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Españoles en la NFL

César Martín @CesarMrtn 20-05-2019

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En una liga que es coto casi
privado de los estadounidenses como la NFL, un país de nula tradición en football como España puede presumir
tener cuatro representantes. Y por sorprendente que pueda parecer, su muro fue
derribado hace ya noventa años.

Prácticamente todo el mundo sabe
que Fernando Martín fue el primer baloncestista español en jugar en la NBA. Sin
embargo, muy pocos saben que cincuenta y siete años antes del recordado debut
del madrileño con los Portland Trail Blazers, un asturiano ya había roto la
barrera de la liga más importante de los Estados Unidos: la NFL.

Nuestro pionero del football es Ángel Jesús Rodríguez Ávila.
Nació en Avilés en agosto de 1901 y pocos meses después de cumplir diez años, embarcó
con su padre y sus hermanos desde Asturias hasta Liverpool. Ahí se subió al RMS
Lusitania (el barco cuyo hundimiento motivó la entrada estadounidense en la
Primera Guerra Mundial) con destino Nueva York. La minería avilesina no
atravesaba su mejor momento, por lo que la familia Rodríguez hizo las Américas en
busca de una vida mejor.

Establecidos plenamente en los Estados
Unidos, los Rodríguez americanizaron sus nombres. Ángel Jesús pasó a ser Jess, y
su hermano pequeño Aquilino Fabriciano era Kelly para todo el mundo. Ambos
descubrieron el football en Virginia
Occidental, el Estado en el que se estableció la familia tras cruzar el charco.
No eran portentos físicos (apenas superaban el 1’70 de altura), pero su
movilidad les hacía aptos para jugar en el backfield.

Tras pasar por el Instituto Victory
de Clarksburg, Jess consiguió una plaza en la Universidad de Salem y Kelly hizo
lo propio en la West Virginia Wesleyan. El college
fue el trampolín de ambos para llegar a la National Football League.

La NFL y el fútbol americano de
finales de los años veinte se parecen poco a lo que conocemos hoy. Aquella liga,
todavía en pañales, la disputaban doce equipos. El que tuviera mejor balance al
término de la temporada se proclamaba campeón. No había ni divisiones ni
conferencias. Tampoco había Playoffs ni una gran final. Todo eso aún estaba
lejos de llegar. De aquellas doce franquicias, sólo sobreviven cuatro: New York
Giants, Chicago Bears, Green Bay Packers y Chicago Cardinals (hoy en Arizona).

Jess no tuvo la fortuna de formar
parte de ninguno de esos cuatro históricos de la NFL, sino en los humildes
Buffalo Bisons, un equipo de historia corta y turbulenta. Los neoyorquinos sólo
ganaron un partido en la temporada de 1929. Su global de aquel año fue de 1-7-1.
El mayor de los Rodríguez participó en cinco de esos encuentros y fue titular
en dos, convirtiéndose así en el primer español de la historia de la NFL. Sin
embargo, la aventura duraría poco.

En plena temporada se produjo el
famoso desplome de la Bolsa de Nueva York y sus efectos también afectaron a la
todavía frágil NFL. Los Bisons, que ya tenían problemas desde hacía tiempo,
desaparecieron al final de la temporada y Jess dejó la práctica del football. Falleció en Clarksburg (West
Virginia) el 12 de octubre de 1983, a los 82 años.

Un año después del debut de Jess, Kelly
siguió sus pasos con algo más de suerte que su hermano mayor. Se enroló en las
filas de los Minneapolis Red Jackets, otro equipo mediocre que sucumbiría ante la
Gran Depresión. Tras sólo dos encuentros con el conjunto de Minnesota, fue
trasferido junto con nueve compañeros a los Frankford Yellow Jackets, los
campeones de la NFL en 1925. Sin embargo, el equipo tuvo un año mediocre
(4-13-1) en la que fue su penúltima campaña de existencia.

El menor de los Rodríguez participó
en un total de quince partidos en la liga, siete de ellos como titular. Como
Jess, su experiencia profesional sólo duró un año y murió sin haberle dado
mucha importancia a su etapa como jugador de football, pero esta también fue histórica. Porque Kelly siempre
será el autor del primer touchdown español de la historia de la NFL, ni más ni
menos que en Green Bay ante los Packers del legendario Curly Lambeau.

