_NFL

Españoles en la NFL

César Martín @CesarMrtn 07-09-2018

etiquetas:

El béisbol, el fútbol americano, el
hockey sobre hielo y el baloncesto son los grandes deportes norteamericanos. De
esos cuatro, España solo tiene tradición en el último. El basket español fue
poco a poco ganando un protagonismo que culminó con el debut de Fernando Martín
en la NBA el 31 de octubre de 1986. Una de las mayores gestas de nuestro
deporte.

Cincuenta y siete años antes del
recordado debut del pívot madrileño con los Portland Trail Blazers, un
asturiano ya había derribado el muro de la liga más importante de los Estados
Unidos: la NFL. Un hecho muy sorprendente por la nula tradición del fútbol
americano en España.

El pionero de nuestro football es Ángel Jesús Rodríguez Ávila.
Nació en Avilés en agosto de 1901, y pocos meses después de cumplir diez años, embarcó
con su padre y sus hermanos desde Asturias hasta Liverpool, y de ahí a Nueva
York. La minería avilesina no atravesaba su mejor momento, por lo que la
familia Rodríguez hizo las Américas hacia Virginia Occidental en busca de una
vida mejor. Ángel Jesús y su hermano Aquilino descubrieron el fútbol americano
en el Estado de las Montañas.

Plenamente establecidos en Estados
Unidos, los hermanos Rodríguez americanizaron sus nombres. Ángel Jesús pasó a
ser Jess, y Aquilino Fabriciano era Kelly para los amigos. Tras pasar por el
Instituto Victory de Clarksburg, Jess consiguió una plaza en la Universidad de
Salem, mientras que Kelly hizo lo propio en la West Virginia Wesleyan College. La
universidad fue trampolín de ambos para la National Football League.

La NFL de finales de los años veinte
se parece poco a la liga que conocemos hoy en día. El sistema de competición
era muy simple. Sin divisiones ni conferencias. Sin Playoffs ni gran final:
doce equipos, y el que tuviera mejor balance se proclamaba campeón. De aquellas
doce franquicias, sólo cuatro sobreviven a día de hoy: New York Giants, Chicago
Bears, Green Bay Packers y Chicago Cardinals (hoy en Arizona).

Jess no tuvo la fortuna de formar
parte de ninguno de esos cuatro históricos de la NFL, sino en los Buffalo
Bisons. Los neoyorquinos sólo ganaron un partido en todo 1929. Su global de que
año fue de 1-7-1. El mayor de los Rodríguez, que jugaba en la posición de tailback
(una demarcación típica de la época, equivalente al halfback moderno),
participó en cinco de esos encuentros y fue titular en dos de ellos,
convirtiéndose el primer español de la historia de la NFL. Los Bisons
desaparecieron al final de la temporada y Jess dejó la práctica del football. Falleció
en Clarksburg (West Virginia) el 12 de octubre de 1983, a los 82 años.

Un año después, Kelly siguió los
pasos de su hermano. Se enroló en las filas de los Frankford Yellow Jackets,
campeones de la NFL en 1925. Sin embargo, el equipo tuvo un año mediocre
(4-13-1) en su penúltima campaña de existencia. Al menos logró anotar un
touchdown de recepción. En el último tramo de la temporada fue enviado a los Minneapolis
Red Jackets, otro equipo que desapareció al final de año. El menor de los
Rodríguez participó en quince partidos, siete de ellos como titular. Al igual
que Jess, su experiencia como profesional sólo duró un año. Murió en 1997.

Tuvo que pasar casi un siglo para
ver a otro español batirse el cobre en los campos de la NFL. Alejandro
Villanueva Martín. Su DNI pone que nació en Meridian (Misisipi), ya que su
padre Ignacio, oficial de la Armada Española, trabajaba en la OTAN. El pequeño
Alejandro pasó su infancia y adolescencia entre USA, España y Bélgica. En este
último país empezó a jugar al fútbol americano, y cuando un amigo le dijo que
se alistase en el Ejército estadounidense, entró en los Army Black Knights.

Villanueva fue probando en
distintas posiciones (tight end, línea defensiva, tackle) y se convirtió en el
capitán del equipo de West Point. En 2010 terminó su ciclo formativo y se
presentó al Draft. Ningún equipo apostó por él. Alejandro se encontró con uno
de los hándicaps que sufren los prospectos de la Armada y del Ejército: entre
el Draft y el salto a la NFL suelen pasar unos cuantos años debido a sus compromisos
sirviendo a su país. Él no fue una excepción: estuvo destinado en Afganistán.

