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¿Fue Pantani asesinado? Se reabre el caso en Italia

Enrique Julián Gómez @EnriqueJulian23 04-08-2014

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Enrique JULIÁN

Enrique JULIÁN GÓMEZ – El pasado 14 de febrero se cumplieron diez años de la muerte de Marco Pantani. El ciclista italiano había tocado el cielo, con sus éxitos sobre la bicicleta culminados en el año 1998 con el doblete de triunfos en Giro de Italia y Tour de Francia, nunca repetido desde entonces. También el infierno, que comenzó un año más tarde, con su expulsión por dopaje de la gran carrera italiana en la antepenúltima etapa, con la victoria en el bolsillo, tras el famoso episodio de Madonna di Campiglio.

Aquel día de San Valentín, el 'Pirata' fue encontrado muerto en una habitación del hotel La Rose, en la turística y decadente ciudad costera de Rimini, en el mar Adriático. La inusualmente rápida investigación posterior de la Fiscalía de la localidad romagnola concluyó que Pantani había muerto por una sobredosis de cocaína, hasta el punto de que superaba en seis veces la dosis necesaria para ser letal. La caída en desgracia de un Pantani refugiado en la propia soledad, los antidepresivos y la cocaína era definitiva.

“Pantani fue asesinado”, titula hoy la Gazzetta dello Sport en su edición impresa. La Magistratura reabre el caso bajo la hipótesis de “homicidio, alteración del cadáver y del lugar de los hechos”. Es la que han sostenido desde hace tiempo los padres de Marco, especialmente la madre Tonina, que publicó un libro hace algunos meses sobre su hijo, “In nome di Marco”. Ya en 2008, el periodista francés Philippe Brunel, gran conocedor de Pantani, publicó un libro, “Gli ultimi giorni di Marco Pantani”, en el que se cuestionaba la versión oficial de la sobredosis y suicidio involuntario y señalaba las diversas incongruencias de la investigación.

El diario deportivo italiano reconstruye en sus páginas la hipótesis del asesinato de Pantani, basándose en el nuevo peritaje y las conclusiones del profesor Avato. El ciclista habría abierto la puerta a una o más personas que presumiblemente ya conocía. Luego llamó dos veces a la recepción para señalar que estaba siendo molestado y pidiendo un aviso a los carabinieri. Los presuntos asesinos habrían obligado a Pantani a beber cocaína disuelta en agua, según Avato el único modo de administrar semejante cantidad de la droga. Posteriormente el cuerpo habría sido movido al dormitorio, con algunos golpes, y la habitación desordenada a propósito, en lo calificado como “caos ordenado”.

La procedencia de las heridas, la botella semivacía nunca analizada, las personas que pasaron luego por la habitación o los tres abrigos de esquí presentes en la escena son algunos de los misterios no resueltos por la primera y hasta hoy definitiva investigación, ahora reabierta en busca de la verdad. Entonces fueron condenados por la vía rápida tres traficantes -de los cuales uno fue absuelto- por suministrar la droga a Pantani.

Su temprana muerte, las circunstancias de la misma y el icónico auge y caída de un considerado héroe de las dos ruedas crearon enseguida la idolatrada imagen de mito indeleble tanto en el mundo del ciclismo como en Italia que todavía se mantiene. Los escándalos de dopaje que han destruido a otras consideradas leyendas del deporte como Lance Armstrong o, a un nivel más local, a Riccardo Riccò o recientemente a Danilo Di Luca, pocas veces han afectado a la idolatría hacia Pantani tanto entre los tifosi como especialmente entre la prensa del país transalpino.

Sin ir más lejos, el Giro de Italia ya le dedicó dos etapas a su memoria en la última edición de la carrera, a pesar de que fue expulsado del mismo Giro en su día por dopaje y existen evidencias de que consumió EPO tanto en los reanálisis de las muestras del Tour 1998 como en las variaciones exageradas de su nivel de hematocrito en sangre, que llegó a alcanzar un inhumano 60%. También hay papeles que le involucran entre los clientes de Eufemiano Fuentes en la Operación Puerto.

Pese a todo esto, la figura de Marco Pantani continuará en los altares de los personajes públicos italianos. Pero, más en estos casos y en un ambiente tan hermético como el del ciclismo es necesario sacar a la luz la verdad, sobre cómo murió y por qué se mintió hace diez años. Lo más probable es que ya no se sepa nunca. Un nuevo epílogo para la vida y muerte del que, guste o no, injusto o no, ha sido uno de los ciclistas más carismáticos de los últimos 20 años.

