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EXIGENCIA BLANQUIVIOLETA

José Miguel Capel @JCapCar 16-04-2018

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La tensión que genera en Pucela el hecho de permanecer
durante cuatro temporadas consecutivas en la categoría de plata provoca que la
paciencia sea mínima y que las decisiones se tomen con idéntica urgencia a la
que existe por regresar a la máxima categoría

Sólo así se explica que Luis César Sampedro haya vivido una
temporada de sobresaltos continuos al mando del banquillo blanquivioleta, a
pesar de mantener cierta regularidad de resultados. Sin grandes baches en dicho
sentido y manteniendo en todo momento la tensión competitiva de su plantilla,
el técnico superó dos crisis en el club. La tercera, desencadenada tras la
derrota de la pasada semana en Tarragona, se lo llevó por delante. Una derrota
que se producía tras encadenar cuatro jornadas invicto, y tras la cual, el
objetivo del playoff tan sólo se encontraba a tres puntos. No importó. La
exigencia es máxima y las experiencias recientes tan decepcionantes que ya no
se espera a nadie.

Llega al banquillo vallisoletano Sergio González, un técnico
sin demasiada experiencia en los banquillos. Apenas una temporada en el filial
perico y una experiencia al mando del primer equipo blanquiazul. Es su primera
oportunidad en un equipo de Segunda División, con la dificultad que ello
conlleva en una categoría que no tiene compasión. Pese a ello, Sergio ha
supeditado su continuidad en el banquillo la próxima temporada al ascenso, algo
que dice mucho sobre la seguridad con la que afronta la batalla.

Ocho jornadas por delante y sólo tres puntos de desventaja.
Octavo intento por retornar a la élite. La afición pucelana deseando volver a
creer, a engancharse con el equipo. Jaime Mata aferrando al equipo al objetivo
y un nuevo aire que desde las altas esferas confían en que posibilite luchar
por el sueño.

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La tensión que genera en Pucela el hecho de permanecer
durante cuatro temporadas consecutivas en la categoría de plata provoca que la
paciencia sea mínima y que las decisiones se tomen con idéntica urgencia a la
que existe por regresar a la máxima categoría

Sólo así se explica que Luis César Sampedro haya vivido una
temporada de sobresaltos continuos al mando del banquillo blanquivioleta, a
pesar de mantener cierta regularidad de resultados. Sin grandes baches en dicho
sentido y manteniendo en todo momento la tensión competitiva de su plantilla,
el técnico superó dos crisis en el club. La tercera, desencadenada tras la
derrota de la pasada semana en Tarragona, se lo llevó por delante. Una derrota
que se producía tras encadenar cuatro jornadas invicto, y tras la cual, el
objetivo del playoff tan sólo se encontraba a tres puntos. No importó. La
exigencia es máxima y las experiencias recientes tan decepcionantes que ya no
se espera a nadie.

Llega al banquillo vallisoletano Sergio González, un técnico
sin demasiada experiencia en los banquillos. Apenas una temporada en el filial
perico y una experiencia al mando del primer equipo blanquiazul. Es su primera
oportunidad en un equipo de Segunda División, con la dificultad que ello
conlleva en una categoría que no tiene compasión. Pese a ello, Sergio ha
supeditado su continuidad en el banquillo la próxima temporada al ascenso, algo
que dice mucho sobre la seguridad con la que afronta la batalla.

Ocho jornadas por delante y sólo tres puntos de desventaja.
Octavo intento por retornar a la élite. La afición pucelana deseando volver a
creer, a engancharse con el equipo. Jaime Mata aferrando al equipo al objetivo
y un nuevo aire que desde las altas esferas confían en que posibilite luchar
por el sueño.

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