Cuando Villanueva terminó sus tours
con el ejército, comenzó su duro camino hasta conseguir un contrato en la NFL.
Hubo dos amagos con los Cincinnati Bengals y los Chicago Bears, pero ninguno
fructificó. Y por fin, en 2014, tuvo una oportunidad seria con los Philadelphia
Eagles. Hizo la pretemporada con ellos, aunque finalmente no formó parte del
roster final. Parecía que Villanueva iba a verse obligado a retornar al ejército,
pero un buen día su teléfono sonó. Era Mike Tomlin, el entrenador jefe de los
Pittsburgh Steelers.

Tomlin había quedado impresionado
con el español en un partido que había enfrentado a los Eagles y a los Steelers
unos días antes, así que los de Pensilvania le ficharon para el equipo de
entrenamiento. El objetivo era que Villanueva ganara peso y desarrollara sus
capacidades como OT. Sí, Tomlin le quería para que protegiera a Ben
Roethlisberger. Palabras mayores.

El ascenso de Villanueva fue
meteórico: suplente en 2015, titular en 2016 y Pro Bowl (el All-Star de la NFL,
otro logro histórico para el deporte español) en 2017. Alejandro nunca olvidará
2017. Su inclusión en el partido de las estrellas vino a raíz de su imagen en
los túneles del estadio de los Chicago Bears. En medio de la polémica por las
protestas durante el himno estadounidense, Villanueva fue el único jugador de
los Steelers que no permaneció dentro del vestuario. Pidió perdón, pero ya era
tarde para frenar fenómeno Villanueva:
gracias a los detractores de las protestas (los mismos que le votaron para el
Pro Bowl) su camiseta se convirtió en la más vendida de la NFL.

En una liga que es coto casi
privado de los estadounidenses como es la NFL, España ya puede presumir de tres
representantes a lo largo de su historia: Jess y Kelly Rodríguez y Alejandro
Villanueva. Ojalá en el futuro haya más.

Sp_

siguenos en:

©2019 Copyright Sphera Sports | Derechos reservados

El béisbol, el fútbol americano, el
hockey sobre hielo y el baloncesto son los grandes deportes norteamericanos. De
esos cuatro, España solo tiene tradición en el último. El basket español fue
poco a poco ganando un protagonismo que culminó con el debut de Fernando Martín
en la NBA el 31 de octubre de 1986. Una de las mayores gestas de nuestro
deporte.

Cincuenta y siete años antes del
recordado debut del pívot madrileño con los Portland Trail Blazers, un
asturiano ya había derribado el muro de la liga más importante de los Estados
Unidos: la NFL. Un hecho muy sorprendente por la nula tradición del fútbol
americano en España.

El pionero de nuestro football es Ángel Jesús Rodríguez Ávila.
Nació en Avilés en agosto de 1901, y pocos meses después de cumplir diez años, embarcó
con su padre y sus hermanos desde Asturias hasta Liverpool, y de ahí a Nueva
York. La minería avilesina no atravesaba su mejor momento, por lo que la
familia Rodríguez hizo las Américas hacia Virginia Occidental en busca de una
vida mejor. Ángel Jesús y su hermano Aquilino descubrieron el fútbol americano
en el Estado de las Montañas.

Plenamente establecidos en Estados
Unidos, los hermanos Rodríguez americanizaron sus nombres. Ángel Jesús pasó a
ser Jess, y Aquilino Fabriciano era Kelly para los amigos. Tras pasar por el
Instituto Victory de Clarksburg, Jess consiguió una plaza en la Universidad de
Salem, mientras que Kelly hizo lo propio en la West Virginia Wesleyan College. La
universidad fue trampolín de ambos para la National Football League.

La NFL de finales de los años veinte
se parece poco a la liga que conocemos hoy en día. El sistema de competición
era muy simple. Sin divisiones ni conferencias. Sin Playoffs ni gran final:
doce equipos, y el que tuviera mejor balance se proclamaba campeón. De aquellas
doce franquicias, sólo cuatro sobreviven a día de hoy: New York Giants, Chicago
Bears, Green Bay Packers y Chicago Cardinals (hoy en Arizona).

