_Motociclismo

Fabio Quartararo y la llave del futuro de MotoGP

Swinxy @Swinxy 26-04-2022

Las sonrisas en Yamaha se tornaron en muecas cuando no había pasado ni una hora desde que Fabio Quartararo cruzaba la meta de Portimao en primera posición y terminaba con 238 días sin victorias (desde Silverstone 2021), una racha de diez carreras donde habían ganado Ducati, Honda, KTM y Aprilia.

El motivo fue la respuesta más contundente de cuantas se produjeron en la rueda de prensa posterior: con un rotundo ‘no’, el joven francés despachaba la pregunta del periodista británico Simon Patterson (The Race) sobre si lo sucedido en la montaña lusa aumentaba las posibilidades de que estampase su firma en la oferta de renovación de Yamaha.

Si alguien tenía alguna duda de que la llave del futuro de MotoGP la tiene Fabio Quartararo, su carrera en Portimao la despejó de un plumazo. Casi todos los pilotos terminan contrato este mismo año, y de momento solo hay cuatro pilotos con el asiento de 2023 ya asegurado: Marc Márquez (Honda), Brad Binder (KTM), Franco Morbidelli (Yamaha) y Pecco Bagnaia (Ducati).

Dada la premura con la que se ha movido el mercado en las últimas situaciones similares, era difícil pensar que a estas alturas no se hubiesen producido más movimientos. El motivo es muy sencillo: se llama Fabio y se apellida Quartararo.

Acaba de cumplir 23 años, ya tiene un título mundial bajo el brazo y todo el mundo piensa que no será el último. Por eso, no es de extrañar que todas las marcas suspiren por hacerse con sus servicios… mientras Yamaha se encomienda a lo humano y lo divino para retenerle en sus filas.

La diferencia es clara: para el resto de marcas, tenerle sería un sueño. Para Yamaha, una necesidad.

En Iwata saben que, si pierden a su campeón, probablemente les espere una travesía en el desierto. Su moto no seduce a otras estrellas del mercado y sus activos actuales están lejísimos del nivel de Quartararo: el italiano Franco Morbidelli parece no volver a ser el mismo desde su lesión, y la dupla del RNF formada por Andrea Dovizioso y Darryn Binder ni se contempla como opción para el equipo oficial.

La opción más atractiva es la de reclutar a Toprak Razgatlioglu, vigente campeón mundial de Superbike; pero -por muy sobrado de talento que esté el turco (que lo está)- fiar el destino inmediato de la marca a la adaptación de un piloto a una nueva moto y unos nuevos neumáticos en un puñado de días en pretemporada se antoja un salto de fe espectacular.

La pelota está en el tejado de Quartararo. En cuanto se anuncie su futuro, irán cayendo otras piezas del dominó tales como Joan Mir, Enea Bastianini, Aleix Espargaró, Miguel Oliveira, Jorge Martín, Álex Rins, Jack Miller, Pol Espargaró, Johann Zarco…

De ahí que la respuesta de Fabio en rueda de prensa sea más determinante que su victoria en pista. La peculiaridad de un fin de semana sin entrenamientos en seco hace imposible saber hasta dónde podrían haberse acercado sus rivales afinando la puesta a punto, y la singular orografía del trazado potencia las virtudes de la YZR-M1 al tiempo que minimiza sus carencias.

La pregunta que se tiene que responder Quartararo es la siguiente: ¿puede volver a ser campeón en este 2022 con esa moto? Lo sucedido en Losail y COTA, donde pasó de verse muy arriba en 2021 a sufrir lo indecible con sus eternas rectas en este curso, hacia pensar que no. Sin embargo, la exhibición de Portimao demuestra que el potencial de la moto sigue ahí, y que el galo sabe cómo extraerlo.

¿Cuándo tomará su decisión? Eso es algo que solamente sabe él, pero la lógica invita a pensar que su futuro -y por lo tanto el de MotoGP- dependerá en gran medida de lo que suceda en los próximos cuatro grandes premios: dos sin largas rectas como Jerez y Le Mans y otros dos con largas rectas, pero con zonas reviradas que le van muy bien como Mugello y Catalunya.

Contando Portimao, serán cinco carreas en poco más de 40 días. Un periodo de cuarentena para reflexionar y decidir en qué cerradura meterá la llave de su destino. De la puerta que decida abrir dependerá el futuro inmediato de MotoGP.

