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¿Es el fútbol un juego de rol?

Con el fútbol moderno han llegado a nosotros cosas que jamás se habían visto en la historia del fútbol. Podríamos enumerar muchas que son más que obvias: el VAR, el BIG DATA o la tecnología de los goles fantasma.

Pero viendo el partido de ayer de Frenkie De Jong unido a otros partidos y otros jugadores como Marcos Llorente es una obviedad que las posiciones del fútbol están cambiando.

Las posiciones como tal y sobre el papel siguen siendo las mismas que ya conocíamos. Más bien, son los roles de los jugadores en sus determinadas posiciones los que están mutando a una velocidad pasmosa. Futbolistas que parecen personajes hechos a medida, llenos de matices y que podrían ser protagonistas en cualquier juego de rol.

Las exigencias tácticas de cada entrenador con cada uno de sus jugadores son un mundo. Un mundo que, como el nuestro, podríamos dividir en dos hemisferios: ofensivo y defensivo.

En las previas de los partidos siempre vemos un dibujo táctico que trata de plasmar el sistema con el que jugarán ambos equipos. Esto siempre es un ejercicio de lógica, experiencia y conocer individualmente las condiciones físicas y técnicas de cada jugador. Pero después, una vez echa el balón a rodar, las posiciones y, sobre todo los roles de cada futbolista, cambian.

Cada vez vemos más equipos de autor con inventos tácticos que vuelven loco a cualquier analista de fútbol y que con su éxito copian otros entrenadores creando escuela y generando nuevos roles en determinadas posiciones. Dos claros ejemplos se dan en los laterales y en la zona del medio campo.

En el caso de los laterales han evolucionado para mejor. Antaño era conocida por ser una posición de escasa calidad donde cualquier jugador con un mínimo físico podía adaptarse y jugar decentemente. Mientras que hoy en día se ha convertido en una de las posiciones más importantes en cualquier sistema táctico. La pasada campaña de Trent Alexander Arnold es un ejemplo de la incidencia que puede tener un lateral derecho en el sistema ofensivo de un equipo puntero que se proclamó campeón de la Premier League. Un futbolista que jugando de lateral metió 4 goles y realizó 13 asistencias. Números de mediocentro.

Pero a esta lista de laterales podemos sumar también el rendimiento más actual de Theo Hernández, el lateral izquierdo francés del AC Milan: 4 goles y 3 asistencias en 15 partidos.

En cuanto a la zona del medio campo ha mutado de lo lindo. Prácticamente ha desaparecido la figura del mediapunta. Ese futbolista encargado de que su equipo juegue y avance. Un jugador con libertad de movimientos, mucha calidad y un último pase quirúrgico. Los Özil o los ‘Guti’ están siendo sustituidos por jugadores más físicos que abarcan más terreno de juego y que aportan defensivamente. Futbolistas como Thomas Muller o Donny Van de Beek. Jugadores acordes al fútbol actual: encargados de comandar las presiones altas, físicos, completos, con gol y con un gran desgaste defensivo. Y después están los híbridos: futbolistas de fantasía pero con mucho trabajo físico. Los Pedri o los Bruno Fernandes.

Otro caso que me vuelve completamente loco y que me ha llevado a escribir este post es el de Frenkie De Jong. Lo estamos viendo a un nivel comparado con el del Ajax, pero ni por asomo se parece al futbolista del Ajax. Frenkie ha mutado en el Barcelona. Desde que llegó al Barça lo he comparado siempre con la historia de Billy Elliot. Un jugador encorsetado, coartado y que no se sentía libre. Pero cuando por fin lo entienden; cuando le dan el balón, le miman y le dan libertad aparece un nuevo De Jong. Un Frenkie que hace de doble pivote en defensa, pero que ofensivamente no hay ni dios que le sepa ubicar. En el partido de ayer, De Jong, tan pronto emulaba al mejor Marcos Llorente rompiendo entre el central y el lateral llegando a línea de fondo, como ejercía la posición de falso nueve, pivotaba como un ariete nórdico, cabalgaba en conducción eliminando rivales a lo Johan Cruyff o se disfrazaba de Santillana marcando un espectacular gol de cabeza.

“No sé… Me siento muy bien. Al principio estoy agarrotado, pero cuando empiezo a moverme lo olvido todo. Y… es como si desapareciera, como si desapareciera y todo mi cuerpo cambiara. Como si tuviera fuego dentro y me veo volando, como un pájaro. Siento como electricidad. Sí, como electricidad”, aseguraba Billy Elliot.

De Jong, Marcos Llorente o Alexander Arnold son la prueba de que las posiciones son una cosa y los roles otra. Que un jugador con una posición aparentemente defensiva puede tener un rol muy ofensivo en el sistema global. Son la prueba de que los roles han cambiado el fútbol.