Jess no tuvo la fortuna de formar
parte de ninguno de esos cuatro históricos de la NFL, sino en los Buffalo
Bisons. Los neoyorquinos sólo ganaron un partido en todo 1929. Su global de que
año fue de 1-7-1. El mayor de los Rodríguez, que jugaba en la posición de tailback
(una demarcación típica de la época, equivalente al halfback moderno),
participó en cinco de esos encuentros y fue titular en dos de ellos,
convirtiéndose el primer español de la historia de la NFL. Los Bisons
desaparecieron al final de la temporada y Jess dejó la práctica del football. Falleció
en Clarksburg (West Virginia) el 12 de octubre de 1983, a los 82 años.

Un año después, Kelly siguió los
pasos de su hermano. Se enroló en las filas de los Frankford Yellow Jackets,
campeones de la NFL en 1925. Sin embargo, el equipo tuvo un año mediocre
(4-13-1) en su penúltima campaña de existencia. Al menos logró anotar un
touchdown de recepción. En el último tramo de la temporada fue enviado a los Minneapolis
Red Jackets, otro equipo que desapareció al final de año. El menor de los
Rodríguez participó en quince partidos, siete de ellos como titular. Al igual
que Jess, su experiencia como profesional sólo duró un año. Murió en 1997.

Tuvo que pasar casi un siglo para
ver a otro español batirse el cobre en los campos de la NFL. Alejandro
Villanueva Martín. Su DNI pone que nació en Meridian (Misisipi), ya que su
padre Ignacio, oficial de la Armada Española, trabajaba en la OTAN. El pequeño
Alejandro pasó su infancia y adolescencia entre USA, España y Bélgica. En este
último país empezó a jugar al fútbol americano, y cuando un amigo le dijo que
se alistase en el Ejército estadounidense, entró en los Army Black Knights.

Villanueva fue probando en
distintas posiciones (tight end, línea defensiva, tackle) y se convirtió en el
capitán del equipo de West Point. En 2010 terminó su ciclo formativo y se
presentó al Draft. Ningún equipo apostó por él. Alejandro se encontró con uno
de los hándicaps que sufren los prospectos de la Armada y del Ejército: entre
el Draft y el salto a la NFL suelen pasar unos cuantos años debido a sus compromisos
sirviendo a su país. Él no fue una excepción: estuvo destinado en Afganistán.

Cuando Villanueva terminó sus tours
con el ejército, comenzó su duro camino hasta conseguir un contrato en la NFL.
Hubo dos amagos con los Cincinnati Bengals y los Chicago Bears, pero ninguno
fructificó. Y por fin, en 2014, tuvo una oportunidad seria con los Philadelphia
Eagles. Hizo la pretemporada con ellos, aunque finalmente no formó parte del
roster final. Parecía que Villanueva iba a verse obligado a retornar al ejército,
pero un buen día su teléfono sonó. Era Mike Tomlin, el entrenador jefe de los
Pittsburgh Steelers.

Tomlin había quedado impresionado
con el español en un partido que había enfrentado a los Eagles y a los Steelers
unos días antes, así que los de Pensilvania le ficharon para el equipo de
entrenamiento. El objetivo era que Villanueva ganara peso y desarrollara sus
capacidades como OT. Sí, Tomlin le quería para que protegiera a Ben
Roethlisberger. Palabras mayores.

El ascenso de Villanueva fue
meteórico: suplente en 2015, titular en 2016 y Pro Bowl (el All-Star de la NFL,
otro logro histórico para el deporte español) en 2017. Alejandro nunca olvidará
2017. Su inclusión en el partido de las estrellas vino a raíz de su imagen en
los túneles del estadio de los Chicago Bears. En medio de la polémica por las
protestas durante el himno estadounidense, Villanueva fue el único jugador de
los Steelers que no permaneció dentro del vestuario. Pidió perdón, pero ya era
tarde para frenar fenómeno Villanueva:
gracias a los detractores de las protestas (los mismos que le votaron para el
Pro Bowl) su camiseta se convirtió en la más vendida de la NFL.

En una liga que es coto casi
privado de los estadounidenses como es la NFL, España ya puede presumir de tres
representantes a lo largo de su historia: Jess y Kelly Rodríguez y Alejandro
Villanueva. Ojalá en el futuro haya más.

etiquetas:

_NFL

Freddie Steinmark: jugar para ganar

Diego G. Argota @Diego21Garcia
10-06-2020

_NFL

Earl Morrall, el mejor suplente de la historia

César Martín @CesarMrtn
08-05-2020