Tuvo que pasar casi un siglo para
ver a otro español batirse el cobre en los campos de la NFL. Alejandro
Villanueva Martín. Su DNI pone que nació en Meridian (Misisipi), ya que su
padre Ignacio, oficial de la Armada Española, trabajaba en la OTAN. El pequeño
Alejandro pasó su infancia y adolescencia entre USA, España y Bélgica. En este
último país empezó a jugar al fútbol americano, y cuando un amigo le dijo que
se alistase en el ejército estadounidense, entró en los Army Black Knights.

Villanueva fue probando en
distintas posiciones (tight end, línea defensiva, tackle) y se convirtió en el
capitán del equipo de West Point. En 2010 terminó su ciclo formativo y se
presentó al Draft. Alejandro se encontró con uno de los hándicaps que sufren
los prospectos de la Armada y del Ejército: entre el Draft y el salto a la NFL
suelen pasar unos cuantos años, debido a sus compromisos sirviendo a su país.
Él no fue una excepción: estuvo destinado en Afganistán y ningún equipo apostó
por él.

Cuando Villanueva terminó sus tours
con el ejército, comenzó su duro camino hasta conseguir un contrato en la NFL.
Hubo dos amagos con los Cincinnati Bengals y los Chicago Bears, pero no se
concretó ninguno. La primera oportunidad seria llegó en 2014 con los
Philadelphia Eagles. Hizo la pretemporada con ellos, aunque finalmente no formó
parte del roster definitivo. Parecía que Villanueva iba a verse obligado a
retornar al ejército, pero un día su teléfono sonó.

Al otro lado de la línea estaba Mike
Tomlin, entrenador jefe de los Pittsburgh Steelers. Impresionado con el español
tras un partido que había enfrentado a los Eagles y a los Steelers unos días
antes, Tomlin le fichó para el equipo de entrenamiento. El objetivo era que
Villanueva ganara peso y desarrollara sus capacidades como OT. Sí, le quería
para que protegiera a Ben Roethlisberger. Palabras mayores.

El ascenso de Villanueva fue
meteórico: suplente en 2015, titular en 2016 y Pro Bowl (el All-Star de la NFL)
en 2017, un año que nunca olvidará. Su inclusión en el partido de las estrellas,
otro logro histórico para el deporte español, vino a raíz de su ya famosa imagen
en los túneles del Soldier Field, el estadio de los Chicago Bears. En medio de
la polémica por las protestas durante el himno estadounidense, Alejandro fue el
único jugador de los Steelers que no permaneció dentro del vestuario. Pidió
perdón, pero ya era tarde para frenar fenómeno
Villanueva
: gracias a los detractores de las protestas (los mismos que le auparían
para disputar el Pro Bowl) su camiseta se convirtió en la más vendida de la
NFL.

Villanueva volvió a hacer historia
en 2018 (un año de locos –en el mal sentido– para los Steelers) con el TD que
consiguió en una jugada de engaño durante un field goal. 88 años después de
Kelly Rodríguez, un español volvía a anotar un touchdown en la NFL. Además,
repitió presencia en el Pro Bowl.

El próximo touchdown español
llevará la firma de José Joaquín Arcega-Whiteside. En una familia de
baloncestistas (Fernando, Pepe y Joaquín Arcega), JJ se decantó por el fútbol
americano. Nació en Zaragoza, pero con seis años se mudó con sus padres a
Carolina del Sur. Al igual que los hermanos Rodríguez, un chaval como él tenía
que probar con el deporte más popular del país. Y más cuando sus condiciones
atléticas le hacían ideal para ser receptor, una posición molona.

Su rendimiento en la Universidad de
Stanford llamó la atención de los ojeadores de la NFL. Estaba llamado a salir
elegido en el Draft, y así fue. El 26 de abril de 2019 es otra fecha para la
historia del deporte español, ya que ese día JJ se convirtió en el primer
jugador español drafteado en la NFL. Toda una segunda ronda. Y su destino,
sobre el papel, es de lo mejorcito: los Philadelphia Eagles. Recibirá pases de
uno de los mejores quarterbacks de la liga (cuando se mantiene sano), Carson
Wentz, y compartirá puesto con DeSean Jackson, Alshon Jeffery y Nelson Agholor.
Competencia dura, pero también buenas referencias para mejorar su juego.

Jess Rodríguez, Kelly Rodríguez, Alejandro
Villanueva y JJ Arcega-Whiteside son hasta el momento los representantes de
España en la NFL. Si el fútbol americano sigue creciendo en nuestro país, tal
vez en el futuro haya más.