Imagen de cabecera: @MotoGP

Sp_

siguenos en:

©2019 Copyright Sphera Sports | Derechos reservados

Las sonrisas en Yamaha se tornaron en muecas cuando no había pasado ni una hora desde que Fabio Quartararo cruzaba la meta de Portimao en primera posición y terminaba con 238 días sin victorias (desde Silverstone 2021), una racha de diez carreras donde habían ganado Ducati, Honda, KTM y Aprilia.

El motivo fue la respuesta más contundente de cuantas se produjeron en la rueda de prensa posterior: con un rotundo ‘no’, el joven francés despachaba la pregunta del periodista británico Simon Patterson (The Race) sobre si lo sucedido en la montaña lusa aumentaba las posibilidades de que estampase su firma en la oferta de renovación de Yamaha.

Si alguien tenía alguna duda de que la llave del futuro de MotoGP la tiene Fabio Quartararo, su carrera en Portimao la despejó de un plumazo. Casi todos los pilotos terminan contrato este mismo año, y de momento solo hay cuatro pilotos con el asiento de 2023 ya asegurado: Marc Márquez (Honda), Brad Binder (KTM), Franco Morbidelli (Yamaha) y Pecco Bagnaia (Ducati).

Dada la premura con la que se ha movido el mercado en las últimas situaciones similares, era difícil pensar que a estas alturas no se hubiesen producido más movimientos. El motivo es muy sencillo: se llama Fabio y se apellida Quartararo.

Acaba de cumplir 23 años, ya tiene un título mundial bajo el brazo y todo el mundo piensa que no será el último. Por eso, no es de extrañar que todas las marcas suspiren por hacerse con sus servicios… mientras Yamaha se encomienda a lo humano y lo divino para retenerle en sus filas.

La diferencia es clara: para el resto de marcas, tenerle sería un sueño. Para Yamaha, una necesidad.

En Iwata saben que, si pierden a su campeón, probablemente les espere una travesía en el desierto. Su moto no seduce a otras estrellas del mercado y sus activos actuales están lejísimos del nivel de Quartararo: el italiano Franco Morbidelli parece no volver a ser el mismo desde su lesión, y la dupla del RNF formada por Andrea Dovizioso y Darryn Binder ni se contempla como opción para el equipo oficial.

La opción más atractiva es la de reclutar a Toprak Razgatlioglu, vigente campeón mundial de Superbike; pero -por muy sobrado de talento que esté el turco (que lo está)- fiar el destino inmediato de la marca a la adaptación de un piloto a una nueva moto y unos nuevos neumáticos en un puñado de días en pretemporada se antoja un salto de fe espectacular.

La pelota está en el tejado de Quartararo. En cuanto se anuncie su futuro, irán cayendo otras piezas del dominó tales como Joan Mir, Enea Bastianini, Aleix Espargaró, Miguel Oliveira, Jorge Martín, Álex Rins, Jack Miller, Pol Espargaró, Johann Zarco…

De ahí que la respuesta de Fabio en rueda de prensa sea más determinante que su victoria en pista. La peculiaridad de un fin de semana sin entrenamientos en seco hace imposible saber hasta dónde podrían haberse acercado sus rivales afinando la puesta a punto, y la singular orografía del trazado potencia las virtudes de la YZR-M1 al tiempo que minimiza sus carencias.

La pregunta que se tiene que responder Quartararo es la siguiente: ¿puede volver a ser campeón en este 2022 con esa moto? Lo sucedido en Losail y COTA, donde pasó de verse muy arriba en 2021 a sufrir lo indecible con sus eternas rectas en este curso, hacia pensar que no. Sin embargo, la exhibición de Portimao demuestra que el potencial de la moto sigue ahí, y que el galo sabe cómo extraerlo.

¿Cuándo tomará su decisión? Eso es algo que solamente sabe él, pero la lógica invita a pensar que su futuro -y por lo tanto el de MotoGP- dependerá en gran medida de lo que suceda en los próximos cuatro grandes premios: dos sin largas rectas como Jerez y Le Mans y otros dos con largas rectas, pero con zonas reviradas que le van muy bien como Mugello y Catalunya.

Contando Portimao, serán cinco carreas en poco más de 40 días. Un periodo de cuarentena para reflexionar y decidir en qué cerradura meterá la llave de su destino. De la puerta que decida abrir dependerá el futuro inmediato de MotoGP.

Imagen de cabecera: @MotoGP