Imagen de cabecera: Clive Brunskill/Getty Images

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Con el fútbol moderno han llegado a nosotros cosas que jamás se habían visto en la historia del fútbol. Podríamos enumerar muchas que son más que obvias: el VAR, el BIG DATA o la tecnología de los goles fantasma.

Pero viendo el partido de ayer de Frenkie De Jong unido a otros partidos y otros jugadores como Marcos Llorente es una obviedad que las posiciones del fútbol están cambiando.

Las posiciones como tal y sobre el papel siguen siendo las mismas que ya conocíamos. Más bien, son los roles de los jugadores en sus determinadas posiciones los que están mutando a una velocidad pasmosa. Futbolistas que parecen personajes hechos a medida, llenos de matices y que podrían ser protagonistas en cualquier juego de rol.

Las exigencias tácticas de cada entrenador con cada uno de sus jugadores son un mundo. Un mundo que, como el nuestro, podríamos dividir en dos hemisferios: ofensivo y defensivo.

En las previas de los partidos siempre vemos un dibujo táctico que trata de plasmar el sistema con el que jugarán ambos equipos. Esto siempre es un ejercicio de lógica, experiencia y conocer individualmente las condiciones físicas y técnicas de cada jugador. Pero después, una vez echa el balón a rodar, las posiciones y, sobre todo los roles de cada futbolista, cambian.

Cada vez vemos más equipos de autor con inventos tácticos que vuelven loco a cualquier analista de fútbol y que con su éxito copian otros entrenadores creando escuela y generando nuevos roles en determinadas posiciones. Dos claros ejemplos se dan en los laterales y en la zona del medio campo.

En el caso de los laterales han evolucionado para mejor. Antaño era conocida por ser una posición de escasa calidad donde cualquier jugador con un mínimo físico podía adaptarse y jugar decentemente. Mientras que hoy en día se ha convertido en una de las posiciones más importantes en cualquier sistema táctico. La pasada campaña de Trent Alexander Arnold es un ejemplo de la incidencia que puede tener un lateral derecho en el sistema ofensivo de un equipo puntero que se proclamó campeón de la Premier League. Un futbolista que jugando de lateral metió 4 goles y realizó 13 asistencias. Números de mediocentro.

Pero a esta lista de laterales podemos sumar también el rendimiento más actual de Theo Hernández, el lateral izquierdo francés del AC Milan: 4 goles y 3 asistencias en 15 partidos.

En cuanto a la zona del medio campo ha mutado de lo lindo. Prácticamente ha desaparecido la figura del mediapunta. Ese futbolista encargado de que su equipo juegue y avance. Un jugador con libertad de movimientos, mucha calidad y un último pase quirúrgico. Los Özil o los ‘Guti’ están siendo sustituidos por jugadores más físicos que abarcan más terreno de juego y que aportan defensivamente. Futbolistas como Thomas Muller o Donny Van de Beek. Jugadores acordes al fútbol actual: encargados de comandar las presiones altas, físicos, completos, con gol y con un gran desgaste defensivo. Y después están los híbridos: futbolistas de fantasía pero con mucho trabajo físico. Los Pedri o los Bruno Fernandes.

Otro caso que me vuelve completamente loco y que me ha llevado a escribir este post es el de Frenkie De Jong. Lo estamos viendo a un nivel comparado con el del Ajax, pero ni por asomo se parece al futbolista del Ajax. Frenkie ha mutado en el Barcelona. Desde que llegó al Barça lo he comparado siempre con la historia de Billy Elliot. Un jugador encorsetado, coartado y que no se sentía libre. Pero cuando por fin lo entienden; cuando le dan el balón, le miman y le dan libertad aparece un nuevo De Jong. Un Frenkie que hace de doble pivote en defensa, pero que ofensivamente no hay ni dios que le sepa ubicar. En el partido de ayer, De Jong, tan pronto emulaba al mejor Marcos Llorente rompiendo entre el central y el lateral llegando a línea de fondo, como ejercía la posición de falso nueve, pivotaba como un ariete nórdico, cabalgaba en conducción eliminando rivales a lo Johan Cruyff o se disfrazaba de Santillana marcando un espectacular gol de cabeza.

“No sé… Me siento muy bien. Al principio estoy agarrotado, pero cuando empiezo a moverme lo olvido todo. Y… es como si desapareciera, como si desapareciera y todo mi cuerpo cambiara. Como si tuviera fuego dentro y me veo volando, como un pájaro. Siento como electricidad. Sí, como electricidad”, aseguraba Billy Elliot.

De Jong, Marcos Llorente o Alexander Arnold son la prueba de que las posiciones son una cosa y los roles otra. Que un jugador con una posición aparentemente defensiva puede tener un rol muy ofensivo en el sistema global. Son la prueba de que los roles han cambiado el fútbol.

Imagen de cabecera: Clive Brunskill/Getty Images