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Erling Haaland: cómo destrozar una ilusión

El Manchester United llegaba ayer al estadio de su eterno rival con la ilusión por las nubes. Es cierto que en Europa League habían sufrido algún que otro traspié inesperado, pero los resultados ligueros y los premios a Erik ten Haag y a Marcus Rashford como entrenador y jugador del mes daban otra dimensión al envite. Sin embargo, pronto, muy pronto, los red devils se percataron que lo de ganar en el Etihad roza el milagro: el Manchester City, por momentos, rozó la perfección.

Si al juego de Pep Guardiola -que gasta mucho, pero amalgama conocimientos como nadie- le sumas a Haaland el resultado es este. Lo del noruego debe ser un experimento sociológico. Parece que haya salido de un laboratorio destinado solo a arruinar las carreras de los defensores de Europa. No hay mayor terremoto que él. Sería mucho más fácil convencer a Tyler Durden de que no reventara a puñetazos a alguno del club de la lucha a que el noruego te meta un gol. El ariete es una barbaridad que puede tener una dimensión histórica.

En estas líneas hemos elogiado al entrenador neerlandés -no es sencillo el reto que tiene por delante pese al dispendio en el mercado estival- pero esta vez le deben caer las críticas. Es cierto que él es el técnico, es el que más sabe y es el que ve los entrenamientos, pero parecía un choque muy claro para Casemiro. Viendo el poder ofensivo de los anfitriones, colocar a Eriksen como pivote -acompañado por un Scott McTominay desastroso- no era una buena idea. Así fue: el danés, en todo momento, se vio superado ante el caudal ofensivo de los cityzens. Si sabes que vas a tener el cuero tiene sentido colocarle en esa demarcación, pero no iba a ser así.

«Cuando no crees en el campo, no puedes ganar. Es bastante simple, es falta de fe. Eso es inaceptable”, dijo el preparador de los visitantes. Brutal. Quizás esta nueva etapa de la entidad es aceptar que tardarán años en alcanzar a sus vecinos ruidosos. La historia es cíclica y, seguro, el United volverá a estar por encima del City. Pero por ahora el dominio de los de Guardiola, acentuado aún más con la llegada de Haaland, es muy claro. Los realizadores seguirán disfrutando, parece ser, con los planos de Sir Alex Ferguson mientras se rasga las vestiduras.

Imagen de cabecera: Getty Images

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El Manchester United llegaba ayer al estadio de su eterno rival con la ilusión por las nubes. Es cierto que en Europa League habían sufrido algún que otro traspié inesperado, pero los resultados ligueros y los premios a Erik ten Haag y a Marcus Rashford como entrenador y jugador del mes daban otra dimensión al envite. Sin embargo, pronto, muy pronto, los red devils se percataron que lo de ganar en el Etihad roza el milagro: el Manchester City, por momentos, rozó la perfección.

Si al juego de Pep Guardiola -que gasta mucho, pero amalgama conocimientos como nadie- le sumas a Haaland el resultado es este. Lo del noruego debe ser un experimento sociológico. Parece que haya salido de un laboratorio destinado solo a arruinar las carreras de los defensores de Europa. No hay mayor terremoto que él. Sería mucho más fácil convencer a Tyler Durden de que no reventara a puñetazos a alguno del club de la lucha a que el noruego te meta un gol. El ariete es una barbaridad que puede tener una dimensión histórica.

En estas líneas hemos elogiado al entrenador neerlandés -no es sencillo el reto que tiene por delante pese al dispendio en el mercado estival- pero esta vez le deben caer las críticas. Es cierto que él es el técnico, es el que más sabe y es el que ve los entrenamientos, pero parecía un choque muy claro para Casemiro. Viendo el poder ofensivo de los anfitriones, colocar a Eriksen como pivote -acompañado por un Scott McTominay desastroso- no era una buena idea. Así fue: el danés, en todo momento, se vio superado ante el caudal ofensivo de los cityzens. Si sabes que vas a tener el cuero tiene sentido colocarle en esa demarcación, pero no iba a ser así.

«Cuando no crees en el campo, no puedes ganar. Es bastante simple, es falta de fe. Eso es inaceptable”, dijo el preparador de los visitantes. Brutal. Quizás esta nueva etapa de la entidad es aceptar que tardarán años en alcanzar a sus vecinos ruidosos. La historia es cíclica y, seguro, el United volverá a estar por encima del City. Pero por ahora el dominio de los de Guardiola, acentuado aún más con la llegada de Haaland, es muy claro. Los realizadores seguirán disfrutando, parece ser, con los planos de Sir Alex Ferguson mientras se rasga las vestiduras.

Imagen de cabecera: Getty Images