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Fin de ciclo

José Gavilán @futbol_internac 11-12-2018

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Cada uno de nosotros tenemos nuestra forma de entender el
fútbol. Las explicaciones, las palabras o las definiciones futbolísticas
significan diferente según el punto de vista de cada cual. Como en la vida.
¿Dónde quiero llegar? Al famoso ‘fin de ciclo’. Normalmente se usa para dar por
acabada una etapa gloriosa a nivel deportivo. Hasta ahí, lo compro. Pero en mi
particular diccionario añado un pequeño matiz. Y es que el final de una etapa
gloriosa no debe entenderse necesariamente como la expiración de la victoria. Y
a su vez, el ‘fin de ciclo’ no implica obligatoriamente que la etapa posterior
sea peor.

En Múnich el fin de ciclo tiene fecha. Independientemente
del balance final del Bayern, mayo será el mes del adiós en Baviera. Da igual
si la temporada acaba con la consecución de la Bundesliga y de la Champions. Da
igual si la temporada acaba en blanco. En mayo habrá lágrimas en el Allianz
Arena. Bastian Schweinsteiger y Philipp Lahm fueron los primeros. En cinco
meses, Arjen Robben y Franck Ribéry serán los siguientes.

La despedida de Puyol, Xavi e Iniesta simbolizó un antes y
un después en Barcelona. Costó ver a la Juventus sin Pirlo, al Liverpool sin
Gerrard o al Chelsea sin Lampard. El siete se quedó huérfano en Madrid –e
incluso en España- cuando Raúl decidió marcharse. Y al final de la actual
temporada, la ‘Robbery’ dejará de existir.

Franck Ribéry y Arjen Robben han escoltado las bandas del
Bayern Múnich en las últimas 10 temporadas. Francés y holandés han sido dueños
de la cal del Allianz Arena durante toda una década. Extremos que se convierten
en puñales jugando a pierna cambiada. Velocidad, regate y determinación en los
últimos metros. Entre ambos suman 259 goles y 279 asistencias con el club
bávaro. Juntos han conseguido 4 copas alemanas, 4 supercopas, 7 Bundesligas, 1
Supercopa de Europa y 1 UEFA Champions League. Un palmarés que están dispuestos
a ampliar en su último año en Alemania.

Su relación no empezó de la mejor manera posible pero los
años, la madurez y el fútbol lo han unido para siempre hasta convertirlos en
una sociedad eterna con marca registrada. Como cualquier pareja de hermanos,
Robben y Ribery han discutido, han peleado, han perdonado y han sonreído
juntos. No olvidaremos cómo quedó el pómulo del holandés por impedir que
‘Scarface’ lanzase una falta en el Santiago Bernabéu. Pero tampoco cómo el
francés fue a abrazar a su compañero al banquillo durante la celebración de un
gol para refrendar la reconciliación días después de lo sucedido ante el Real
Madrid.

Sus destinos se cruzaron en 2009 para transformar una
asociación en leyenda. El Bayern no será lo mismo sin ‘Robbery’, una dupla para
el recuerdo que pondrá fin a un ciclo inolvidable en Múnich.  

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Cada uno de nosotros tenemos nuestra forma de entender el
fútbol. Las explicaciones, las palabras o las definiciones futbolísticas
significan diferente según el punto de vista de cada cual. Como en la vida.
¿Dónde quiero llegar? Al famoso ‘fin de ciclo’. Normalmente se usa para dar por
acabada una etapa gloriosa a nivel deportivo. Hasta ahí, lo compro. Pero en mi
particular diccionario añado un pequeño matiz. Y es que el final de una etapa
gloriosa no debe entenderse necesariamente como la expiración de la victoria. Y
a su vez, el ‘fin de ciclo’ no implica obligatoriamente que la etapa posterior
sea peor.

En Múnich el fin de ciclo tiene fecha. Independientemente
del balance final del Bayern, mayo será el mes del adiós en Baviera. Da igual
si la temporada acaba con la consecución de la Bundesliga y de la Champions. Da
igual si la temporada acaba en blanco. En mayo habrá lágrimas en el Allianz
Arena. Bastian Schweinsteiger y Philipp Lahm fueron los primeros. En cinco
meses, Arjen Robben y Franck Ribéry serán los siguientes.

La despedida de Puyol, Xavi e Iniesta simbolizó un antes y
un después en Barcelona. Costó ver a la Juventus sin Pirlo, al Liverpool sin
Gerrard o al Chelsea sin Lampard. El siete se quedó huérfano en Madrid –e
incluso en España- cuando Raúl decidió marcharse. Y al final de la actual
temporada, la ‘Robbery’ dejará de existir.

Franck Ribéry y Arjen Robben han escoltado las bandas del
Bayern Múnich en las últimas 10 temporadas. Francés y holandés han sido dueños
de la cal del Allianz Arena durante toda una década. Extremos que se convierten
en puñales jugando a pierna cambiada. Velocidad, regate y determinación en los
últimos metros. Entre ambos suman 259 goles y 279 asistencias con el club
bávaro. Juntos han conseguido 4 copas alemanas, 4 supercopas, 7 Bundesligas, 1
Supercopa de Europa y 1 UEFA Champions League. Un palmarés que están dispuestos
a ampliar en su último año en Alemania.

Su relación no empezó de la mejor manera posible pero los
años, la madurez y el fútbol lo han unido para siempre hasta convertirlos en
una sociedad eterna con marca registrada. Como cualquier pareja de hermanos,
Robben y Ribery han discutido, han peleado, han perdonado y han sonreído
juntos. No olvidaremos cómo quedó el pómulo del holandés por impedir que
‘Scarface’ lanzase una falta en el Santiago Bernabéu. Pero tampoco cómo el
francés fue a abrazar a su compañero al banquillo durante la celebración de un
gol para refrendar la reconciliación días después de lo sucedido ante el Real
Madrid.

Sus destinos se cruzaron en 2009 para transformar una
asociación en leyenda. El Bayern no será lo mismo sin ‘Robbery’, una dupla para
el recuerdo que pondrá fin a un ciclo inolvidable en Múnich.  

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