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En una liga que es coto casi
privado de los estadounidenses como la NFL, un país de nula tradición en football como España puede presumir
tener cuatro representantes. Y por sorprendente que pueda parecer, su muro fue
derribado hace ya noventa años.

Prácticamente todo el mundo sabe
que Fernando Martín fue el primer baloncestista español en jugar en la NBA. Sin
embargo, muy pocos saben que cincuenta y siete años antes del recordado debut
del madrileño con los Portland Trail Blazers, un asturiano ya había roto la
barrera de la liga más importante de los Estados Unidos: la NFL.

Nuestro pionero del football es Ángel Jesús Rodríguez Ávila.
Nació en Avilés en agosto de 1901 y pocos meses después de cumplir diez años, embarcó
con su padre y sus hermanos desde Asturias hasta Liverpool. Ahí se subió al RMS
Lusitania (el barco cuyo hundimiento motivó la entrada estadounidense en la
Primera Guerra Mundial) con destino Nueva York. La minería avilesina no
atravesaba su mejor momento, por lo que la familia Rodríguez hizo las Américas en
busca de una vida mejor.

Establecidos plenamente en los Estados
Unidos, los Rodríguez americanizaron sus nombres. Ángel Jesús pasó a ser Jess, y
su hermano pequeño Aquilino Fabriciano era Kelly para todo el mundo. Ambos
descubrieron el football en Virginia
Occidental, el Estado en el que se estableció la familia tras cruzar el charco.
No eran portentos físicos (apenas superaban el 1’70 de altura), pero su
movilidad les hacía aptos para jugar en el backfield.

Tras pasar por el Instituto Victory
de Clarksburg, Jess consiguió una plaza en la Universidad de Salem y Kelly hizo
lo propio en la West Virginia Wesleyan. El college
fue el trampolín de ambos para llegar a la National Football League.

La NFL y el fútbol americano de
finales de los años veinte se parecen poco a lo que conocemos hoy. Aquella liga,
todavía en pañales, la disputaban doce equipos. El que tuviera mejor balance al
término de la temporada se proclamaba campeón. No había ni divisiones ni
conferencias. Tampoco había Playoffs ni una gran final. Todo eso aún estaba
lejos de llegar. De aquellas doce franquicias, sólo sobreviven cuatro: New York
Giants, Chicago Bears, Green Bay Packers y Chicago Cardinals (hoy en Arizona).

Jess no tuvo la fortuna de formar
parte de ninguno de esos cuatro históricos de la NFL, sino en los humildes
Buffalo Bisons, un equipo de historia corta y turbulenta. Los neoyorquinos sólo
ganaron un partido en la temporada de 1929. Su global de aquel año fue de 1-7-1.
El mayor de los Rodríguez participó en cinco de esos encuentros y fue titular
en dos, convirtiéndose así en el primer español de la historia de la NFL. Sin
embargo, la aventura duraría poco.

En plena temporada se produjo el
famoso desplome de la Bolsa de Nueva York y sus efectos también afectaron a la
todavía frágil NFL. Los Bisons, que ya tenían problemas desde hacía tiempo,
desaparecieron al final de la temporada y Jess dejó la práctica del football. Falleció en Clarksburg (West
Virginia) el 12 de octubre de 1983, a los 82 años.

Un año después del debut de Jess, Kelly
siguió sus pasos con algo más de suerte que su hermano mayor. Se enroló en las
filas de los Minneapolis Red Jackets, otro equipo mediocre que sucumbiría ante la
Gran Depresión. Tras sólo dos encuentros con el conjunto de Minnesota, fue
trasferido junto con nueve compañeros a los Frankford Yellow Jackets, los
campeones de la NFL en 1925. Sin embargo, el equipo tuvo un año mediocre
(4-13-1) en la que fue su penúltima campaña de existencia.

El menor de los Rodríguez participó
en un total de quince partidos en la liga, siete de ellos como titular. Como
Jess, su experiencia profesional sólo duró un año y murió sin haberle dado
mucha importancia a su etapa como jugador de football, pero esta también fue histórica. Porque Kelly siempre
será el autor del primer touchdown español de la historia de la NFL, ni más ni
menos que en Green Bay ante los Packers del legendario Curly Lambeau.

