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Emoción en el Heliodoro

David Orenes @david_lrl 08-11-2018

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Pasaba la media hora de partido y el UDG Tenerife perdía 0-1. No era la primera vez que un rival se adelantaba en el marcador en lo que llevamos de Liga Iberdrola. Ante el Málaga, un gol de María Ruiz ponía contra las cuerdas al equipo tinerfeño, que logró darle la vuelta de forma heroica. Esta vez era diferente. El escenario no era uno cualquiera. Más de 2000 personas presenciaban el choque ante el Sevilla en el Heliodoro Rodríguez López, estadio con 93 años de historia a sus espaldas.

El resultado seguía inalterable al descanso, pero a los tres minutos de comenzar la segunda parte llegó el empate por medio de Estella, que remató al fondo de la red un saque de falta de una especialista, Pisco. Pasaba el tiempo y el Granadilla, superior, no conseguía derribar el muro de Noelia Ramos, precisamente una guardameta de las islas, canterana del club. Pero la suerte cambió en el descuento.

“Kokito cogió el balón y la lió en el área. Se fue de tres rivales y tuve la suerte de que el balón me cae a mí al otro lado y voy con todo para empujarla hacia adentro”. Así describe Paloma Lázaro (Madrid, 1993) el gol que supuso el 2-1 y que permitió al cuadro blanquiazul llevarse la victoria en una mañana muy especial. “Imagínate, los pelos de punta. Salí corriendo, no sabía ni cómo celebrarlo”. 

Paloma volvió a ejercer como revulsiva, un papel que le ha sido asignado debido a la monumental competencia que existe en la delantera. Martín Prieto, María José Pérez… Hasta la propia Koko ha salido más veces desde el banquillo (6) que ella (5). Sin embargo, está aprovechando sus minutos al máximo: Suma dos goles en jornadas consecutivas, los dos en el tiempo añadido. “Soy una jugadora más, la plantilla se ha hecho para estar arriba, las oportunidades hay que saber aprovecharlas. Lo hablé con el míster, él está muy contento conmigo, me transmite que soy importante. Todo llegará, estoy tranquila”.

Esta es su cuarta temporada en el UDG Tenerife, club al que llegó procedente del Madrid CFF. Antes había jugado varias temporadas en el Rayo Vallecano junto a Joyce Borini, de la que ahora vuelve a ser compañera (intermedió en su fichaje). “Vine porque había proyecto y de momento se están cumpliendo todos los objetivos. Además, todos mis familiares están aquí, la calidad de vida, buen tiempo todo el año… Todo influye”. Es el Granadilla un club atípico, fundado hace apenas cinco años y que no cuenta a sus espaldas con un gigante económico que pueda invertir y ofrecer mayores recursos. La temporada arrancó con una derrota ante la Real Sociedad y poco después su técnico, Toni Ayala, sufrió un grave incidente vascular que le ha llevado a dejar el fútbol por tiempo indefinido. El nivel de prácticamente todos los equipos de la Liga ha aumentado y el club apenas hizo refuerzos. Pese a todo, el Granadilla marcha cuarto en la clasificación tras sumar cinco victorias en las ocho primeras jornadas. 

“Somos un equipo humilde, y que nadie apueste por nosotras es la clave de estar arriba. Los equipos grandes tienen la presión de no poder perder, y nosotras jugamos más liberadas y vamos partido a partido”, explica Paloma, que además ve la ausencia de Toni como una posibilidad para dedicarle cada gol y cada victoria. “Es una desgracia lo que ha pasado, pero somos responsables, sabemos que tenemos que salir adelante. Y tenemos ese punto de motivación de hacerlo por él, que se moría por el fútbol”. Le sustituye en el banquillo Pier Cherubino, casualmente ex jugador del Tenerife que regresó este domingo a la que fue su casa durante seis temporadas en los años noventa y comienzos de siglo. Tanto él y como las jugadoras disfrutaron como niños de una mañana para el recuerdo.

