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Endavant

David Orenes @david_lrl 17-05-2018

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Es Vila-real una ciudad
con alma de pueblo con apenas 50.000 habitantes, conocida en todo el continente
por su equipo de fútbol. Más allá de la industria azulejera y la cerámica, no
hay rincón sin su color amarillo y sin su escudo del Villarreal CF.  Este
club tiene casi 100 años de historia, pero la gran mayoría los ha pasado en las
catacumbas del fútbol español. Por eso, para muchos de sus habitantes todavía
se hace raro que sus calles se inunden de aficionados extranjeros cada temporada.
15 de las últimas 20, para ser exactos.

Solo una pequeña mancha
ensucia el traje de gala del señor Roig. La campaña 2011-12, con su
correspondiente descenso a Segunda División y la agonía del regreso. Para el
máximo mandatario del Villarreal aquello fue un trauma, una pesadilla que
todavía se le aparece. No quiere que pase nunca más, y por eso, desde hace
cinco años, todos los jugadores de la plantilla son conscientes de que el
primero de los objetivos es la permanencia. Lo dicen cuando ganan en el
Bernabéu, cuando están quintos o cuando se clasifican para la Champions. Lo
dicen a pesar de que se han clasificado para Europa todos los años desde que
ascendieron.

Quizá esa sea una de las
claves del éxito. Así se construyó también el Atlético de Simeone, desde la
derrota y la infamia. Desde el partido a partido. Incluso cuando eran los
máximos favoritos a ganar el título de Liga, nadie en el Vicente Calderón
cambiaba su discurso. El Submarino, sin embargo, no ha estado exento de
sobresaltos, y los dos años que han precedido a la salida de Marcelino han sido
de todo menos tranquilos. Escribá se encontró con un vestuario enrarecido y
Calleja con un equipo sin identidad. Para colmo, el madrileño perdió a su mejor
delantero en enero y tuvo que lidiar con una bomba de relojería (Semedo).

En Liga, la consecución
de los objetivos es evidente: Primero salvación, después Europa. Compramos.
Pero hay que dar un salto de calidad en las otras dos competiciones. En Copa no
se pasó de octavos ante Real Sociedad y Leganés. En Europa League, eliminación
en dieciseisavos ante dos duros rivales (Roma y Lyon) frente a los que no hubo
prácticamente oposición. Acabada la temporada, es hora de preparar la
siguiente. Volver a ser el más astuto del Mercado. Reforzar una plantilla que
aspire al ansiado título. Es necesario olvidar el contexto de ciudad pequeña,
de club pequeño. Hoy, el Villarreal es una de las entidades con más presupuesto
de España. Está bien no retroceder, pero hay que dar pasos hacia adelante.

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Es Vila-real una ciudad
con alma de pueblo con apenas 50.000 habitantes, conocida en todo el continente
por su equipo de fútbol. Más allá de la industria azulejera y la cerámica, no
hay rincón sin su color amarillo y sin su escudo del Villarreal CF.  Este
club tiene casi 100 años de historia, pero la gran mayoría los ha pasado en las
catacumbas del fútbol español. Por eso, para muchos de sus habitantes todavía
se hace raro que sus calles se inunden de aficionados extranjeros cada temporada.
15 de las últimas 20, para ser exactos.

Solo una pequeña mancha
ensucia el traje de gala del señor Roig. La campaña 2011-12, con su
correspondiente descenso a Segunda División y la agonía del regreso. Para el
máximo mandatario del Villarreal aquello fue un trauma, una pesadilla que
todavía se le aparece. No quiere que pase nunca más, y por eso, desde hace
cinco años, todos los jugadores de la plantilla son conscientes de que el
primero de los objetivos es la permanencia. Lo dicen cuando ganan en el
Bernabéu, cuando están quintos o cuando se clasifican para la Champions. Lo
dicen a pesar de que se han clasificado para Europa todos los años desde que
ascendieron.

Quizá esa sea una de las
claves del éxito. Así se construyó también el Atlético de Simeone, desde la
derrota y la infamia. Desde el partido a partido. Incluso cuando eran los
máximos favoritos a ganar el título de Liga, nadie en el Vicente Calderón
cambiaba su discurso. El Submarino, sin embargo, no ha estado exento de
sobresaltos, y los dos años que han precedido a la salida de Marcelino han sido
de todo menos tranquilos. Escribá se encontró con un vestuario enrarecido y
Calleja con un equipo sin identidad. Para colmo, el madrileño perdió a su mejor
delantero en enero y tuvo que lidiar con una bomba de relojería (Semedo).

En Liga, la consecución
de los objetivos es evidente: Primero salvación, después Europa. Compramos.
Pero hay que dar un salto de calidad en las otras dos competiciones. En Copa no
se pasó de octavos ante Real Sociedad y Leganés. En Europa League, eliminación
en dieciseisavos ante dos duros rivales (Roma y Lyon) frente a los que no hubo
prácticamente oposición. Acabada la temporada, es hora de preparar la
siguiente. Volver a ser el más astuto del Mercado. Reforzar una plantilla que
aspire al ansiado título. Es necesario olvidar el contexto de ciudad pequeña,
de club pequeño. Hoy, el Villarreal es una de las entidades con más presupuesto
de España. Está bien no retroceder, pero hay que dar pasos hacia adelante.

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