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Fernando Belasteguín: el regreso del rey

David Sánchez @dasanchez__ 18-12-2018

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Ardía en aplausos la Central del Madrid Arena cuando de la boca del speaker salía en nombre del rey del pádel. Aunque ya no ocupe la primera posición del ranking mundial, allí donde, durante 16 años, su nombre ha sostenido este deporte desde la cúspide. Los asistentes sabían que, en cuestión de segundos, la estela legendaria de Fernando Belasteguín reaparecería, por primera vez, en cuatro meses. 

Valía la pena levantarse. Corear el Bela, Bela. Hasta hacer reverencias. Porque después de haberse retirado en los cuartos de final del Open de Mijas debido a una lesión en el codo que ha mermado su palmarés este curso, Bela no se rinde. Es como Federer. Da igual la edad que tengan y los achaques, la calidad no se pierde, la poesía estética va con ellos. 

Allá va el argentino. Media vuelta, pala en mano, saludando al respetable. Con caras de admiración mutua. De cariño. De entrega. La lenta recuperación encendía las alarmas pero, junto a Pablo Lima, decidió competir en el Torneo de Maestros que pone el colofón al ejercicio 2018. 

La dupla que ha dominado los tres últimos años el circuito mundial y que levantó tres títulos antes de llegar a Madrid (Alicante, Valencia y Suecia) ya estaba sobre el tapete azul de World Padel Tour. De nuevo, juntos en el torneo que conquistaron el pasado curso. Con la incógnita del estado de Bela. Con la seguridad de que, uno al lado del otro, son un tándem casi imbatible. 

Pero las dudas se difuminaron cuando el argentino enfundó la pala y comenzó a repartir a diestro y siniestro. A sacarla de la pista. A reventar la bola con una energía acumulada que resquebrajaba el suelo de Madrid. El rey había regresado. 

“La lesión me ha hecho valorar más las cosas que me pierdo con el pádel. No ha habido un solo día que no haya dado las gracias por toda mi carrera y los compañeros que he tenido. Viéndolo desde fuera me doy cuenta de todas las cosas que me pierdo. En estos meses he valorado muchísimo estar cada día con mis hijos y con mi mujer. Soy un agradecido y afortunado al pádel pero eso también me ha quitado muchas cosas”, reconocía en una entrevista previa a su aterrizaje al último evento de la temporada. 

Y es que de todo se aprende. Suena a manual básico de abuela. Pero es la verdad. Aunque seas el rey, como Bela. Aunque te acuestes siendo el mejor jugador de pádel del mundo 16 años consecutivos. “Lo que me ha llevado a estar donde estoy es salir a jugar cada partido como si fuera el último. Yo creo que voy a seguir así hasta el final de mi carrera”. Ahora es, de nuevo, ‘Maestro’ en Madrid, junto a Lima, después de doblegar 7-6 6-3 a Sanyo Gutiérrez y Maxi Sánchez levantando un 5-1 adverso en el primer set. Regresar para seguir ganando. Cuestión de actitud.

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Ardía en aplausos la Central del Madrid Arena cuando de la boca del speaker salía en nombre del rey del pádel. Aunque ya no ocupe la primera posición del ranking mundial, allí donde, durante 16 años, su nombre ha sostenido este deporte desde la cúspide. Los asistentes sabían que, en cuestión de segundos, la estela legendaria de Fernando Belasteguín reaparecería, por primera vez, en cuatro meses. 

Valía la pena levantarse. Corear el Bela, Bela. Hasta hacer reverencias. Porque después de haberse retirado en los cuartos de final del Open de Mijas debido a una lesión en el codo que ha mermado su palmarés este curso, Bela no se rinde. Es como Federer. Da igual la edad que tengan y los achaques, la calidad no se pierde, la poesía estética va con ellos. 

Allá va el argentino. Media vuelta, pala en mano, saludando al respetable. Con caras de admiración mutua. De cariño. De entrega. La lenta recuperación encendía las alarmas pero, junto a Pablo Lima, decidió competir en el Torneo de Maestros que pone el colofón al ejercicio 2018. 

La dupla que ha dominado los tres últimos años el circuito mundial y que levantó tres títulos antes de llegar a Madrid (Alicante, Valencia y Suecia) ya estaba sobre el tapete azul de World Padel Tour. De nuevo, juntos en el torneo que conquistaron el pasado curso. Con la incógnita del estado de Bela. Con la seguridad de que, uno al lado del otro, son un tándem casi imbatible. 

Pero las dudas se difuminaron cuando el argentino enfundó la pala y comenzó a repartir a diestro y siniestro. A sacarla de la pista. A reventar la bola con una energía acumulada que resquebrajaba el suelo de Madrid. El rey había regresado. 

“La lesión me ha hecho valorar más las cosas que me pierdo con el pádel. No ha habido un solo día que no haya dado las gracias por toda mi carrera y los compañeros que he tenido. Viéndolo desde fuera me doy cuenta de todas las cosas que me pierdo. En estos meses he valorado muchísimo estar cada día con mis hijos y con mi mujer. Soy un agradecido y afortunado al pádel pero eso también me ha quitado muchas cosas”, reconocía en una entrevista previa a su aterrizaje al último evento de la temporada. 

Y es que de todo se aprende. Suena a manual básico de abuela. Pero es la verdad. Aunque seas el rey, como Bela. Aunque te acuestes siendo el mejor jugador de pádel del mundo 16 años consecutivos. “Lo que me ha llevado a estar donde estoy es salir a jugar cada partido como si fuera el último. Yo creo que voy a seguir así hasta el final de mi carrera”. Ahora es, de nuevo, ‘Maestro’ en Madrid, junto a Lima, después de doblegar 7-6 6-3 a Sanyo Gutiérrez y Maxi Sánchez levantando un 5-1 adverso en el primer set. Regresar para seguir ganando. Cuestión de actitud.

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