Imagen de cabecera: UDG Tenerife

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Pasaba la media hora de partido y el UDG Tenerife perdía 0-1. No era la primera vez que un rival se adelantaba en el marcador en lo que llevamos de Liga Iberdrola. Ante el Málaga, un gol de María Ruiz ponía contra las cuerdas al equipo tinerfeño, que logró darle la vuelta de forma heroica. Esta vez era diferente. El escenario no era uno cualquiera. Más de 2000 personas presenciaban el choque ante el Sevilla en el Heliodoro Rodríguez López, estadio con 93 años de historia a sus espaldas.

El resultado seguía inalterable al descanso, pero a los tres minutos de comenzar la segunda parte llegó el empate por medio de Estella, que remató al fondo de la red un saque de falta de una especialista, Pisco. Pasaba el tiempo y el Granadilla, superior, no conseguía derribar el muro de Noelia Ramos, precisamente una guardameta de las islas, canterana del club. Pero la suerte cambió en el descuento.

“Kokito cogió el balón y la lió en el área. Se fue de tres rivales y tuve la suerte de que el balón me cae a mí al otro lado y voy con todo para empujarla hacia adentro”. Así describe Paloma Lázaro (Madrid, 1993) el gol que supuso el 2-1 y que permitió al cuadro blanquiazul llevarse la victoria en una mañana muy especial. “Imagínate, los pelos de punta. Salí corriendo, no sabía ni cómo celebrarlo”. 

Paloma volvió a ejercer como revulsiva, un papel que le ha sido asignado debido a la monumental competencia que existe en la delantera. Martín Prieto, María José Pérez… Hasta la propia Koko ha salido más veces desde el banquillo (6) que ella (5). Sin embargo, está aprovechando sus minutos al máximo: Suma dos goles en jornadas consecutivas, los dos en el tiempo añadido. “Soy una jugadora más, la plantilla se ha hecho para estar arriba, las oportunidades hay que saber aprovecharlas. Lo hablé con el míster, él está muy contento conmigo, me transmite que soy importante. Todo llegará, estoy tranquila”.

Esta es su cuarta temporada en el UDG Tenerife, club al que llegó procedente del Madrid CFF. Antes había jugado varias temporadas en el Rayo Vallecano junto a Joyce Borini, de la que ahora vuelve a ser compañera (intermedió en su fichaje). “Vine porque había proyecto y de momento se están cumpliendo todos los objetivos. Además, todos mis familiares están aquí, la calidad de vida, buen tiempo todo el año… Todo influye”. Es el Granadilla un club atípico, fundado hace apenas cinco años y que no cuenta a sus espaldas con un gigante económico que pueda invertir y ofrecer mayores recursos. La temporada arrancó con una derrota ante la Real Sociedad y poco después su técnico, Toni Ayala, sufrió un grave incidente vascular que le ha llevado a dejar el fútbol por tiempo indefinido. El nivel de prácticamente todos los equipos de la Liga ha aumentado y el club apenas hizo refuerzos. Pese a todo, el Granadilla marcha cuarto en la clasificación tras sumar cinco victorias en las ocho primeras jornadas. 

“Somos un equipo humilde, y que nadie apueste por nosotras es la clave de estar arriba. Los equipos grandes tienen la presión de no poder perder, y nosotras jugamos más liberadas y vamos partido a partido”, explica Paloma, que además ve la ausencia de Toni como una posibilidad para dedicarle cada gol y cada victoria. “Es una desgracia lo que ha pasado, pero somos responsables, sabemos que tenemos que salir adelante. Y tenemos ese punto de motivación de hacerlo por él, que se moría por el fútbol”. Le sustituye en el banquillo Pier Cherubino, casualmente ex jugador del Tenerife que regresó este domingo a la que fue su casa durante seis temporadas en los años noventa y comienzos de siglo. Tanto él y como las jugadoras disfrutaron como niños de una mañana para el recuerdo.

Imagen de cabecera: UDG Tenerife

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