_Alemania

Ennatz, de futbolista a mascota

Juanma Perera @juanmaHumilAfic 06-11-2019

Han pasado ya casi cuatro décadas desde el mayor éxito conseguido por el alemán Bernard Dietz en su carrera como futbolista. Fue la Eurocopa de Italia, en 1980. En aquella ocasión, Dietz tuvo el honor de ser el capitán de aquel combinado dirigido por Josef Derwall. Era el más veterano de aquel equipo, que contaba con apellidos ilustres como Schumacher, Rummenigge, Bonhof, Stielike, Allofs, Magath, o los jovencitos Bernd Schuster y Lothar Mathäus, que no habían pasado los 20 años de vida. Entre todos ellos ahí estaba él, líbero de un club cuyo mayor éxito en la etapa Bundesliga había sido el subcampeonato en la temporada inaugural y una Copa de Alemania.

Aquel capitán dejó huella en la historia de la Bundesliga y en el club donde pasó la mayor parte de su carrera deportiva, de una manera más que curiosa. Dietz disputó 495 partidos en la liga alemana, repartidos en 16 temporadas y dos clubes, MSV Duisburg y Schalke 04. Tantos partidos dan para mucho, posibles errores, goles marcados, anécdotas y demás. En 1982, después de 12 temporadas consecutivas de Bernard Dietz con su club en la máxima categoría del fútbol germano, se produjo el descenso. Aquello significó el adiós al conjunto que le había dado todo. El que le llevó a representar al país y ganar su único gran título. El equipo bajaba y él cambiaba de escudo. Sin embargo, no se iba muy lejos de la que había sido su casa. 

Duisburg se marchaba a Segunda División y, su nuevo club, el Schalke 04, a unos 34 kilómetros, consiguió el ascenso a Bundesliga en verano. No obstante, el cambio no le vino nada bien al bueno de Dietz, puesto que el conjunto minero acabó descendiendo al año siguiente. Bernard acumulaba un segundo descenso en sus últimos años en activo, tras haber estado en la cima no tan atrás en el tiempo. Todos esos partidos que disputó en la máxima categoría el dieron a Bernard Dietz un dudoso honor, el de ser el jugador con más derrotas en la historia de la categoría. Había entrado, sin quererlo, en el libro de los récords del fútbol germano por algo tan negativo como las derrotas. Hasta en 221 ocasiones acabó con derrota un partido jugado por el capitán de la Alemania de la Eurocopa del 80 en la Bundesliga y, de momento, nadie ha conseguido pasarle.

A pesar de ese récord negativo, Dietz puede presumir de un hecho no muy común, gracias al club en el que más años estuvo y a sus aficionados. No, no fue consecuencia de una burla, aunque lo pudiera parecer si no se conoce bien la historia. La afición del MSV Duisburg tuvo la original idea de honrar a uno de sus jugadores históricos dándole Ennatz como nombre a la mascota del club. El apodo de aquel futbolista que, representando su escudo, capitaneó a Die Mannschaft en la conquista de su segundo campeonato continental. 

La de Bernard Dietz es una de esas historias curiosas que da el fútbol: éxitos, malas épocas, anécdotas extrañas. Quien no deje huella en el deporte, tal vez sea olvidado con el paso de los años. A él, al contrario, cada vez que vea a la cebra Ennatz, sabrán que ese nombre existe gracias a un futbolista que dio cada gota de sudor durante poco más de una década, representando sus colores. La pena que le quedó fue la de no poder llegar a los 500 encuentros en la Bundesliga, una cifra que haría su leyenda aún más redonda. 

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Han pasado ya casi cuatro décadas desde el mayor éxito conseguido por el alemán Bernard Dietz en su carrera como futbolista. Fue la Eurocopa de Italia, en 1980. En aquella ocasión, Dietz tuvo el honor de ser el capitán de aquel combinado dirigido por Josef Derwall. Era el más veterano de aquel equipo, que contaba con apellidos ilustres como Schumacher, Rummenigge, Bonhof, Stielike, Allofs, Magath, o los jovencitos Bernd Schuster y Lothar Mathäus, que no habían pasado los 20 años de vida. Entre todos ellos ahí estaba él, líbero de un club cuyo mayor éxito en la etapa Bundesliga había sido el subcampeonato en la temporada inaugural y una Copa de Alemania.

Aquel capitán dejó huella en la historia de la Bundesliga y en el club donde pasó la mayor parte de su carrera deportiva, de una manera más que curiosa. Dietz disputó 495 partidos en la liga alemana, repartidos en 16 temporadas y dos clubes, MSV Duisburg y Schalke 04. Tantos partidos dan para mucho, posibles errores, goles marcados, anécdotas y demás. En 1982, después de 12 temporadas consecutivas de Bernard Dietz con su club en la máxima categoría del fútbol germano, se produjo el descenso. Aquello significó el adiós al conjunto que le había dado todo. El que le llevó a representar al país y ganar su único gran título. El equipo bajaba y él cambiaba de escudo. Sin embargo, no se iba muy lejos de la que había sido su casa. 

Duisburg se marchaba a Segunda División y, su nuevo club, el Schalke 04, a unos 34 kilómetros, consiguió el ascenso a Bundesliga en verano. No obstante, el cambio no le vino nada bien al bueno de Dietz, puesto que el conjunto minero acabó descendiendo al año siguiente. Bernard acumulaba un segundo descenso en sus últimos años en activo, tras haber estado en la cima no tan atrás en el tiempo. Todos esos partidos que disputó en la máxima categoría el dieron a Bernard Dietz un dudoso honor, el de ser el jugador con más derrotas en la historia de la categoría. Había entrado, sin quererlo, en el libro de los récords del fútbol germano por algo tan negativo como las derrotas. Hasta en 221 ocasiones acabó con derrota un partido jugado por el capitán de la Alemania de la Eurocopa del 80 en la Bundesliga y, de momento, nadie ha conseguido pasarle.

A pesar de ese récord negativo, Dietz puede presumir de un hecho no muy común, gracias al club en el que más años estuvo y a sus aficionados. No, no fue consecuencia de una burla, aunque lo pudiera parecer si no se conoce bien la historia. La afición del MSV Duisburg tuvo la original idea de honrar a uno de sus jugadores históricos dándole Ennatz como nombre a la mascota del club. El apodo de aquel futbolista que, representando su escudo, capitaneó a Die Mannschaft en la conquista de su segundo campeonato continental. 

La de Bernard Dietz es una de esas historias curiosas que da el fútbol: éxitos, malas épocas, anécdotas extrañas. Quien no deje huella en el deporte, tal vez sea olvidado con el paso de los años. A él, al contrario, cada vez que vea a la cebra Ennatz, sabrán que ese nombre existe gracias a un futbolista que dio cada gota de sudor durante poco más de una década, representando sus colores. La pena que le quedó fue la de no poder llegar a los 500 encuentros en la Bundesliga, una cifra que haría su leyenda aún más redonda. 

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