Tuvo que pasar casi un siglo para
ver a otro español batirse el cobre en los campos de la NFL. Alejandro
Villanueva Martín. Su DNI pone que nació en Meridian (Misisipi), ya que su
padre Ignacio, oficial de la Armada Española, trabajaba en la OTAN. El pequeño
Alejandro pasó su infancia y adolescencia entre USA, España y Bélgica. En este
último país empezó a jugar al fútbol americano, y cuando un amigo le dijo que
se alistase en el ejército estadounidense, entró en los Army Black Knights.

Villanueva fue probando en
distintas posiciones (tight end, línea defensiva, tackle) y se convirtió en el
capitán del equipo de West Point. En 2010 terminó su ciclo formativo y se
presentó al Draft. Alejandro se encontró con uno de los hándicaps que sufren
los prospectos de la Armada y del Ejército: entre el Draft y el salto a la NFL
suelen pasar unos cuantos años, debido a sus compromisos sirviendo a su país.
Él no fue una excepción: estuvo destinado en Afganistán y ningún equipo apostó
por él.

Cuando Villanueva terminó sus tours
con el ejército, comenzó su duro camino hasta conseguir un contrato en la NFL.
Hubo dos amagos con los Cincinnati Bengals y los Chicago Bears, pero no se
concretó ninguno. La primera oportunidad seria llegó en 2014 con los
Philadelphia Eagles. Hizo la pretemporada con ellos, aunque finalmente no formó
parte del roster definitivo. Parecía que Villanueva iba a verse obligado a
retornar al ejército, pero un día su teléfono sonó.

Al otro lado de la línea estaba Mike
Tomlin, entrenador jefe de los Pittsburgh Steelers. Impresionado con el español
tras un partido que había enfrentado a los Eagles y a los Steelers unos días
antes, Tomlin le fichó para el equipo de entrenamiento. El objetivo era que
Villanueva ganara peso y desarrollara sus capacidades como OT. Sí, le quería
para que protegiera a Ben Roethlisberger. Palabras mayores.

El ascenso de Villanueva fue
meteórico: suplente en 2015, titular en 2016 y Pro Bowl (el All-Star de la NFL)
en 2017, un año que nunca olvidará. Su inclusión en el partido de las estrellas,
otro logro histórico para el deporte español, vino a raíz de su ya famosa imagen
en los túneles del Soldier Field, el estadio de los Chicago Bears. En medio de
la polémica por las protestas durante el himno estadounidense, Alejandro fue el
único jugador de los Steelers que no permaneció dentro del vestuario. Pidió
perdón, pero ya era tarde para frenar fenómeno
Villanueva
: gracias a los detractores de las protestas (los mismos que le auparían
para disputar el Pro Bowl) su camiseta se convirtió en la más vendida de la
NFL.

Villanueva volvió a hacer historia
en 2018 (un año de locos –en el mal sentido– para los Steelers) con el TD que
consiguió en una jugada de engaño durante un field goal. 88 años después de
Kelly Rodríguez, un español volvía a anotar un touchdown en la NFL. Además,
repitió presencia en el Pro Bowl.

El próximo touchdown español
llevará la firma de José Joaquín Arcega-Whiteside. En una familia de
baloncestistas (Fernando, Pepe y Joaquín Arcega), JJ se decantó por el fútbol
americano. Nació en Zaragoza, pero con seis años se mudó con sus padres a
Carolina del Sur. Al igual que los hermanos Rodríguez, un chaval como él tenía
que probar con el deporte más popular del país. Y más cuando sus condiciones
atléticas le hacían ideal para ser receptor, una posición molona.

Su rendimiento en la Universidad de
Stanford llamó la atención de los ojeadores de la NFL. Estaba llamado a salir
elegido en el Draft, y así fue. El 26 de abril de 2019 es otra fecha para la
historia del deporte español, ya que ese día JJ se convirtió en el primer
jugador español drafteado en la NFL. Toda una segunda ronda. Y su destino,
sobre el papel, es de lo mejorcito: los Philadelphia Eagles. Recibirá pases de
uno de los mejores quarterbacks de la liga (cuando se mantiene sano), Carson
Wentz, y compartirá puesto con DeSean Jackson, Alshon Jeffery y Nelson Agholor.
Competencia dura, pero también buenas referencias para mejorar su juego.

Jess Rodríguez, Kelly Rodríguez, Alejandro
Villanueva y JJ Arcega-Whiteside son hasta el momento los representantes de
España en la NFL. Si el fútbol americano sigue creciendo en nuestro país, tal
vez en el futuro haya más.

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