlar las normas de la FIFA y ficha por un club europeo. El salvoconducto, su pasaporte croata. Su nombre era Cristian y se apellidaba Pulisic. Tras brillar con la selección Sub-15 y la Sub-17 de su país, cruzó el océano Atlántico para firmar un contrato con el Borussia Dortmund, que le detectó en el radar de su potente red de scouting. Todo pese a no ser conocido y carecer de la prensa y la fama que tuvo su compatriota Freddy Adu a la misma edad. Al año siguiente, solo con la experiencia en su mochila de jugar para la academia de PA Classics (Pennsylvania) y para las categorías inferiores del club alemán, se ganó un lugar en el equipo mayor de la Bundesliga. Y tres años después, el Chelsea inglés lo compró por €64 millones y el BVB cerró la operación con una plusvalía del 100%. Negocio redondo.

Ese es quizá el punto clave a la hora de determinar si la ‘fórmula Pulisic’ ha sido exitosa cada vez que un equipo trata de replicar el proceso. En los últimos años hemos ido viendo varios ejemplos de clubes europeos que rastrean un talent pool tan grande y barato como el de Estados Unidos y Canadá: el Schalke con Weston McKennie, el Werder Bremen con Josh Sargent, el Bayern con Chris Richards y Alphonso Davies, el RB Leipzig con Tyler Adams, el Wolfsburgo con Uly Llanez, el Ajax con Alex Méndez… La lista es enorme y tiene un denominador común: Alemania es el país que más apuesta por detectar el talento americano a edades tempranas. Y los scouts del Dortmund lo han vuelto a hacer. Giovanni Reyna (Sunderland, 2002) llegó en verano del 2019 al conjunto aurinegro. Tenía 15 años cuando su padre le recomendó que dejara la academia del New York City FC de la MLS (de la que era el director deportivo) y que fichara por el BVB. Cuando cumplió los 16 acabó su vinculación con el equipo del Bronx y, al igual que Pulisic, el joven Reyna dejó EE. UU. para irse al viejo continente gracias a su pasaporte europeo (nació en Inglaterra y tenía ascendencia portuguesa). Michael Zorc, director deportivo del club teutón, se adelantaba nuevamente a media Europa: “Casi todos los clubes de Europa estaban detrás de él” –confesó el dirigente el día de su presentación, añadiendo que “aunque todavía es muy joven […] necesitábamos a alguien para esa posición que reuniera todo su talento”. Ese talento que le había llevado a dominar la US Soccer Development Academy (la máxima división de las categorías inferiores de Estados Unidos) y a ser uno de los referentes del combinado Sub-17 de la selección americana.

Nada más llegar a la cuenca del Ruhr, el entrenador suizo Lucien Favre le convocó para la gira de pretemporada con los mayores. Debutó en un amistoso contra Seattle Sounders y después hizo un gol en otro amistoso contra el Liverpool, pero al regreso se incorporó al equipo Sub-19, como estaba previsto inicialmente. Sin embargo, estos últimos seis meses, Reyna ha estado dando recitales semana tras semana en su campeonato de liga y en la UEFA Youth League: ocho goles y ocho asistencias en 16 partidos, una continua demostración de calidad y suma facilidad para jugar contra chicos mayores que él.

En su rango de edad, Giovanni es uno de los mejores futbolistas en su puesto” –explicó Lars Ricken, el coordinador de la cantera del BVB. Para Ricken, las condiciones de este talentoso extremo son tan saltas que “solo consideramos fichar extranjeros cuando estamos seguros al 100% de que el jugador tiene el potencial de llegar al primer equipo”, puntualizó. Pues dicho y hecho: este mes de enero, el club decidió promocionar a Reyna al equipo senior y su debut no se hizo esperar. Después de rodarse de forma continuada en los amistosos del campamento invernal en Marbella, su debut en partido oficial llegó en la victoria por 3-5 en casa del Augsburgo, saliendo desde el banquillo y contribuyendo en el quinto gol de su equipo iniciando la jugada. “En cada entrenamiento se puede ver que tiene algo especial. Y quien no lo vea, está ciego” –declaró su entrenador en sala de prensa. “Con 17 años hace todo muy bien. Tiene mucho criterio, juega bien, sabe moverse… Si continúa jugando así, se abrirá camino”, concluyó Favre sobre el quinto debutante más joven en la historia de la Bundesliga (17 años 66 días).

En aquellos 18 minutos que Reyna estuvo sobre el campo pudo demostrar mucho más que contra el Colonia (un minuto la pasada jornada) el tipo de futbolista es. Un extremo de los que les gusta recibir pegado a la línea de cal, explosivo y que se aprovecha de su velocidad a la hora de superar rivales. En ese sentido, la potente zancada del americano es lo que le ha hecho ser tan superior en las categorías inferiores del fútbol alemán y, sobre todo, estadounidense. Unas características heredadas de su madre, Danielle Egan, exjugadora de fútbol e internacional absoluta con el equipo nacional femenino de Estados Unidos (seis partidos en 1993): “Danielle fue una gran velocista y él [Gio] también” –desveló su padre, añadiendo que “es mucho más atleta que yo”. El padre también jugó a este deporte en la década de los 90 y la primera del 2000. Su carrera, de hecho, es totalmente exitosa: se graduó con los Cavaliers de la Universidad de Virgnia, pasó por el Bayer Leverkusen, Wolfsburgo, Rangers y Sunderland (donde concibió a su hijo), y luego se convirtió en una figura reconocible del Manchester City (2003-2007); además de jugar cuatro Mundiales y dos Juegos Olímpicos con EE. UU. (más de 100 partidos).

Y aunque de pequeño coqueteara con el basket, corre tanto soccer por las venas de Gio que era imposible que se dedicara a otro deporte. Un jugador que, sin embargo, abusa en exceso del regate hacia dentro a la hora de encarar la portería rival –para perfilarse y disparar con su pierna buena, la derecha–. No obstante, hablamos de un chico con presencia física, voluntarioso y entregado a la causa defensiva, que se maneja muy bien con las dos piernas, con buena visión de jugo y con un golpeo letal tanto en parado como en movimiento –como en este golazo que marcó con la zurda en el Campeonato Sub-15 de la Concacaf en 2017–, combinando muchas formas de remate. Pero, sobre todo, es un futbolista que sabe interpretar y leer el juego: “Pese a ser un niño todavía, es un muy inteligente tácticamente y comprende las demandas del juego” –dijo Patrick Vieira, el ex entrenador de NYCFC que tuvo a su cargo al chico en muchos entrenamientos. El Borussia Dortmund tiene en sus manos a un diamante en bruto. Una de las grandes joyas del fútbol estadounidense que incluso podría ir convocado a los Juegos Olímpicos de Tokyo 2020 –si es que su país consigue la clasificación en el torneo clasificatorio de la Concacaf–. A los alemanes les toca mimar ese producto, tratarlo con delicadeza y seguir puliéndolo poco a poco. “Debemos ir despacio, como con Pulisic” –dijo Sebastian Kehl, jefe de la división de jugadores del club. De ese modo, si todo sigue el camino esperado, el BVB volverá a tener éxito con la fórmula que ellos mismos patentaron: habrán formado a un jugador con unas características brutales. ¿El nuevo Pulisic? ¿El nuevo Capitán América? No, la nueva ‘reyna’ de América.

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Perdónales, Robert

Juanma Perera @juanmaHumilAfic
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