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Enrique JULIÁN GÓMEZ – El pasado 14 de febrero se cumplieron diez años de la muerte de Marco Pantani. El ciclista italiano había tocado el cielo, con sus éxitos sobre la bicicleta culminados en el año 1998 con el doblete de triunfos en Giro de Italia y Tour de Francia, nunca repetido desde entonces. También el infierno, que comenzó un año más tarde, con su expulsión por dopaje de la gran carrera italiana en la antepenúltima etapa, con la victoria en el bolsillo, tras el famoso episodio de Madonna di Campiglio.

Aquel día de San Valentín, el 'Pirata' fue encontrado muerto en una habitación del hotel La Rose, en la turística y decadente ciudad costera de Rimini, en el mar Adriático. La inusualmente rápida investigación posterior de la Fiscalía de la localidad romagnola concluyó que Pantani había muerto por una sobredosis de cocaína, hasta el punto de que superaba en seis veces la dosis necesaria para ser letal. La caída en desgracia de un Pantani refugiado en la propia soledad, los antidepresivos y la cocaína era definitiva.

“Pantani fue asesinado”, titula hoy la Gazzetta dello Sport en su edición impresa. La Magistratura reabre el caso bajo la hipótesis de “homicidio, alteración del cadáver y del lugar de los hechos”. Es la que han sostenido desde hace tiempo los padres de Marco, especialmente la madre Tonina, que publicó un libro hace algunos meses sobre su hijo, “In nome di Marco”. Ya en 2008, el periodista francés Philippe Brunel, gran conocedor de Pantani, publicó un libro, “Gli ultimi giorni di Marco Pantani”, en el que se cuestionaba la versión oficial de la sobredosis y suicidio involuntario y señalaba las diversas incongruencias de la investigación.

El diario deportivo italiano reconstruye en sus páginas la hipótesis del asesinato de Pantani, basándose en el nuevo peritaje y las conclusiones del profesor Avato. El ciclista habría abierto la puerta a una o más personas que presumiblemente ya conocía. Luego llamó dos veces a la recepción para señalar que estaba siendo molestado y pidiendo un aviso a los carabinieri. Los presuntos asesinos habrían obligado a Pantani a beber cocaína disuelta en agua, según Avato el único modo de administrar semejante cantidad de la droga. Posteriormente el cuerpo habría sido movido al dormitorio, con algunos golpes, y la habitación desordenada a propósito, en lo calificado como “caos ordenado”.

La procedencia de las heridas, la botella semivacía nunca analizada, las personas que pasaron luego por la habitación o los tres abrigos de esquí presentes en la escena son algunos de los misterios no resueltos por la primera y hasta hoy definitiva investigación, ahora reabierta en busca de la verdad. Entonces fueron condenados por la vía rápida tres traficantes -de los cuales uno fue absuelto- por suministrar la droga a Pantani.

Su temprana muerte, las circunstancias de la misma y el icónico auge y caída de un considerado héroe de las dos ruedas crearon enseguida la idolatrada imagen de mito indeleble tanto en el mundo del ciclismo como en Italia que todavía se mantiene. Los escándalos de dopaje que han destruido a otras consideradas leyendas del deporte como Lance Armstrong o, a un nivel más local, a Riccardo Riccò o recientemente a Danilo Di Luca, pocas veces han afectado a la idolatría hacia Pantani tanto entre los tifosi como especialmente entre la prensa del país transalpino.

Sin ir más lejos, el Giro de Italia ya le dedicó dos etapas a su memoria en la última edición de la carrera, a pesar de que fue expulsado del mismo Giro en su día por dopaje y existen evidencias de que consumió EPO tanto en los reanálisis de las muestras del Tour 1998 como en las variaciones exageradas de su nivel de hematocrito en sangre, que llegó a alcanzar un inhumano 60%. También hay papeles que le involucran entre los clientes de Eufemiano Fuentes en la Operación Puerto.

Pese a todo esto, la figura de Marco Pantani continuará en los altares de los personajes públicos italianos. Pero, más en estos casos y en un ambiente tan hermético como el del ciclismo es necesario sacar a la luz la verdad, sobre cómo murió y por qué se mintió hace diez años. Lo más probable es que ya no se sepa nunca. Un nuevo epílogo para la vida y muerte del que, guste o no, injusto o no, ha sido uno de los ciclistas más carismáticos de los últimos 20 años.

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