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Expectativas

Isco cumplió ayer 28 años. A más de uno le leí que nunca llegó a alcanzar lo que se esperaba de él. Alguno dijo que tenía potencial para ser el mejor jugador del mundo. En la época de Lionel Messi y Cristiano Ronaldo. Francisco Román Alarcón Suárez no nació con nombre de crack. No le hacía falta. En su polémico viaje a Málaga, desde Valencia, se gestó un futbolista muy especial. No es único solo por su fútbol posterior en el Real Madrid, donde ha ganado todo. Hay que sumarle lo que ha cuajado y lo que puede realizar, todavía, en la selección española. Sin embargo, la sensación es que nunca podrá contentar a todo el seguidor que se sienta a ver a los de Chamartín o a la roja. Es la historia de siempre.

A Raymond Chandler se le ocurrió crear a uno de los detectives más icónicos de la historia: Philip Marlowe. Este decía que “los franceses tenían, los muy cabrones, una frase para todo”. Será que no conoció a la España posterior a los éxitos de Luis Aragonés y Vicente del Bosque. El mediapunta debía ser uno de los adalides de esa generación que iba a mantener al combinado nacional en esa nube sempiterna, pero nada es tan fácil cuando te acecha la realidad. Cuando tocó hablar, como en aquel encuentro ante Rusia en 2018, Isco se atrevió a tocar todos los temas. Bajó a recibir una y otra vez muy cerca de sus centrales y al final España acabó sin nadie en tres cuartos. Algunos le tildaron de héroe; otros le atribuyeron gran parte de culpa por la derrota ante la anfitriona. Pero nadie en esta España orgullosa y dicharachera se calló. Marlowe no había estado en el entorno de la roja.

Isco, más allá de la eterna cuestión sobre su posición, es un futbolista diferente. El de Benalmádena, cuando ha tenido continuidad, ha demostrado ser importante para el Madrid en varios sitios: en la famosa banda izquierda blanca, pegado a Marcelo, y en la mediapunta. Antes del parón de selecciones, Isco había sufrido la paradoja de su carrera: había cuajado un gran partido de Champions League antes de lesionarse. Con el andaluz parece que todo va bien hasta que todo se corta.

Nunca fue un gran goleador, necesario hoy en día, pero siempre quieres verlo en el verde. Como interior en un 4-3-3, quizás, es donde más puede destacar. Sin embargo, esas posiciones están reservadas para Fede Valverde, Toni Kroos o Luka Modric. ¿Mediapunta? Siempre acaba recibiendo en su campo porque él necesita estar en constante contacto con el cuero. Y si cae a banda, en el 4-4-2 de Carlo Ancelotti de la décima, tiene que desgastarse mucho en tareas defensivas, algo que no se le destaca pero que cuaja muy bien cuando lo tiene que hacer.

Volvamos al inicio. Isco tiene 28 años. La lista de futbolistas que han jugado a un gran nivel con esa edad es interminable, pero en el club blanco nadie es ajeno a la crítica constante. Y él, afiliado al regate y a la imaginación, es uno de los que peor lo pasan. En tiempos de crisis los más brillantes son los más golpeados. Cuando vuelva a rodar el balón él tendrá la posibilidad de acallarlo todo en el verde. Aunque sea por unos días.

Martorell (Barcelona), 1996. Periodista freelance. Amante del fútbol y loco por la Premier League. En mis ratos libres intento practicarlo.

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