_Ciclismo

Fuga

Enrique Julián Gómez @EnriqueJulian23 22-05-2019

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Día 2. Frapporti, Maestri y Cima camino de Fucecchio. Día 4. Frapporti, Maestri y Cima camino de Frascati. Día 8. Frapporti y Cima camino de Pesaro. Día 11. Frapporti, Maestri y Cima camino de Novi Ligure. 

La fuga de la marmota se podrá definir como un clásico para recordar algo de la primera semana y media de Giro d’Italia. De 1.871 kilómetros recorridos por los ciclistas, más de 800 se los ha pasado Marco Frapporti a la fuga, la mayoría de ellos acompañado por Damiano Cima y Mirco Maestri.

Y es ciertamente admirable. Por el hecho de pasarse más de la mitad de la carrera con el viento en la cara por voluntad propia con la única recompensa de los minutos en televisión para el equipo, los aplausos al paso por pueblos siempre abarrotados y algún reconocimiento menor de la organización; y especialmente porque es el segundo año seguido que lo hace. En 2018, Frapporti ya fue el ciclista con más tiempo en fuga del Giro: 640 kilómetros que le valieron subir al podio final en Roma. Un número que ya ha superado ampliamente. 

Estos días de tenso tedio han terminado con la etapa completamente plana por la llanura padana entre Carpi y Novi Ligure, a las puertas de los Alpes. Y los otros grandes protagonistas han sido, evidentemente, los velocistas. Afortunadamente, las entretelas de estas disputas casi suicidas a más de 60 kilómetros por hora siempre ofrecen algún otro interés. 

Es la historia de Caleb Ewan, que se llevó su segundo triunfo en este Giro. El heredero de McEwen sigue sumando kilómetros, experiencia y victorias en su constante crecimiento en los sprints. Colocación perfecta y potencia en las piernas, imbatible en la línea de meta. El australiano, con dos victorias en el zurrón, seguramente se retirará antes de la montaña para descansar y seguir su evolución en el Tour. 

Es el caso de Elia Viviani, que sigue sin encontrar ni su golpe de pedal apabullante de la temporada pasada ni el apoyo de un equipo, otras veces tan dominador, que se ha mostrado completamente desmembrado en las llegadas masivas de este Giro. El campeón italiano probablemente también se retirará, en su caso sin triunfo, para buscar redención en el Tour de Francia. 

Es el pique entre Arnaud Démare y Pascal Ackermann por el maillot ciclamino que premia la regularidad. En Modena, el joven alemán, debutante en una gran vuelta, le recriminó al francés que le disputara los sprints intermedios. Curtido en numerosos frentes, el veterano Démare le sugirió, tras vencerle en meta, más humildad y menos arrogancia. Y en Novi Ligure, con un punto intermedio y un segundo puesto por delante de su rival, le arrebató la maglia. Queda mucho Giro para disputarse el podio en Verona. 

Y es aquí donde se escapa la primera parte de carrera. Llegan los Alpes, donde las fugas cuestan lideratos y los duelos no quedan en anécdota, sino en historia. El Giro ya está en juego. 

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Día 2. Frapporti, Maestri y Cima camino de Fucecchio. Día 4. Frapporti, Maestri y Cima camino de Frascati. Día 8. Frapporti y Cima camino de Pesaro. Día 11. Frapporti, Maestri y Cima camino de Novi Ligure. 

La fuga de la marmota se podrá definir como un clásico para recordar algo de la primera semana y media de Giro d’Italia. De 1.871 kilómetros recorridos por los ciclistas, más de 800 se los ha pasado Marco Frapporti a la fuga, la mayoría de ellos acompañado por Damiano Cima y Mirco Maestri.

Y es ciertamente admirable. Por el hecho de pasarse más de la mitad de la carrera con el viento en la cara por voluntad propia con la única recompensa de los minutos en televisión para el equipo, los aplausos al paso por pueblos siempre abarrotados y algún reconocimiento menor de la organización; y especialmente porque es el segundo año seguido que lo hace. En 2018, Frapporti ya fue el ciclista con más tiempo en fuga del Giro: 640 kilómetros que le valieron subir al podio final en Roma. Un número que ya ha superado ampliamente. 

Estos días de tenso tedio han terminado con la etapa completamente plana por la llanura padana entre Carpi y Novi Ligure, a las puertas de los Alpes. Y los otros grandes protagonistas han sido, evidentemente, los velocistas. Afortunadamente, las entretelas de estas disputas casi suicidas a más de 60 kilómetros por hora siempre ofrecen algún otro interés. 

Es la historia de Caleb Ewan, que se llevó su segundo triunfo en este Giro. El heredero de McEwen sigue sumando kilómetros, experiencia y victorias en su constante crecimiento en los sprints. Colocación perfecta y potencia en las piernas, imbatible en la línea de meta. El australiano, con dos victorias en el zurrón, seguramente se retirará antes de la montaña para descansar y seguir su evolución en el Tour. 

Es el caso de Elia Viviani, que sigue sin encontrar ni su golpe de pedal apabullante de la temporada pasada ni el apoyo de un equipo, otras veces tan dominador, que se ha mostrado completamente desmembrado en las llegadas masivas de este Giro. El campeón italiano probablemente también se retirará, en su caso sin triunfo, para buscar redención en el Tour de Francia. 

Es el pique entre Arnaud Démare y Pascal Ackermann por el maillot ciclamino que premia la regularidad. En Modena, el joven alemán, debutante en una gran vuelta, le recriminó al francés que le disputara los sprints intermedios. Curtido en numerosos frentes, el veterano Démare le sugirió, tras vencerle en meta, más humildad y menos arrogancia. Y en Novi Ligure, con un punto intermedio y un segundo puesto por delante de su rival, le arrebató la maglia. Queda mucho Giro para disputarse el podio en Verona. 

Y es aquí donde se escapa la primera parte de carrera. Llegan los Alpes, donde las fugas cuestan lideratos y los duelos no quedan en anécdota, sino en historia. El Giro ya está en juego. 

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